Amazon y Google sufren una caída falsa del 90% por un error en los datos de los inversores

Las acciones de Amazon perdieron de golpe 844,5 dólares, desde los 974,5 dólares que se llegaron a pagar durante la sesión en el Nasdaq. Las de Alphabet, matriz de Google, se pegaron un batacazo similar, próximo al 90%. ¿Un lunes negro? No. Por suerte para sus accionistas no se trata del temido estallido de la burbuja tecnológica, sino de un error técnico por parte de los portales Google Finance, Yahoo Finance y Bloomberg a la hora de procesar unos datos de prueba que distribuye el sistema y que fueron procesados como reales por los inversores. “No ha sido un error del Nasdaq”, han asegurado los reguladores del mercado.

Todo se quedó en un susto. Los títulos de los dos valores se presentaron  la noche del lunes en esos tres portales de información financiera a un precio de 123,47 dólares. El mismo se leía también en el caso de Apple, lo que en su caso representa una caída de casi el 15% cuando se compara con la cotización al cierre de mercado. Microsoft también tuvo el mismo problema, pero en esta ocasión representa un repunte de casi el 80%. Los de eBay se dispararon más de un 250% y los de Mattel un 475%.

El operador del Nasdaq está tratando de determinar que pasó exactamente, porque estos portales son muy utilizados por el común de los inversores para seguir el rendimiento de sus acciones en tiempo real. El problema técnico afectó también a otros portales o servicios que como Google Finance, Yahoo Finance o Bloomberg consumen los datos que le facilita la plataforma bursátil. Los mercados en Estados Unidos cerraron antes de lo habitual en la víspera del Día de la Independencia.

Los técnicos del Nasdaq explicaron que esta información forma parte de un proceso rutinario de distribución de datos de prueba por el sistema (conocido bajo la sigla UTP), pero entienden que por error se están propagando por estos portales. “Estamos trabajando para resolver el problema”, indican desde el operador de la plataforma bursátil electrónica. Los títulos de otras compañías como Netflix y Facebook no parecen estar afectados.

Fuente: El País

¿Qué pasa si la marca de mi coche desaparece del mercado?

El pasado mes de mayo, las webs de Lancia, una marca del grupo automovilístico Fiat Chrysler, dejaron de funcionar fuera de Italia. Es un paso más dentro del largo camino, ya de tres años, por el que la enseña dejará de distribuirse en todo el mundo, excepto en su país de origen. La desaparición de esta marca italiana es triste por la historia que lleva detrás (fue fundada en 1906) pero no es excepcional. Falta de rentabilidad, canibalismos entre marcas y modelos, quiebras y otras razones han llevado a enseñas como Saab, Rover o Chevrolet, antes de Lancia, a dejar su negocio en Europa o en todo el mundo.

“La desaparición de una marca de coches es un golpe muy duro para todos”, reconoce Alfonso Nogueiro, director general de la federación de concesionarios en España, Faconauto. Para el fabricante, por la obvia pérdida de negocio que supone esta desaparición (si no la quiebra de la empresa en sí misma). Pero también queda sin actividad de manera repentina el concesionario y el cliente se siente desamparado, sin respaldo. “Para el conductor, es un golpe muy fuerte a su confianza. El concesionario tiene que reorientar su negocio y darles a ellos una cobertura que resulta compleja”, asume Nogueiro, porque el propio punto de venta se encuentra en una situación de debilidad.

Los miedos de los propietarios son muchos y muy lógicos pero al final, son solo eso, miedos y mitos. “No hay ningún caso de laboratorio probado en el que un cliente se haya quedado sin una pieza que necesitara para un coche que se ha dejado de fabricar o de una marca desaparecida”, explica Jaime Barea, responsable jurídico de la asociación de vendedores de vehículos Ganvam.

El mayor impacto para el dueño viene por la “inmediata depreciación de su automóvil”, detalla Nogueiro, “porque es más difícil revender un coche de una marca que ya no da servicio”; y en los casos de quiebra de la compañía, “puede haber problemas con los vehículos seminuevos que aún estén en garantía porque es posible que haya dudas sobre quién se hace cargo o a dónde dirigirse”, apunta Barea. Sin embargo, el propio responsable jurídico explica que, en el caso de Rover, donde la compañía se diluyó, “los administradores concursales estudiaron el parque circulante, identificaron a estos propietarios y los convirtieron en acreedores del concurso por este servicio. De este modo, les garantizaron la cobertura”, detalla Barea. En situaciones como la de Lancia o Chevrolet, “estas garantías se cumplen a través de las otras marcas de las matrices fabricantes”, apuntan ambos, como son Fiat u Opel, recientemente absorbida por el grupo PSA (Peugeot-Citröen).

PIEZAS CODICIADAS

Otro caso diferente es el de los vehículos clásicos, es decir, coches que dejaron de fabricarse hace muchos años y que son míticos por alguna razón. Tener esos vehículos en movimiento es un capricho caro que sí puede suponer buscar los recambios por tierra, mar y aire. “Mercedes te garantiza las piezas de sus vehículos durante 100 años”, asegura Barea pero quitando el caso excepcional de esta enseña ‘premium’, “hay propietarios que no tienen más remedio que encargar la fabricación artesanal de estas piezas”, apunta Nogueiro. “En EEUU, hay más tradición de mantener vehículos de los años 60, por ejemplo, y hay más talleres que producen a mano estas piezas pero en España también se encuentran”, cuenta el responsable de Faconauto. La impresión en 3D es la opción que otras marcas están encontrando para la manufactura de estas piezas de museo.

