China anuncia sanciones contra Marco Rubio y otros congresistas de EE.UU

El Departamento del Tesoro de EE.UU. explicó que impuso sus sanciones en relación con «graves abusos de derechos» contra la etnia uigur en la región de Xinjiang, en el noroeste del país asiático.

La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying, anunció este lunes sanciones contra algunos congresistas de EE.UU., entre ellos el senador republicano Marco Rubio, en respuesta a las restricciones que el Departamento del Tesoro estadounidense introdujo contra sus cuatro políticos y una entidad, recoge Reuters. Según la agencia, la medida también afectará a algunas entidades estadounidenses.

El Departamento del Tesoro de EE.UU. explicó que impuso sus sanciones en relación con «graves abusos de derechos» contra la etnia uigur en la región de Xinjiang, en el noroeste del país asiático

Las medidas de Washington afectaron al secretario regional del Partido Comunista, Chen Quangu; a Zhu Hailun, exsubsecretario regional del partido; a Wang Mingshan, director y secretario del Partido Comunista de la Oficina de Seguridad Pública de Xinjiang y a Huo Liujun, exsecretario de la Oficina, así como a la propia Oficina de Seguridad Pública de Xinjiang.

Las sanciones se impusieron en virtud de la Ley Global Magnitsky, que permite al Gobierno estadounidense sancionar a quienes cometan violaciones de derechos humanos en todo el mundo mediante la congelación de cualquier activo en EE.UU., restricciones de viajes y prohibiciones a los estadounidenses a hacer negocios con ellos.

El 10 de julio, Pekín amenazó con «medidas recíprocas» en respuesta a las acciones de las autoridades estadounidenses, que, de acuerdo con el vocero del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Zhao Lijian, marcaron una grave interferencia en los asuntos nacionales y fueron profundamente perjudiciales para las relaciones bilaterales

 

El ‘caso Ayotzinapa’ busca un nuevo punto de partida

“Queremos que nos expliquen cómo llegó el hueso de Christian a la barranca” Las familias de los 43 de Ayotzinapa ven en la reciente identificación de uno de los estudiantes una oportunidad para descubrir qué pasó realmente con ellos.

Mientras sufría los rigores de la covid-19 encerrado en casa, el abogado Vidulfo Rosales buscaba la forma adecuada de decirle a las familias de los 43 lo que acababa de escuchar. Era principios de julio. El fiscal del caso Ayotzinapa, Omar Gómez, le había llamado por teléfono para darle la noticia: uno de los huesos enviados al laboratorio de Austria había dado positivo. Era de uno de los estudiantes.

Rosales identificaba su inquietud con claridad. El fragmento óseo analizado, un trocito de hueso del pie, era tan pequeño que se había consumido en las pruebas realizadas en el laboratorio. “Lo único que quedaba del hueso eran los documentos que habían hecho los científicos donde explicaban los análisis”, detalla. “No se podía entregar nada excepto los papeles… Claro, ¿cómo le explicas eso a la familia? ¿Cómo se lo explicas al resto?”.

Recuperado del virus, Rosales acudió este viernes a la reunión mensual que los familiares de los 43 mantienen con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Fue una reunión extraña. Fecha esperada en el calendario cada mes, padres y madres llegaron exhaustos en esta ocasión a Palacio Nacional. Vidulfo Rosales y el resto de abogados llevaban días hablando con las familias del hallazgo. El abogado cuenta que decidieron grabar un vídeo y difundirlo entre todos para explicarles los detalles. “Emocionalmente les ha pegado muy fuerte, porque esto despertó en ellos la posibilidad de que sus hijos no sean encontrados con vida”, explica.

Cuando la junta con el presidente acabó, las familias de los 43 se subieron al autobús y viajaron de vuelta al Estado de Guerrero. Acostumbrados a hablar con la prensa, esta vez no dijeron una palabra. En ese autobús iba Clemente Rodríguez, el padre de Christian, dueño del hueso identificado en el laboratorio austriaco. Cuando lo desaparecieron en 2014 en Iguala, Christian Rodríguez tenía 19 años. Don Clemente cuenta en entrevista telefónica que en la reunión con el presidente tuvo un momento a solas con él. “Le dije que habían encontrado un resto de mi hijo, pero que eso no quiere decir que esto se acaba aquí, al contrario, se abre un camino y hay que ir a fondo”, relata.

