Aspirante a Procónsul

Caracas.- En la Antigua Roma, el procónsul era un designado para gobernar con poderes delegados en una provincia, en nombre de la Metrópolis. Cuando observamos los últimos viajes y reuniones del diputado Julio Borges a Washington, identificamos la aviesa intención de convertirse en el administrador de la Venezuela neo colonizada por el imperialismo norteamericano.

Nunca antes en nuestra patria, ni siquiera durante la era de Juan Vicente Gómez, una fuerza política había sido tan cipaya frente a un gobierno norteamericano. Mientras venezolanas y venezolanos son asesinados y asesinadas en medio de la violencia armada, ejecutada por Julio Borges, Henrique Capriles y Freddy Guevara, el primero de ellos sonríe con sus amos imperiales.

Especialmente la última visita fue realmente vergonzosa. Salió corriendo a pedir instrucciones sobre qué hacer con la iniciativa constitucional del presidente Nicolás Maduro de convocar a la Asamblea Nacional Constituyente. Allá recibió la orden de presionar a diversos sectores para que se negaran a dialogar al respecto, pero lo más grave fue su reunión en la Casa Blanca con el consejero Nacional de Seguridad General de la Presidencia de Estados Unidos de América, general HR MC Master, el pasado 5 de mayo de 2017, para estudiar escenarios de intervención directa o a través de un tercer país, ¿Colombia?, a la patria de Bolívar, nuestra patria.

La historia no perdonará estos crímenes contra la patria. El derecho a oponerse a un gobierno no autoriza a nadie a buscar fuerzas extranjeras para arrebatar el poder político. Este suelo, esta historia sagrada que nos pertenece, la de ser los y las hijas de Bolívar y de los libertadores y libertadoras de este continente, nos obliga a encarar con dignidad nacional nuestras diferencia y problemas.

Los problemas de los venezolanos y venezolanas debemos resolverlos nosotros mismos, y para ello, nuestra Constitución de 1999 dejó abierta la puerta para que el pueblo, en ejercicio de su poder originario, pudiera activar su soberanía para enrumbar la patria, mucho más allá de coyunturas difíciles.

Es la hora de los patriotas, de los y las que por encima de nuestras diferencias políticas e ideológicas sentimos el profundo orgullo de ser venezolanos, venezolanas y estamos dispuestos a defender nuestra independencia y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo.

El héroe por la independencia de Nicaragua, General de Hombres Libres Augusto Sandino, definió como traidor a la patria todo aquel que fuese a la Casa Blanca a pedir la intervención de su país. Cada hombre o mujer que ame a nuestra patria juzgue la actuación de Julio Borges.

Borges debe saber que jamás aceptaremos un procónsul en la patria que nos dejó el padre Bolívar. Con toda nuestra dignidad venezolanista, decimos con nuestro Libertador: “Independencia o nada”.

 

 

 

Aspirante a Procónsul

Caracas.- En la Antigua Roma, el procónsul era un designado para gobernar con poderes delegados en una provincia, en nombre de la Metrópolis. Cuando observamos los últimos viajes y reuniones del diputado Julio Borges a Washington, identificamos la aviesa intención de convertirse en el administrador de la Venezuela neo colonizada por el imperialismo norteamericano.

Nunca antes en nuestra patria, ni siquiera durante la era de Juan Vicente Gómez, una fuerza política había sido tan cipaya frente a un gobierno norteamericano. Mientras venezolanas y venezolanos son asesinados y asesinadas en medio de la violencia armada, ejecutada por Julio Borges, Henrique Capriles y Freddy Guevara, el primero de ellos sonríe con sus amos imperiales.

Especialmente la última visita fue realmente vergonzosa. Salió corriendo a pedir instrucciones sobre qué hacer con la iniciativa constitucional del presidente Nicolás Maduro de convocar a la Asamblea Nacional Constituyente. Allá recibió la orden de presionar a diversos sectores para que se negaran a dialogar al respecto, pero lo más grave fue su reunión en la Casa Blanca con el consejero Nacional de Seguridad General de la Presidencia de Estados Unidos de América, general HR MC Master, el pasado 5 de mayo de 2017, para estudiar escenarios de intervención directa o a través de un tercer país, ¿Colombia?, a la patria de Bolívar, nuestra patria.

