Excónsul y narco-estafador, planearon usar drones con explosivos en Nicaragua

Tito Rafael Chamorro Chamorro, el excónsul del gobierno de Bolaños, con el modelo de dron que ofreció al narco-estafador Gerardo Sánchez  en 2013, para ejecutar actos terroristas en Nicaragua.

En 2018, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, sufrió un atentado con drones cargados de explosivos que buscaban asesinarlo. Cinco años antes, en 2013, un excónsul del gobierno del ya fallecido Enrique Bolaños, acarició la misma idea para ejecutar acciones terroristas en Nicaragua. La idea fue ofrecida al narco-estafador Gerardo Sánchez, quien de inmediato la acogió con entusiasmo.

Tito Rafael Chamorro Chamorro, excónsul general de Nicaragua en el gobierno de Enrique Bolaños, ofreció al narcotraficante Gerardo Sánchez, jefe de la virtual Coordinadora Guerrillera Nicaragüense (CGN), drones para ejecutar acciones terroristas en Nicaragua.

Los drones son actualmente el arma preferida de gobiernos asesinos como los Estados Unidos, y por supuesto de sus émulos, los grupos terroristas diseminados a lo largo del mundo.

Chamorro, quien fue nombrado cónsul en Costa Rica por Bolaños y luego echado del cargo a los pocos meses, no tiene profesión conocida, por lo que tras su despido se marchó a Canadá, donde laboraba como obrero de la construcción.

La Coordinadora Guerrillera Nicaragüense fue un infundio del estafador y narcotraficante Gerardo Sánchez, quien contactó desde Costa Rica a cabecillas de bandas delincuenciales que asaltaban, secuestraban y asesinaban a campesinos y productores en zonas fronterizas con Honduras.

Actualmente, este narco-estafador ha vuelto a las andadas en el país vecino, tratando de embaucar a los golpistas que huyeron hacia la nación vecina del sur en 2018, tras el frustrado golpe de Estado en contra del presidente Daniel Ortega.

Sánchez, quien usaba varios alias, entre ellos “Voz Solidaria” y “comandante Roberto Palacios”, tenía su “puesto de mando” en una laptop, desde la que contactó a centenares de opositores a los que pidió dinero haciéndoles creer que contaba con un inmenso ejército que en asunto de días arrasaría con el sandinismo.

El excónsul Tito Chamorro Chamorro fue uno de los que cayeron en el embuste, que sirvió para que develara su verdadera naturaleza criminal al ofrecer atacar con drones que él mismo compraría. Parte de su compromiso incluía encontrarse con Sánchez en Costa Rica, a fin de entrenarlo en el uso del mortífero aparato cargado de explosivos.

El excónsul Chamorro Chamorro indicó que en nuestro país servirían para realizar labores de espionaje y ataques con explosivos sin derramar “mucha sangre” (¿?).

Después de que publicamos el ofrecimiento del dron para actos terroristas en nuestro país, el excónsul escribió a NicaLeaks negando ser él quien habló con el estafador Sánchez e indicó que “alguien que conocía bien su vida, había usurpado su personalidad”. Le ofrecimos brindara su versión en una entrevista, pero se negó.

Este es el diálogo entre el excónsul Tito Rafael Chamorro Chamorro y el estafador y narcotraficante Gerardo Sánchez, alias «Voz Solidaria»:

Rusia, Ucrania, la OTAN y la multipolaridad

Augusto Zamora R.*

* “¿Alguien se toma la molestia de ver que la UE/OTAN es una pequeña parte del mundo y que no cuenta, ni tampoco infunde miedo, luego de sus continuos fracasos militares y políticos?”

Viven en la Unión Europea/OTAN en una burbuja de tal calibre que es como estar en una estación de tren abandonada, donde se ven pasar los trenes sin que se detenga ninguno y sin que nadie de los viajantes entienda por qué los trenes pasan de largo. ¿En qué mundo creen vivir los altos mandos políticos y militares? ¿Se han enterado de que el siglo XX terminó hace 22 años y que todos sus planes de dominio mundial fracasaron estrepitosamente? Hagan la lista: Iraq, Afganistán, Libia, Siria, ahora Malí (donde enviaron tropas con tal éxito que el gobierno maliense contrató a la rusa Wagner para que tomara cartas en el asunto, para lloro y pasmo de los atlantistas). ¿Alguien se toma la molestia de ver que la UE/OTAN es una pequeña parte del mundo y que no cuenta, ni tampoco infunde miedo, luego de sus continuos fracasos militares y políticos?

En días recientes, el presidente de Irán, Ebrahim Raisi, realizó una visita de dos días a Rusia, con el objetivo de ampliar y consolidar «relaciones estratégicas» a veinte años vista entre ambos países. Irán, por si lo ignoran, es ejemplo del fracaso de las políticas occidentales de acoso y derribo, como demuestran las cifras. En 1999, el PIB de Irán era de 256.729 millones de euros. En 2020, último dato disponible, ese PIB era de 731.353 millones de euros. Pese a las sanciones, boicots, bloqueos, etc., la economía iraní creció un 250% en once años. Es, hoy, la 18º economía mundial. La enemiga de Occidente lo único que ha logrado es crear un sólido triángulo de alianzas entre Rusia, Irán y China que ni diez OTAN podrían con él. Dentro de unos meses, las Armadas de estos tres países realizarán nuevas maniobras militares en el mar Arábigo, para que se entienda.

A principios de diciembre, Vladimir Putin viajó a India. Durante su visita se revalidó la «asociación estratégica» entre India y Rusia y se renovó el acuerdo de cooperación militar por un nuevo decenio, además de otros acuerdos para reforzar los intercambios de toda índole, desde económicos y comerciales hasta la cooperación espacial. EEUU lleva tiempo haciendo malabares para arrastrar a India a su alianza contra China, sin ningún resultado. Hasta ahora, y desde hace 60 años, India tiene claro que su aliado estratégico es Rusia y que lo de EEUU es un regalo envenenado para arrastrarlo a conflictos donde tiene todo que perder y nada que ganar. Los inteligentes saben que es mala cosa pelearse con el vecino, sobre todo si el vecino tiene la magnitud de China (o de Rusia). Quien quiera entender que entienda y si no, ya se sabe, a palos aprenderá.

