Canadá teme ser próxima víctima de la geofagia de Trump

 

RT

* Sus recientes declaraciones de que todo el hemisferio le pertenece a EE.UU. intensificaron inquietudes sobre las potenciales intenciones intervencionistas en torno a esa nación, máxime ante el “apetito voraz” por Venezuela y Groenlandia.

Las esperanzas de los canadienses de que Donald Trump haya perdido interés en convertir a su país en el estado 51.º de EE.UU. se van desvaneciendo en medio de su reciente ofensiva contra Venezuela, con el secuestro de su presidente Nicolás Maduro, y la intensificación del discurso sobre la necesidad de apoderarse de Groenlandia, reporta Bloomberg.

El nuevo lema «Este es nuestro hemisferio» ha aumentado la gravedad de las declaraciones pasadas del mandatario estadounidense sobre las intenciones de anexar Canadá, otrora vistas como meras pullas dirigidas al ex primer ministro Justin Trudeau o como tácticas de negociación en la guerra comercial con el actual jefe de Gobierno, Mark Carney.

Un artículo de opinión publicado en el periódico nacional más grande de Canadá advirtió directamente a principios de este mes de que EE.UU. puede emplear «coerción militar» contra la nación, y aconsejó ampliar la defensa civil, diseñar una estrategia nacional de drones y ponerse a pensar lo impensable.

«Si se emprende un intento de usar la coerción militar contra nosotros, debe quedar claro que va a ser enormemente costoso», comentó al citado medio Thomas Homer-Dixon, académico canadiense especializado en seguridad global y coautor del mencionado artículo en The Globe and Mail.

Mientras las amenazas de Trump abrieron paso incluso a la sátira negra local, con The Beaverton publicando un artículo titulado ‘Mark Carney apaga la geolocalización de su celular por si acaso’, se vieron plasmadas en una ansiedad real entre la población que traspasó los círculos políticos.

El precedente que Trump intenta fijar con Groenlandia —un territorio democrático, estratégicamente ubicado en el Ártico y parte de la OTAN— presenta un sólido motivo de preocupación para Canadá, que también comparte esas tres características, puntualiza Bloomberg.

«Las últimas llamadas de atención»

Wesley Wark, exasesor del Gobierno canadiense en seguridad y cuestiones fronterizas, calificó las jugadas de Trump sobre Venezuela y Groenlandia como «las últimas llamadas de atención» que ponen de relieve que EE.UU. ya «no es el país que solía ser».

Lo que no queda claro es qué puede hacer Canadá para disuadir a su vecino, dispuesto a erosionar tabúes que durante décadas parecían garantizados en la relación bilateral.