Ecuador celebra la Fiesta del Sol

El Inti Raymi, uno de los mayores homenajes de los pueblos indígenas, se celebra entre junio y julio con diversas actividades, rituales en Ibarra, Pujilí y el desfile de Corpus Christi y en Cotocollao la yumbada.

La Ciudad Mitad del Mundo, provincia de Pichincha en Ecuador, inició la fiesta del solsticio entre las 12H00 y las 16H00 de este domingo. La fiesta del Inti Raymi se celebró con júbilo y alegría en la localidad Yaguarcocha (Imbabura), donde más de 10 comunidades indígenas participaron en la plaza mayor de la parroquia. 

El sonido de las guitarras, el violín, el acordeón y el tambor marcaban el paso de los danzantes que bailaban en forma circular. En agradecimiento a las cosechas obtenidas, tanto las mujeres como los hombres entonaron cantos en honor a la Pachamama y al Sol.

Ayni Yamay, shamán de la comunidad Caranqui, manifestó que el Inti Raymi coincide con el solsticio de verano y está relacionado íntimamente con el calendario agrícola. Diferentes localidades del país andino también se le rinde honor al sol entre los meses de junio y julio.

Fuente: teleSUR

Subastan cinco cartas originales de Albert Einstein con su visión sobre Dios e Israel

Cinco cartas con la visión del físico Albert Einstein sobre Dios e Israel, entre otros temas, serán subastadas el próximo martes 20 en Jerusalén. De acuerdo con las expectativas, se pueden recaudar más de 20.000 dólares por el conjunto.

Las cartas, ya amarillentas, están fechadas entre 1951 y 1954 y el destinatario fue el físico cuántico David Bohm, quien había huido de EE.UU. rumbo a Brasil en 1951 tras negarse a testificar sobre sus vínculos con el Partido Comunista ante el Comité de Actividades Antiamericanas.

“Si Dios ha creado el mundo, su preocupación principal no fue ciertamente facilitar su comprensión”, le escribió Einstein, en febrero de 1954, un año antes de su muerte, publica el sitio The Times of Israel.

En otro de los textos enviados a Bohm, con quien había trabajado en la Universidad de Princeton, se refiere a Israel, al que definió como “intelectualmente activo e interesante”, pero con “posibilidades muy estrechas”.

Mientras que en una misiva enviada en febrero de 1953, Einstein compara “el estado de ánimo actual” de EE.UU. bajo el anticomunismo macartista, con la paranoia existente en Alemania a comienzos del siglo XX.

La esposa de Bohm regresó a Israel tras la muerte de su marido y, tras su fallecimiento, en abril de 2016, las misivas fueron puestas bajo custodia de la casa de subastas Winner de Jerusalén.

“Hay un tremendo interés por todas las cosas de Einstein. Documentos suyos, cartas, borradores están a la venta todo el tiempo. Apenas pasa un mes sin documentos de Einstein en subasta o en venta”, afirma Roni Grosz, curador del Centro de Archivos Einstein de la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Fuente: RT

Raúl Ferreira, el primer bailarín español en la plantilla del Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo

El joven artista de 19 años marca un hito para la danza académica de nuestro país al ser el único de España, hasta ahora, elegido por la prestigiosa compañía rusa

El próximo 8 de diciembre será especial para Raúl Ferreira porque pasará de década, pero el mejor regalo, sin duda, lo ha tenido en junio. Ferreira (Lugo, 1997) es el primer bailarín español contratado para formar parte del Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo. Su hazaña es histórica, un hito para España.”Me lo comunicó Yuri Fateyev, el director del Ballet, el 25 de mayo, después de la audición que me pidieron hacer. También me querían el Mikhailovsky y el Eifmann Ballet, pero tras lo del Mariinsky ya no seguí audicionando. Fue un momento de mucha alegría. Tenía esperanzas de poder entrar en esta compañía y ocurrió. Lo primero que pensé fue que todo el trabajo de estos años ha valido la pena”.

Nos habla a través del móvil, de forma relajada, este joven millenial que será ejemplo para muchos chicos estudiantes de danza. Tras las innumerables horas de disciplinadas clases de ballet, estudia todo lo correspondiente al instituto y , también, ruso. “Sólo tengo tiempo de darme algún masaje, ir al teatro a ver a la compañía y, de vez en cuando, salir con compañeros a tomar algo”, subraya quien será el tercer bailarín extranjero en el Mariinsky, tras el británico Xander Parish, que llegó en 2010, y el surcoreano, Kimin Kim, que está allí desde 2012 y fue nombrado primer bailarín en 2015. Junto a Raúl Ferreira, este año se integrará en la compañía también una bailarina de Francia.