En febrero, Putin viajará a China, a la inauguración de los Juegos de Invierno. Será el único jefe de Estado invitado por Xi, y ocasión para seguir en su intenso intercambio de opiniones sobre las cosas mundiales, entre ellas –ténganlo por seguro- su pugna con EEUU. Hay, entre Rusia y China, coincidencia casi total en enfrentar a EEUU. Si se dan los fuegos artificiales, a EEUU le lloverán palos de todos lados, y no con el chipote chillón del Chapulín Colorado. Porque así como Rusia no permitirá más ampliación de la OTAN, le duela a quien le duela, China sacará a EEUU de sus mares y recuperará Taiwán, y si Japón y Corea del Sur –que están situadas en el peor sitio en el peor momento y andan en una mal encubierta carrera armamentista- se unen a las mesnadas gringas, creo que habrá que olvidarse de ellos por un tiempo largo. Será un problema para los que usan vehículos surcoreanos o japoneses, porque escasearán los repuestos.

Si el lector es atento, se habrá dado cuenta que la red de alianzas y asociaciones estratégicas de Rusia comprende a China, India e Irán, es decir, a los países más grandes, más poblados y de las mayores economías de Asia. Si a ello agregamos a los países exsoviéticos, Vietnam, Mongolia, Siria y a los aliados de China, el resultado da, como poco, para unos cuantos escalofríos. ¿Va a ir la UE/OTAN a la guerra contra ellos como viene pidiendo EEUU, que ya incluye a la OTAN en su plan de guerra con China? ¿Están seguros de que es una buena idea meter a la UE a guerrear contra China y Rusia? Porque por ahí anda el juego, no se equivoquen, aunque nadie mencione el tema, pues mejor es tener a la gente desinformada y obediente que informada y enardecida.

Hace poco escuchamos al ministro español de Exteriores, posando como pavo real al lado del secretario de Estado Blinken, diciendo que España iría a la guerra por Ucrania, je je. España, con otra división azul, aunque la pinten de rojo. Al oírlo, sólo pensamos en lo que podría pasar. A fin de cuentas, si España participa del ataque a Rusia, Rusia podría responder atacando España. Pero no hay en España sistemas de misiles antimisiles capaces de detener ningún misil ruso, menos aún un hipersónico. Sólo imaginemos unos diez de esos misiles haciendo blanco en las centrales nucleares, en los centro de comunicación de la CIA o en la base de Rota. Porque la guerra trata de eso. Tú me atacas, yo te ataco. Me quieres destruir, yo te destruyo antes. ¿O han olvidado eso también, de tanto estar embutidos en youtubers e instagramers? España en guerra, je je. Habría que reclutar a esos políticos y mandarlos de primeros al frente. El gobierno ofrece enviar avioncitos a Bulgaria -¡uy, qué miedo!, ríen los rusos- y mandar la fragata Blas de Leso al mar Negro. Más miedo, que llegan los Tercios. Para los desinformados, hasta en EEUU reconocen que, con la utilería de misiles que tiene Rusia en ese mar, los barquitos de la OTAN durarían horas a flote, a ver si creen que Rusia se ha dormido.

Por si acaso lo han olvidado, hay, en el planeta Tierra, 193 países y 7.800 millones de habitantes. La economía mundial se mueve principalmente en Asia-Pacífico y la península Europa es, cada vez más, más península. La UE es un galimatías de idiomas y una torre de Babel política, que sólo en los mapas es uniforme. Los países bálticos y Polonia no responden a Bruselas, sino a Washington, y se dedican a replicar las políticas de EEUU. Los intereses de Alemania son, en primer término, los intereses de Alemania y no sabemos de ningún alemán que quiera una III Guerra Mundial, pues saben muy bien cómo suelen terminar para Alemania. En Francia no quieren oír de guerras y ya hay voces que piden abandonar la OTAN. La pregunta es qué moños se le ha perdido a España en Ucrania o el mar Negro para que se exponga al país a una represalia rusa que devuelva a España al siglo XIX, si hay suerte, o a Atapuerca, si no la hay. Pareciera que, en este país pequeño y básico, lo de tomarse fotitos en las Azores para creerse un ratito Superman no era privativo de un polichinela con bigotito a lo Adolph, si no más general. A ver si la obediencia ciega a EEUU es por seguir vendiendo aceitunas y aceite de oliva. Si es por eso, en China hay más mercado y no pide a nadie que vaya a la guerra para que aderecen con olivas españolas las ensaladas o echen aceitunas al Martini.

Cada vez queda menos tiempo y cabría esperar que, al menos desde la izquierda o de lo que de ella quede en España y en Europa, se empiece a hablar del tema, que están bien los debates de macrogranjas (de las que estamos en contra, aclaramos) y de los vestidos de las presentadoras de Nochevieja, pero, atentos, si hay fuegos artificiales, se acabarán las macrogranjas y las campanadas con uvas también. Como los sistemas informáticos serán abatidos, habrá que volver al pastoreo y a sembrar la tierra con burros y bueyes. Mal panorama, pues, con tanta informática y maquinarias, ahora no hay burros ni bueyes y, por no haber, no hay nadie que sepa de verdad sembrar la tierra. En Alemania, que son prevenidos, guardan en depósitos especiales 800.000 toneladas de alimentos, que no olvidan las hambrunas que pasaron en las dos grandes guerras anteriores. Y quien sea tan ingenuo que crea que vendrá EEUU a salvar la UE, que recuerde lo dicho por Ronald Reagan: EEUU no está en el mundo para defender los intereses de nadie, está para defender los intereses de EEUU. America First (D. Trump, el bienamado).

Otra cosa. Salen noticias multiplicando las amenazas de sanciones a Rusia si invade Ucrania. Las firman la UE, la OTAN, la OSCE y el G-7. Parecen muchos, pero, en la real realidad son, casi exactamente, los mismos monos con distinto rabo. La OTAN la integran los países de la UE más EEUU, Gran Bretaña y Canadá. La OSCE son estos mismos y esos mismos integran el G-7. Pues bien, al otro lado del ring están la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) y la Organización de Cooperación de Shanghái, más los acuerdos bilaterales y esos no son los mismos monos. Por demás, tengan claro que Rusia estaría preparada para esas sanciones. Harán daño a lo corto, pero, a lo largo, llevarán a sustituir el sistema financiero occidental por uno asiático y, luego, tururú a los occidentales. Hay tantos bobos sueltos en política que piensan que los únicos que saben de sistemas informáticos financieros son los gringos.

Una cosita más. A menos que ocurra un milagro y haciendo cálculos de pesos y medidas (por ejemplo, la fuerza naval china duplicará la de EEUU en unos años y Rusia tendrá disponible misiles hipersónicos submarinos capaces de destruir las costas de California en minutos), EEUU acepte que ya no es y se retire, habrá guerra. Ni Rusia renunciará a sus líneas rojas, ni China dejará pernoctar mucho tiempo a EEUU en Taiwán y alrededores. Fuegos habrá, pendientes de fecha. Avisamos con tiempo. También que hay oportunidades de trabajo en Nueva Zelanda, para los prudentes.