“Una persona puede vivir con un pie”, argumenta Clemente desde su casa, en Tixtla, a pocos kilómetros de la escuela de Ayotzinapa, donde estudiaba Christian. “Yo le dije al presidente, ‘ustedes están hablando de un resto, que es muy diferente a un cuerpo’. Porque mucha gente me pregunta estos días ‘¿cuándo van a llevar el cuerpo a tu casa?’ Y yo les digo, ‘no hay cuerpo’. Queremos el cuerpo para dar por hecho que mi hijo no está vivo. Mientras no veamos el cuerpo, nuestro hijo está vivo, por mucho que a la gente no le parezca”

Suiza indaga una transferencia de 3,5 millones de la cuenta de Juan Carlos I a Bahamas

El fiscal suizo preguntó a Corinna Larsen en su interrogatorio sobre dicha transferencia y esta aseguró desconocerla.

El fiscal suizo Yves Bertossa investiga una transferencia de 3,5 millones de euros desde la cuenta suiza de Juan Carlos I, a nombre de la fundación panameña Lucum en la banca privada Mirabaud, a una cuenta en el paraíso fiscal de Bahamas del abogado Dante Canónica, y rastrea si el dinero terminó en otras cuentas con titulares desconocidos, según documentos de la investigación a los que se ha tenido acceso. El fiscal suizo preguntó a Corinna Larsen en su interrogatorio sobre esta transferencia y esta aseguró desconocerla.

La Fiscalía del Cantón de Ginebra investiga por presunto blanqueo agravado de capitales a Canónica, creador y secretario de la fundación Lucum, al gestor de fondos del rey emérito Arturo Fasana, y a Corinna Larsen, la receptora final de los 65 millones que recibió esta cuenta el 8 de agosto de 2008 del Ministerio de Finanzas de Arabia Saudí

Bertossa ha conseguido seguir la pista de los 64,8 millones que, en junio de 2012, Juan Carlos I ordenó con su firma que se transfirieran a una cuenta de la sociedad Solare de Corinna Larsen en el Banco Gonet & Cie en Nassau (Bahamas). 39 de estos millones fueron a parar después a una cuenta de Larsen en el FieldPoint Private Bank de Nueva York. Y 11 de ellos, en un tercer salto contable, a cuentas de la antigua amiga del rey emérito en sus cuentas en el Reino Unido.

Pero hasta ahora no se ha desvelado la incógnita de por qué antes del cierre de la cuenta de Juan Carlos I se transfirieron 3,5 millones a la cuenta de la sociedad Dolphin de Canónica en el banco suizo Pictet & Cie en Nassau (Bahamas), el mismo paraíso fiscal donde se ocultó el grueso de la donación del rey emérito a Larsen.”He regularizado mi situación ante la Hacienda de Ginebra. Le haré llegar los documentos sobre este asunto de aquí al 21 de enero de 2019″, respondió Canónica durante su primera declaración ante Bertossa el 19 de diciembre de 2018.

El fiscal suizo preguntó a Larsen en su interrogatorio sobre esta transferencia millonaria a Canónica y esta respondió así: “Ignoro si una parte de los haberes de la fundación Lucum (de Juan Carlos I) han sido transferidos a cualquier otro. Me informáis de que 3,5 millones han sido transferidos en favor del señor Canónica… Yo no he sido informada de eso”, remató la consultora alemana.

Tanto Canónica como Fasana cobraban sus honorarios de la cuenta de Lucum. El primero por gestionar la fundación y el segundo por administrar los activos. En los movimientos de la cuenta, desde su apertura en 2008 hasta su cierre en 2012, aparecen los conceptos y las cantidades que cobraron ambos por sus servicios. Estas cantidades, y otras de gastos corrientes de Juan Carlos I para viajes, regalos y compras, no son objeto de la investigación suiza.

