El doble rasero de Occidente ante Gaza

 

El conflicto entre Israel y el grupo palestino Hamás, dejó al descubierto que las varas con las que los países occidentales miden los conflictos en Oriente Medio y en Ucrania no son las mismas, coincidieron especialistas consultados por Sputnik.

Este 22 de noviembre, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, se preguntó por qué los líderes mundiales «no están conmocionados» con las palabras del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, sobre que Gaza “es un enorme cementerio infantil”, al responder a los cuestionamientos de líderes de G20 que se declararon consternados por las acciones de Rusia en Ucrania.

«Entiendo que esto es la guerra, la pérdida de vidas no puede dejar de ser impactante. Y el sangriento golpe de Estado en Ucrania en 2014, seguido de la guerra del régimen de Kiev contra su propio pueblo en Donbás, ¿no es chocante? Y el exterminio de civiles en Palestina, en la Franja de Gaza, ¿no es chocante hoy en día?», expresó Putin en la cumbre virtual del G20.

Para el doctor Humberto Morales, académico de la Universidad Autónoma de Puebla y especialista en las relaciones Rusia-México, en el conflicto palestino-israelí hay una violación clara del derecho internacional por parte de Israel.

«No se puede negar que el origen de Gaza es un ataque terrorista de Hamás hacia el Estado de Israel, pero este ataque terrorista provocó una invasión territorial y una situación de muertes de civiles inaceptable desde la lógica de las Naciones Unidas, a diferencia del modelo de la operación militar en Ucrania, donde se ha cuidado que las bajas sean estrictamente militares y lo menos posible civiles», afirma Morales en entrevista con Sputnik.

Occidente y su «moral desorientada»

En ese sentido, dice, «ha habido una especie de anatema de Occidente hacia Rusia» porque, cuando comenzó la crisis ucraniana en febrero de 2022, se acusó injustamente a Moscú de grandes agresiones contra la población civil, cuando en realidad no fue así y no puede compararse con lo que Tel Aviv hizo «de manera deliberada» en el enclave palestino, donde han muerto más de 14 mil personas a causa de las hostilidades entre las tropas del país hebreo y Hamás, según los últimos datos oficiales disponibles.

A pesar de la tragedia, Estados Unidos y algunos países occidentales han hecho caso omiso o han sido ambiguos en sus posturas sobre la crisis en Gaza, considera el maestro Carlos Manuel López Alvarado, experto en Relaciones Internacionales de la UNAM.

«Su moral está desorientada, es una moral construida, una moral política, una moral a conveniencia; no tendría que ser a conveniencia la muerte de niños», señala.

Y añade: «Esta moral ficticia, esta moral construida, esta moral chueca responde a intereses políticos, y por supuesto van a dejar que el conflicto continúe a pesar de que ya se habló un alto al fuego, pero tenemos que entender que el conflicto ha estado presente desde 1947». Según López Alvarado, lo que se está jugando Washington en el conflicto en Oriente Medio es su proyecto civilizatorio.

«Estados Unidos observa cómo está siendo desafiada su hegemonía (…), se siente amenazado Occidente, y entonces se moviliza la maquinaria propagandística total, la maquinaria política y diplomática para medir, para hablar de diferentes maneras sobre estos conflictos», dijo el académico de la UNAM.

Guerra energética

Para el doctor Morales, detrás de la postura de Occidente yace una batalla por asegurar el suministro de energéticos y de alimentos a Europa y un intento por hacer que no dependan de Rusia.

«Estados Unidos ha tratado siempre de controlar la influencia de Rusia a través de Irán y de Siria en Oriente Medio, porque son territorios donde no hay que olvidar que se juega el futuro energético de Europa y de Oriente Medio; es decir, Israel necesita tener control del gas que se encuentra en la zona de Gaza porque es el energético que puede garantizar la supervivencia en autonomía energética de Europa y en Oriente Medio respecto al gas ruso», explicó el académico de la UAP.

También, señaló el especialista, se intenta controlar territorios clave para el traslado de alimentos y materias primas que Moscú ha estado recientemente moviendo hacia África, pero que anteriormente se movían hacia Europa.

Eso es una guerra de alimentos, es una guerra energética y los norteamericanos tratan de no hacer depender a Europa y a Israel del mercado energético ruso», indica el experto. Sin embargo, señala Morales, Estados Unidos está en una posición muy delicada porque tienen que justificar las acciones de sus aliados, aunque estos violen el derecho internacional humanitario, como el caso de Israel.

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