El siguiente miedo del propietario es: ¿tendré un servicio oficial de posventa para mi vehículo? U otro, que mira más a largo plazo: ¿qué pasa con los recambios para mi coche? ¿Me quedaré sin piezas ahora que la marca ha desaparecido? Para la primera de las preguntas, la respuesta vuelve a estar en el propio concesionario.

“Si es un punto de venta que ya comercializaba otras marcas del mismo grupo o que puede reorientarse hacia ellas, el mayor esfuerzo tiene que orientarse ahora a convencer a estos clientes desilusionados para que sigan haciendo las posventa oficial en el establecimiento y así, orientar ese negocio perdido hacia las otras enseñas”, explica Nogueiro. Así, cabría la posibilidad de recuperar esa confianza y que el conductor adquiriera un nuevo vehículo de esa compañía a medio plazo, eso que todos los concesionarios desean.

Hay recambios

Si no se opta por la posventa oficial, las piezas no son, en ningún caso, un problema. Para empezar, las enseñas automovilísticas tienen la obligación de facilitar piezas de sus vehículos que han dejado de fabricar durante diez años. Aunque la Ley de Protección de los Consumidores establece cinco años de obligación de suministro de piezas originales para los fabricantes de bienes de consumo una vez que la marca desaparece. “Para los recambios de coches, la obligación es de diez años por una excepción a la norma que impuso la Unión Europea”, explica Jaime Pérez Caballero, secretario general de Acoford y exjefe de recambios y posventa de Fiat.

“Diez años en un vehículo no es lo mismo que en una lavadora. La vida útil de un coche es mucho mayor y, por eso, se necesita ese respaldo extraordinario”, señala Pérez. El directivo señala, y todos los consultados lo confirman, que “las automovilísticas lo cumplen porque las fábricas tienen un stock de piezas brutal, no hay ningún riesgo en ese sentido”.

De hecho, según Barea, se produce el efecto contrario. “Cuando un vehículo deja de fabricarse, suele aflorar lo que se llama mercado del recambio obsoleto, es decir, además de los inventarios originales, muchos proveedores sacan a la venta sus piezas de caja 2 (o marca blanca, como se llamaría en la distribución) porque no quieren quedarse con un producto en almacenes que no van a poder vender”, apunta el responsable de Ganvam. Así, el precio de las piezas tiende incluso a abaratarse.

Fuente: El País

Buffett gana 12.000 millones seis años después con Bank of America

Warren Buffett se convierte en el mayor accionista de Bank of America, tras proceder al canje de los activos que adquirió en el segundo grupo financiero en Estados Unidos cuando la entidad necesitaba de liquidez. La operación le va a aportar, además, un beneficio próximo a los 12.000 millones de dólares si se compara el precio al que compró hace seis los títulos con el valor al que se cambian las acciones.

El oráculo de Omaha salió en apoyo de Bank of America cuando todavía se ponía en duda la capacidad que tendría para superar el golpe de la crisis financiera. Buffett inyectó 5.000 millones a cambio de títulos preferentes y el derecho para adquirir 700 millones de acciones. La inversión fue similar a la que hizo en Goldman Sachs y General Electric en pleno derrumbe del sistema financiero.

Berkshire Hathaway, el conglomerado a través del que realiza sus inversiones, adquirió las acciones por algo más de siete dólares la unidad. En los últimos seis años se apreciaron un 240%. Ese paquete vale ahora 17.000 millones. Buffett, astuto y paciente, es el único que puede conseguir estos acuerdos y vuelve a demostrar hasta que punto su respaldo es vital para una corporación.

El canje se ejecuta dos días después de que la Reserva Federal diera el aprobado definitivo al plan de capital de Bank of America, al considerar que cuenta con un colchón de liquidez lo suficientemente robusto para soportar una crisis severa. La entidad tiene así autorización para elevar el dividendo a los accionistas en un 60%. Buffett prefirió a no esperar a 2021 para ejercer sus derechos.

Fuente: El País

El PP convoca a 25 banqueros a la comisión de investigación del Congreso sobre la crisis financiera

La comisión de investigación parlamentaria sobre la crisis financiera va a implicar un desfile sin precedentes de los principales banqueros y ex banqueros del país.

El Partido Popular ha registrado formalmente la petición de comparecencia de hasta 25 altos ejecutivos relacionados con el sector bancario, incluidos los ex presidentes del Banco Popular, Ángel Ron y Emilio Saracho, para que expliquen la caída de la sexta entidad financiera de España, según la lista a la que ha tenido acceso EL MUNDO.

En la relación de comparecientes para abordar lo sucedido en general en el sector bancario durante la crisis, figuran también el presidente del BBVA, Francisco González; el de la Fundación Bancaria la Caixa, Isidro Fainé; el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu; la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa; el presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel, y el de Liberbank, Manuel Menéndez, entre otros.