La historia no perdonará estos crímenes contra la patria. El derecho a oponerse a un gobierno no autoriza a nadie a buscar fuerzas extranjeras para arrebatar el poder político. Este suelo, esta historia sagrada que nos pertenece, la de ser los y las hijas de Bolívar y de los libertadores y libertadoras de este continente, nos obliga a encarar con dignidad nacional nuestras diferencia y problemas.

Los problemas de los venezolanos y venezolanas debemos resolverlos nosotros mismos, y para ello, nuestra Constitución de 1999 dejó abierta la puerta para que el pueblo, en ejercicio de su poder originario, pudiera activar su soberanía para enrumbar la patria, mucho más allá de coyunturas difíciles.

Es la hora de los patriotas, de los y las que por encima de nuestras diferencias políticas e ideológicas sentimos el profundo orgullo de ser venezolanos, venezolanas y estamos dispuestos a defender nuestra independencia y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo.

El héroe por la independencia de Nicaragua, General de Hombres Libres Augusto Sandino, definió como traidor a la patria todo aquel que fuese a la Casa Blanca a pedir la intervención de su país. Cada hombre o mujer que ame a nuestra patria juzgue la actuación de Julio Borges.

Borges debe saber que jamás aceptaremos un procónsul en la patria que nos dejó el padre Bolívar. Con toda nuestra dignidad venezolanista, decimos con nuestro Libertador: “Independencia o nada”.

 

 

 

Aspirante a Procónsul

Caracas.- En la Antigua Roma, el procónsul era un designado para gobernar con poderes delegados en una provincia, en nombre de la Metrópolis. Cuando observamos los últimos viajes y reuniones del diputado Julio Borges a Washington, identificamos la aviesa intención de convertirse en el administrador de la Venezuela neo colonizada por el imperialismo norteamericano.

Nunca antes en nuestra patria, ni siquiera durante la era de Juan Vicente Gómez, una fuerza política había sido tan cipaya frente a un gobierno norteamericano. Mientras venezolanas y venezolanos son asesinados y asesinadas en medio de la violencia armada, ejecutada por Julio Borges, Henrique Capriles y Freddy Guevara, el primero de ellos sonríe con sus amos imperiales.

Especialmente la última visita fue realmente vergonzosa. Salió corriendo a pedir instrucciones sobre qué hacer con la iniciativa constitucional del presidente Nicolás Maduro de convocar a la Asamblea Nacional Constituyente. Allá recibió la orden de presionar a diversos sectores para que se negaran a dialogar al respecto, pero lo más grave fue su reunión en la Casa Blanca con el consejero Nacional de Seguridad General de la Presidencia de Estados Unidos de América, general HR MC Master, el pasado 5 de mayo de 2017, para estudiar escenarios de intervención directa o a través de un tercer país, ¿Colombia?, a la patria de Bolívar, nuestra patria.

La historia no perdonará estos crímenes contra la patria. El derecho a oponerse a un gobierno no autoriza a nadie a buscar fuerzas extranjeras para arrebatar el poder político. Este suelo, esta historia sagrada que nos pertenece, la de ser los y las hijas de Bolívar y de los libertadores y libertadoras de este continente, nos obliga a encarar con dignidad nacional nuestras diferencia y problemas.

Los problemas de los venezolanos y venezolanas debemos resolverlos nosotros mismos, y para ello, nuestra Constitución de 1999 dejó abierta la puerta para que el pueblo, en ejercicio de su poder originario, pudiera activar su soberanía para enrumbar la patria, mucho más allá de coyunturas difíciles.

Es la hora de los patriotas, de los y las que por encima de nuestras diferencias políticas e ideológicas sentimos el profundo orgullo de ser venezolanos, venezolanas y estamos dispuestos a defender nuestra independencia y el derecho a vivir en paz que tenemos como pueblo.