Presunto blanqueo

En busca de acreditar un presunto delito de blanqueo, la investigación suiza se centra en examinar los pagos millonarios que se hicieron desde la cuenta del entonces jefe del Estado a la de su entonces amiga en el banco Mirabaud, en el HSBC y en la filial del Gonet & Cie en Bahamas.

El foco principal está puesto en varias transferencias. Una de 1,5 millones que el rey emérito envió a Larsen y que esta empleó en comprar una casa en Eaton Square en Londres valorada en 5 millones de libras (5,6 millones de euros), vivienda en la que Larsen asegura haber invertido cuatro millones adicionales en reformas. “Fue una donación a mi favor”, afirmó la consultora alemana. También se indaga la compra de otra mansión en el norte de la capital británica valorada en 6,4 millones. Compra que se hizo a nombre de una sociedad de Larsen.

Los pagos de Juan Carlos I para la compra de dos apartamentos de lujo en la estación de esquí suiza de Villars-su-Ollon están siendo investigados. El rey emérito financió la operación con dos millones de francos suizos (1,9 millones de euros), la mitad de la inversión, según el testimonio de Larsen. Esta última atribuye estos pagos a “préstamos” que, asegura, fueron devueltos.

Bertossa ha puesto especial interés en los cinco millones de dólares que Larsen recibió en su cuenta del Mirabaud semanas después de que el entonces jefe del Estado visitara Kuwait. Esta lo atribuye a una labor de consultoría en ese país y afirma haberla justificado al banco con un contrato, pero directivos del banco han puntualizado que se “se trata más de una carta que de un contrato”

La Florida registra el mayor número de casos de COVID – 19 diarios en EE UU

El Estado supera los 15.000 contagios un día después de la reapertura del parque de atracciones Walt Disney World.

Florida registró este domingo un aumento récord de 15.299 nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas, según el Departamento de Salud del Estado. Esta es la mayor cifra diaria alcanzada en un territorio de Estados Unidos desde que comenzó la pandemia. El Estado republicano roza los 270.000 infectados y acumula más de 4.200 muertes por coronavirus. El aumento de los contagios en ciudades como Miami, donde ya hay seis hospitales al máximo de su capacidad, forzó al alcalde a dar marcha atrás en sus planes de reapertura, volviendo a imponer el toque de queda y la prohibición de comer en el interior de los restaurantes. La alarmante cifra en Florida se conoce el mismo fin de semana que el parque de atracciones Walt Disney World, ubicado en Orlando, ha reabierto sus puertas y a los pocos días de que las autoridades dieran la orden de que los niños vuelvan a las clases en agosto.

Con el aumento de casos, Florida ha superado el récord que estableció la semana pasada California, con 11.694 casos, y Nueva York, el 15 de abril, con 11.571, cuando era el epicentro mundial de la pandemia. Las grandes ciudades del Estado sureño, como Miami, Fort Lauderdale y Orlando, entre otras, también han roto sus propios récords en las últimas 24 horas. Con estas cifras se cierra una semana en la que el territorio gobernado por Ron DeSantis registró 514 muertes, un promedio de 73 por día. Hace tres semanas, el Estado promediaba 30 muertes diarias. Está previsto que la Convención Nacional Republicana se celebre en agosto en Jacksonville, Florida.

Los nuevos casos por coronavirus han aumentado en aproximadamente 40 Estados del país durante las últimas dos semanas. Estados Unidos, que ya supera los 3,2 millones de contagios, ha roto el récord mundial al registrar cerca de 60.000 nuevos infectados diarios durante los últimos cuatro días seguidos. Las hospitalizaciones y las tasas de pruebas positivas van en aumento en Arizona, California, Florida y Texas, los territorios más poblados del país.

