Ucrania admite fracaso en contraofensiva

 

Germán Ferrás Álvarez │ Prensa Latina

En medio de un turbulento panorama internacional, las Fuerzas Armadas Ucranianas admitieron su fracaso en la contraofensiva efectuada en la región de Zaporozhie, y también que perdieron a la mayoría de los efectivos más preparados.

El comandante en jefe de las tropas ucranianas, Valey Zaluzny, informó al presidente Vladimir Zelenski que las acciones ofensivas concluyeron sin lograr ninguno de los objetivos previstos por el mando militar de la nación eslava y de sus patrocinadores de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Zaluzny igualmente refirió que agotó sus reservas de municiones, armas y hombres, que carece de capacidad defensiva y no puede seguir con la llamada Operación Azov, como llamaron a la contraofensiva en la región de Zaporozhie.

Por su parte el ministro de Defensa de la Federación de Rusia, Serguei Shoigú, dijo recientemente que las pérdidas de Ucrania en los cuatro meses y medio de la contraofensiva comenzada a principios de junio, en materia de recursos superan los 543 tanques y unos 18 mil vehículos de todo tipo, entre ellos, mil 500 blindados.

La pérdida de todo el material entregado por los occidentales para la contraofensiva conllevó a que el frente se volviera relativamente estático, los ucranianos dejaron de presionar contra los rusos, al carecer de fuerzas vivas, municiones y armas, y se inicia la fase de la recuperación por las unidades rusas del terreno que pudieron perder.

Como expertos militares predijeron, llegó el colapso de la llamada contraofensiva, y muy pronto con la llegada de las lluvias de inicio del invierno y la “rasputitsa”, el avance ucraniano será solo un sueño que alguna vez imaginaron los patrocinadores occidentales de Kiev.

El silencio, respuesta al fracaso de la OTAN

De una manera silenciosa llegó este fracaso de la OTAN en Ucrania, contrastante con la algarabía levantada mucho antes de que comenzara la contraofensiva. Lo cierto es que marca un completo giro en la guerra en el este ucraniano.

Sin embargo, las unidades ucranianas continuaron en la búsqueda de un nuevo golpe de efecto, incluso algunos de sus jefes militares pregonaron que pronto se hablaría de un poderoso avance, aunque sin mencionar dónde y cómo.

Y, efectivamente el momento llegó y fue el denominado Día D de Ucrania (un desembarco en la orilla oriental del río Dniéper). Fue una de las vías para justificar el gasto de la OTAN en el conflicto y quitarle un poco del protagonismo de Israel en la ayuda del mundo occidental, como informó el canal Conocimiento Militar.

Al igual que toda la contraofensiva, el desembarco terminó en un gran desastre, similar al desembarco británico en Dunkerque, en la Segunda Guerra Mundial, según analistas. Sin dudas, es un inequívoco signo de desesperación.

Punto de inflexión

La llamada operación Azov, que tenía como objetivo capturar ciudades importantes como Melitopol y Sebastopol, y que eventualmente lograría expulsar a los rusos de Crimea, concluyó como el mayor fracaso militar de Ucrania.

En tanto, el ejército ruso pasó a la ofensiva en la ciudad de Avdiivka, marcando con ello un giro de 180 grados en el campo de batalla.

Rusia lanzó una ofensiva sorpresa en el Donbás y ha puesto a Avdiivka en un cerco operativo convirtiéndola en una segunda Artiomovsk (Bajmut para los ucranianos), que terminará por desangrar lo que queda del ejército de Kiev.

Es la zona mejor protegida de Ucrania, con trincheras, búnkeres, refugios construidos desde 2014, a lo largo de los últimos nueve años, y constituye uno de los puntos centrales de la resistencia de Kiev en el Donbás.

Como en su momento la toma de Artiomovsk significó abrir las puertas de Járkov, la toma de Avdiivka sería la puerta al sur del Donbás y específicamente a Zaporozhie. Un asalto frontal contra la ciudad es un suicidio y por ello los rusos no atacan de frente, sino que la han rodeado y puesto en cerco operativo.

El ejército ruso capturó posiciones importantes a un precio alto, pero es un terreno altamente fortificado. La toma de Tericon proporciona a los rusos posiciones de fuego inmejorables contra la ciudad. La guerra de maniobras está a punto de finalizar y se prepara una operación prolongada como la de Artiomovsk. Ambos bandos apuestan a una guerra de desgaste llevada a su máxima expresión.

Sin perspectivas de acuerdos de paz

La guerra continúa y las posibilidades de entablar un diálogo de paz son muy remotas.

El asesor de Zelenski, Mijail Podoliak, dijo que «cualquier escenario de un alto el fuego y de paralización de la guerra de Ucrania en estos momentos significaría la victoria real de Rusia y el triunfo personal de Putin».

En la situación actual, y a pesar de los magros resultados de la contraofensiva, «no puede haber proceso de negociación. El statu quo debe cambiarse en el campo de batalla. Esto significa más armas, misiles y aviones», aseveró.

Definió Podoliak la posición expuesta en Yeda y en la Cumbre del G20, de que la única base para las negociaciones es la fórmula del presidente Zelenski, con la retirada de las tropas rusas a las fronteras de 1991, cuando nació el estado moderno de Ucrania con la desintegración de la Unión Soviética.

Podoliak desechó la posibilidad de revisar los acuerdos de Minsk alcanzados en 2014 y 2015 para tratar de buscar una solución a los deseos de autonomía de los territorios del Donbás, uno de los motivos argumentados por Rusia para iniciar la operación militar especial.

Mientras, informaciones en Rusia apuntan a un mayor esfuerzo en la carrera de producción de armamentos para la guerra. El presidente Putin ordenó el aumento de la producción de los drones kamikaze rusos Kub y Lancet, que fabrica el consorcio militar Rostec.

Putin fue concluyente cuando dijo que tras los «poderosos» ataques de los drones rusos, arde cualquier equipo militar, incluido el proporcionado por Occidente. El líder ruso apostó además por incrementar la fabricación de «armas de última generación», como carros de combate T-90 Proryv y radares capaces de detectar cualquier dron.

Según la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, la resolución del conflicto pasa por una confirmación de Ucrania como país no alineado y no nuclear, y el reconocimiento «de la nueva realidad» territorial ucraniana, con Lugansk, Donetsk, Zaporozhie y Jersón incorporados a la Federación.

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