* Exembajador de Nicaragua en España. Ha sido profesor de Derecho internacional público y Relaciones internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid.

Jeanine Áñez y Guaidó: La estafa como carta de presentación

José Llamos Camejo | Granma

*La autoproclamada presidenta en Bolivia ya responde por sus delitos; al autoproclamado venezolano ha de llegarle su turno.

Miserablemente célebre, Juan Guaidó, autoproclamado «presidente» de Venezuela, por encargo de Washington, no tiene secreto en su hechura; es un híbrido de cleptomanía y sumisión, dos elementos afines al interés imperial de su fabricante.

Desde el principio, el fantoche funcionó con desfachatez, y ha tenido el cuidado de honrar su «nomenclatura», conforme a las dos instrucciones «algorítmicas» que lo mueven: «robar y obedecer».

Al pie de la letra ejecutó su primer encargo: autoproclamarse presidente encargado, ¿de qué?, ¿de quién? Las respuestas las anticiparon los hechos. La administración Trump, de manera arbitraria, se apoderó de Citgo, pujante distribuidora de hidrocarburos venezolana, e hizo el paripé de ponerla bajo la fingida presidencia del camaján Guaidó.

La marioneta simuló ejercer el control y, en beneficio de él y su banda, emprendió una piratería millonaria, aunque lo robado parecen migajas al compararlo con el valor total del activo. La tajada gorda se la disputan transnacionales gringas y canadienses.

Encargo similar acató el «interino» en relación con otra empresa: la Monómeros, a base de artimañas puesta en manos de la oligarquía de Colombia. Otros fondos de Venezuela, ilegalmente congelados en bancos foráneos, financian viajes, banquetes y lujos del «encargado» y su séquito. Cualquiera lo imaginaría ahíto de dólares sustraídos a cambio de poner en garra extranjera el patrimonio de su país.

Pero no. En 2019 el monigote, hecho en Washington, se enlazó con la autodenominada presidenta de facto en Bolivia, a partir del golpe de estado contra el gobierno de Evo Morales, y como para honrar su nomenclatura, los dos «auto…» le dieron luz verde al robo y venta ilegal de 34 autos pertenecientes a la embajada venezolana.

Según Eduardo Del Castillo, ministro boliviano de Gobierno, los vehículos fueron sustraídos de la sede diplomática por funcionarios de Guaidó, bajo la complacencia de la entonces presidenta de facto, Jeanine Áñez.

Los susodichos recopilaron documentación y copias de las llaves y sistemas de seguridad de los vehículos estacionados en el garaje de la embajada, falsificaron testimonios de compra-venta, y los vendieron ilegalmente a terceras personas. Una operación policial rescató 15 de los autos robados, y otros medios; continúan las indagaciones. El ministro boliviano lamentó «el daño que Áñez y Guaidó les hicieron a nuestros pueblos».

Una pésima marca en dos «auto-marionetas» made in usa. Autoproclamada ella presidenta en Bolivia, ya responde por sus delitos. Al autoencargado de Venezuela ha de llegarle su turno.

América Latina seguirá alejándose de Estados Unidos

Mikhail Gamandoy-Egorov | Internationalist 360°

En un momento en que Washington y sus aliados occidentales intentan mantener un enfoque decididamente unilateralista, los países latinoamericanos que Estados Unidos ha considerado durante demasiado tiempo como su patio trasero, continúan profundizando sus lazos estratégicos con las principales fuerzas pro multipolares.

Las causas soberanistas y pro multipolares están ganando terreno cada vez más en varias partes del mundo. América Latina no es una excepción, al contrario. Aunque -y esto es evidente- estos procesos están causando histeria del lado de Washington. Y esto también es cierto en cuanto a la interacción de los países de la región con China, Rusia e Irán.

En cuanto a la interacción con Beijing, el volumen de comercio entre la República Popular China y los estados latinoamericanos, solo en el período de enero a septiembre de 2021, alcanzó los 331.880 millones de dólares equivalentes a un aumento del 45,5% interanual.

En comparación, en todo 2002, el volumen de los intercambios económicos y comerciales chino-latinoamericanos no superó los 18 mil millones de dólares equivalentes.

Como también señala el diario chino en inglés Global Times, un número cada vez mayor de países de esta región del mundo ha firmado acuerdos de cooperación o memorandos de entendimiento como parte de la iniciativa de la Franja y la Ruta de China, con la esperanza de unirse al tren del desarrollo económico de China.

Global Times también respondió a las críticas de Estados Unidos sobre esta interacción, recordando a la parte estadounidense que “tal clamor muestra una gran falta de respeto por los países latinoamericanos, reflejando la arrogancia de Washington al ignorar la soberanía de los estados latinoamericanos”.

Además, el diario chino recuerda que el año pasado Estados Unidos anunció que ofrecería 4.000 millones de dólares para “desarrollar” Centroamérica con el fin de “contrarrestar la influencia de China” en la región.

Y esto en un momento en que el déficit de inversión en infraestructura en América Latina se estima en alrededor de US$ 150 mil millones por año. Sin duda, debería agregarse de paso que este enfoque típico de los EE. UU. recuerda al que ya se practica en cierto país llamado Ucrania, sumido desde los eventos del golpe de 2014 en un estancamiento económico puro.

Es cierto que es significativamente más fácil organizar una revolución de color a menor costo, que tener que ayudar económica y financieramente al país puesto bajo su órbita. En el caso ucraniano, además, esto es tanto más anecdótico cuanto que Washington quiere mantener a flote la economía ucraniana a través del presupuesto ruso y, en particular, de las entregas de gas desde Rusia a Europa.

En el caso de la interacción de los países latinoamericanos con Moscú, sería justo señalar que seguramente se abrirán nuevas perspectivas. La presencia económica rusa en muchos países latinoamericanos soberanos, especialmente en Venezuela en el ámbito energético, podría ampliarse en el marco de una interacción más amplia en el ámbito militar-de seguridad, incluso si se trata de un área en la que los países interesados ya participan activamente.

Todo ello en un momento en el que ha fracasado el reciente diálogo de Rusia con EEUU y la OTAN sobre las garantías de seguridad, lo que era perfectamente previsible, dada la mentalidad del establishment atlantista. De ahora en adelante, nada está excluido del lado ruso.

El resto se referirá a las negociaciones con los aliados soberanos de la región latinoamericana, sabiendo que muchos de los estados involucrados verán esto como un paso positivo para enfrentar las numerosas injerencias estadounidenses en sus asuntos internos.

Volviendo a la economía, se debe explorar una mayor interacción económica dentro del marco euroasiático-latinoamericano, en un momento en que un país como Cuba ya es miembro observador de la Unión Económica Euroasiática (EAEU).