Ferreira habla con dulce acento gallego sazonado con tono del país que le ha dado la gran oportunidad. Cuenta que es el mediano de tres hermanos -“ninguno se dedica a la danza. Mi hermana está en Londres estudiando traducción. Mi hermano, en el colegio, tiene 10 años”- y que extrañó al principio la forma de vida en Rusia. “Es muy diferente a la nuestra, pero te adaptas y acabas acostumbrándote”, señala quien vive en el mismo colegio interno donde lo hizo Nijinsky a finales del XIX, en cuyos pasillos cuelgan fotos “de él, de Baryshnikov, Nureyev o Dudinskaya”.

Raúl ha bailado por la mañana en el escenario del Mariinsky, en una de las funciones programadas por su graduación, que será el 27 de junio. “Aquí en Rusia el ballet es muy importante y es reconocido por todos. Hay mucho respeto por este arte y por los bailarines”, señala tras confirmar que, una vez contratado (están gestionándole el visado de trabajo), “podré vivir bien porque los sueldos son buenos y, además, estaré en uno de los apartamentos propiedad del teatro, que paga parte del alquiler”.

Está en su habitación del internado de la Academia Vaganova, la prestigiosa escuela llamada así por la bailarina y maestra Agripina Vaganova que desarrolló el método de enseñanza del ballet a partir del de Marius Petipa, antes, en la Escuela de Ballet Imperial, establecida en 1738 por Ana I de Rusia. Su libro Fundamentos de la Danza Clásica (1934), sigue siendo manual de cabecera de esta maestra que, tras la Revolución de 1917, luchó para que el arte del ballet no desapareciera. Ella y otros lograron que se viera como lo que es, un arte de todos, no sólo de los zares.

El primer bailarín español de la Historia en ser contratado por el Ballet Mariinsky de San Petersburgo no fue el típico niño que desde pequeño soñó con la danza. “Mis padres me llevaron con seis años a una escuela privada en Lugo porque me gustaba bailar. Luego, entré en el Conservatorio Profesional de Danza, pero no pensaba mucho en ello y fue mi profesora Nuria Matos quien me impulsó a salir de España y perfeccionarme. No fue hasta que tuve 16 años, cuando decidí que me quería dedicar profesionalmente. En 2015, busqué escuelas y vi que en Alicante se hacía el Russian Masters Ballet Camp, un curso intensivo con maestros del Mariinsky y del Bolshoi. Ellos me dijeron que enviara un video a la Academia Vaganova y fue ahí cuando me seleccionaron para estudiar los últimos dos años interno, pero no tengo beca, lo pagan mis padres”.

Raúl Ferreira pasará algunos días de agosto por Lugo, antes de empezar su nueva vida como cuerpo de baile del Mariinsky. Su contrato comenzará el 1 de septiembre, “y tendré que trabajar para adaptarme al funcionamiento de un gran teatro y aprenderme todo el repertorio”. ¿Su sueño cuando algún día llegue a solista? “Interpretar el papel principal de Chopiniana, al poeta, porque soy sobre todo un bailarín lírico”.

Fuente: El Mundo

Lorca sale de Madrid, de nuevo, rumbo a Granada

Siempre le costó marcharse de la Residencia de Estudiantes. No regresar, sencillamente, le resultaba una pesadilla. Ahora, 80 años después de su muerte, el legado de Federico García Lorca vuelve a hacer las maletas desde la colina de los chopos en Madrid, con un billete hacia Granada. Allí tiene su nueva casa, el recién estrenado Centro Lorca, esperándole para ocupar las habitaciones con cartas, manuscritos, pinturas, partituras, recuerdos, fotografías y legajos…

Se mudará en otoño, según la sobrina del poeta, Laura García Lorca, que ultima los términos del acuerdo para su acogida estos días con la Junta de Andalucía, sobre todo. Pero antes, una exposición en el lugar donde se ha custodiado su legado los últimos 30 años, lo despide de lo que ha sido siempre su casa desde que entrara por la puerta en el otoño de 1919.

