Un general traidor sería el “testigo estrella” de Trump contra Maduro

Desde hace varios años la CIA ha dado seguimiento al general desertor Hugo Armando Carvajal Barrios, alias “El Pollo”, con el fin de montar toda una trama en contra de la dirigencia revolucionaria venezolana.

 

mpr21.info

* En la farsa judicial montada en contra del secuestrado Presidente de Venezuela, será utilizado, según Newsweek, el general desertor Hugo Armando Carvajal Barrios, alias “El Pollo”, quien fue detenido en España por narcotráfico y deportado a Estados Unidos. Ahora negocia su libertad.

Estados Unidos tiene un “testigo estrella” en la farsa judicial contra Nicolás Maduro, dice Newsweek. Se trata del general venezolano Hugo Armando Carvajal Barrios, antiguo director de la inteligencia militar de Venezuela.

También conocido como “El Pollo”, el general venezolano desertó del gobierno de Maduro en 2017 y huyó del país hacia España, donde participó en un video de apoyo al “presidente interino” Juan Guaidó. Fue detenido en 2021 en España y extraditado a Estados Unidos dos años después, donde se declaró inocente de la misma acusación que Maduro: “narcoterrorismo”.

“El Pollo” cambió su declaración el año pasado, poco antes de comenzar el juicio, porque se produjo uno de esos chanchullos típicos de los tribunales estadounidenses: para reducir su condena “El Pollo” confesó, justo al mismo tiempo que Estados Unidos preparaba la expedición naval contra Venezuela.

El juez que ayer leyó la acusación contra Maduro, Alvin Kenneth Hellerstein, es el mismo que presidió el juicio contra el general Carvajal por los mismos delitos: “narcoterrorismo”. De él se puede decir que es un “experto” en este tipo de farsas judiciales de altos vuelos.

Carvajal aún no ha sido sentenciado, lo que indica que los fiscales quieren que testifique contra Maduro antes de decidir su destino. El aplazamiento de la sentencia después de un acuerdo de culpabilidad, suele ser una señal de que están preparando a un testigo estelar para el montaje.

El presidente panameño Manuel Noriega también fue declarado culpable de tráfico de drogas tras ser secuestrado por el ejército estadounidense en 1989, gracias a las declaraciones de varios testigos que dijeron lo que Estados Unidos quería oír… a cambio de una reducción de condena.

Durante mucho tiempo Estados Unidos ha acusado a los dirigentes chavistas de supervisar una red de tráfico de cocaína y en 2020 el Departamento de Justicia acusó formalmente a Maduro y a más de una docena de altos dirigentes, calificando al Estado venezolano de “organización narcoterrorista”.

Un ‘pollo’ asado a fuego lento

La acusación de la fiscalía estadounidense contra Maduro la anticipó Carvajal en abril del año pasado, cuando publicó una carta dirigida a Trump desde una cárcel estadounidense sobre la participación del gobierno venezolano en el “narcoterrorismo”. La carta se publicó en el Dallas Express para ayudar a Estados Unidos a contrarrestar las “amenazas de los dirigentes venezolanos”.

La publicación no tiene desperdicio y no le falta de nada. Dice justo lo que Estados Unidos quería oír. Afirma que el gobierno venezolano se convirtió en una organización criminal durante la era de Chávez y que sus principales dirigentes manejan el llamado “Cártel de los Soles”. La red coordina rutas de drogas diseñadas para perjudicar a Estados Unidos y ha colaborado con grupos guerrilleros colombianos, así como con los cubanos y Hezbollah.

El tráfico de drogas por nuevas rutas hacia ciudades estadounidenses, decía el general en su carta, fue una política de Estado deliberada, y no un caso aislado de corrupción o la obra de narcotraficantes corruptos, según el guion entregado por Estados Unidos al traidor.

Según Carvajal, la instrumentalización del narcotráfico fue sugerida a Chávez por los cubanos a mediados de la década de 2000 y posteriormente implementada con el apoyo de las FARC, el ELN, los cubanos y Hezbollah. El gobierno venezolano ha proporcionado armas, pasaportes e impunidad a estas “organizaciones terroristas” para operar libremente desde territorio venezolano.

El ‘Tren de Aragua’

Carvajal también afirma haber presenciado a Chávez y Maduro apoyando y “utilizando como arma” a pandillas criminales, incluyendo el llamado “Tren de Aragua”, facilitando la expansión de las bandas más allá de las fronteras de Venezuela, incluso hacia Estados Unidos.

La acusación forma parte del argumento de la administración Trump para deportar a millones de venezolanos que llegaron a Estados Unidos en busca de refugio tras huir de la dictadura.

Si bien las fuerzas del orden han discrepado sobre las acusaciones de que Maduro envió intencionalmente delincuentes a Estados Unidos, un memorando del FBI, preparado al final del gobierno de Biden y emitido en enero, advirtió a Washington sobre una estrategia coordinada para liberar a delincuentes violentos, fomentar su migración al extranjero y emplearlos como agentes no oficiales en toda Latinoamérica y, cada vez más, en ciudades estadounidenses.

No podían faltar los rusos

“El Pollo” añade además que los servicios de inteligencia rusos y cubanos han realizado operaciones conjuntas desde territorio venezolano, incluyendo una propuesta rusa para interceptar comunicaciones estadounidenses. Las agencias de inteligencia venezolanas y cubanas han colocado espías dentro de Estados Unidos “durante décadas”, incluyendo individuos que se hacen pasar por “miembros de la oposición”.

“Estuve presente cuando la inteligencia rusa llegó a Caracas para proponer a Hugo Chávez la intervención de los cables submarinos de internet que conectan la mayor parte de Sudamérica y las islas del Caribe con Estados Unidos, con el fin de penetrar las comunicaciones del gobierno estadounidense”, escribió. En 2015 advertí a Maduro que permitir que la inteligencia rusa construyera y operara un puesto de escucha secreto en la isla La Orchila algún día provocaría el estallido de bombas estadounidenses. Me ignoró”.

El gobierno venezolano lleva al menos dos décadas enviando espías a Estados Unidos, escribió Carvajal, algunos de ellos aún activos y, en algunos casos, disfrazados de miembros de la oposición venezolana. Cuba, añadió, realiza operaciones similares.

“La inteligencia cubana me mostró sus redes dentro de sus bases navales en la Costa Este. Revelaron haber enviado miles de espías durante décadas, algunos de ellos ahora políticos de carrera. Diplomáticos estadounidenses y agentes de la CIA recibieron pagos para ayudar a Chávez y Maduro a mantenerse en el poder. Estos estadounidenses actuaron como espías para Cuba y Venezuela, y algunos siguen activos hasta el día de hoy”, aseguraba Carvajal.