El Gobierno y el PP se muestran cómodos en esta comisión de investigación, a diferencia de otras, y pretenden dar una muestra de que no van a arrastrar los pies, sino, por el contrario, demostrar que el problema central fue la pasividad del Gobierno de Zapatero y del Banco de España de Miguel Ángel Fernández Ordóñez para sanear a tiempo el sector financiero nacional.

La presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, no va a ser citada de momento. Fuentes del grupo parlamentario del PP justifican su ausencia porque durante el periodo de la crisis bancaria ella era responsable de la filial británica. Sí van a ser llamados el presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri; el de la Sareb, Jaime Echegoyen, y el de Deloitte, Fernando Ruiz, entre otros máximos responsables en activo.

El presidente de la Asociación Española de Banca y ex director general del Banco de España, José María Roldán, han entrado también en la lista de las personas que quiere interrogar el PP.

El actual director ejecutivo del Mecanismo Europeo de Estabilidad (Mede), Klaus Regling, encargado de recuperar el préstamo de la UE a España forma parte también de la lista del partido en el poder. Todas las comparecencias están previstas a partir de la vuelta del verano.

Al ser el PP el que pide ya formalmente tales comparecencias, serán inevitables, puesto que otros grupos como PSOE o Podemos no se opondrán al desfile de banqueros e incluso intentarán incorporar otros.

70 comparecencias

El portavoz del PP en la comisión, Ramón Aguirre, ha registrado hasta 70 comparecencias que incluyen también las previsibles del ex presidente de Bankia, Rodrigo Rato; de Catalunya Caixa, Narcís Serra; de Caja Madrid, Miguel Blesa o Juan Pedro Hernández Moltó y Antonio Pulido de Caja Castilla-La Mancha y Cajasol, respectivamente, entre otros ex responsables de las cajas rescatadas.

El portavoz de Ciudadanos, Toni Roldán, propone que el formato de los interrogatorios sea el de «careo». Es decir, una fórmula de pregunta respuesta en la que los comparecientes tengan que responder a cada cuestión planteada por los diputados.

Roldán ha solicitado también documentación muy delicada al Banco de España: «Todas las actas e informes de inspección, así como aquellos derivados a la Comisión Ejecutiva del Banco de España, de entidades como Catalunya Caixa, Banco de Valencia, Bancaja, Caja Madrid, Caixa Galicia, NovaCaixaGalicia, Caja Castilla-La Mancha, Caixa Laietana, Caja España y Caja Duero, CAM, Caja Canarias, Caja Insular de Canarias, Caja Soria, Caja Segovia, Caja Navarra, Vital, Kutxa y Bilbao Bizkaia Kutxa».

Se ha comprobado ya en el ‘caso Bankia’ que esos documentos internos del Banco de España colocan en una posición muy incómoda al supervisor, y Ciudadanos pretende recopilar las referidas a todas las cajas rescatadas.

Fuentes del PP aseguran que apoyarán su petición, con lo que el organismo supervisor que dirige Luis Linde no tendrá más remedio que remitir la documentación al Congreso de los Diputados.

El propio Linde y su antecesor, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, entre otros altos cargos en activo o retirados del Banco de España, serán llamados a declarar a petición de, al menos, PP y Ciudadanos. También los ex subgobernadores, Fernando Restoy,Javier Aríztegui y José Viñals.

Roldán se muestra escéptico, sin embargo, sobre el alcance de la comisión parlamentaria, porque sospecha que PP y PSOE pactarán no entrar a fondo en la politización de las cajas, puesto que afecta a ambos grupos.

En cuanto a comparecientes políticos, el ministro de Economía, Luis de Guindos, ha pedido inaugurar él la comisión de investigación. PP y Ciudadanos coinciden en que también deben explicarse sus antecesores Pedro Solbes y Elena Salgado.

Está relación de altos cargos del Gobierno contrasta con la de la Fiscalía Anticorrupción en el ‘caso Bankia’, que propone citar a declarar a Guindos, pero no a la ex ministra Salgado, que estaba en el poder cuando salió a Bolsa la entidad financiera.

Fuente: El Mundo

La fiscalía pide cinco años de prisión para Rato por la salida a Bolsa de Bankia

La Fiscalía Anticorrupción ha solicitado este martes una pena de cinco años de prisión y 60.000 euros de multa para el expresidente de Bankia Rodrigo Rato por el supuesto falseamiento de las cuentas de la entidad para su salida a Bolsa en julio de 2011. El ministerio público acusa de los mismos delitos, aunque pide penas menores, al exvicepresidente de la entidad, José Luis Olivas, y a los exconsejeros José Manuel Fernández Norniella y Francisco Verdú. El ministerio público rechaza actuar contra la auditora Deloitte, que asesoró a Bankia en su debú bursátil.

Según el fiscal Alejandro Luzón, los acusados “tuvieron una especial responsabilidad” en que la salida a Bolsa de Bankia “se llevara a cabo sustrayendo a los inversores la información esencial acerca de la verdadera situación patrimonial” de la entidad y su “inviabilidad”.

