
* Los intentos estadounidenses por intimidar a Irán parecen cada vez más inútiles ante un panorama de bajas ocultas, falta de una estrategia coherente y un creciente cansancio estadounidense ante las mentiras constantes.
El Pentágono deja de publicar datos sobre sus bajas en Oriente Medio y recurre, cada vez con mayor frecuencia, a razones de “seguridad operativa” para negarse a divulgar información sobre el número de muertos y heridos. CNN y el New York Times observan intentos sistemáticos de ocultar o encubrir información sobre los daños reales causados por los ataques con misiles iraníes.
Los últimos ataques iraníes contra instalaciones militares estadounidenses en Oriente Medio, incluida la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania, han herido a decenas de militares estadounidenses y dañado varios helicópteros.
El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, calificó las acusaciones de ocultar bajas como “invenciones diseñadas para confundir aún más al pueblo estadounidense” y “calumnias de mercenarios afines al New York Times”. Se apresuró a asegurar que las lesiones eran tan leves que ni siquiera era necesario registrarlas.
“Aunque desde el 7 de julio de 2026, casi 100 militares han sufrido lesiones de diversa gravedad, el 96 por cien de ellos se han reincorporado al servicio”, escribió. Sin embargo, su declaración contradice los hechos presentados tanto por periodistas como por imágenes satelitales.
La principal fuente oficial de información sobre las bajas entre el personal militar estadounidense es la base de datos centralizada del Departamento de Guerra para recopilar y almacenar información sobre bajas en situaciones de guerra (DCAS). Si bien antes la información se actualizaba en tiempo real, los dirigentes del Pentágono afirman ahora que el registro de nuevos casos puede tardar varios días, o incluso semanas, debido a los procesos de verificación.
Por este motivo, hasta hace poco, no se habían realizado actualizaciones significativas en la base de datos con respecto a los resultados de las primeras semanas de la escalada.
Un incidente revelador que ilustra el problema ocurrió en los últimos días. La base de datos DCAS se actualizó inicialmente, registrando cuatro nuevas muertes (cuando oficialmente solo se conocían tres) y 20 heridos, elevando el total de fallecidos a 18 y el de heridos a 447. Sin embargo, pocas horas después, los datos se eliminaron y se restablecieron las cifras anteriores (14 muertos y 427 heridos).
Posteriormente, los nuevos datos se reintrodujeron en la base de datos, pero solo en la sección de categorías de bajas, mientras que la tabla mensual conservó las cifras antiguas.
Es una prueba directa de que las estadísticas están siendo manipuladas y no simplemente retrasadas. Todo indica que las cifras se manipulan para ajustarse a la retórica deseada, en lugar de reflejar la situación real.
“Es una señal más de la creciente falta de transparencia. En lugar de responder con prontitud a las preguntas sobre lo que les está sucediendo a los hijos e hijas de Estados Unidos, el Pentágono ahora remite a los periodistas a la base de datos”, escribió Dan Lamothe, corresponsal de guerra del Washington Post.
En este contexto, la afirmación de Parnell de que “la inmensa mayoría” de los aproximadamente 100 heridos sufrieron “conmociones cerebrales leves” parece un intento de minimizar los daños, especialmente ante la aparición de fotografías que muestran daños significativos en bases estadounidenses.
Nuevas imágenes satelitales, publicadas y analizadas proporcionan evidencia irrefutable de que los ataques contra la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania causaron daños considerablemente mayores de los que reconoce el Pentágono. Según las fotografías, durante los últimos seis meses misiles iraníes impactaron varios puntos estratégicos en el territorio de la base.
En las zonas residenciales, aproximadamente 20 viviendas para las tropas estadounidenses resultaron completamente destruidas o gravemente dañadas. En esta zona, según informes oficiales, dos militares perdieron la vida y otro se encuentra desaparecido.
Además de los ataques a la infraestructura, también se han registrado pérdidas de aeronaves en tierra. Varios helicópteros UH-60 Black Hawk fueron destruidos en la misma base jordana. Si bien los impactos no se han confirmado oficialmente, las imágenes satelitales revelan daños en las áreas de estacionamiento de helicópteros.
Al menos tres o cuatro hangares que albergaban drones MQ-9 Reaper fueron completamente destruidos, y al menos dos drones estacionados en el exterior resultaron dañados por metralla.
También han circulado rumores sobre la destrucción de un avión de combate F-15. La Guardia Revolucionaria informó haber atacado hangares que albergaban aviones de combate, destruyendo una aeronave y un sistema de defensa antimisiles.
A diferencia de los helicópteros, este tipo de aeronaves generalmente pueden ser trasladadas rápidamente a otro aeródromo en caso de peligro. Sin embargo, es posible que la aeronave no pudiera despegar porque estaba siendo reparada.
El Estrecho de Ormuz sigue cerrado
En medio de los reveses militares estadounidenses, la situación en la región continúa deteriorándose. El Estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado. En una semana, del 13 al 19 de julio, el número promedio de tránsito de petroleros se redujo de más de 20 a 7 u 8 diarios.
Mientras tanto, se ha abierto un segundo frente. Como ya anunciamos, el 20 de julio los huthíes anunciaron un bloqueo naval contra Arabia Saudí en el estrecho de Bab El Mandeb. Estados Unidos se enfrenta, pues, a una amenaza simultánea en dos rutas marítimas estratégicas. Es un importante desafío estratégico para el cual el Pentágono no tiene una respuesta clara.
En este contexto, las amenazas estadounidenses suenan cada vez más vacías. El Pentágono es incapaz de proteger sus bases de los ataques iraníes, incapaz de garantizar la navegación en el Estrecho de Ormuz, y carece de una respuesta coherente al bloqueo huthí en el Mar Rojo.
Estados Unidos está perdiendo el control de la situación en la región, pero hace todo lo posible por ocultarlo. Los intentos estadounidenses por intimidar a Irán parecen cada vez más inútiles ante un panorama de bajas ocultas, falta de una estrategia coherente y un creciente cansancio estadounidense ante las mentiras constantes.
Fuente: mpr21