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* Al ‘complejo militar industrial’ hay que añadir ahora el ‘complejo militar financiero’, mismo que en un plazo de tres años deberá invertir 200 mil millones de dólares en proyectos armamentistas.
Desde 1960 se habla del “complejo militar industrial” y a ello hay que añadir ahora el “complejo militar financiero”. El Pentágono está formando un nuevo equipo de 30 banqueros para invertir 200.000 millones de dólares en tres años en proyectos de rearme, con el objetivo de enfrentarse a China.
El Departamento de Defensa está persiguiendo específicamente al personal de Goldman Sachs, Morgan Stanley, JPMorgan y Bank of America como principales reclutas para el equipo de banqueros en un programa que durará tres años. Para recaudar dinero el plan es vender acciones a cambio de diferir el pago de impuestos.
A Trump le gusta el modelo de los fondos soberanos similares a los del Golfo Pérsico y los países asiáticos, utilizando capital privado para ejercer su hegemonía política en el mundo. A través de sus negociaciones comerciales y aumentos del presupuesto militar, el gobierno tiene ahora cientos de miles de millones de dólares para invertir en industrias críticas. El cuello de botella es encontrar ofertas.
El Pentágono quiere crear una unidad de “patrocinadores para coberturas”, que ejercería como un banquero propio que prestaría servicios a empresas de capital privado que presenten acuerdos críticos para la seguridad nacional, brinden asesoramiento y concierten préstamos.
El equipo dependerá de David Lorch, del fondo buitre Cerberus, y de George K. Kollitides II, antiguo director de Remington y ahora accionista del fondo buitre Alvarez & Marsal Capital.
Se unen al subsecretario de Defensa Stephen Feinberg, el multimillonario cofundador de Cerberus, quien ha estado remodelando la forma en que opera el Pentágono. Feinberg es quien ha dirigido la operación.
Muchas de las inversiones del gobierno de Trump en empresas privadas han sido supervisadas por el Pentágono, incluidos los recientes mil millones de dólares en una filial de L3Harris, una empresa de tecnología, contratista de defensa.
“La misión: ayudar a disuadir a nuestro mayor adversario [China] de obtener la superioridad militar”, dice el plan.
Para que los banqueros no acudan al tajo sin algún provecho personal, el informe les promete “acceso inigualable a funcionarios gubernamentales de alto nivel y un flujo de información privilegiada”.