Llegó con alguna maleta en la que cabían algunas mudas y vestimentas, pajaritas, cuadernos, alguna crisis de identidad temprana y un primer libro propio bajo el brazo: Impresiones y paisajes. Es la pieza que abre el itinerario de la exposición, Una habitación propia, comisariada por el catedrático de la Universidad de Granada, Andrés Soria Olmedo, con Erik de Giles, como responsable del montaje y la Residencia y la Fundación García Lorca como impulsores.

Estará abierta desde este miércoles hasta el 31 de julio. “No queríamos que el legado dejara este lugar después de 30 años, sin más. Por eso hemos querido despedirnos de una manera memorable, aunque seguiremos en estrecho contacto con la Residencia, sobre todo con iniciativas académicas”, dice Laura García Lorca. De la solución con la Junta y las instituciones públicas y privadas implicadas -ayuntamiento de Granada, Diputación y Gobierno Cetntral, entre otros- faltan detalles, comenta la sobrina del poeta y presidenta de la Fundación. Pero según el recién nombrado consejero de Cultura en Andalucía, Miguel Ángel Vázquez, “hay muy buena voluntad de todas las partes para llegar a un acuerdo cuanto antes”.

Éxitos y fracasos

De tempranos fracasos como el de El maleficio de la mariposa a rotundos éxitos como Poeta en Nueva York, leído años después en sus salones, hay documentos en la exposición que se inaugura en la Residencia de Estudiantes sobre el paso de Federico García Lorca por allí. Cabe todo el entusiasmo y el revulsivo de aquellos años de explosiva juventud en Madrid. De tardes de té a jornadas atléticas, de poemas tempranos a ratos muertos, abstraído por dibujos, canciones populares o charlas y excéntricas amistades, toda la luz del Lorca más consciente de su destino, brilla en la exposición. Encontramos al mediocre estudiante y al rey de todos los salones. Al muchacho adorado, al inquieto y punzante polemista junto al activista titiritero… La muestra da cuenta de todo ese periodo y esa huella, aun profunda en la cultura universal que representó el paso de Lorca por ese paraíso vivo y repleto de talentos en el Madrid de los años veinte.

Han sido años de negociación para solventar el conflicto y los problemas legales y de justificación de gastos que ha atravesado la construcción del Centro en Granada. Entre ellos, los problemas judiciales con el anterior secretario de la Fundación, Juan Tomás Martín, que fue denunciado por apropiación indebida y desfalco y está pendiente de juicio. Tras dos años de auditoría, el futuro del legado parece clarificarse y finalmente recalará en Granada a partir del otoño, apuntaba este martes Laura García Lorca.

El lugar de la colina de los chopos no fue una mera pensión para Federico. “Resultó fundamental para toda su vida. Aquí forjó una parte importante de su obra, proyectos que termina incluso después de cerrar su periodo como residente. Durante los años posteriores, siguió viniendo a dar conferencias, pasó aluna temporada e incluso inició los ensayos de su compañía de teatro, La Barraca”, comenta Soria Olmedo.

Por eso la exposición está dividida en dos partes fundamentales. La de estancia, por un lado, y la de, podemos decir, influjo o influencia. Su llegada fue un choque constantemente narrado en cartas a sus padres, familiares y amigos. Lo impulsó como poeta y dramaturgo, le introdujo en las vanguardias y los círculos artísticos más atractivos de la época, forjó amistades de leyenda, como las de Buñuel y Dalí –a cuya relación de prodigio se dedica parte de la muestra-, pero también las de consagrados como Juan Ramón Jiménez o compañeros de generación como Rafael Alberti y demás.

Fue su lugar en el mundo. Un eje de rupturas y clarividencias. Un motor de revulsión creativa. El espacio que le cambió la vida. Probablemente no estaríamos hablando de Lorca como tal si no hubiese vivido intensamente sus años en la Residencia, si hubiera recalado en otro lugar. “Él es muy consciente y muy claro respecto a todo eso”, asegura Soria Olmedo.

Fuente: El País

Escritor Augusto Roa Bastos homenajeado con sello de correos

La presentación de la estampilla se realizará en el Centro Cultural El Cabildo por la Dirección Nacional de Correos de Paraguay, en homenaje al centenario del nacimiento de este emblemático escritor.

Paraguay celebrará este martes cien años del nacimiento del escritor Augusto Roa Bastos y para rendirle homenaje lanzará un sello de correos conmemorativos. 