Según el escrito, Rato “encarnó el ficticio mensaje de solvencia y buenas perspectivas de Bankia, muy alejadas de la realidad”. El fiscal recuerda que el mismo día de la salida a Bolsa, el exvicepresidente económico del Gobierno insistía en que la entidad tenía “unas premisas de gestión muy claras, centradas en la solvencia, la gestión rigurosa de riesgos en todas las fases del ciclo y la eficiencia y austeridad de costes”. Y añadía que “así es como Bankia pretende crecer y crear rentabilidad de forma sostenible y esto se traducirá en valor para nuestros nuevos accionistas.” Según el fiscal, a ojos de buena parte de los inversores, Rato “aportaba el prestigio que le otorgaban sus pasadas responsabilidades en el Gobierno de España y en el Fondo Monetario Internacional”.

El informe del fiscal Luzón sostiene que “sin perjuicio de que el entorno económico español se deterioró en el tercer y cuarto trimestre de 2011”, tras la salida a Bolsa de la entidad, “la situación de BFA-Bankia era ya a la fecha de la salida a Bolsa muy crítica y esta situación, plenamente conocida por los acusados, fue ocultada a los inversores”.

El fiscal reconoce que el folleto de salida a Bolsa de Bankia describía hasta 36 posibles escenarios de riesgo para los inversores, pero afirma que esas advertencias buscaban más “proteger al emisor ante eventuales reclamaciones futuras” que proteger al inversor, especialmente al minorista. “El cúmulo de contingencias descrito, precisamente por su extraordinaria amplitud, acabó dibujando un riesgo remoto y ocultando por el contrario el riesgo cierto y real: el de un negocio que iba a requerir de importantes ayudas económicas adicionales”.

Fuente: El País

El resurgir de los enemigos del comercio

“Si nos lo dicen hace cinco años o casi cinco meses nos hubiésemos reído por absurdo. Parece un disparate, pero uno real, y nos tenemos que ir acostumbrando”. Cuando el sábado 18 de marzo terminó la reunión de los ministros de Finanzas del G-20 en la ciudad alemana de Baden-Baden varios tenían cara de necesitar un baño termal. Uno de los asistentes lo recordaba todavía con sorpresa. EEUU, el faro durante décadas, la voz que siempre ha defendido el libre comercio e impulsado la apertura económica como motor del cambio político, acababa de protagonizar un giro espectacular e inquietante. “El lenguaje histórico (el que usa tradicionalmente el G-20) no era pertinente, y lo que es pertinente es lo que hemos acordado como grupo: incrementar la contribución del comercio a nuestras economías”, explicó el secretario de Comercio de EEUU, Steven Mnuchin.

El “lenguaje histórico” al que se refería es la esencia misma del G-20 y de las últimas décadas de prosperidad y entendimiento entre países: la condena explícita a “toda forma de proteccionismo”.

Las cifras que manejan las grandes organizaciones (ONU, OMC, Banco mundial) y los especialistas no pueden ser más contundentes. La pobreza cae en todo el mundo, aumenta la esperanza de vida, la salud, disminuyen las guerras. Y buena parte de ello se debe a que, en la globalización, el comercio llega a todas partes. La tecnología y la caída de barreras permiten a regiones y continentes enteros participar en red voluntaria de intercambios. No es perfecta, ni es infalible y quedan muchos impedimentos que derribar y desequilibrios que corregir, pero el sistema ha tenido resultados increíbles.

Proteccionismo

El comercio siempre ha tenido enemigos y detractores. Cada cierto tiempo hay una oleada de críticas y movimientos contrarios. Siempre ha habido resistencia, sobre todo de países poco o nada democráticos, donde la apertura ponía en peligro el férreo control del estado. China es el ejemplo más claro. Pero tras años de presión sobre Pekín, de quejas por su hermetismo, por sus políticas monetarias, por la falta de reciprocidad, la última revolución antiliberal llega ahora de los lugares más insospechados. “La espada del proteccionismo pende sobre la recuperación global”, advierte en uno de sus últimos informes el FMI.

“Ha habido un desacuerdo entre un país y el resto de los participantes”, dijo en Baden-Baden el entonces ministro francés, Michel Sapin. “Ha habido momentos en que éramos seis contra uno”, coincidía el fin de semana pasado Angela Merkel desde Sicilia, donde el G-7 recibió por primera vez a Donald Trump. En ambos casos el problema era el mismo. No se trata de una campaña electoral o de una estrategia concreta. La cosmovisión de la nueva administración estadounidense es diametralmente diferente. No veo el mundo como un lugar donde la cooperación lleve al progreso, sino como un tablero donde se disputa un juego de suma cero. Para que uno gane el resto deben perder. Y para ganar, vale casi todo.

Trump amenaza a las empresas que estudian la deslocalización. Presiona a las compañías y sus directivos con tuits que hunden sus cotizaciones. Arremete en público y en privado contra Alemania y su superávit comercial y reprende a los líderes mundiales en directo por morosos. Trump es el síntoma, el ejemplo más claro, pero no es el único. En Reino Unido, David Cameron logró un acuerdo por el que dos empleados, haciendo exactamente el mismo trabajo y cotizando igual, tendrían acceso a prestaciones diferentes en función de su país de origen. Y Theresa May, tras sucederlo, amenaza a las firmas británicas con gravarlas muchísimo más por emplear a trabajadores de fuera y no locales.

