Las posverdades y la Fake News tras el fracaso de abril

En redes sociales y aplicaciones de mensajerías, se difundió una narrativa social con signo negativo para la actual democracia nicaragüense.

La Crisis de Abril no solo fue un hecho sorpresivo en la política nicaragüense –contra todo pronóstico, se miraba tambalear el proyecto político de corte nacional y popular del sandinismo, reinante en los últimos 11 años–, sino que abrió un ciclo de (re)producciones, de narrativas basadas en argumentos eficaces pero que llegaron a ser inverosímiles, como la participación de agentes “cubanos-venezolanos” para reprimir las manifestaciones anti-gubernamentales, las cuales tuvieron inicio el 18 de abril.

En cualquier caso, los partidos, sectores y grupos sociales adversos al sandinismo, los cuales conforman ahora la coalición opositora de derechas, Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD), fueron más hábiles al inicio de la crisis para utilizar las redes sociales y difundir mensajes sensibles que produjeran un mayor descontento y movilización. Merecen especial atención las narrativas sociales que se utilizaron, las fibras emocionales que tocaron y las formas en cómo se fueron vinculando en correspondencia con la evolución coyuntural de la crisis.

El objetivo de este artículo, entonces, es presentar un análisis de algunos de los principales argumentos de la coalición opositora, proliferados durante los primeros meses de la crisis y que fueron difundidos y publicados en internet. El análisis fue basado en el método etnográfico, ideal para explorar metodológicamente la cultura digital, con la finalidad de caracterizar el argumentario opositor al sandinismo. El corpus analizado incluye comunicados de empresas; publicación de perfiles de Facebook y publicaciones en Twitter, entre los meses de abril, mayo y junio.

Militares en las calles

La participación del cuerpo castrense fue uno de los puntos de mayor discusión en las redes sociales antes, durante y después de la crisis. En las discusiones sostenidas se mezclaron perspectivas y argumentaciones ciertamente manipuladas, las cuales debieron ser desmentidas posteriormente por la institución militar.

Se trata de una noticia falsa porque esta imagen corresponde a un desfile militar acontecido un año anterior.

Circulación de noticias falsas, desde que el Ejército de Nicaragua pidió el 20 de abril la renuncia inmediata del presidente Daniel Ortega o como que el Hospital Militar Escuela no estaba atendiendo a manifestantes heridos. Particularmente, llama la atención del maniqueísmo político de la información en torno al Ejército, las cuales sobredimensionan el factor militar como un factor de contención de las manifestaciones acontecidas desde el 18 de abril.

En definitiva, si bien la Crisis de Abril estuvo marcada por noticias falsas alrededor de la cuestión militar, esto no puede ser considerado como un gran elemento explicativo de la crisis, donde, la misma institución militar se desmarcó, a través de su Dirección de Relaciones Públicas y Exteriores, mediante la divulgación de diferentes notas de prensa acerca de la capacidad de intervención de la institución en asuntos internos.

Disparos a la Verdad: la controversia de los francotiradores.

Durante el transcurso de la crisis, la violencia, en sus diferentes tipos y/o expresiones, fue la piedra de toque de todas las conversaciones públicas en redes sociales. La violencia “ejercida” por francotiradores fue una de las informaciones más divulgadas por medios de comunicación nacionales y en internet. Pero, ¿cuál es el grado de verdad en ello?

Tres empresas nicaragüenses tuvieron que desmentir el uso de su infraestructura por parte de supuestos francotiradores.

A la actualidad, los francotiradores no se han confirmado al no contarse con pruebas fehacientes –vídeos y fotos precisas–. Por el contrario, todo indica, por los constantes comunicados de empresas y figuras públicas desmintiendo el asunto, que las noticias de francotiradores se insertan en los falsos positivos de la Crisis de Abril.

Falso ataque químico en Masaya

Siguiendo el hilo narrativo de la violencia, entre el 03 al 04 del mes de junio, se difundió la información de que Masaya fue objeto de un presunto ataque químico desde avionetas y drones. Una noticia que se difundió en redes sociales e inmediatamente llamó la atención de medios nacionales e internacionales. No obstante, como en el caso anterior tocante a la violencia, vale la pena cuestionar hasta qué punto fue un acontecimiento y no otra Fake News.

Hasta el momento, el presunto ataque químico fue más un rumor que un hecho concreto de violencia estatal, como se presumía desde las redes sociales. A tal punto, que el supuesto incidente no fue corroborado, ni se retomó días después por algún actor político de oposición al gobierno. Pero, ¿qué se buscaba con esta noticia falsa acerca el ataque químico?
Un elemento a considerar, es que los ataques con armas químicas son materia suficiente para una condena internacional y la intromisión de más de alguna fuerza militar de un país central: Estados Unidos, por ejemplo.

Fuga de Dinero

Cuando lo noticiable no estaba alrededor del tópico de la violencia, la propagación de la desinformación viraba hacia otros temas sensibles para la población, como es el asunto de la economía; específicamente, la “fuga de dinero” durante la crisis.

El Banco de la Producción (Banpro) desmintió en reiteradas ocasiones la supuesta fuga de dinero.

De tal manera que el contenido emocional, a diferencia de los mensajes enfocados en la violencia que evocaban miedo y guerra, los de la “fuga de dinero” se basaron en la argumentación de la incertidumbre económica para la población nicaragüense por sus ahorros e inversiones, era el objetivo secundario. Aunque con mucha probabilidad, se puede señalar que el objetivo primario era la viralización de los mensajes de “fuga” para aumentar la crispación social del campo popular desde el campo económico.

“Gobierno controla tu Internet”

La Crisis de Abril tuvo muchos temas álgidos, principalmente, aquellos relacionados con la violencia y la economía. No obstante, hubo un tópico que no se quedó atrás, el cual fue el concerniente a la regulación del internet. Resulta que durante la crisis hubo un relato de que se interrumpía la señal del internet con fines políticos, para ocultar de la opinión pública determinados hechos conflictivos.

Claro Nicaragua debió desmentir la copiosa falsa información que circulaba en redes sociales acerca de interrupciones “voluntarias” y modificaciones de redes wifi.

En fin, la posverdad de la regulación del internet por parte del Gobierno se esparció en la temporalidad que duró la Crisis de Abril. A como con otras noticias falsas, este asunto de la regulación del internet ya no es tema de debate, ni controversia. Esa fugacidad levanta sospecha, y deja a entrever que lo que una vez fue noticia, o rumor, mejor dicho, fue una politización más vinculante a la evolución coyuntural de la crisis.