Vuelven las burlas de Pedro Guillén ante un indefenso estafador que no haya qué responder ante la incontinencia de locuras de su recluta.
Lo vuelve a poner a prueba y se burla al comprobar que el “comandante Roberto Palacios” luce como párvulo ignorante examinado por el maestro. Le responde casi con monosílabos y hasta llega a aceptar que no conoce a sus enemigos los sandinistas.
Guillén, desde su dorado exilio en Miami, le vuela reata a todo el que quiere, incluyendo al gran capital. Gerardo Sánchez no se atreve a tanto y balbucea ante los señalamientos del hablador, cuyo palabrerío fútil se escurre en el Facebook como hemorragia.
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