La presentación de la estampilla se realizará en el Centro Cultural El Cabildo por la Dirección Nacional de Correos.

La plaza Uruguaya, ubicada en el centro de Asunción, será el escenario de un festival musical donde se presentarán la Orquesta Sinfónica del Congreso Nacional y otros artistas.

Augusto Roa Bastos es la máxima figura literaria de Paraguay. Entre sus obras resaltan El trueno entre las hojas, Hijo de hombre, El baldío, Madera quemada y Moriencia.

Yo el Supremo, una novela histórica protagonizada por el dictador Gaspar Rodríguez de Francia, lo catapultó a la fama y tras su publicación pasó a formar parte de la lista de grandes figuras del boom de la literatura hispanoamericana, junto a Gabriel García Márquez, Juan Rulfo, Julio Cortázar, entre otros.

En noviembre de 1989 se hizo merecedor del Premio Cervantes.

Fuente: RT

Colombia finiquita detalles para rescatar el Galeón San José

El rescate del galeón San José forma parte de un hallazgo arqueológico que lo convierte en patrimonio cultural de Colombia.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, informó que en los próximos días se anunciará el proyecto de rescate de la embarcación el galeón español San José, que fue derribada por una flota inglesa en 1708 cerca de Cartagena de Indias, que transportaba un valioso tesoro.

El mandatario destacó que la recuperación del buque será con fines científicos y no económicos a fin de conservarla como un patrimonio arqueológico.

Para ello organiza una estrategia público-privada que permita que la nave sea recuperada en óptimas condiciones.

Actualmente, la embarcación se encuentra en disputa entre Colombia, por encontrarse en su territorio, España, por ser titular y la compañía estadounidense Sea Search Armada (SSA), interesada en parte del tesoro.

La Convención de la Unesco prohíbe la comercialización del patrimonio y en la mayor parte de las legislaciones nacionales de países de Iberoamérica también.

La Sala Plena del Consejo de Estado de Colombia abrirá una investigación sobre una ponencia que explica por qué el galeón español San José es patrimonio cultural colombiano.

A fin de preservar el hallazgo, los cancilleres de Colombia, María Ángela Holguín y de España, José Manuel García-Margallo reconocieron la divergencia sobre la propiedad de la embarcación, pero acordaron establecer un método de entendimiento.

Fuente: teleSUR

Un busto de Hitler, objetos nazis y animales momificados: Hallazgo “impresionante” en Buenos Aires

La semana pasada agentes de la Policía Federal argentina llevaron a cabo allanamientos en dos municipios que se ubican en el norte del Área Metropolitana de Buenos Aires. Puntualmente, la requisa tuvo lugar en los partidos de Vicente López y San Isidro, donde encontraron objetos arqueológicos chinos y egipcios protegidos por la ley local.

Sin embargo, también se llevaron una sorpresa al descubrir en un local de venta de antigüedades y un depósito, distintos elementos con simbología nazi. Entre ellos, un busto del máximo líder del nacionalsocialismo alemán, Adolfo Hitler.

Según informó el diario ‘La Nación’, la investigación había comenzado en octubre de 2016 cuando agentes de la Sección Investigación de Delitos Culturales realizaron una inspección en distintos locales de reliquias. Allí descubrieron que estaban a la venta distintas piezas protegidas por la Ley 25.743 de “Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico”.

 Asimismo, fueron descubiertas piezas que aparecen en la “Lista Roja de Objetos Culturales Chinos”, emitida por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).También se recuperaron objetos paleontológicos como amonites pulidos, ámbar, animales momificados y trozos de caparazón de gliptodonte.

La ministra de Seguridad de Argentina, Patricia Bullrich, declaró: “Estamos conmovidos, es muy impresionante el hallazgo de estas piezas originales con simbología nazi, emblemas de una trágica época de la historia”. Citada por ARG Noticias, la funcionaria añadió: “Ya no estarán más circulando o a la venta. Serán llevadas al Museo del Holocausto”.

Fuente: RT

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El poeta polaco Adam Zagajewski, premio Princesa de Asturias de las letras

El comunismo prohibió la edición y distribución de sus obras en Polonia, por eso marchó al exilio en 1982. Primero a París y después a EEUU.