Mientras tanto, Irán -el otro adversario estratégico de Washington en el ámbito internacional, junto con Moscú y Pekín- también incrementa su interacción con varias naciones latinoamericanas, incluida Venezuela, incluso rompiendo el bloqueo impuesto a la República Bolivariana por el establishment estadounidense.

En conclusión, ciertamente cabe recordar que más allá de las alianzas forjadas entre muchos países latinoamericanos con el eje de la multipolaridad, las poblaciones de los países en cuestión siguen fuertemente movilizadas frente a los continuos intentos de desestabilización que emanan del capital estadounidense.

En este sentido, el ejemplo de Bolivia, que había vivido una revolución de color proestadounidense, pero que ha vuelto a la legitimidad a través de la movilización popular durante las últimas elecciones presidenciales en este país, no hace más que confirmar esta tesis.

Así como el fortalecimiento del eje progresista latinoamericano con la reciente reelección de Daniel Ortega en Nicaragua o la victoria en las elecciones presidenciales de Pedro Castillo en Perú. Todos estos hechos confirman que la multipolaridad y la soberanía también están ganando terreno en el ámbito latinoamericano. En detrimento de Washington y de los nostálgicos de la unipolaridad.

Ginebra: Agenda del Canciller ruso y el secretario de Estado USA

RT Español

*Serguéi Lavrov y Antony Blinken se reúnen en la ciudad suiza este viernes, en un intento de rebajar las tensiones en torno a Ucrania.

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, han iniciado este viernes las negociaciones en Ginebra, Suiza, a donde arribaron anoche para tratar de resolver discrepancias en materia de seguridad en Europa y normalizar la situación en torno a Ucrania.

Durante la reunión, que se celebra en el Hotel President Wilson y durará entre 1,5 y 2 horas, según previsiones, los diplomáticos se centrarán en las garantías mutuas de seguridad en la región europea y las respectivas propuestas formuladas por Moscú en diciembre del año pasado.

A mediados de ese mes, Rusia presentó los proyectos de dos acuerdos que quiere alcanzar con EEUU y la OTAN, sobre garantías de seguridad. Entre sus planteamientos, Moscú pidió que la Alianza Atlántica detenga su expansión hacia el este y que Ucrania no se adhiera a ella, un punto sobre el que las dos partes mantienen opiniones opuestas.

Los proyectos también prohíben el despliegue de fuerzas armadas en regiones que el otro firmante pueda considerar como una amenaza para su seguridad, así como la instalación de misiles de mediano y corto alcance y de armas nucleares fuera del territorio nacional de cada parte.

La víspera de la reunión entre Lavrov y Blinken, la portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, María Zajárova, detalló en una rueda de prensa que durante el encuentro bilateral se espera evaluar los resultados de las negociaciones del 10 de enero entre Moscú y Washington, en Ginebra; las conversaciones del día 12 con la OTAN, en Bruselas; y con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), en Viena, el 13 de enero.

Zajárova agregó que también se pretende «determinar los posibles siguientes pasos, principalmente con vistas a una pronta respuesta por escrito de la parte estadounidense, con sus comentarios acerca de cada artículo de los documentos rusos» sobre las garantías de seguridad.

Blinken, por su parte, adelantó que durante su reunión con Lavrov instará a que «Rusia encuentre su camino de vuelta a los acuerdos que juró hace décadas y al trabajo con Estados Unidos» y sus aliados en Europa para garantizar la seguridad mutua.

«También dejaré claro que esa posibilidad se extinguirá por la agresión rusa contra Ucrania, que también haría lo mismo de lo que se queja Moscú: reforzar la alianza defensiva de la OTAN», afirmó Blinken en una rueda de prensa este jueves, retomando el discurso de la Casa Blanca sobre supuestos planes del Kremlin para invadir Ucrania, acusación que el Gobierno ruso rechaza.

Militarización de Ucrania

Los alegatos sobre una posible invasión rusa a Ucrania se han intensificado en Occidente, luego de que a partir de noviembre varios medios publicaran supuestos planes para tal operativo.

Rusia, a su vez, ha tachado repetidamente de falsas e infundadas esas acusaciones. A este respecto, el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, declaró que tales señalamientos buscan retratar a Moscú como una parte que amenaza la resolución del conflicto en la región ucraniana de Donbass, y alertó de que podrían ser un «camuflaje» para potenciales planes agresivos de Kiev, dirigidos a solventar la situación por la fuerza.

Desde Moscú recordaron asimismo que Rusia busca «disminuir las tensiones militares en Europa», mientras que Occidente hace «lo contrario», a medida que los países occidentales incrementan su presencia militar en torno a Ucrania y en el mar Negro, lo que se intensificó en los últimos días.

En ese contexto, la vocera de la Cancillería rusa reveló que el Reino Unido ha suministrado ya «unas 460 toneladas de armas» a Ucrania. Entre tanto, sostuvo Zajárova, Canadá ha enviado más de 200 agentes de las Fuerzas Especiales al país eslavo, «сon el pretexto de proteger su Embajada y evacuar a los diplomáticos en caso de emergencia».

La vocera rusa señaló que la asistencia militar «más masiva» en estos últimos meses es precisamente la de Washington, que ya ha enviado a Kiev 30 sistemas de misiles antitanque Javelin y otros 180 misiles.

Los tentáculos de la OTAN dirigidos a América Latina

Geraldine Colotti | Resumen Internacional

A los analistas internacionales se les pregunta a menudo, y es comprensible, si habrá un cambio en la política exterior de Estados Unidos dependiendo de si un presidente republicano o demócrata gobierna la Casa Blanca. Dado que, para un marxista, siempre es bueno huir del maniqueísmo y mirar la situación concreta en sus relaciones de clase históricamente determinadas, para señalar que, a nivel internacional, la esencia de la política exterior estadounidense no presenta discontinuidades, no es una toma de posición ideológica.

“Todo cambia para que nada cambie” es un esquema que encaja bien con la estrategia de Estados Unidos en el mundo. Ya sea envuelto en la retórica trumpista de campo abierto o en un “multilateralismo” más persuasivo al estilo de Biden, la idea fundamental de la supremacía armada sigue siendo la base del modelo político estadounidense en política exterior. Un paradigma que alimenta y alimenta los intereses del complejo industrial militar, sostenido, relanzado y actualizado por sus motores ideológicos, escuelas de pensamiento y medios de comunicación.

Sobre esta base, EE.UU. se cree el gendarme del mundo, legitimado en una carrera armamentista para protegerse del peligro eterno, tanto dentro como en sus propias áreas de influencia, por lo que están repletas de bases militares con barras y estrellas. Un aparato que necesita, de vez en cuando, ser puesto a prueba, para demostrar a los aliados-súbditos que vale la pena pagar para garantizar la paz a través del prestigio vicario de esa supremacía armada.