El almirante Brett Giroir, miembro del equipo de trabajo contra el coronavirus de la Casa Blanca, calificó el uso de mascarillas en público de “absolutamente esencial” si querían lograr contener el virus. Este sábado el presidente Donald Trump apareció por primera vez con un cubrebocas en un acto público desde que arrancó la pandemia. En algunas zonas de Michigan y Missouri se han realizado protestas contra la orden de llevar mascarillas porque, según alegan, atenta contra las libertades individuales

Los equívocos de EEUU frente a la pandemia y lo peor podría estar aun por venir

Cada nación, a su modo, con equívocos en el camino, va midiendo sus progresos y flexibiliza las medidas tomadas por la pandemia, o retrocede si las cifras reinciden. Reabre o cierra sus fronteras. Discrimina actividades y horarios. Menos en Estados Unidos.

El desorden, la politización, la indiferencia y las decisiones contradictorias ubican a Estados Unidos en un pésimo lugar frente a la pandemia. Pero lo peor aún puede estar por venir.

El planeta todo ha conocido el miedo. La pandemia ha significado huir hacia adentro en cada rincón del orbe, y protegerse de la manera más insólita de un enemigo invisible y mutante, poco conocido y espeluznantemente infeccioso, que ha matado sin freno a viejos y no tan viejos, sin darnos tiempo a reaccionar, ni a estar seguros de las medidas preventivas correctas.

La indefensión ha sido tal que, sabiendo que nos sería imposible vencerlo en un primer round, lo primero que hemos hecho es buscar la forma de que su velocidad de contagio no sobrepase la cantidad de enfermos que necesitaren unidades de cuidados intensivos y respiradores artificiales, que es lo máximo que podemos hacer hasta ahora por los enfermos graves.

A eso se ha dedicado el mundo. A parar la actividad. A internarse. A frenar el intercambio y la interacción física con otros, simplemente para que el contagio sea más disperso y a la muerte, digámoslo así, le cueste más tiempo conquistarnos.

Mientras tanto, estados, instituciones científicas y las corporaciones farmacéuticas más poderosas, buscan afanosos un tratamiento y una vacuna. Prevención y cura. La forma de que no nos dé, y si nos da, evitar la muerte.

Cada nación, a su modo, con equívocos en el camino, va midiendo sus progresos y flexibiliza las medidas tomadas, o retrocede si las cifras reinciden. Reabre o cierra sus fronteras. Discrimina actividades y horarios.

Menos en Estados Unidos.

En este país hay que lidiar con todo lo anterior y un agravante: el desorden total que se ha puesto de manifiesto entre las autoridades, la población, las contradicciones entre el el gobierno federal y los locales, la absurda politización de la enfermedad que, como se comprenderá, no tiene bandera política, y la insólita desatención con la que cuentan las autoridades sanitarias y epidemiológicas, que en el pasado han intervenido con éxito en fenómenos como el Ébola y que tienen un interminable récord de créditos científicos, pero que en Estados Unidos han pasado deportivamente a un segundo plano

Daré un micro ejemplo, primero. En este momento acaban de salir dos noticias en simultáneo: el estado de Florida bate su propio récord de contagios desde que sabemos de la pandemia, con 15 mil nuevos casos en solo 24 horas (peor que el peor pico de NY en abril), y mientras, Disney da apertura a sus parques temáticos de Orlando y sus alrededores.

No mencionemos las concentraciones a las que llama Trump para hacer campaña, las manifestaciones por racismo o las visitas masivas a las playas, las fiestas clandestinas y la reapertura total del comercio, excluyendo restaurantes y bares

Hay anuncios más preocupantes aún. Por ejemplo, aunque el presidente había anunciado que cada gobernador iría administrando sus fases de acuerdo a la evolución de la pandemia, lo que ha terminado pasando, al politizarse el tema, es que la flexibilización se ha convertido en una prueba de lealtad hacia Trump.

Los gobernadores republicanos tienen la presión de abrir, independientemente de las estadísticas. Los que no lo hacen, son considerados enemigos del presidente. Con lo cual la polarización consume planes, decisiones o discusión estratégicas. Lo que no consume la polarización es al virus, que sigue creciendo, propagándose y matando a los estadounidenses

Para este momento en Estados Unidos han muerto 135 mil personas y se han infectado 3 millones 300 mil. Y algunos piensan que las cifras aumentan porque ha aumentado la cantidad de exámenes que se están haciendo, pero no hay ningún interés en informar, calmar, instruir, compartir un plan para toda la nación.