El poeta Adam Zagajewski es un ensayista poderoso. Un escritor de memorias contundente y fino. Un exiliado de aquí y de allá. Un ucraniano de lengua polaca. Tiene la cadencia de un solo de trompeta, la melancolía de Chet Baker cuando ésta nace ya vencida, que es casi siempre. Atrás dejó los días de urticaria política, los años 70 inflamados de consignas, rechazos, disidencias y otros resplandores. Sobre aquel suelo y otros tantos paisajes ha levantado su escritura, construyendo un territorio singular donde limita al norte con la gran poesía polaca (de Herbert a Szymborska) y al sur con la tradición europea y estadounidense, del romanticismo al modernismo anglosajón.

El comunismo prohibió la edición y distribución de sus obras en Polonia, por eso marchó al exilio en 1982. Primero a París, después a EEUU. Nunca ha dejado de ser un poeta desplazado, un trashumante más por necesidad que por destino. Su nombre suena desde hace algunos años para el Premio Nobel, pero es el Princesa de Asturias de las Letras, dotado con 50.000 euros y una escultura de Joan Miró, el que ha puesto el foco en la obra necesaria de Zagajewski. «La verdad es que sí me siento, por muchas razones, un desplazado. Los avatares de la URSS me convirtieron en un sintierra, más o menos», dijo hace unos años a este periódico con su cadencia de hombre tranquilo. «Pero no por eso me siento infeliz. Mi siglo es este siglo, el XXI. El resto quedó atrás. Yo vivo con igual intensidad cada uno de los momentos que me ha tocado vivir».

Casi toda su obra en español está publicada por la editorial Acantilado. Libros de poemas como Deseo y Antenas. O ensayos como En defensa del fervor, Dos ciudades o Releer a Rilke. Sus poemas se deslizan como una fibra que fuera renuncia también. De ellos ha desterrado lo inservible, el cascabel. Nacen de una cierta invitación a la condena de la soledad. Muchos de los versos publicados en los últimos año los escribió en Houston, donde impartió clases -ahora lo hace en Chicago-. «Allí, en Houston, viví momentos muy felices, y muy fructíferos literariamente. Quizá se debiera al tremendo contraste de paisajes. ¿Se imagina para un hombre de un pequeño pueblo de Polonia lo que supone despertarse en Houston? Pues más o menos así me sucedía a mí. Y quizá esa sensación de extrañeza es la que me llevó a pensar y entender mejor los detalles de mi juventud, la complejidad de los avatares de mi país», subraya.

Adam Zagajewski cree sin fisuras que la poesía goza de un valor extra cuando la sociedad está en un intenso desconcierto, en una descompensación entre la realidad y la ansiedad por el futuro. Una sociedad que cada vez se emparenta más en su extrañeza, casi en la agonía de un modelo de burguesía que se desintegra. Pero no es de los que se lamen las heridas. Gasta una ironía que se deja ver también en la turbadora precisión de su escritura: limpia, directa, honda sin perder sus lugares de sombra, su incertidumbre, su misterio, su renuncia a lo superficial. «La poesía es para mí un exorcismo. Pero también una terapia, una forma de entender mejor el mundo», dijo en alguna ocasión.

No estáis, y por eso llevaremos a partir de ahora una doble vida,/ en la luz y en la sombra a la vez, en el sol estridente del día,/ en la frescura de los pasillos de piedra, en el duelo, en la alegría. Su obra, de algún modo, es un intento de mantenerse a salvo de los asaltos de un mundo zascandil y mediático donde el ruido adquiere una autoridad insospechada contra la necesidad de detenerse, de mirar, de intentar comprender, de no tener siempre razón y tampoco pretenderlo. En las cosas de Zagajewski anida esa contemplación de lo pequeño que ayuda a decir, que permite dar una forma completa a al vida sin necesidad de levantar a pulso una verdad irrenunciable. De ahí su delicadeza. De ahí su misterio. De ahí su intensidad.

Desde los poemas nos habla este autor de entretierras que ha hecho de su aventura una excepción que compartir. No está del lado de lo desolador, sino de la incertidumbre y del asombro. Eso hace de su palabra una herramienta para enfrentarse al horror de tiempo que deja ver en su galope una grieta de enormes dudas sobre el destino, el itinerario o la meta de la carrera. “Pero también nosotros conocimos la soledad/ y el temor, y deseamos la poesía”.