La respuesta desde París y Bruselas no es mucho más tranquilizadora. Emmanuel Macron tiene como una de sus propuestas estrella un programa con el nombre ‘Compre europeo’ que dejaría fuera de los concursos a empresas no comunitarias, y la responsable europea de Competencia, Margrethe Vestager, lo aplaude por “desplazar hacia el ámbito europeo la idea de antes de impulsar los productos nacionales”. Todo desde el lugar que protege como nadie su agricultura y sus vacas y deja fuera a productores de países en desarrollo.

No es buen momento para el comercio, al menos para discutir y negociar sobre él. La negociación del TTIP entre la UE y EEUU está muerta. Trump no ha dicho la última palabra sobre el NAFTA (pasando de “ir a liquidarlo en tres días” a una renegociación). Y la Casa Blanca ha subido los aranceles a la importación de madera y a la de productos lácteos. Trudeau estudia represalias sobre el carbón. El acuerdo de libre comercio entre el Viejo Continente y Canadá estuvo a punto de ser frenado por la resistencia de una región belga. Y los tribunales de Justicia de Luxemburgo han tardado años en pronunciarse sobre los detalles del que Bruselas negocia con Singapur.

En su último informa anual, publicado este miércoles, la Organización Mundial del Comercio señala que sus 164 miembros introdujeron entre octubre de 2015 y octubre de 2016 una media de 15 medidas proteccionistas y que dañan el comercio al mes, un avance pues el ejercicio anterior habían sido 20. Desde el inicio de la crisis de 2008, 2,978 medidas contra el comercio se puesto en marcha en el mundo, pero de ellas 740 se han retirado.

Cambio de alianzas

Las cifras de la OCDE muestran que las exportaciones del G-20 en el primer trimestre de 2017 aumentaron un 3% respecto al último de 2016 y las importaciones se incrementaron un 4%, en ambos casos el avance más grande desde 2011. Pero lo que está en juego ahora puede tener efectos duraderos. No son batallas de divisas, como en el pasado. Es un cambio de paradigma o de alianzas. Hace apenas un año, el espíritu era el opuesto. LA UE se preparaba para una especie de guerra comercial con China, denunciando el ‘dumping’ y sus prácticas agresivas por el continente o en África. En cambio, el Gobierno de Pekín llegó esta semana a Bruselas como la gran esperanza para el comercio mundial y como aliada indispensable para mantener el acuerdo sobre el Cambio Climático.

Trump está forzando improvisaciones a marchas forzadas. La realidad la resumió el ministro alemán Sigmar Gabriel hace unos días en viaje oficial. “En estos tiempos en los que otros pivotan hacia aislacionismo y nacionalismo y tienen tendencia proteccionistas, China y Europa defienden un comercio abierto global y el multilateralismo”. Pekín tiene al alcance de su mano el ansiado y polémico estatus de economía de mercado y el efecto a nivel mundial será extraordinario. Algo para lo que Europa no está ni mucho menos preparada.

Hace unos días lo destacaba Fitch: “la posibilidad de una escalada en el proteccionismo sigue siendo un riesgo clave para la economía mundial”. Quizás sea el primero. “Dada la fuerza del sentimiento antiglobalización en las elecciones y el foco sobre la reducción de los déficits bilaterales”, y sobre todo el que tiene con Alemania, “la posibilidad de un acercamiento unilateral y disruptivo sigue siendo un riesgo significativo”.

Algo más preocupante que los efectos de una subida de tipos de interés de un cuarto de punto por parte de la Reserva Federal, que Draghi decide retirar las medidas de estímulo un mes antes o después o que los gobiernos toquen, al alza o la baja, los impuestos en un par de puntos porcentuales. La economía mundial se recupera débilmente de la pasada y catastrófica recesión. No sabemos aún por dónde llegará la siguiente. Pero mientras se trabaja en los mecanismos defensivos sólo hay una certeza: si los enemigos del comercio, desde derecha e izquierda, triunfan, el resultado será devastador.

Fuente: El Mundo

El Banco Central Europeo rebajó las exigencias al Banco Popular hace sólo seis meses

El mismo Banco Central Europeo (BCE) que ha declarado ahora «inviable» al Banco Popular y le ha abocado a la venta de emergencia al Santander, le rebajó hace solo seis meses los requerimientos de solvencia. El BCE envió así entonces un mensaje a los inversores de que el sexto banco de España evolucionaba favorablemente. Así fue comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el pasado 30 de noviembre.

El Banco Popular publicó aquel día un hecho relevante informando que el BCE le había comunicado un requerimiento de capital CET1 -el de referencia para medir la solvencia- del 7,875% para 2017. Era inferior al 10,25% que le había reclamado el año anterior. El banco presidido entonces por Ángel Ron resaltó que cumplía con creces ese listón.

Aquella rebaja de presión del BCE implicaba más margen para que la entidad repartiera dividendos o retribución variable y la cotización en Bolsa subió un 5% esa jornada.

La diferencia con respecto al año anterior es que el llamado pilar 2 de exigencia de capital, que es el discrecional del supervisor, se recortó a la mitad. Además, según el comunicado de entonces, el bajo umbral incluía que el Banco de España consideró que bastaba añadir un 0,125% como penalización por tratarse de «una entidad sistémica local».

