Drones MQ-9 Reaper podrían ser usados en América Latina contra “narcos”

 

RT

* Son los costosos aparatos que Irán está derribando con facilidad, por lo que fuentes aseguran que el Pentágono los movilizará hacia Latinoamérica, en un esfuerzo para ampliar su «lucha contra las drogas», que se ha expresado en ataques contra lanchas de pescadores en el Caribe.

Casi un año después de que EE.UU. lanzara la Operación Lanza del Sur, su polémica y masiva campaña de bombardeos contra embarcaciones en el Caribe y el Pacífico -que justifica con una lucha contra los cárteles de la droga, la cual ha desatado acusaciones de carecer de legitimidad y tratarse de ejecuciones extrajudiciales- Washington planea intensificar esas operaciones a través del uso de nueva tecnología y redadas en suelo latinoamericano, reporta el Wall Street Journal.

Funcionarios estadounidenses develaron al diario que los despliegues son parte de «un esfuerzo más amplio» de la Administración de Donald Trump para «cortar las redes de tráfico ilícito» alrededor del mundo, usando tecnología militar sofisticada y otras herramientas de lucha contra el terrorismo.

En este contexto, fuentes aseguran que el Pentágono está considerando mover los costosos drones MQ-9 Reaper de África a América Latina.

Tales aparatos, ampliamente utilizados por las fuerzas estadounidenses, son capaces de recoger comunicaciones electrónicas, detectar calor y realizar ataques de precisión. Según reportes, los drones ya se han usado en varios bombardeos contra embarcaciones de la región.

Por su parte, el jefe del Comando Sur, el general Francis L. Donovan, no descartó la posibilidad de ejecutar ataques terrestres. «Queremos tener todas las opciones sobre la mesa», dijo, y explicó que dentro de esas acciones podrían estar: ataques, arrestos, el desmantelamiento de una casa de seguridad o algo tan rutinario como aumentar el uso de escáneres de carga en los puestos de control fronterizos.

El creciente papel operativo marca un cambio significativo para el Comando Sur, que tradicionalmente había mantenido una ligera huella en la región, centrándose en gran medida en el intercambio de inteligencia, interdicciones, el entrenamiento y socorro en casos de desastre, señala la publicación.

Además, tales movimientos coinciden con la designación por parte de Trump de más de 20 grupos como organizaciones terroristas extranjeras, la revocación de visas a funcionarios latinoamericanos supuestamente relacionados con el narcotráfico y la decisión de redirigir 52 millones de dólares en asistencia militar estadounidense que estaban destinados a Eslovaquia, Macedonia del Norte, Túnez e Irak hacia Panamá, Perú, Ecuador y Colombia.

Ejecuciones extrajudiciales contra «narcoterroristas»

La estrategia de Trump se suma a una serie de acciones similares ejecutadas en los últimos días, que ya han dejado más de 220 muertos tanto en el Caribe como en el Pacífico.

Lo que Washington presenta como un nuevo capítulo de su «guerra contra el narcotráfico» —y que empezó siendo, ‘de facto’, una de las vertientes más agresivas de presión contra el Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela— ha sido calificado por expertos de Naciones Unidas, organizaciones de derechos humanos y varios juristas como una cadena de ejecuciones extrajudiciales.

El núcleo de estas críticas es que la lucha contra el narcotráfico es una cuestión de aplicación de la ley, no un conflicto armado. Por tanto, está regida por el derecho internacional, que limita estrictamente el uso de la fuerza letal a situaciones de amenaza inminente. Nada en la información disponible indica que las embarcaciones que han sido atacadas por fuerzas estadounidenses cumplieran ese criterio.

‘Doctrina Donroe’

Anteriormente, Trump indicó que el eje de su estrategia está orientado a restringir el ingreso de grandes cantidades drogas y de «gente mala» a territorio estadounidense.

Sus declaraciones y acciones han servido para establecer un nuevo término: ‘doctrina Donroe’, una combinación del nombre de pila de Trump y el término ‘doctrina Monroe’, el conjunto de políticas establecidas en 1823 por el entonces presidente James Monroe con el propósito original de impedir que las potencias europeas intervinieran en el hemisferio occidental. El presidente Theodore Roosevelt consolidó esta doctrina mediante su corolario de 1904, que justificaba la intervención estadounidense en las naciones del hemisferio occidental para «mantener fuera a los europeos».

Durante una conferencia de prensa tras la intervención militar estadounidense en Venezuela, Trump declaró que, aunque «la doctrina Monroe es muy importante», su Gobierno la había «superado con creces». «Ahora la llaman el ‘documento Donroe'», afirmó, agregando que «el dominio estadounidense nunca volverá a ser cuestionado».