Funete: El Mundo

Pintura y palabra: una tarde junto al ‘Guernica’

El 4 de junio de 1937, en su estudio del 7 de la Rue des Grands Augustins de París, Pablo Picasso aplicaba los últimos toques de pintura industrial marca Ripolín al Guernica. Ponía fin así el genio malagueño al proceso creativo de uno de los cuadros más importantes de la historia del arte, no solo por su poderío plástico sino también por una irremediable vocación simbólica –la de espejo deformado del bombardeo de Guernica- que lo convertiría en icono perenne a través de generaciones.

Este domingo se cumple, pues, un año exacto de la finalización de aquella obra que la República, por medio de Josep Renau, Max Aub y José Bergamín, encargó a Picasso para la Exposición Internacional de París del 37. Con ello querían atraer la atención del mundo sobre la agresión franquista contra el orden legal y pedir ayuda moral y (sobre todo) material para afrontar la Guerra Civil en marcha. Aquella fecha histórica, 4 de junio de 1937, además de la propia estructura y simbología del cuadro y los mil y un avatares y negociaciones previas a su llegada a España el 10 de septiembre de 1981 reviven ahora en forma de un programa de algo más de una hora, El día que Picasso firmó el Guernica, que EL PAÍS Vídeo emitirá mañana viernes 2 de junio, a partir de las 10.00 h (www.elpais.com), presentado por Carlos de Vega. El espacio incluye, además, las actuaciones musicales en directo –con el Guernica como telón de fondo- de Leyva (Bis a bis) y Rocío Márquez (Firmamento).

Por este espacio, grabado en la propia sala del Reina Sofía donde se expone la obra maestra de Picasso, desfilan algunas de las personas que vivieron de cerca el proceso del viaje español del cuadro hasta su instalación en el Casón del Buen Retiro, primero (1981) y su posterior traslado al Reina Sofía (1992). Es el caso de Álvaro Martínez-Novillo, subdirector general de Artes Plásticas entre 1979 y 1982 y una de las personas que viajó a Nueva York para coordinar la salida del Guernica de la que fuera su casa durante cuatro décadas, el Museo de Arte Moderno (MoMA).

“Fue realmente emocionante”, confiesa en el transcurso del programa Martínez-Novillo, quien recuerda la tristeza de los conservadores del MoMA, el discurso del entonces ministro de Cultura español, Íñigo Cavero; el atasco que una avería de semáforos provocó en Manhattan cuando el camión con el Guernica se dirigía al aeropuerto; y el aterrizaje en Barajas del Boeing 747 Lope de Vega, “con el comandante diciendo a los pasajeros: ‘señores y señoras, han viajado usted con el Guernica en la bodega”.

La historiadora y profesora Genoveva Tusell, hija del entonces director general de Bellas Artes Javier Tusell (uno de los grandes artífices de que el cuadro esté en España), es autora del libro de reciente publicación El Guernica recobrado. Picasso, el franquismo y la llegada de la obra a España. Se trata, muy probablemente, del más exhaustivo y documentado relato nunca publicado sobre aquel acontecimiento. En el espacio grabado en el Reina Sofía, evoca aquellos días en los que ella era una niña pero durante los cuales no se hablaba de otra cosa en su casa. “Hasta tal punto”, asegura, “que llegué a pensar que había sido mi padre el que había pintado aquel cuadro”.

Por su parte, Santiago de Torres, que en 1992 era subsecretario de Cultura y hoy es miembro el Patronato del Reina Sofía, sostiene que “la normalización del Guernica fue paralela a la normalización de la vida de este país”.

En el programa intervienen también Marisa Flórez y Ángel S. Harguindey, respectivamente fotógrafa y responsable del área de Cultura de EL PAÍS en los días en que el Guernica llegó a España. “Recuerdo que a las seis de la mañana ya estaba camino del aeropuerto… había muchísima seguridad, Policía, Guardia Civil, Policía Municipal, Geos… fue muy emocionante porque, como se dijo entonces, aquel día volvía a España el último exiliado”, recuerda Marisa Flórez. Harguindey evoca la tensión y la emoción de aquellos días en la redacción del diario y de todos los medios informativos: “El traslado del Guernica desde el Casón hasta el Reina Sofía fue como el traslado de un jefe de Estado”, explica.

Los artistas Cristina Lucas y Fernando Sánchez Castillo aportan un acercamiento estético y simbólico al Guernica. En opinión del segundo, “es una obra de arte que funciona como un photocall, y que siempre ha funcionado como un fondo en el que nos integramos todos”. Cristina Lucas subraya la capital importancia artística de la obra de Picasso y recuerda que, además de Guernica, otras ciudades como Málaga, Eibar o Durango también sufrieron bombardeos indiscriminados en la Guerra”.

