
mpr21.info
* Iglesia germana está en la misma sintonía guerrerista de su gobierno y desde ya quiere reorganizar sus servicios de atención pastoral para la guerra y el rearme en Europa. Por supuesto que buscan sacar su tajada del aumento de los presupuestos bélicos.
Las iglesias alemanas también se rearman. Los curas católicos y los pastores evangelistas predican el miedo a Rusia y se preparan para desplegarse en las zonas de combate del mañana para dar su bendición a los muertos y consolar a los heridos. Los capellanes castrenses quieren reorganizar sus servicios de atención pastoral para la guerra y el rearme en Europa.
La guerra es inminente, dice el Ministerio de Defensa alemán basándose en los informes de los “expertos”. Rusia va a atacar el territorio de la OTAN “antes de finales de esta década” pronostica.
En noviembre del año pasado, una pastoral de la Iglesia Evangélica Alemana (EKD) siguió la corriente del Ministerio y los medios de intoxicación para promover la histeria antirrusa aprovechando la parábola del Buen Samaritano del Nuevo Testamento, que curó de sus heridas a un hombre que encontró en el camino (Lucas 10, 25-37).
El Ministerio de Defensa previene que en caso de guerra los capellanes castrenses acompañen a los soldados y a los heridos en su camino de vuelta a Alemania. No obstante, los destinatarios, incluido el obispo castrense protestante Bernhard Felmberg, lamentan que tienen poco personal para cumplir esas funciones. El periódico Neues Deutchland sospecha que las iglesias quieren quedarse con una parte del aumento de los presupuestos de guerra.
La tarea castrense de los religiosos no consiste sólo en atender a las necesidades espirituales de los soldados traumatizados y mutilados. Los soldados muertos tienen que ser enterrados dignamente, incluso con una cierta solemnidad, si es posible, dice el Ministerio de Defensa, que pone a la pandemia de “covid” como ejemplo a seguir de lo que pueden ser los servicios funerarios en la próxima guerra.
Cuando llegue la guerra, la población civil también les va a necesitar. Por ejemplo, los sacerdotes católicos y los reverendos evangelistas se pueden encargar de informar a las familias de la muerte de los soldados en el campo de batalla. Los capellanes del ejército sirven para estabilizar emocional y mentalmente a las personas en casos extremos y devolverlos a la rutina ordinaria (*).
No existe separación entre la iglesia y el Estado. Los cabecillas de las iglesias alemanas no intentan prevenir la guerra; ni tampoco se oponen a ella. Tratan de afrontar sus dramáticas consecuencias y apaciguar los ánimos para que no ocurra lo mismo que después de las dos guerras mundiales, que condujeron a la revolución.
El obispo castrense católico Franz Josef Overbeck ha dado el visto bueno para reintroducir el servicio militar obligatorio en Würzburg: “servicio obligatorio para posibles hombres jóvenes y luego también para mujeres”. Pero eso no es suficiente para el obispo. También debe haber un “servicio de paz”.
(*) https://www.ekd.de/ekd_de/ds_doc/Oekumenisches-Rahmenkonzept-Seelsorge.pdf