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El Banco Central Europeo rebajó las exigencias al Banco Popular hace sólo seis meses

El Banco Central Europeo rebajó las exigencias al Banco Popular hace sólo seis meses

El mismo Banco Central Europeo (BCE) que ha declarado ahora «inviable» al Banco Popular y le ha abocado a la venta de emergencia al Santander, le rebajó hace solo seis meses los requerimientos de solvencia. El BCE envió así entonces un mensaje a los inversores de que el sexto banco de España evolucionaba favorablemente. Así fue comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores el pasado 30 de noviembre.

El Banco Popular publicó aquel día un hecho relevante informando que el BCE le había comunicado un requerimiento de capital CET1 -el de referencia para medir la solvencia- del 7,875% para 2017. Era inferior al 10,25% que le había reclamado el año anterior. El banco presidido entonces por Ángel Ron resaltó que cumplía con creces ese listón.

Aquella rebaja de presión del BCE implicaba más margen para que la entidad repartiera dividendos o retribución variable y la cotización en Bolsa subió un 5% esa jornada.

La diferencia con respecto al año anterior es que el llamado pilar 2 de exigencia de capital, que es el discrecional del supervisor, se recortó a la mitad. Además, según el comunicado de entonces, el bajo umbral incluía que el Banco de España consideró que bastaba añadir un 0,125% como penalización por tratarse de «una entidad sistémica local».

Es posible que los supervisores rebajaran el listón con la auténtica intención de ayudar al Popular a ser más rentable y salir del bache, pero el mensaje que dieron al mercado era que el banco iba mejor. De hecho, puede ser uno de los argumentos alegado por los accionistas demandantes para justificar la petición de daños y perjuicios.

Aquella decisión del BCE y de su brazo español de bajar requerimientos de capital se produjo también para los principales bancos españoles y fuentes de la antigua dirección del Popular aseguran a EL MUNDO que fue una muestra de la confianza que mostraba entonces la autoridad monetaria europea en sus cuentas, por lo que atribuyen el hundimiento a la gestión posterior.

Esta rebaja de exigencia se produjo cuatro meses después de que el Popular superara «con holgura» las pruebas de estrés organizadas por la Autoridad Bancaria Europea. Sin embargo, se habla ahora de que el mismo banco presenta un déficit de provisiones de 8.000 millones. «Es inverosímil que haya aflorado tamaño agujero en los últimos meses. Está claro que la supervisión y las pruebas de estrés no fueron correctas», coinciden en afirmar distintos inspectores del Banco de España consultados.

Pruebas de estrés

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, y el vicepresidente de la Comisión Europea, Valdis Dombrovskis, no comentaron ayer cómo es posible que un banco que superara hace un año las pruebas de estrés estuviera abocado a la quiebra ahora.

Draghi se limitó a destacar la rapidez con la que se ha llevado a cabo el proceso de resolución de Banco Popular y, en concreto, la actuación de la Junta Única de Resolución (JUR). «No comentamos sobre entidades concretas», pero, en todo caso, «apreciamos la rapidez con la que actuó la JUR», afirmó el presidente del BCE tras la reunión del Consejo de Gobierno que tuvo lugar en esta ocasión en Tallín (Estonia).

A continuación, Draghi pidió al vicepresidente del organismo, el portugués Vitor Constancio, que ofreciera algún detalle más. Éste reconoció que existía «una fuga de depósitos» en el Banco Popular antes de su intervención.

Por este motivo, el BCE decidió que la entidad era «inviable o posiblemente iba a serlo», por lo que podía incurrir en impago, así que la JUR debía actuar de manera urgente. «Y ahí terminó nuestro trabajo», insistió Constancio, quien remarcó que el BCE no fue el organismo que se inclinó por la oferta de Banco Santander. «Nuestra obligación termina en la declaración de inviabilidad, a partir de ese momento la responsabilidad pasa la JUR».

Por otra parte, y en lo que a la política monetaria respecta, el BCE ha dado un pequeño y casi inapreciable paso hacia el endurecimiento de su política monetaria, pero un paso al fin y al cabo: ha decidido mantener los tipos de interés en los mínimos históricos pero, al mismo tiempo, ha eliminado la posibilidad de que estos bajen aún más.

«El Consejo de Gobierno del BCE ha decidido que los tipos de interés se mantengan sin variación en el 0,00%, el 0,25% y el 0,40% respectivamente», explicó el organismo para añadir a continuación: «El Consejo de Gobierno espera que los tipos de interés oficiales se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado», eliminando en este punto la posibilidad de que los tipos sean aún más bajos.

Sin embargo, el organismo también ha reiterado su plan de adquirir hasta finales de diciembre deuda por valor de 60.000 millones de euros mensuales, pero sin descartar una ampliación del plazo, hasta que vea que la inflación suba de forma sostenida hasta su objetivo. Y, además, Draghi señaló que la inflación subirá más lentamente de lo esperado y redujo a la baja sus previsiones.

Por todo ello, todo parece evidenciar que los próximos pasos hacia el endurecimiento de la política monetaria europea que se den en el futuro desde Fráncfort serán en la misma línea del que se dio ayer. Es decir, pasos pequeños y lentos.

Fuente: El Mundo

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