Sobre esta base, cuando la Unión Soviética desapareció y, por tanto, la comparación con un modelo económico y un modelo de pensamiento que ponía en el centro la paz con la justicia social y que, por tanto, podía inspirar también las manifestaciones pacifistas contra la agresión en Vietnam, las aventuras bélicas americanas, movidos por motivos de política interna, han consolidado el consenso de las élites en torno al concepto de “democracia” estadounidense como vacuna del mundo: Apalancándose en la doble llave de la supremacía militar y económica, pero si es necesario, también en una supuesta moral y cultural, superioridad capaz de coagular intereses consonantes globalmente.

Este es un concepto cada vez más cuestionado por el crecimiento de un mundo multicéntrico y multipolar, atravesado por una globalización que entrelaza intereses entre polos divergentes, como se puede ver en América Latina, donde China tiene fuertes relaciones comerciales incluso con gobiernos de extrema derecha como el de Brasil.

Por otra parte, cabe recordar cómo el pacto de cooperación técnico-científica con Argentina, que resultó en el establecimiento de una estación de radar en la Patagonia, firmado en 2014 por la entonces presidenta Cristina Kirchner y luego ratificado por el empresario Mauricio Macri, sucesor de Trump en la presidencia, data de 1980, cuando gobernaba la dictadura militar anticomunista.

En cualquier caso, si un año después del asalto al Capitolio, los fracasos estructurales de la democracia burguesa estadounidense han revelado la crisis de la hegemonía estadounidense también en términos de su atractivo, Estados Unidos sigue siendo la primera potencia mundial, bien respaldada por una alianza, la de la OTAN, con nuevos planes de expansión.

Lo estamos viendo con el nuevo conflicto en Ucrania y con el fracaso de las reuniones que tuvieron lugar en Bruselas entre Rusia y la OTAN. La Alianza Atlántica, que prepara la cumbre de junio en Madrid, España, ha rechazado todas las propuestas de Moscú para contener la expansión hacia el este de la supremacía estadounidense, que se vería peligrosamente ampliada con la adhesión de Ucrania, última nación en solicitarlo. En treinta años, la membresía de la OTAN ha crecido de 16 a 30 países, muchos de los cuales pertenecían al antiguo Pacto de Varsovia.

Los aliados de estos 30 países están ahora desplegados a lo largo de las fronteras rusas, pero Putin es nuevamente acusado por la estruendosa propaganda occidental. Los medios, sin embargo, se cuidan de difundir los contenidos de la plataforma de diálogo y el proyecto de tratado, propuesto en diciembre por Moscú y rechazado por Washington.

Todos los puntos adelantados por la diplomacia rusa se centraron en la solución pacífica de disputas, en el compromiso de las dos partes de no emprender acciones perjudiciales para la seguridad, en garantizar el cumplimiento de los principios de la Carta de la ONU de todas las organizaciones y alianzas militares a las que Rusia y los Estados Unidos se adhieran y no utilicen los territorios de otros estados para organizar o lanzar un ataque armado contra cualquiera de los bandos.

Rusia también pidió a Estados Unidos que no establezca bases militares en el territorio de otros estados de la ex Unión Soviética que aún no son miembros de la OTAN y que impida una mayor adhesión de los estados ex soviéticos a la OTAN. Siendo ese el caso, dijo la diplomacia rusa, “si no hay al menos algo de espacio para la flexibilidad en temas serios”, Moscú “no ve razón” para más reuniones con Estados Unidos y sus aliados.

La Alianza Atlántica dijo que sigue disponible para futuras reuniones porque “el riesgo de un conflicto armado en Europa es muy real y debe prevenirse”, y mientras tanto ha movido todos los peones europeos para apoyar la tesis de que a Putin le gustaría invadir Ucrania y utilizaría el gas, a través de la empresa estatal Gazprom, como arma política en las disputas en curso con los países occidentales.

“El riesgo de una guerra en el área de Osce es mayor que en los últimos treinta años”, dijo el actual presidente de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa, el ministro de Relaciones Exteriores de Polonia, Zbigniew Rau, en la apertura del Consejo de la OSCE, que el compuesto por 57 países, incluidos Estados Unidos, Ucrania y Rusia. “No habrá negociaciones sobre Ucrania bajo la presión militar de Rusia”, dijo el jefe de la diplomacia de la UE, Josep Borrell, refiriéndose a las tropas rusas presentes en Crimea.

Mientras tanto, un grupo de 25 senadores demócratas, encabezados por Bob Menéndez, presentó un proyecto de ley sobre “Defensa de la soberanía de Ucrania” en caso de ataque de Rusia. El proyecto de ley incluye sanciones contra Putin, el primer ministro, oficiales militares y ejecutivos bancarios. Las sanciones contra un jefe de Estado -comentó el portavoz del Kremlin- son una medida equivalente a una ruptura de relaciones, “superarían un límite”.

El senador estadounidense Menéndez, quien preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de los Estados Unidos, es conocido por liderar campañas contra Cuba, Venezuela y Nicaragua. En 2019 presionó para que el entonces secretario de Estado, Mike Pompeo, aplicara sanciones contra Cuba, Venezuela, Nicaragua por sus relaciones con Rusia. En diciembre de 2021, hizo que Biden firmara la Ley Renacer, para endurecer las sanciones a Nicaragua, “culpable” de organizar las elecciones presidenciales del 7 de noviembre de 2021, nuevamente ganadas por la boleta presidencial Daniel Ortega-Rosario Murillo.

El senador también abogó por que las medidas coercitivas unilaterales sean adoptadas por los socios europeos de Estados Unidos y Canadá y sean acompañadas de otras sanciones de carácter económico, encaminadas a revisar los préstamos otorgados al gobierno de Nicaragua por organismos internacionales y reconsiderar los derechos de Nicaragua a su participación en el tratado de libre comercio que vincula a varios países centroamericanos con Estados Unidos, primera potencia mundial y primer mercado para las exportaciones nicaragüenses.

Las elecciones en Nicaragua y la participación de países latinoamericanos en la toma de posesión del presidente Ortega, también fueron objeto de fricciones al interior de la Celac, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños que agrupa a 33 países americanos (32 desde la retirada del Brasil de Bolsonaro), excepto para Estados Unidos y Canadá.

El 7 de enero se realizó en Buenos Aires la cumbre del organismo centrada en la reanudación de la integración continental, a pesar de las diferencias de criterios que mueven a los gobiernos de derecha subordinados a EE.UU., y asignó la presidencia pro tempore a Argentina.