Es posible que los supervisores rebajaran el listón con la auténtica intención de ayudar al Popular a ser más rentable y salir del bache, pero el mensaje que dieron al mercado era que el banco iba mejor. De hecho, puede ser uno de los argumentos alegado por los accionistas demandantes para justificar la petición de daños y perjuicios.

Aquella decisión del BCE y de su brazo español de bajar requerimientos de capital se produjo también para los principales bancos españoles y fuentes de la antigua dirección del Popular aseguran a EL MUNDO que fue una muestra de la confianza que mostraba entonces la autoridad monetaria europea en sus cuentas, por lo que atribuyen el hundimiento a la gestión posterior.

Esta rebaja de exigencia se produjo cuatro meses después de que el Popular superara «con holgura» las pruebas de estrés organizadas por la Autoridad Bancaria Europea. Sin embargo, se habla ahora de que el mismo banco presenta un déficit de provisiones de 8.000 millones. «Es inverosímil que haya aflorado tamaño agujero en los últimos meses. Está claro que la supervisión y las pruebas de estrés no fueron correctas», coinciden en afirmar distintos inspectores del Banco de España consultados.

Pruebas de estrés

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, no comentaron ayer cómo es posible que un banco que superara hace un año las pruebas de estrés estuviera abocado a la quiebra ahora.

Draghi se limitó a destacar la rapidez con la que se ha llevado a cabo el proceso de resolución de Banco Popular y, en concreto, la actuación de la Junta Única de Resolución (JUR). «No comentamos sobre entidades concretas», pero, en todo caso, «apreciamos la rapidez con la que actuó la JUR», afirmó el presidente del BCE tras la reunión del Consejo de Gobierno que tuvo lugar en esta ocasión en Tallín (Estonia).

A continuación, Draghi pidió al vicepresidente del organismo, el portugués Vitor Constancio, que ofreciera algún detalle más. Éste reconoció que existía «una fuga de depósitos» en el Banco Popular antes de su intervención.

Por este motivo, el BCE decidió que la entidad era «inviable o posiblemente iba a serlo», por lo que podía incurrir en impago, así que la JUR debía actuar de manera urgente. «Y ahí terminó nuestro trabajo», insistió Constancio, quien remarcó que el BCE no fue el organismo que se inclinó por la oferta de Banco Santander. «Nuestra obligación termina en la declaración de inviabilidad, a partir de ese momento la responsabilidad pasa la JUR».

Por otra parte, y en lo que a la política monetaria respecta, el BCE ha dado un pequeño y casi inapreciable paso hacia el endurecimiento de su política monetaria, pero un paso al fin y al cabo: ha decidido mantener los tipos de interés en los mínimos históricos pero, al mismo tiempo, ha eliminado la posibilidad de que estos bajen aún más.

«El Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés se mantengan sin variación en el 0,00%, el 0,25% y el 0,40% respectivamente», explicó el organismo para añadir a continuación: «El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado», eliminando en este punto la posibilidad de que los tipos sean aún más bajos.

Sin embargo, el organismo también ha reiterado su plan de adquirir hasta finales de diciembre deuda por valor de 60.000 millones de euros mensuales, pero sin descartar una ampliación del plazo, hasta que vea que la inflación suba de forma sostenida hasta su objetivo. Y, además, Draghi señaló que la inflación subirá más lentamente de lo esperado y redujo a la baja sus previsiones.

Por todo ello, todo parece evidenciar que los próximos pasos hacia el endurecimiento de la política monetaria europea que se den en el futuro desde Fráncfort serán en la misma línea del que se dio ayer. Es decir, pasos pequeños y lentos.

Fuente: El Mundo

Multimillonario estadounidense predice una crisis económica mundial en cuestión de meses

La crisis económica mundial estallará muy pronto. Quizás antes de que acabe el año, ha aseverado en una entrevista a la agencia Rambler News Service el legendario inversor estadounidense Jim Rogers.

El multimillonario predice que, como la moneda de EE.UU. está considerada como un activo fiable, la gente, preocupada por la crisis económica, comprará dólares. El dólar subirá “muy alto”, después de lo cual habrá “una ‘burbuja’ y colapsará”, ha asegurado Rogers.

Jim RogersMultimillonario estadounidense revela cuál es la mayor amenaza para la economía global

Entonces, los inversores buscarán otros activos, uno de los cuales será el rublo ruso, explica el inversor para agregar que, en consecuencia, el rublo será “mucho más fuerte que el dólar”.

Según el experto, la crisis puede venir de cualquier parte del mundo: del “colapso de la economía griega”, de los “planes de pensiones de EE.UU.” o bien del colapso de las instituciones financieras en Europa o China. Sobre China, el inversor ha destacado que “los chinos han dicho que no van a salvar empresas en quiebra” y ha advertido que, si esto realmente sucede, “será un gran choque para todos”.

“Para 2019 las sanciones antirrusas ya no serán un problema”

El inversor ha pronosticado también que las sanciones impuestas contra Rusia serán levantadas en el próximo año o en los dos próximos y que el proceso que se iniciará desde Europa. “Creo que para 2019 las sanciones ya no serán un problema”, ha afirmado el experto, quien ha subrayado también el aumento de la participación de la agricultura en la economía rusa gracias a las sanciones.

