Ortega no es tan “malo” para EU… como La Prensa quisiera

 El editorialista de La Prensa es un mono que a cada momento bota el zapote, lo que demuestra que no es el mejor entre los simios de su especie.

 

Hemos leído en años anteriores su retórica en contra del FSLN debido a que su máximo dirigente, Daniel Ortega, se la pasaba criticando y/o atacando a sus queridísimos Estados Unidos, la nación con la que se identifica ideológicamente pese a que su formación es de la socialista Universidad Patricio Lumumba, de la ex Unión Soviética.

Esta vez el articulista que derechizó desde su oportunismo al Partido Socialista Nicaragüense en los años 70, reaccionó molesto debido a que el periodista estadounidense Michael McDonald, escribió en un artículo publicado el 14 de febrero en La Prensa, titulado Ortega amigo de EE. UU. en lucha antinarco, en el cual dice que “Daniel Ortega, líder nicaragüense que derrocó a una dictadura apoyada por Estados Unidos y luego soportó la ira de los rebeldes financiados con ventas de armas estadounidenses a Irán, no es tan malo después de todo, según especialistas en política antidrogas”.

Con rabia mal disimulada, el articulista que puso en vergüenza muchas veces a su finado padre por su cobardía ante el somocismo y su tendencia a acercarse a la derecha del país al enamorarse temprano del “dulce encanto de la burguesía”, resalta que McDonald, citando al analista Adam Isacson, de la Oficina de América Latina en Washington (Wola por su sigla en inglés), dijo que “Daniel Ortega, pese a su política de izquierda, es conservador en lo social”. Y agrega Isacson que Ortega “tiene hacia las drogas la actitud que se esperaría de un político de Alabama o Texas”.

Es ahí que vuelve a saltar la estupidez del otrora muchacho de la colonia Nicarao, al señalar que la actitud del presidente Ortega, al ser comparado con un político de Alabama o Texas, sería la de “un derechista radical”, según su buen entender.

Si lo anterior fuera cierto, este viejo y converso plumífero no se atrevería a criticar al presidente Daniel Ortega, porque lo consideraría uno más de la especie que lo adoptó a él con todo y el gorro ruso (ushanka) que se trajo al regresar “indoctrinado” a Nicaragua.

Menciona a continuación a sus colegas de la ultraderecha nicaragüense que tampoco aceptan que Estados Unidos mire con buenos ojos la lucha anti drogas del presidente de Nicaragua.

El editorialista señala que el periodista de Blomberg cita a William Brownfield, subsecretario de Estado de la Oficina de Narcóticos Internacionales y Policía, quien en fecha reciente declaró que “los esfuerzos de gobierno de Nicaragua para proteger a su pueblo y su territorio de las actividades de los traficantes de droga han sido muy positivos”, lo cual, dijo, es más importante que los “diversos elementos complicados” en las relaciones de Estados Unidos con Nicaragua.

Encuentra, entonces, feliz, lo que él considera un asidero para descalificar las alabanzas de los gringos.

Brownfield, dice el editorialista, “no aclara cuáles son esos ‘elementos complicados’”, pero se puede suponer que se refiere a situaciones como la planteada por Ortega en la Cumbre de la Celac, en Costa Rica, al delegar la representación de Nicaragua en un líder independentista puertorriqueño para exigir la ‘descolonización’” de Puerto Rico. Lo cual es una provocación, porque Ortega sabe que Puerto Rico no es una colonia sino un Estado Libre Asociado de los Estados Unidos, y que el pueblo puertorriqueño ha votado libremente para seguir con ese estatus, o incluso ser un estado más de la Unión Americana, no un país independiente”.

De gratis, “alerta” a los del gobierno gringo, -por si no se habían percatado-, que esta “provocación de Ortega podría complicarse para Estados Unidos, si el dictador nicaragüense cumple su amenaza de llevar al líder independentista puertorriqueño, Rubén Berríos, a la Cumbre de las Américas de abril próximo en Panamá, en representación de Nicaragua, para exigir directamente al presidente Barack Obama la ‘descolonización’ de Puerto Rico”.

Es una desesperación que lo mata de a poquito, quizás porque su pequeña alma alquilada a la derecha desea ver nuevamente a los Estados Unidos -esos idiotas que no entienden quién es Daniel Ortega a como lo entiende él-, poniendo bombas, bloqueándonos y armando a otro ejército de “luchadores por la libertad” como el que sembró el territorio nacional de tumbas, lágrimas y dolor en los años 80.

Quizá así vuelva a sentir tranquila su atormentada alma, al demostrarle a sus antiguos compañeros anti somocistas que él tenía la razón al desdeñar la lucha armada contra el dictador, y más aún, que no estaba equivocado al escoger ser un hijo de casa porque eso permite vivir bien y tranquilo con solo encargarse de buscar espacios para que sus patrones tomen el control político del país como siempre han soñado.

 

 

 

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