María de Corral dirigía el Reina Sofía cuando este grito desgarrador contra todas las guerras en forma de pintura llegó al museo en 1992. Manuel Borja-Villel es el actual director del centro y, por tanto, el anfitrión del Guernica, una obra de arte que es la auténtica clave de bóveda de la colección, y por encima de eso un verdadero imán popular que garantiza millones de visitas. En el programa de EL PAÍS Vídeo, ambos coinciden en lo esencial; el Guernica no ha de ser ni movido ni prestado. La mayoría de los expertos consideran que el cuadro está en un estado de conservación muy delicado y desaconsejan préstamos o reubicaciones. “Pese a que se encuentra en una situación estable y está perfectamente cuidado”, sostiene Borja-Villel.

Fuente: El País

María Teresa León, conjurar el olvido

José Luis Ferris publica la primera biografía de la escritora y mujer de Alberti, que quedó eclipsada por el ego del poeta

Un rastro apagado, una estela de citas puntuales en algunos libros de memorias escritos por otros para sobrevolar las incompletas historias de la literatura de la II República y el exilio. Siempre a la sombra. A media luz. “La cola del cometa” decía de sí misma. Porque María Teresa León vivió tapada por el árbol grande y macho que fue Rafael Alberti, miembro fundacional de una generación fastuosa de poetas. Ella y su escritura no hallaron el sitio que les correspondía en un país que tantas veces no sabe establecer correspondencias.

María Teresa León, riojana de dinamita. Hija de militar. Nació el 31 de octubre de 1903 y capaz de habitar la luz aceptó anidar en la sombra. Escritora, activista, madre, viajera, trashumante desterrada. Comunista, bella y vertiginosa. Fue la mujer de Alberti, ya está dicho, pero acumuló otro más allá de biografía propia aún por restaurar. De ahí el empeño del escritor y biógrafo José Luis Ferris en un libro que dibuja con precisión la peripecia vital de esta mujer cuya complejidad coincide en perseverancia con su lucidez: Palabras contra el olvido. Vida y obra de María Teresa León (1910-1998) (Fundación José Manuel Lara).

Vivió la infancia en una familia propensa a las teorías educativas de la Institución Libre de Enseñanza, en un clima de cierta libertad que rompía los rígidos corsés ideológicos y doctrinales de la España de entonces. Era sobrina de Menéndez Pidal y de María Goyri, la segunda estudiante oficial de Filosofía y Letras de la universidad española. María Teresa siguió la misma senda. Para entonces ya iba afirmando una personalidad propia y pionera en la que pesaban las ideas de una corriente de pensamiento feminista a estrenar.

Puso pronto la punta del pitillo mirando a la literatura. Aunque antes cumplió, casi niña, con los rigores de una vida presuntamente formal de la que huyó en cuanto pudo. Se casó a los 17 años con el hijo de un catedrático y a los 18 tuvo a su primer hijo, Gonzalo. A los 22 el segundo, Enrique. Después de una temporada en Barcelona se trasladaron a Burgos, donde afianzó sus colaboraciones en la prensa de la ciudad. Pero a los 25 decidió romper con tanta rutina gris y puso dos o tres cargas explosivas en su formalidad. Escapó a Madrid. Dejó al marido y a los hijos. Perdió la custodia. Aceptó la herida y el peaje de la independencia. Fundó su propia república de asombros y apetitos. No dudó en rebelarse contra las convenciones puritanas de la sociedad burgalesa de entonces. Y en 1930 conoció a Rafael Alberti. Era una mujer separada desde 1928.

“La suya fue una historia marcada por el amor y el desamor, el combate y el destierro, el compromiso y la soledad, el ruido y el silencio, la guerra y la pasión por la vida”, dice José Luis Ferris. La relación con el poeta comenzó bajo un bullebulle de escándalo en aquel Madrid de jóvenes poetas deslumbrantes, de artistas, de músicos, de noches ruidosas. Alberti había terminado su historia con Maruja Mallo y andaba a tientas. Juntos eran un golpe de fiebre. Aún no tenían una ideología marcada. “Fue el primer viaje juntos a Alemania y Rusia, becados, donde descubrieron el comunismo y regresaron a Madrid sovietizados”, explica el biógrafo. “Así que no fue ella quien empujó a Alberti al compromiso, sino que hicieron el trayecto al alimón. Aunque María Teresa era más obstinada, más fuerte, incluso más firme de ideas, que defendía hasta sus últimas consecuencias, como demostró en la Guerra Civil”.

