Los infames, bárbaros y salvajes se erigen en guardianes de derechos humanos

 

El Gobierno de Nicaragua respondió al Informe Anual de Derechos Humanos del Departamento de Estado de EEUU, en donde Washington hizo críticas a varias naciones latinoamericanas.

Nicaragua acusa que el gobierno de Estados Unidos, a través del Departamento de Estado, toma el rol de defensor internacional de los derechos humanos cuando nadie le otorgó esa responsabilidad.

El Gobierno de Nicaragua «ha conocido de un nuevo atropello y agresión a nuestra soberanía, desde un infame documento del Departamento de Estado de los Estados Unidos de Norteamérica, que se atribuye un rol, por nadie concedido, de guardián de los Derechos Humanos en el mundo», dijo la administración del país centroamericano en un comunicado.

Agrega que desconocen por completo esa atribución de Estados Unidos al presentar el informe publicado el 22 de abril y que presenta una descripción fáctica y sistemática de la situación de los derechos humanos en aproximadamente 200 países y territorios.

«Desconocemos absolutamente esta atribución que el Imperio norteamericano se autoconcede, y reiteramos nuestras justas acusaciones y denuncias sobre los Gobiernos colonialistas y neocolonialistas de los Estados Unidos, por todos los crímenes cometidos contra Nicaragua en distintos momentos de nuestra historia, crímenes que han representado la violación de todos los derechos del pueblo nicaragüense», agregó la autoridad nicaragüense.

En su respuesta al documento presentado por el secretario de Estado de EEUU Antony J. Blinken, Nicaragua dice que denuncia nuevamente a Estados Unidos como «los más bárbaros y salvajes violadores de todos los Derechos Humanos».

El comunicado firmado por el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y la vicepresidenta, Rosario Murillo, sentencia que los informes hechos por EEUU corresponden a la visión occidental de Washington.

«Son de ustedes, sobre ustedes y para ustedes. No los reconocemos. No pertenecemos a una cultura de dominados o colonizados (…) Parecen no darse cuenta de que hay ya otro mundo, y ahí vivimos los que desconocemos a los Estados Unidos como amos o dueños de la comunidad humana, de nuestras riquezas, culturas, lenguas y patrimonios», concluye.

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