El Presidente va de gira electoral, y habla de Venezuela en Miami e indulta a sus amigos en el descuido del viernes por la noche. CNN ofrece una visión absolutamente politizada, en la que es difícil extraer con pinzas lo que debemos hacer, mientras pintan una fiesta de horror en la que Trump, demonizado, es el culpable hasta de la lluvia.

Y así están los medios, las autoridades locales, el clima de opinión pública es confuso y extraviado, la preocupación por el virus no pareciera tener legitimidad. Pero la tiene, y si no, fíjese en que este domingo Trump ha sido fotografiado por primera vez desde que empezó este proceso (lleva al menos medio año) con tapabocas puesto

Y eso no es lo peor. El contagio ha aumentado en 800% desde que empezaron las fases de reapertura, y en medio de este rebrote catastrófico, las voces científicas no solo han sido desplazadas de la vocería institucional, sino que Trump no ha querido reunirse con ellos desde principios de junio, hace más de un mes.

El epidemiólogo Antonio Fauci dijo en el Congreso que estaba viendo como sus advertencias eran cada vez menos escuchadas. Y ya ha sido varias veces atacado por Trump, en entrevistas y tuits.

El resultado: sólo en cuatro de 50 estados los casos decrecen, los contagios se han triplicado en dos meses y las muertes casi se han duplicado.

La nueva incertidumbre: las escuelas

Pero podría venir lo más preocupante. El presidente ha tuiteado (es su forma predilecta de comunicación oficial), que se retirará el respaldo económico a las escuelas que no empiecen clases en agosto, y que los requerimientos que han pedido para que un eventual regreso físico a las aulas sea más seguro son muy costosos.

Es posible que el presidente no pueda tomar decisiones financieras de este tipo por su cuenta en un tema como la educación y que la amenaza sea solo una forma de presión, como en tantas ocasiones anteriores.

Pero semejante escenario obviamente afectará las decisiones que tomen los circuitos educacionales de Estados Unidos. Y si las clases comienzan en agosto en todo Estados Unidos a 100 por ciento de capacidad física y horaria, no hay que ser epidemiólogo para sumar, multiplicar y vislumbrar la espantosa propagación que potencialmente tendría la pandemia a través de la vasta población estudiantil, hasta ahora el segmento de edad menos vulnerables, pero sin duda el vehículo más peligroso para mover el virus por todos los estratos de la sociedad a los que no ha llegado aún

Vivir en Estados Unidos en la actualidad es lidiar con un estado de incertidumbre sólo comparable con las semanas que prosiguieron al ataque de las torres gemelas. Y no exactamente por el coronavirus. Sino por el terrible caos con que se ha manejado la pandemia, convirtiendo a este país de ser uno de los más vulnerables, por su incesante movimiento internacional, a ser un nido potenciado y exponencial del virus, con una cantidad de muertos que está allá en el escenario más temido, y con expectativas de ser rebasado.

La politización absurda de la pandemia, la desorientación institucional, la marginalización de los consejos científicos se yuxtaponen a una aceleración del contagio de intensa velocidad ascendente, mientras discrecionalmente, estados, alcaldes y gobierno federal, dictaminan decisiones y planes que se contradicen.

Es un país que parece de paseo, silbando mientras mira por la ventana, con la pandemia como parte del paisaje, la campaña electoral andando, y los muertos y los contagios subiendo y subiendo.

Quien viva o haya vivido en lo que despectivamente los sociólogos llamaban el tercer mundo, caracterizado entre otras cosas por los desastres que acarrea el desorden, sabe exactamente de lo que estamos hablando

El Salvador en jaque por el COVID-19

El Salvador enfrenta una situación crítica por la alarmante expansión del coronavirus que ha puesto en jaque el sistema de salud público, mientras continúa el debate entre los políticos sobre si se necesita una nueva cuarentena para aplanar la curva de contagios.

Los hospitales están a punto de colapsar, ya casi no se encuentran camas libres para atender a las víctimas del mortal virus en el país centroamericano, advirtieron autoridades hospitalarias.