Por otro lado, la liberación de Rusia de la dependencia del petróleo ocurrirá gradualmente, y, con suficiente diversificación de la economía, tal vez podría completarse para 2030, estima el inversor estadounidense.

Funet: RT

Banco Popular, el primer banco intervenido por las autoridades europeas

Tras medio año navegando aguas imposibles, Monte del Paschi di Siena ha evitado el dudoso honor de ser el primer banco intervenido por la Unión Europea. Tras la decisión de ayer de la junta del Mecanismo Único de Supervisión (MUS, parte del BCE) de considerar que Banco Popular es inviable, los procedimientos europeos se activaron de urgencia para dar luz verde a la resolución de la entidad. Es la primera vez que el MUS mueve ficha de su creación, hace menos de dos años. Y el premio se lo lleva España.

De esta forma, la Unión Bancaria, todavía incompleta, pone a prueba sus costuras en un país que ya sabe bien lo que es tener que pedir ayuda para hacer frente al saneamiento de su sistema financiero. Pero con una diferencia: esta vez a los contribuyentes no les toca desembolsar. Los accionistas de Popular perderán toda su inversión, pero los españoles y los europeos no tendrán que sufrir los costes.

El proceso es sencillo. Cuando la presidenta del MUS, Daniele Nouy, consideró que el Popular era “inviable o probablemente inviable” por el deterioro de la situación, la Junta Única de Resolución dio un paso al frente. El MUS está en Fráncfort. La JUR, en Bruselas. Una vigila, la otra interviene. Y es lo que ocurrió anoche. Cuando el plan estaba consensuado con Banco Popular, Santander, el Gobierno español y los supervisores, la Comisión Europea dio el visto bueno final. Y el Frob español se encarga de la ejecución del proceso.

El dictamen del MUS era rotundo: “el significativo deterioro de la liquidez del banco en los últimos días ha llevado a la determinación de que la entidad, en el futuro cercano, había sido incapaz de pagar sus deudas”.

Tras años de rescates multimillonarios, entidades too big to fail y el creciente malestar de una ciudadanía convencida de que se “ayudaba a bancos y no a personas”, la UE logró dar pasos cruciales hacia la llamada Unión Bancaria. Un intento de profundizar en la integración y de crear una serie de mecanismos, fondos y un marco legal para la supervisión, la resolución ordenada y la intervención de los bancos.

El espíritu era muy claro: ahorrar dinero de los contribuyentes, evitar reacciones en cadena e impedir que un país, por tener una serie de entidades en apuros, se viera arrastrado a la bancarrota.

En diciembre de 2012, el presidente del Consejo Europeo, en colaboración con los presidentes de la Comisión Europea, el BCE y el Eurogrupo, elaboró una hoja de ruta para fortalecer la Eurozona. “Una de las partes esenciales de esta hoja de ruta era la creación de un marco financiero más integrado, es decir, la unión bancaria”.

El 1 de enero de 2015 entró en vigor la Directiva de Reordenación y Resolución Bancaria, que fija las nuevas normas en cuanto al reparto de la carga que se aplican en caso de resolución bancaria. La directiva “contempla maneras para que pueda efectuarse una resolución de los bancos con problemas sin necesidad de que los contribuyentes los rescaten, en aplicación del principio de que las pérdidas deben asumirlas, en primer lugar, los accionistas y acreedores, en lugar de recurrir a los fondos estatales”.

Ahora mismo, la Unión Bancaria tiene dos patas: el MUR (Mecanismo Único de Resolución) y el MUS (Mecanismo Único de Supervisión), la supervisión y la resolución. Y falta una tercera, un Sistema Europeo de Garantía de Depósitos (SEGD), que está todavía en negociaciones. Hay consenso en que sería bueno, pero antes de dar ningún paso adicional en la mutualización de riesgos Alemania exige que esos mismos riesgos se reduzcan sensiblemente. Para evitar precisamente que si quiebra un banco español o italiano sean los germanos los que deban cubrir costes, en el peor de los casos.

El principal objetivo del MUR es garantizar que las quiebras bancarias que puedan suceder en un futuro en la unión bancaria “se gestionen de forma eficiente, con costes mínimos para el contribuyente y la economía real”. El ámbito de actuación del MUR es idéntico al del MUS, es decir, una autoridad central, la Junta Única de Resolución (JUR) es la responsable final de la decisión de iniciar la resolución de un banco, mientras que la decisión operativa se aplicará en cooperación con las autoridades nacionales de resolución. La JUR inició su trabajo como organismo autónomo de la Unión el 1 de enero de 2015 y es plenamente operativa desde enero de 2016.

Y ahora, año y medio después, arranca su tarea, pero sin ir hasta el final. El acuerdo entre Popular y Santander, con el apoyo del Gobierno, ha evitado que la intervención del MUR se convirtiera en una liquidación. De esta forma, los accionistas y tenedores de deuda del Popular perderán su inversión.

El marco legal actual impone que haya quitas siempre antes de que se inyecte dinero público en una entidad. Quitas de hasta el 8% para acciones y deudores. Salvo en excepciones, como se vio la semana pasada en el caso de Monte dei Paschi, mediante mecanismos en los que es el Estado el que pone fondos.

