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* Los agentes de la Central de Inteligencia gringa participaron en operaciones secretas en territorio mexicano sin el debido permiso, y presidenta mexicana ya advirtió que el caso podría derivar en sanciones y reclamos contra autoridades locales.
La muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. en México ha provocado una nueva crisis política, ya que el Gobierno del país latinoamericano no fue informado por la Casa Blanca de la presencia de los oficiales, ni tampoco de las operaciones que llevaban a cabo de forma encubierta.
La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, ya advirtió que podría haber sanciones en contra del Gobierno del estado de Chihuahua, en donde fallecieron los agentes estadounidenses después de un operativo contra el narcotráfico. Asimismo, dejó en evidencia su «extrañamiento» ante la Administración de Donald Trump, ya que los policías estadounidenses tienen prohibido actuar sobre el terreno porque viola las leyes mexicanas.
Parte de la crisis se debe a que la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, pertenece al conservador Partido Acción Nacional (PAN), que es opositor al izquierdista Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) que llevó a Sheinbaum a la presidencia.
Ante la situación, senadores de Morena en el Senado exigieron la comparecencia de la gobernadora y del fiscal de Chihuahua, César Jáuregui, para que aclaren qué estaban haciendo los agentes de la CIA en el estado, por qué fueron y quién los autorizó.
La gobernadora, por su parte, solicitó el martes una reunión con Sheinbaum, pero lo hizo solo después de que la mandataria recordara que las agencias de EE.UU. no pueden establecer acuerdos de seguridad con los estados, ya que estos deben ser a nivel federal. Esto significa que, si la mandataria regional selló convenios con la CIA, incurrió en una violación de la ley.
Contradicciones
La tensión ha crecido con el pasar de los días, ya que el fiscal Jáuregui ofreció versiones contradictorias. El domingo confirmó la muerte de dos funcionarios de Chihuahua y dos «oficiales instructores» de la embajada de EE.UU. que se encontraban haciendo «labores de entrenamiento, en el marco del intercambio que se tiene generalmente y en forma normal». También precisó que las víctimas volvían de un operativo de destrucción de laboratorios clandestinos.
«No estábamos enterados. Fue una decisión del Gobierno de Chihuahua. Estamos pidiendo más información», señaló al día siguiente Sheinbaum, al señalar que también solicitaría explicaciones a EE.UU.
Luego, medios mexicanos y estadounidenses confirmaron que los agentes extranjeros eran de la CIA, lo que profundizó la controversia. Tras esas revelaciones, el fiscal de Chihuahua reapareció ante los medios para cambiar su versión.
«A fin de evitar especulaciones y malos entendidos en torno al operativo que derivó en el hallazgo de un narcolaboratorio (…) únicamente participaron elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) y del Ejército Mexicano», dijo, tras descartar la intervención de elementos extranjeros.
Sobre los agentes de EE.UU., no confirmó a qué institución pertenecían y se limitó a asegurar que eran «instructores» que ofrecían un curso de manejo de drones. Según su nuevo testimonio, los agentes no participaron en un operativo narco, sino que solo se «encontraron» a los funcionarios de Chihuahua en el camino y les pidieron si los podían llevar de regreso. En el trayecto, el vehículo se accidentó y fallecieron.
Según The New York Times, los agentes de EE.UU. sí participaron en el operativo, ya que habrían empleado tecnología y drones para encontrar el laboratorio y llevar a las autoridades para que lo desmantelaran. Hasta ahora, lo único confirmado oficialmente es que el Gobierno de Sheinbaum no sabía nada, y la operación habría permanecido en secreto de no haber sido por el trágico accidente.