“Tenemos pacientes que pasan un día esperando una camilla en la unidad de salud”, dijo el sábado a The Associated Press la doctora Laura Miranda, quien dirige el nuevo Hospital El Salvador construido para atender a pacientes con la enfermedad.

El gobierno inauguró la primera fase del hospital que cuenta con todo el equipo médico y tecnología de punta —105 camas de Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) y 285 camas de cuidados intermedios— para atender a enfermos con COVID-19.

Se espera que en la próxima semana se habilite la segunda fase del hospital, con otras 400 camas de cuidados intensivos y en las primeras semanas de agosto se concluya la última fase. El hospital contará con 1.000 camas de UCI y otras 1.000 adicionales.

Mirada explicó que el nuevo hospital solo atiende pacientes referidos, en estado grave o crítico. «Sabíamos que no teníamos capacidad en el resto de hospital de la red pública para atenderlos”, aseguró.

Refirió que el sistema de salud público de El Salvador estaba “totalmente deteriorado, con solo 24 camas UCI funcionales en todo el país».

Desde que se inauguró la primera fase del hospital COVID, el 21 de junio, las 105 camas UCI se mantienen ocupadas, según informó Miranda. «Hemos atendido ya 300 pacientes, algunos ya han sido dados de alta, otros lastimosamente han fallecido y otros continúan ingresados”, señaló.

Miranda dijo que no entrará en el debate de los políticos que han puesto en la balanza que es más importante, si la salud o la economía, y que en su gran mayoría parece inclinarse por la apertura total de la actividad comercial.

“Como médico lo más importante para mí es la salud”, destacó. “Los expertos en economía tienen que saber qué hacer para una apertura económica que no tenga repercusiones; Costra Rica a las dos semanas de abrir tuvo caos”.

El gobierno presentó a la Asamblea Legislativa una nueva propuesta para cumplir una cuarentena de 15 días y decretar estado de excepción para tratar de frenar la curva de contagio del COVID-19, pero los diputados la han desestimado.

“Necesitamos una intervención mayor, un régimen de excepción para hacer aislamiento y cuarentena porque el sistema de salud está a punto de colapsar, ya que un 58% de los actuales casos son relacionados con la reapertura económica, que inició el 16 de junio”, dijo a los periodistas el ministro de Salud, Francisco Alabí.

Miranda señaló que cuando el coronavirus comenzó a recorrer el país se hablaba de números, pero hoy se mencionan nombres de amigos, de colegas y enfermeras víctimas de la enfermedad.

“Es triste, es triste, es complicado, es una mezcla de sentimientos ver alguien que uno conoce fallecer en una cama por COVID y sus complicaciones y no poder hacer nada”, agregó.

De acuerdo con las cifras oficiales, El Salvador tiene 9.391 casos confirmados de coronavirus, 254 fallecidos y 5.516 enfermos recuperados, mientras que de los 3.621 casos activos hay 298 en estado crítico y 602 graves

 

La historia detrás de las memorias de Mary Trump

Alan Feuer, Michael Rothfeld y Maggie Haberman* | The New York Times

* La sobrina del presidente de Estados Unidos fue marginada por su familia. Su nuevo libro proyecta una imagen fría sobre sus parientes, a quienes describe como disfuncionales.

Durante la mayor parte de su vida, Mary L. Trump fue relegada por su propia familia.

Su tío, el presidente Donald Trump, menospreció a su padre durante años. El actual mandatario se burlaba de su propio hermano, Fred Trump Jr., un alcohólico que murió cuando Mary Trump era una adolescente.

Su abuelo, Fred Trump padre, odiaba a su madre, a quien culpaba del problema con la bebida que padecía Fred Trump Jr., según constatan documentos judiciales. Su tía, la hermana del presidente, alguna vez acusó a Mary Trump y a su hermano de ser “nietos ausentes” en una declaración legal.

Hasta cuando Mary Trump compartía la Navidad con su familia, a su abuelo le solía molestar lo que consideraba como su naturaleza irrespetuosa. Según los documentos judiciales, su delito era, por ejemplo, usar un suéter holgado.