El héroe por la independencia de Nicaragua, General de Hombres Libres Augusto Sandino, definió como traidor a la patria todo aquel que fuese a la Casa Blanca a pedir la intervención de su país. Cada hombre o mujer que ame a nuestra patria juzgue la actuación de Julio Borges.

Borges debe saber que jamás aceptaremos un procónsul en la patria que nos dejó el padre Bolívar. Con toda nuestra dignidad venezolanista, decimos con nuestro Libertador: “Independencia o nada”.

 

 

 

La gira de Trump

Es llamativo el contraste entre el Washington que Donald Trump dejó atrás este viernes y el Riad que le recibió unas horas después.

En la capital de su país, Trump es un presidente asediado por un manejo de las investigaciones sobre la trama rusa de su campaña electoral que ha merecido, además de severas críticas, el nombramiento de un fiscal especial encargado de investigar el caso.

Pero mientras en Washington se discutía si las acciones del presidente le situaban en el camino de un eventual juicio político, en la capital de Arabia Saudí, Trump recibía una fastuosa bienvenida. Fastuosa pero no fortuita teniendo en cuenta el perfil del visitante. Trump, recuérdese, hizo de la islamofobia y de la asociación entre terrorismo e islam unos de los ejes principales de su campaña electoral y, posteriormente, nada más llegar al cargo, su primera decisión fue imponer una prohibición de viajar a los ciudadanos de siete países árabes y musulmanes.

Teniendo en cuenta esos pésimos antecedentes, el tratamiento de familia real dispensado por los saudíes a los Trump e, inéditamente, a su hija y yerno, Ivanka y Jared, deja claro hasta qué punto la diplomacia saudí ha entendido que un Trump en horas bajas en casa ofrece una magnífica oportunidad de ser seducido fuera de ella. Y a tenor de los resultados, parece evidente que la estrategia ha funcionado porque al firmar compromisos de compra de armamento de más de 110.000 millones de dólares y doblar esa cifra en proyectos empresariales, la visita ha permitido a Trump mostrar la faceta de empresario exitoso sobre la que ha construido su carrera política.

Además de vender armas —“hacemos unas armas preciosas”, ha dicho—, Trump ha consolidado un importante giro en la política exterior de EE UU. Frente a su predecesor, Barack Obama, que apostó por la modernización social y la apertura política de sus aliados árabes y musulmanes, Trump ha decidido volver al más duro y descarnado realismo. Como ya se observó en su decisión de recibir al presidente egipcio, Sisi, (al que llamó “amigo”) y está misma semana con el presidente Erdogan, también de visita en Washington, Trump solo tiene una vara de medir para la política exterior de EE UU: el compromiso en la lucha contra el terrorismo del ISIS. Así, mientras los Estados del Golfo cooperen con EE UU —y lo han hecho, firmando un acuerdo contra las fuentes de financiación terrorista— Washington obviará cualquier cuestión relacionada con la democracia y los derechos humanos. La lucha contra el “mal”, como Trump definió a ISIS, es la única prioridad. Volvemos al pasado.

Fuente: El País

La conexión rusa pone a Trump en el precipicio

Sólo ha habido dos impeachments a presidentes de EEUU en sus dos siglos y medio de historia -a Andrew Johnson en 1868 y a Bill Clinton en 1998-, ambos rechazados por el Senado. Y en una tercera ocasión, en 1974, Nixon sólo pudo frenar el proceso por las escuchas del Watergate presentando antes su dimisión. La apertura de un juicio político que puede desembocar en la destitución del mandatario de la primera potencia del mundo es un asunto extraordinariamente delicado. Por ello, el hecho de que algunos congresistas y senadores demócratas, así como expertos constitucionalistas, estén reclamando un impeachment a Donald Trump por todo cuanto rodea a la destitución del director del FBI, nos sitúa ante la gravedad de un escándalo que no ha hace sino crecer.