La oposición inicial de Nicaragua a la candidatura argentina ha desaparecido gracias a la mediación de Cuba y Venezuela. El gobierno sandinista había protestado porque, el 8 de noviembre, la Argentina había emitido un comunicado llamando a boicotear las “elecciones fraudulentas” en Managua y, el 13 de noviembre, había aprobado luego un proyecto de resolución en la Organización de Estados Americanos (OEA), buscado por Estados Unidos y otros 8 países. Entonces, sin embargo, el gobierno de Alberto Fernández decidió enviar de regreso a Managua a su embajador, quien también estuvo presente en la toma de posesión de Ortega, y el conflicto terminó.

La cumbre de la Celac, que volvió a alzar la voz contra las ilegales medidas coercitivas unilaterales impuestas por el imperialismo, también denunció cómo algunos de los países presentes, Colombia en primer lugar, lo hicieron en nombre de terceros, es decir, en nombre de Estados Unidos. . Colombia, que abunda en bases militares estadounidenses, ingresó en 2018 a la OTAN como “socio global”, rompiendo efectivamente la declaración emitida en La Habana en 2014 por el organismo continental, con el que la Celac se declaró “zona de paz”. Propósito también reiterado en la cumbre de Buenos Aires.

Al unirse a la Alianza Atlántica, el gobierno colombiano (antes con Manuel Santos y ahora con Iván Duque) ha abierto el camino para cualquier maniobra de la OTAN, tanto desde sus costas en el océano Pacífico y Atlántico, como desde las fronteras con Venezuela, Brasil, Ecuador y Panamá. En la cumbre de Buenos Aires, el representante de Colombia defendió el papel de la OEA y criticó las “dictaduras” de Ortega y Maduro.

“Creemos que el multilateralismo ofrece las mejores opciones”, dijo, refiriéndose a las políticas estadounidenses. Luego, en un silencio vergonzoso sobre las masacres perpetradas a la sombra del narcogobierno colombiano, reiteró la importancia de respetar los derechos humanos en la región y mantener buenas relaciones con Estados Unidos y Canadá.

Venezuela, a través del canciller Félix Plasencia, reiteró la propuesta de crear una secretaría general de la Celac “para darle aún más impulso al intercambio entre todos los países de la región”, y respaldó el reclamo de Argentina contra el Fondo Monetario Internacional para deshacerse de la deuda contraída por el anterior gobierno de Macri. La cumbre propuso 15 puntos a trabajar en los próximos meses. Estos incluyen la economía pospandemia, la cooperación espacial, la integración educativa, el fortalecimiento institucional y la lucha contra la corrupción.

“Hagamos borrón y cuenta nueva y abramos expediente nuevo, y avancemos queridos hermanos nicaragüenses, construyendo la paz para combatir la pobreza, construyendo la paz para que haya caminos”, dijo Daniel Ortega a Managua al asumir su quinto mandato como presidente, tras ser electo con el 75% de los votos. Un paso más hacia el fortalecimiento de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA-TCP) y Petrocaribe, en el marco de las alianzas que conforman un mundo multicéntrico y multipolar.

MRS cayó en las garras del narco-estafador

Edipcia Dubón en Europa en 2018, echando la culpa al gobierno sandinista de los muertos y destrozos que el MRS y sus compinches golpistas provocaron en Nicaragua.

La exdiputada Edipcia Dubón, del alicaído Movimiento Renovador Sandinista (MRS), solicitó en enero de 2012 una reunión con el narco-estafador Gerardo Sánchez, quien se hacía pasar como director del Bloque de Organizaciones Migrantes Nicaragüenses en Costa Rica.

Dubón puso a la orden de Sánchez un encuentro con los entonces diputados del MRS, Enrique Sáenz y Víctor Hugo Tinoco –y ella misma-, para “intercambiar puntos de vista”.

Dubón ha sido una activa instigadora en la desestabilización de Nicaragua, y no desaprovechó ninguna oportunidad para intentar destruir la paz y el desarrollo que el país empezaba a tener con el gobierno sandinista a partir de 2007.

No obstante, esta vez cayó en manos de un ducho embaucador que de seguro les sacó sus buenos dólares a los del MRS, que soñaron con tener a su disposición el “ejército” de hombres que el narco-estafador albergaba en su computadora.

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Nicaragua, los nuevos avances

Fabrizio Casari

* La entrada de Managua en el proyecto multinacional de la Nueva Ruta de la Seda, reduce el peso de la presión estadounidense y abre nuevas perspectivas de desarrollo para Nicaragua. El sandinismo crea nueva riqueza.

Managua.- Con las celebraciones por la instalación del nuevo gobierno quinquenal encabezado por su Comandante, Daniel Ortega, la iniciativa política sandinista se mide en la escena interna e internacional. Todo ello en un escenario en parte nuevo, pero ciertamente más favorable que el que tuvo lugar la votación del 7 de noviembre.

El país vive un clima de extraordinaria tranquilidad y la economía está en auge. El año 2021 marcó la salida definitiva de la crisis económica generada por el intento de golpe de Estado de 2018, que había costado 1,800 millones de dólares en daños. De hecho, el año pasado se registró un aumento del 9% del PIB y un récord de exportaciones.

En el plano político interno, el Frente ha tomado completamente la iniciativa y la oposición golpista se ha replegado sobre sí misma, literalmente aturdida por la victoria electoral sandinista del pasado noviembre. A raíz de esto, la ultraderecha se había centrado en una creciente ruptura entre Managua y los organismos internacionales a las órdenes de Estados Unidos, lo que, en los planes golpistas, habría provocado una ola de temores internos sobre el futuro de la economía.

El plan era que, debidamente alimentado por los medios de comunicación afines, estos temores generaran descontento y tensiones y ofrecieran un terreno favorable para mostrar a Washington que la extrema derecha aún puede jugar un papel y que el sandinismo puede meterse en problemas. Sin esto, la oligarquía y sus funcionarios dejarían de recibir la remuneración que les permite jugar a la disidencia entre cócteles.

Pero el proyecto golpista se esfumó rápidamente, ya que la economía está en auge, el país vive en la tranquilidad y la confianza se mide en general en niveles sin precedentes. La mejor confirmación de esta situación viene paradójicamente de Washington, donde incluso la administración Biden (que no ha olvidado cómo los golpistas nicaragüenses apoyaban a Trump) ha rebajado sustancialmente su tono contra Nicaragua.