Con el formato escogido los depósitos de Popular están totalmente garantizados. En el caso más extremo de una resolución, sólo los inferiores a 100.000 euros son intocables.

La idea en un rescate es que paguen los acreedores (bain-in) y no los contribuyentes (bail-out, lo que se hizo en el pasado), pero si eso no bastara la UE tiene ahora los recursos del Fondo Único de Resolución (FUR), que administra la JUR. No está terminado, sin embargo. Es otra de las patas cojas de la Unión Bancaria.

El objetivo es que cuando se complete, el FUR dispondrá de al menos 55. 000 millones de euros, lo que equivale a aproximadamente el 1 % de los depósitos cubiertos en la zona del euro. La hoja de ruta aprobada dice que los bancos de la Eurozona irán abonando contribuciones al FUR a lo largo de ocho años. “En diciembre de 2015, los Estados miembros que participan en la unión bancaria acordaron poner en marcha un sistema de mecanismos de financiación puente, facilitando líneas de crédito individuales nacionales para respaldar sus propios compartimentos nacionales en el FUR en caso de déficit de financiación. En enero de 2016, los Estados miembros transfirieron al FUR 4.300 millones de euros en concepto de aportaciones ex ante para 2015 y, a finales de junio, otros 6 400 millones de euros para 2016”.

Una cantidad totalmente insuficiente si una entidad grande está en apuros o lo están más de una simultáneamente.

Fuente: El Mundo

Las tabaqueras globales vuelven a ver EE UU como una oportunidad

Estados Unidos fue considerado durante décadas como un mercado tóxico para las grandes tabaqueras globales. La avalancha de demandas contra estas compañías, las campañas contra el tabaquismo y la presión de los reguladores provocó una desbandada, mientras la propia industria empezaba a temer por su propio futuro. Ahora, sin embargo, vuelve a ser uno de los mercados con más atractivo del mundo.

Las personas adictas al tabaco caen de forma sostenida desde hace dos décadas en EE UU. Son actualmente 36,5 millones de fumadores, equivalente al 15% de la población frente al 23% en 2001. Los cigarrillos vendidos cayeron un 37%. Pero el gasto en dólares en tabaco es mayor que en cerveza o en refrescos. Y la percepción en la industria es que pueden seguir generando un buen volumen de ingresos.

El alza en el coste de las cajetillas se explica en buena medida por los impuestos que se aplican en California, Pensilvania y Nueva York, que acaban de anunciar propuestas para aumentar en la presión fiscal en un nuevo intento para reducir el consumo. Las tabaqueras, sin embargo, aprovechan para cobrar un poco más y elevar así el margen de beneficio, que creció más de un 75% en diez años.

Los resultados trimestrales del conglomerado Altria, la dueña de Marlboro, reflejan la capacidad que tienen las tabaqueras para generar beneficios pese a los continuos obstáculos que tiene por delante. La venta de cigarrillos cayó un 3% en volumen sin embargo consiguió que los ingresos de productos a base de tabaco siguieran creciendo y que mejorara el beneficio operativo en un 8%.

El tabaco es, de hecho, uno de los negocios más rentables, con márgenes que doblan la media del resto de corporaciones. El beneficio combinado de las tabaqueras americanas ascendió así a 18.400 millones de dólares. Son unos niveles de rentabilidad similares a los que se veían en los años 1960 y 1970, antes de que empezaran a tomar cuerpo las campañas que dañaron la imagen de la industria.

Carrera hacia la consolidación

La clave de este incremento del beneficio está precisamente en el precio de una cajetilla de tabaco, que en EE UU rondaba los 6,24 dólares al final del año pasado, frente a 3,37 dólares en 2001. Algo más de un 40% del coste del producto se destinada a impuestos y un 20% es ganancia operativa para la compañía. El margen es mucho más estrecho en países como Reino Unido, donde el 82% va a impuestos.

Esto permitió a las tabaqueras elevar los ingresos un 32% en EE UU, hasta los 93.400 millones en 2016. La consolidación permite a la vez reducir costes operativos. Hace dos décadas el negocio se lo repartían siete grandes compañías. Ahora es cosa del conglomerado Altria, que vende los cigarrillos Marlboro, y Reynolds American, dueña de Camel y Newport. Imperial Tobacco, de Winston, va a rebufo.

Las barreras reguladoras adoptadas en 2009 permitieron en paralelo que los actuales actores reforzaran su posición, al dificultar la entrada en el negocio de nuevos jugadores. Y para preservar el volumen de ingresos, las tabaqueras destinan parte del beneficio a desarrollar nuevos productos alternativos, como el cigarrillo electrónico. También se fijan en la mariguana, esperando que se despenalizase su consumo.

Es precisamente ese margen de beneficio y los nuevos productos lo que genera el interés por volver a EE UU. Así se entiende la oferta que al final de año pasado hizo British American Tobacco por el control de su socia Reynolds American, que a su vez cerró un año antes la compra de Lorillard Tobacco. Altria también contempla en paralelo la opción de volver a juntarse con su empresa hermana Philip Morris International.

Fuente: El País