De momento, parece aventurado que el presidente se viera en esta tesitura, entre otras razones porque los republicanos controlan las dos cámaras del Congreso. Pero resulta demoledor que Trump esté contra las cuerdas sólo cinco meses después de llegar a la Casa Blanca. Y ni sus correligionarios ocultan el malestar por la falta de explicaciones y las salidas de tono del presidente a modo de huida hacia adelante ante el imparable crecimiento de la trama rusa que le salpica.

La peligrosa conexión entre el equipo de Trump y el régimen de Moscú ha agotado la paciencia de los mismos republicanos con el último episodio revelado por The Washington Post. El presidente dio información ultrasecreta sobre el Estado Islámico al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y al polémico embajador Kislyak, durante el encuentro mantenido en la Casa Blanca la semana pasada, justo a la vez que se hacía pública la destitución del director del FBI. Trump intentó ayer quitar hierro al asunto a través de Twitter, del modo extemporáneo al que ya tiene acostumbrado al mundo. Pero en realidad asumió lo publicado por el diario. Y lo justificó, con jactancia, afirmando que tiene el «derecho absoluto» a compartir los datos reservados de Inteligencia que considere con Moscú para implicarla más en la lucha contra el terrorismo islámico.

Sin embargo, como pasa siempre con las bravuconadas de Trump, las cosas no son tan sencillas. Al contrario, se trata de un asunto muy espinoso que no hace sino deteriorar las ya pésimas relaciones del presidente con las agencias de Inteligencia de EEUU. Los datos suministrados con tanta frivolidad a Lavrov fueron obtenidos, además, gracias a los servicios de un tercer país aliado que, al parecer, no habría dado su consentimiento. Y las revelaciones podrían poner en peligro a una fuente extranjera clave para la seguridad nacional, lo que deja al presidente de Estados Unidos en una situación más que comprometida.

La Casa Blanca está obligada a dar muchas explicaciones, igual que debe aclarar todas las sospechas en torno a la destitución de Comey. Primero se supo que el informe que habían preparado el fiscal general y su número dos recomendando su despido por el daño que había causado a la credibilidad de un organismo tan importante como el FBI tenía todos los visos de formar parte de una campaña de derribo muy bien orquestada. Hasta el punto de que el mismo Trump acabó admitiendo con esa incontinencia verbal que le caracteriza que había decidido echarlo antes de recibir el preceptivo informe. Comey se había convertido en la bestia negra para la Administración presidencial porque mantenía abierta la investigación sobre la conexión rusa del equipo del actual presidente. Y, de hecho, poco antes de ser descabezado reclamó más dinero para investigar el hackeo ruso en la campaña presidencial. Recordemos que hay muchas sospechas de que estrechos colaboradores de Trump habrían podido actuar de forma coordinada con los hackeadores para filtrar informaciones que dañaran a Hillary Clinton. Así pues, lo que está en cuestión es si con la destitución de Comey, Trump ha podido obstruir una investigación en marcha. Y, de ser cierta, esa injerencia sí sería gravísima y dejaría al presidente absolutamente tocado para seguir en el cargo.

Hay, desde luego, toda una concatenación de hechos relacionados con la sintonía entre Trump y el Kremlin que parece una bomba de relojería. Hoy más que nunca el FBI debe seguir adelante con la investigación de esta trama, con plena libertad de actuación. Y, si se siguen conociendo revelaciones e indicios tan incriminatorios, a los republicanos les será muy difícil encastillarse en su mayoría para impedir la apertura del impeachment. No olvidemos que todo el andamiaje institucional de EEUU se apoya en el check and balance, la garantía para que ningún poder abuse de sus facultades. Algo que Trump no parece tener del todo asumido.

Fuente: El Mundo

Trump se ‘nixoniza’

La decisión adoptada por Donald Trump de destituir al director del FBI, James Comey, está lejos —según todas las apariencias— de ser un acto de justicia; responde más bien a un nuevo intento del mandatario por entorpecer la investigación que puede comprometer su permanencia en la Casa Blanca.