Para entonces él era un poeta de fama, un tipo arrollador, y ella una escritora a su sombra. Así lo fue siempre. “María Teresa publicó 20 libros, pero es una desconocida como escritora”, ataja Ferris. “Lo autobiográfico es una nota dominante que impregna su larga producción, desde las colecciones de cuentos a sus novelas, obras dramáticas, biografías, ensayos, guiones cinematográficos (Los ojos más bellos del mundo) y radiofónicos, relatos breves o artículos publicados en prensa y en revistas españolas y americanas». En su escritura hay algo de epopeya colectiva, de razón de ser en la camaradería. Incluso en los momentos de fuerte bruma que dispensa el exilio. “Desde su incipiente juventud (pese a venir de una familia burguesa) mantuvo un compromiso claro e irrenunciable con la libertad, con la defensa de los débiles, contra la injusticia y con el respeto inquebrantable a la condición de la mujer”.

María Teresa León aceptó, sin embargo, un segundo lugar en la pareja. En lo luminoso y en lo turbio. La Guerra Civil levantó para ellos un neón de heroísmo. Se implicaron con ímpetu en la defensa de la República y del patrimonio, aunque también dejaron un eco de penumbra en la travesía. Por ejemplo: Alberti tuvo ocasión de ayudar a Miguel Hernández a escapar de Madrid en el coche que a las seis de la mañana del 27 de febrero de 1939 llevó a la pareja a Petrel (Alicante) para subir a uno de los últimos aviones que fletó la República con destino al exilio. Pero la mañana de antes el autor de Sobre los ángeles ocultó ese plan bien trazado durante una reunión en la sede de la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Madrid (calle Marqués de Duero, 7, en el palacio incautado a los marqueses de Heredia-Spínola). En esa cita estaba también Miguel Hernández, aterrorizado. Fue el diplomático chileno Enrique Morla Lynch, al día siguiente, el que advirtió al poeta oriolano de que le habían dejado en la estacada. Alberti también era eso: oscuro. “Aunque no hay certeza de que María Teresa tuviera que ver en esa deslealtad. Ella se refiere a Miguel en numerosos escritos, cosa que no se puede decir de él”, dice Ferris.

¿Y su obra?

“«Escribir es mi enfermedad incurable”, decía. Estaba dotada de sobrado talento y era constante como para ocupar un espacio destacado en la órbita de la Generación del 27. Y otro de preferencia entre las voces más singulares de su momento. Su voz suena a la voz de un tiempo, a la garganta viva de todas las mujeres, de todos los desterrados, de todos los seres maltratados y heridos por la vida. Hay libros suyos reveladores, como Menesteos, marinero de abril, Fábulas del tiempo amargo y Memoria de la melancolía.

“Yo no quedaré”, escribió en el último tramo del camino. “Pero cuando yo no recuerde, recordad vosotros las veces que me levanté de la silla, el café que os hice, la indulgencia que tuve al veros devorar mi trabajo sin decirme nada, recordad nuestra pequeña alegría común, nuestra risa y las lágrimas que dolían o quemaban cuando nos sentíamos desamparados y solos”. En 1972 asomó el alzheimer. Después de 40 años de exilio y 50 junto a Alberti regresó con él a Madrid en 1977.El 27 de abril. “Ya no sabía a qué país ni a qué ciudad llegaba”, explica Ferris. Pasó los últimos años afantasmada y sola en un apartamento de Príncipe Pío. Después la ingresaron en una residencia de Majadahonda. Rafael la vio sólo un puñadito de veces en casi 10 años, no más. Cuando le preguntaban, decía que no soportaba el dolor de verla espectral, devorada por el vacío. Puede ser. Aunque tampoco hizo un gran esfuerzo por revitalizar su obra, que la tenía aún a mano.

En la tumba de María Teresa León, en Majadahonda, quedó fijado un verso del poeta a modo de epitafio: “Hoy, amor, tenemos 20 años”. Era el 13 de diciembre de 1988. Y todo el frío abrazó de golpe la cola del cometa. Y su olvido.

Fuente: El Mundo