La Unión Europea cumplirá, ya que no tiene ni un ápice de autonomía respecto a Estados Unidos en ninguno de los asuntos políticos, financieros, comerciales y militares de la agenda internacional. La OEA, por su parte, también parece haber enfriado su tono y no es casualidad que la ultraderecha nicaragüense se queje de que se ha agotado el tiempo para los trámites que podrían haber decidido la aplicación de la Carta Democrática contra Managua. De ahí la frustración de la ultraderecha local, que se esforzaba por intensificar el enfrentamiento hasta el punto de no reconocerlo incluso diplomáticamente.

Pero Washington, por su parte, subraya su voluntad de diálogo diplomático con Managua y las nuevas sanciones estadounidenses, de hecho, lejos de representar el choque total que se había anunciado, retraen las ya existentes y no presagian ninguna otra arremetida. Además de las conocidas dificultades internas de la administración Biden, que reducen los deseos de la oligarquía nicaragüense a un elemento insignificante, si no molesto, hay dos elementos que han contribuido a la moderación del tono de la Casa Blanca.

Por un lado, está el reconocimiento del fortalecimiento del proceso de institucionalización en Nicaragua y la evidencia electoral de la fuerza del sandinismo. El consenso del que goza a lo largo y ancho del país y por encima de profesiones, géneros y edades, el apoyo de las fuerzas armadas y la fuerza militante del FSLN, obligan a Estados Unidos a tomar nota de la verdadera relación de fuerzas y, por tanto, de la inviabilidad del golpe. Por otro lado, el fortalecimiento de las relaciones con Rusia y la apertura de las relaciones con China han colocado a Nicaragua en una posición mucho más fuerte frente a posibles medidas dirigidas a su aislamiento político y comercial.

Proyección internacional

En términos de política internacional, destaca la entrada de Nicaragua en el proyecto chino conocido como la Nueva Ruta de la Seda, que proporciona una nueva ruta para el comercio internacional que, en esencia, es el mayor plan de infraestructuras jamás concebido en la historia de la humanidad. Visto desde el punto de vista de Managua, la adhesión al proyecto chino, además de reducir decisivamente la dependencia del continente americano para sus importaciones-exportaciones, conlleva en sí misma un aumento significativo del coeficiente de valor de Nicaragua en el escenario internacional. A la inversa, reduce la agresividad de Estados Unidos, la OEA y la UE.

Para Managua, el resultado es inmediato y prospectivo: por el momento, el mercado chino es una posible nueva dirección para sus exportaciones, mientras que a corto-medio plazo, la asociación con el proyecto de Pekín constituye la inserción del país centroamericano en un proyecto multilateral de enorme importancia, proyectando al gobierno del comandante Ortega a una dimensión decididamente superior a la conocida hasta ahora.

No sólo hay un razonamiento inevitable sobre la diferenciación de la cartera de asociaciones comerciales, sino la conciencia de que el mercado chino representa ahora una alternativa creíble y verificable al de Estados Unidos y Europa. Esto hace de las posibles sanciones estadounidenses y europeas y de la hostilidad de sus aliados latinoamericanos, armas contundentes, aspectos secundarios, molestias políticas, pero ya no hipotecas sobre su progreso económico.

No es sólo una cuestión de importación-exportación. El acceso a los créditos internacionales, cuya suspensión fue amenazada y legislada por Estados Unidos a través de la Nica Act (pero que, sin embargo, nunca se ha activado concretamente a los niveles temidos) asume, sin embargo, hoy, un aspecto completamente diferente visto desde Managua. Las amenazas de suspensión del crédito no son temibles. ¿Por qué? Porque Pekín ofrece la posibilidad de utilizar sus bancos sin aceptar la hipoteca sobre las políticas socioeconómicas internas que plantean el BM, el FMI y el BID. Ganar-ganar, o el interés mutuo, es la única condición. Así que el hacha del fin del crédito que agita Estados Unidos ya no tiene sentido.

No es una cuestión de optimismo ideológico, ni de lecturas descontextualizadas: China ya tiene un pie en el continente latinoamericano y pretende continuar su camino de creciente influencia económica. La inclusión de Nicaragua (y pronto de Honduras) en sus proyectos ampliaría las inversiones comerciales en el subcontinente latinoamericano, en las que hasta la fecha ya han participado Brasil, Venezuela, Ecuador, Argentina y Chile, que han contado con 652 proyectos financiados con 75.000 millones de dólares procedentes de Pekín. Lo mismo puede decirse en el campo de la exposición crediticia: entre 2005 y 2020, de hecho, China ha concedido préstamos por 137 mil millones de dólares y todo indica que la centralidad que puede asumir Nicaragua en el tablero de ajedrez, encontraría una inmediata retroalimentación en los créditos si Washington le cerrara las puertas.

De ello es plenamente consciente la propia clase empresarial nicaragüense, que ve en la posición de mayor moderación norteamericana, la oportunidad de reabrir un proceso de amortiguación del conflicto y deshacerse, de una vez por todas, de la patrulla criminal del MRS. La empresa privada, que se ha alegrado del reconocimiento de Pekín y del cierre de las relaciones con Taipei, intenta, con escasos resultados, retomar un diálogo con el Gobierno que devuelva al Cosep a una posición central en la gobernanza del País.

La Nicaragua sandinista se ha emancipado de la influencia de las organizaciones patronales que, sin embargo, sólo representan el 30% del PIB, mientras que el 70% restante es obra del Estado y de la economía familiar. Pero el daño causado a la economía y a la sociedad nicaragüense no se olvida, y el comandante Ortega tiene en cuenta la actitud de traición de la oligarquía a los intereses nacionales. Por lo tanto, las hipótesis que van más allá de una confrontación técnica no son viables, al menos, por el momento.

En el contexto internacional, las amenazas de Estados Unidos se han convertido en palabras inútiles. La reapertura de las relaciones diplomáticas con Pekín ha abierto el camino a un nuevo horizonte económico, compuesto por infraestructuras, comercio y acceso a créditos internacionales, que será decisivo para continuar la guerra declarada por Nicaragua contra la pobreza y la desigualdad. Y el sandinismo está acostumbrado a ganar guerras.

Venezuela: Nuevo escándalo sacude cúpula de extrema derecha

Prensa Latina

Un nuevo escándalo sacude hoy la cúpula de la extrema derecha venezolana, luego de que los autodenominados magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), en el exilio, amenazaran con demandar al autoproclamado presidente Juan Guaidó.

De acuerdo con un reporte de la web del diario Últimas Noticias, uno de los supuestos jueces, Luis Ramos, declaró a una periodista opositora que la demanda sería por incumplimiento de pago a quienes desempeñan esas funciones en el interinato liderado por el exdiputado.

“Lo que se está diciendo en redes sobre la demanda de este tribunal todo es absolutamente cierto. Los magistrados designados por la Asamblea Nacional en 2017 (ya extinta), jamás hemos percibido un céntimo”, puntualizó Ramos a la prensa.