El presidente ha anunciado que prescinde de Comey pocos días después de que este solicitara más recursos para investigar la presunta intervención rusa en el proceso electoral estadounidense que concluyó con la victoria de Donald Trump. Comey ya estaba en el ojo del huracán tras ser acusado por Hillary Clinton de haber desempeñado un papel en la campaña al reabrir, a solo diez días de la fecha de los comicios, una investigación contra la candidata demócrata sobre irregularidades en el uso de datos públicos en su correo electrónico privado. Pero a pesar de la gravedad de las acusaciones, Trump no retiró su confianza al funcionario.

Cabe preguntarse por qué un presidente que, por ejemplo, tardó literalmente minutos en destituir a una fiscal general del Estado por expresar su desacuerdo en público con la política migratoria de la Administración ha necesitado meses para apartar de su cargo a Comey. No menos sorprendentes fueron los comentarios de Trump ayer, atacando al cesado Comey al asegurar que había perdido “la confianza de casi todo el mundo en Washington” y que “no estaba haciendo un buen trabajo”.

La alarma desatada en Washington tiene todo el sentido. Resulta muy difícil obviar que Comey era hasta hace unas horas el máximo responsable de una investigación que puede desencadenar graves repercusiones políticas y estratégicas para Trump: la que estudia la relación —cada vez más evidente— entre su candidatura a la presidencia de EE UU y el Gobierno de Rusia. En este contexto, resulta sintomático el adjetivo de nixoniana con que el senador demócrata Bob Casey ha calificado la destitución del director del FBI. Aunque Trump sufra el síndrome adanista de todos los populistas, debería saber que esto ya se ha visto antes en la política de EE UU. También Richard Nixon fulminó al funcionario encargado de investigar irregularidades en la elección presidencial. El resto es historia; Nixon terminó dimitiendo.

En muy pocos meses en la Casa Blanca, Trump se ha acostumbrado a moverse en límites de la ley a los que nunca se acercaron sus predecesores, ya fueran demócratas o republicanos. Pero la privilegiada posición de su hija y su yerno en el círculo presidencial, la teatral —aunque difícilmente creíble— renuncia a sus negocios privados, la guerra sin precedentes contra los medios de comunicación, la irresponsable utilización de delicados instrumentos legales como son las órdenes ejecutivas o el imprevisible y errático cambio de postura respecto a cuestiones internacionales no caen flagrantemente en la ilegalidad (sin que eso haga que sean muestras ejemplares de comportamiento). Sin embargo, obstruir una investigación —que en ningún caso debe ahora cerrarse en falso— sobre el proceso democrático más importante de EE UU es, sencillamente, un delito. Trump puede haber cruzado una línea sin posibilidad de retorno.

Fuente: El País

Rechazo popular a traidores que promueven la Nica Act

Tanto el nefasto proyecto creado por senadores gringos, conocida como Nica Act, como sus inmorales promotores en Nicaragua, políticos, ONG opositoras y medios de comunicación como el diario La Prensa y Confidencial,  traidores e intrigantes contra su propio país, han recibido el rechazo de la gran mayoría de la población, que considera la iniciativa como nociva.

Así quedó demostrado en la reciente encuesta que realizara a nivel de todo el país la firma M&R consultores, en donde el 63.5 por ciento de la población desaprueba la reintroducción en el Congreso de los Estados Unidos, de la injerencista ley Nicaraguan Investment Conditionality Act (Nica Act), descalificando con ello al grupito que lo promueve.

De igual forma, la muestra indicó que para un 10.2 le es indiferente; esa indiferencia, según se pudo establecer, “tiene una connotación de rechazo en tanto lo ven como que un país extranjero está tratando de entrometerse en cosas internas de otro país”, explicó Raúl Obregón, gerente general de M&R.

Y es que de acuerdo al informe realizado por la firma consultora, un 73.9 por ciento de los nicaragüenses aprueba de forma general la gestión del Gobierno; un 67.2 por ciento asegura que su estilo es democrático y con apego a las leyes y un 63 por ciento afirma que en el país ha y estabilidad, seguridad y progreso económico.

M&R también consultó sobre el pronunciamiento de la Organización de Estados Americanos (OEA), indicando que acciones injerencistas como la Nica Act atentan contra el trabajo conjunto que realizan el Gobierno de Nicaragua y la OEA para fortalecer la democracia del país. Al respecto, el 63.7% dijo estar de acuerdo con lo expresado por el organismo regional.

Obregón señaló que desde finales del año pasado, cuando el Gobierno y la OEA anunciaron que habían iniciado un proceso de diálogo, hasta febrero de este 2017, cuando se informó que ambas partes alcanzaron un entendimiento, la población mostró un alto grado de aprobación, llegando en esta primera investigación al 74.1% contra el 8.9% que no lo aprueba.

Volviendo al tema de la Nica Act, el Fondo Monetario Internacional (FMI), a través del coordinador de una delegación que visita el país, Fernando Delgado, dijo que ese organismo está “preocupado“ por la reintroducción de esa iniciativa al Congresos de los EEUU, ya que les parece pudiera tener una serie de implicaciones negativas para Nicaragua.

Para mayor malestar del grupito de políticos, ONG opositoras y medios de prensa traidores a nuestro país, Delgado también dijo que ese tema lo tendrán que evaluar dentro de las discusiones de políticas con autoridades y verán qué tipo de medidas se pueden tomar para prevenir los posibles efectos negativos para Nicaragua y su población.

En tanto, el presidente de la Cámara de Comercio Americana (Amcham), Álvaro Rodríguez, afirma que la Nica Act es una situación de peligro y que está latente y espera que a lo interno se comience a tomar medidas muy importantes para frenar la aprobación de esta ley, a fin de dar un revés a los impactos negativos que podrían afectar al país.

Rodríguez expresó que es bastante importante ver de qué forma se puede llegar a un acuerdo entre la empresa privada, el Gobierno y todos aquellos actores que verdaderamente quieran a este país, con el objetivo de tomar acciones y demostrar que Nicaragua es una nación donde se puede vivir en paz y armonía.

 

   

 

¿Quién es el presidente del Parlamento venezolano?

* Como se aprecia, en Venezuela se aplica una “receta” gringa parecida a la que han intentado darnos en Nicaragua. La diferencia es que aquí se les descubrió a tiempo y no tuvieron tiempo para desarrollar sus planes desestabilizadores. Por eso recurrieron a la traición descarada. La NED y otras entidades ultraderechistas de Estados Unidos también financian a las ONG opositoras y al MRS. 

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Ladridos

En contra de lo que sostiene la historiografía eurocéntrica, nuestras tribus eran guerreras por antonomasia. Recordemos la gesta de Túpac Amaru en Perú y en México, a Cuauhtémoc, “el águila que descendió”, quien luchó denodadamente contra Hernán Cortés.

Nuestra América está marcada por una permanente confrontación con las metrópolis del poder. Desde el mundo precolonial, a estos pueblos les correspondió guerrear y hacerlo de verdad. No eran simples amagos. De nuestras etnias decía el europeo conquistador: “Era muy difícil luchar contra ellos para controlarlos, ya que eran dueños de las alturas”. Y así fue, en Venezuela, Colombia, el Alto y el Bajo Perú, por la particular topografía de estos territorios, las colinas eran los mejores aliados de nuestros indígenas.

Los aztecas, los mayas (México, Centroamérica), los incas (Alto y Bajo Perú) y los caribes (islas y norte de América del Sur) lucharon contra el invasor. Por algo la conquista duró 150 años. Los caminos que se construyeron –en las alturas– en el Tawantinsuyu tenían varias funciones, entre ellas, el ataque y el contraataque para el enemigo y la comunicación rápida e intercambio de información en ese flujo de mensajeros (chasquis) que recorrían los intrincados caminos. Todo al servicio de la guerra.