De acuerdo con el reporte, el supuesto funcionario del gobierno virtual de Guaidó, aseguró que la denuncia no sólo será contra el interino, sino además contra la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) norteamericana.

Cifras oficiales revelan que los autodenominados funcionarios del gobierno virtual oscilan entre las mil 600 y dos mil personas, quienes perciben un sueldo anual promedio de 100 mil dólares, todo ello saqueado de los activos y cuentas del país en el extranjero.

Por su parte, el politólogo opositor Ricardo Sucre, detalló que de eso viven además portales web, periodistas, analistas, influencers, famosos, académicos, en un ecosistema que se alimenta de 153 millones de dólares.

Todos esos financiamientos y acciones cuentan con el beneplácito de la Casa Blanca, quien también aporta dinero del robado a Venezuela para financiar a la oposición en su afán de derrocar al presidente Constitucional Nicolás Maduro.

El expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien fuera uno de los más fervientes defensores del autoproclamado, reconoció como un grave error apoyar al exdiputado.

En declaraciones al diario colombiano El tiempo, el político expresó que «la llamada ‘opción Guaidó’ fracasó cuando nació. Eso fue una de las mayores estupideces diplomáticas de los últimos tiempos. Infortunadamente, Colombia fue uno de sus más entusiastas promotores».

Cuba, ¿un pretexto?

Gustavo Espinoza M. | Revista La Comuna

* Como si se tratara de un juego de niños, la prensa reaccionaria busca usar el tema de Cuba como pretexto para atacar a Pedro Castillo y desestabilizar a su antojo el escenario peruano en el afán de recuperar la preponderancia de la clase dominante.

Desde hace algunos días, la “Prensa Grande” le puso la puntería al nuevo embajador cubano en el Perú, el Licenciado Carlos Rafael Zamora Rodríguez, a quien calificó como “destacado hombre de la Inteligencia Cubana”, además de asegurar que fue acreditado en el Perú para cumplir “precisas tareas”.

Recordemos. La campaña contra la presencia de Cuba en nuestro país tiene larga data. Se inició a poco de la victoria guerrillera de Sierra Maestra y tomó forma con el ataque de Armando Cruz Cobos, Tirado y otros, contra la sede caribeña en Lima, para urdir luego los llamados “documentos de Miami”, burda parodia de los tristes “Documentos de Rancagua” usados en su momento por la dictadura chilena contra los comunistas del país araucano.

Luego vendrían otras: La utilización de la horrenda tragedia del Varig caído en las inmediaciones del Aeropuerto de Lima, a comienzo de los 60, y que sirviera para incriminar al economista Cepero Bonilla, perecido en ese doloroso accidente; las maquinaciones del Gobierno de Prado -a espaldas del Canciller Porras- para expulsar a Cuba de la OEA en San José; y los ataques al gobierno de Fidel Castro con motivo de las guerrillas del 65.

Fueron todos los hitos iniciales de una ofensiva que continúa hasta hoy. Luego –en los años de Velasco- vinieron las agresiones armadas, y la colocación de explosivos, en la embajada de Cuba en Lima, el hundimiento de barcos pesqueros; y hasta la crisis de Mariel, en abril de 1980.

Y ahora, cuando las cosas toman nueva forma porque de lo que se trata, no es sólo de incriminar indebidamente a Cuba, sino de usar su presencia para acusar al Gobierno peruano considerándolo una suerte de “cómplice” en presuntas tareas de “infiltración comunista” en nuestra Patria y América. Una estratagema habitual en los tiempos de “la guerra fría”.

Desde Núñez Jiménez hasta hoy, Cuba siempre tuvo muy destacadas personalidades el frente de su representación en el Perú. Por eso, todos sus embajadores y funcionarios, dejaron huella indeleble de conducta diplomática inteligente, altruista y solidaria; y nunca fueron incriminados por ningún comportamiento indebido.

Pero la presencia de Cuba fue más allá: sangre, reconstrucción, becas para estudios de medicina, audaces brigadas, ayuda solidaria siempre.

En el caso, el embajador Zamora es un hombre de una larga trayectoria profesional. Ha trabajado en Panamá, Brasil. El Salvador, Ecuador y Bolivia. Y siempre lo ha hecho con ejemplar respeto por gobiernos y pueblos.

En La Paz estuvo en el difícil periodo anterior al Golpe de Estado fascista, consumado en noviembre del 2019 contra Evo Morales. En la circunstancia, la embajada de Bolivia fue atacada.

Y lo fueron también los diplomáticos acreditados en ella, los médicos que integraban las Brigadas solidarias con el país hermano, y otros funcionarios encargados de tareas específicas en la relación soberana entre Estados comprometidos en la lucha común contra el atraso y el subdesarrollo.

Todo tipo de provocaciones se urdieron contra ellos, que debieron afrontarlas con apenas las armas de la dignidad y el coraje; y de las que salieron bien librados por acción de la propia justicia boliviana.

Si hoy los ataques se renuevan, eso hay que entenderlo en el escenario que se abre ante nuestros ojos, cuando, fracasado el intento de “vacancia”, la ultraderecha busca una intervención militar yanqui contra nuestro país. No estamos hablando piedras.

Lo acaba de asegurar Hernando de Soto y lo han confirmado Rafael Rey y sus allegados, que hicieran una visita al Senado Norteamericano y al Departamento de Estado, en procura de “ayuda” para “acabar con la presencia comunista en el Perú”.

Todo esto, claro, en el marco de la Cumbre por la Democracia celebrada en Washington los días 9 y 10 de diciembre. Esta “cita virtual” -de la que fueran escrupulosamente excluidos mandatarios “no afines” a la Casa Blanca- sirvió para alentar una nueva etapa de la “guerra fría”. Otra “cacería de brujas”, como en siglos pasados.

Las intenciones de la administración Biden en este evento, resultan trasparentes. Se orientan, en nuestro continente, contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia y encubren el propósito de “cerrar filas” con USA en la eventualidad de una nueva conflagración mundial en la que el Pentágono ubica a Rusia y China unidos contra Norteamérica.

Eso, lo percibió también el Kremlim. Por eso, María Zajarova, vocera de la Cancillería rusa, dijo recientemente que: “Estados Unidos está destrozando el sistema de relaciones internacionales, basado en el derecho internacional y el papel central de la ONU, para crear su propia zona de confort, que pretende dominar en solitario“.

Es frecuente que los salones diplomáticos de diversos países reflejen estos cabildeos belicistas que incuba Washington. Pero lo que ahora resulta también frecuente es que la “Prensa Grande” del Perú alimente las maniobras golpistas, usando a Cuba como coartada para arrinconar otra vez a Pedro Castillo.