En contra de lo que sostiene la historiografía eurocéntrica, nuestras tribus eran guerreras por antonomasia. Recordemos la gesta de Túpac Amaru en Perú y en México, a Cuauhtémoc, “el águila que descendió”, quien luchó denodadamente contra Hernán Cortes. Esta historia que precede a la llamada guerra larga –la guerra de nuestra independencia de la corona española– estuvo marcada por infinidad de insurrecciones indígenas y criollas; de negros y esclavos que adelantaron la lucha por la libertad en el siglo XIX.

Por ende, el relato de Kuczynski, del perrito dócil y sumiso, echado en la alfombra, no cuadra con la aguerrida tierra de Bolívar, San Martín, Sucre, Francisco de Miranda, Miguel Hidalgo, José Martí, Nariño, Santander, libertadores de las tierras americanas. Sus luchas, sus voces, sus ejércitos, resonaron no solo en este continente, replicaron en Europa y el norte de aquél.

Esas voces, fuertes e intrépidas, se reeditaron en este tiempo histórico en la generación de Hugo Chávez, Lula, Kirchner, Correa, Pepe Mujica, Evo Morales, Cristina Fernández, Daniel Ortega, quienes han jugado roles estelares en cada uno de sus países en defensa de la soberanía e independencia. Ya Estados Unidos les puso el letrero de: Cuidado, “perros bravos”.

* Profesora de la UCV.

Donald Trump y China

La política económica implementada por China ha evitado que la economía estadounidense y del mundo profundizara la crisis de 2008 y se transformara en una crisis peor que la crisis de los años 30’s.

La mayor parte de los analistas consideran que el proteccionismo y el nacionalismo de Trump están directamente dirigidos en contra de China. Trump está responsabilizando a la globalización de los problemas económicos y sociales en la sociedad estadounidense. En América Latina responsabiliza particularmente a México, y en el mundo a China. Esta es una explicación parcial y deformada, falsa y fácilmente rebatible.

Los problemas sociales y económicos en la sociedad estadounidense se deben fundamentalmente al gran incremento de las ganancias empresariales y a la disminución de la participación de los salarios en la producción global en Estados Unidos.

Esto, unido al gran crecimiento de las ganancias de las empresas transnacionales de los Estados Unidos en el mundo, y en particular, en China; a la disminución de impuestos a las empresas y a los sectores más adinerados, los que a su vez, han obtenido cuantiosas ganancias financieras, ha profundizado la brecha entre los más ricos y la mayoría de la población estadounidense.

Los problemas de Estados Unidos son problemas que se explican en gran medida internamente. Una mejor distribución del ingreso con incrementos de impuestos a las ganancias de los ricos, inversiones en infraestructura; mantención o aumento de los salarios reales y aumento del gasto social, podrían haber resuelto los problemas que Trump culpa a la globalización, a México y a China.

En realidad, la política económica implementada por China ha evitado que la economía estadounidense y del mundo profundizara la crisis de 2008 y se transformara en una crisis peor que la crisis de los años 30’s.

5 razones por las que Donald Trump considera que China es un enemigo de EE.UU es el título de un documento de la BBC Mundo del 16 de enero de 2017, que sintetizamos a continuación:

“La idea iba y venía: “China es nuestro enemigo”. Se colaba en los discursos del entonces candidato presidencial de Estados Unidos, hoy presidente electo, Donald Trump… Y se abrió espacio en la cuenta de Twitter del magnate, incluso años antes de que anunciara formalmente su candidatura a la Casa Blanca “China es nuestro enemigo, ellos nos quieren destruir”, escribió Trump, en la red social, en 2011.”

“En el ámbito comercial, los chinos son unos tramposos”, llegó a decir. “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer que la manufactura de EE.UU. no sea competitiva”, escribió Trump en 2012. En una entrevista, en enero de 2016, dijo que ese mensaje era una broma.”

 

Las cinco razones son las siguientes:

 

1. China le ha quitado puestos de trabajo a los estadounidenses

Trump prometió en su campaña electoral que castigaría a las compañías estadounidenses que transfieran sus puestos de trabajo a Asia.

“Miren lo que China le está haciendo a nuestro país […] Están usando nuestro país como alcancía para reconstruir China […] Tenemos que impedir que nos roben nuestros trabajos”, dijo en septiembre, en uno de los debates presidenciales.

2. China ha estado “violando” a EE.UU. con sus exportaciones baratas

En su campaña electoral, Donald Trump dijo que China era responsable “del robo más grande en la historia del mundo”. Acusó a ese país de “violar” a Estados Unidos con sus exportaciones baratas.

3. “China es un manipulador de divisas, el más grande en el mundo”

Ha devaluado a propósito el yuan para socavar los precios globales de las exportaciones.

4. La balanza comercial entre ambos países desfavorece a EE.UU.

La arremetida de Trump contra China parece apuntar a que la globalización ha beneficiado a la potencia asiática y ha perjudicado a Estados Unidos, ubicando a su país en el lado de los perdedores.

5. La influencia de la teoría de Peter Navarro

Navarro, profesor de Economía de la Universidad de California, ha sido una figura influyente en el pensamiento económico de Trump. Escribió dos libros centrados en la potencia asiática: Las próximas guerras chinas y Muerte por China. El 22 de diciembre, el magnate puso a Navarro al frente del recién creado Consejo Nacional de Comercio.

China en la economía mundial actual

La CEPAL en 2012 afirmó: Las tres décadas de reformas económicas en China iniciadas en 1979 representan el proceso de industrialización más intenso que haya conocido la humanidad.

La economía China tiene una presencia predominante en la producción mundial, en el comercio mundial y en las reservas internacionales. El FMI en su documento Perspectivas de la Economía Mundial, octubre 2016, registra que China representa 17.3% del PIB Mundial y desplazó a Estados Unidos como primera potencia económica mundial, ya que éste representa 15.8% del PIB Mundial. La participación de China es bastante mayor a la participación agregada de Alemania, Francia, Japón y Reino Unido (gráfica siguiente). Asimismo, es levemente superior si se incorporan Italia, España y Canadá.

Desde hace algunos años, la participación de China en las exportaciones mundiales desplazó a las principales potencias exportadoras. En 2015, las exportaciones de China representaron 11.6% de las exportaciones mundiales de bienes y servicios. Las estadounidenses 10.8%, Alemania, el 7.5%, Francia 3.6% y Japón y el Reino Unido 3.7%, respectivamente.

China tiene las mayores reservas mundiales: en 2015 eran de 3.4 billones de dólares, nueve veces las reservas internacionales de los Estados Unidos (tablas estadísticas del FMI).

China en Davos, enero 2017

La participación de China en Davos fue tema principal en los medios de comunicación mundial. La BBC Mundo, el 17 enero 2017, tituló su artículo así: China: el discurso con el que Xi Jinping, el líder del gigante comunista, se convirtió en Davos en el último gran defensor de la globalización, en el cual señaló:

“Es el mundo al revés. En Davos, el sitio de reunión por excelencia de la elite capitalista pro globalización, el último gran defensor de un mundo sin barreras comerciales es el secretario general del Partido Comunista chino. Xi Jinping, el primer presidente de China en asistir a la cumbre internacional de Davos en Suiza, ofreció este martes en ese escenario una apasionada defensa del libre comercio y la globalización.

“Al mismo tiempo, en Estados Unidos, el hogar del capitalismo, un nuevo presidente dice que las actuales reglas del libre comercio deben ser desechadas”

“Bienvenidos al nuevo y extraño mundo en el que China, irónicamente, está apareciendo como el último gran defensor del sistema globalizado que por tanto tiempo tuvo en Washington a su más ferviente promotor”.

“Algunos culpan a la globalización por el caos en nuestro mundo, pero nuestros problemas no son causados por la globalización”, dijo el líder chino el martes.

“No habrá ganadores en una guerra comercial. Seguir el proteccionismo es como encerrarse uno mismo en un salón oscuro: puede que evite el viento y la lluvia, pero también se quedarán afuera la luz y el aire”, señaló Xi Jinping”.

Artículo tomado de El Ciudadano

http://www.elciudadano.cl/2017/02/27/362169/donald-trump-y-china/

Fuente: teleSUR.