El estatus de marginada que ostentaba Mary Trump culminó en 1999, cuando Fred Trump padre murió y descubrió que ella y su hermano habían quedado fuera de su testamento, con lo cual los privaron de lo que ellos creían que era su parte legítima de una fortuna de incalculables millones de dólares. La disputa por el testamento empeoró hasta convertirse en una riña legal, cuyos detalles quedaron protegidos bajo un acuerdo de confidencialidad al que Mary Trump se adhirió durante casi 20 años.

Sin embargo, ahora, la historia de esa lucha —y otras nuevas acusaciones— han salido a la luz con la publicación de la autobiografía de Mary Trump, de la cual The New York Times obtuvo una copia el martes. El libro, junto con varios documentos jurídicos que nunca habían sido divulgados, revela décadas de una saga de avaricia, traición y pleitos internos que exponen lo que Mary Trump ha descrito como un legado familiar de oscuridad y disfuncionalidad.

Su libro, Too Much and Never Enough: How My Family Created the World’s Most Dangerous Man, que se lanzará la próxima semana, terminó en los tribunales: la familia Trump ha intentado detener su publicación. Mary Trump ha respondido que la disposición de secreto que la ha mantenido en silencio hasta ahora es inaplicable y se basa en fraude financiero.

El libro plantea una serie de acusaciones a las que Mary Trump retrata como secretos de familia, incluido el de un joven Donald Trump que le pagó a alguien para que tomara el SAT, la prueba estandarizada para ingresar a la universidad. También alega que la hermana de Donald Trump, Maryanne Trump Barry, una exjueza federal, lo consideraba “un payaso” que “no tenía principios” y que la familia Trump había abandonado a Fred Trump Jr. en un hospital la noche que murió.

En su libro, Trump busca explicar la manera en la que la posición de Trump en uno de los imperios de bienes raíces más ricos e infames de Nueva York, lo ayudó a adquirir lo que ella ha denominado “comportamientos retorcidos”, atributos como ver a las otras personas en “términos monetarios” y practicar “el engaño como una forma de vida”.

Mary Trump, quien es psicóloga clínica, define a su abuelo —el padre del presidente, Fred Trump padre— como un “sociópata” que dañó a sus hijos. Mary Trump concluye que el comportamiento de Fred Trump padre provocó que el presidente adoptara la intimidación y otras conductas agresivas para encubrir sus propias inseguridades.

Aunque varias personas cercanas a Donald Trump han publicado documentos que exponen su vida y sus acciones como presidente, Mary Trump, de 55 años y residente de Long Island en Nueva York, es la primera persona de su familia que ha decidido separarse del clan al escribir un libro.

Sarah Matthews, una portavoz de la Casa Blanca, dijo el martes que el libro se debía al “propio interés financiero” de Mary Trump. Aseguró que el presidente describió su relación con su padre en términos cálidos y calificó la acusación sobre el SAT como “completamente falsa”.

Un abogado de la familia Trump, Charles Harder, no respondió a un correo electrónico en busca de comentarios.

John Barrengos, uno de los más viejos amigos de Mary Trump, dijo que creía que el libro era su respuesta a una familia que ella siente que trató de silenciarla y un intento de arrojar luz sobre su tío, a cuya política se opone firmemente.

“Creo que tratar de contar la historia tal como la ve es una forma de reclamar nuevamente su voz, no solo en la construcción de la familia, sino en el contexto de lo que está pasando en nuestro país”, dijo Barrengos.

Una familia turbulenta

Las semillas de la alienación de Mary Trump comenzaron antes de que ella naciera, con la relación de su padre con su familia, y continuaron durante su infancia antes de estallar cuando murió su abuelo, según su libro y documentos judiciales, alguno de los cuales permanecen sellados.

Mary Trump y su hermano, Fred Trump III, fueron los únicos hijos de Fred Trump Jr., el hermano mayor de Donald Trump, y Linda Clapp Trump, otrora sobrecargo que nunca obtuvo la aprobación de su suegro.

Fred Trump Jr. no tuvo inclinación hacia el negocio familiar de los bienes raíces, así que Donald Trump asumió el papel del sucesor de su padre. El hermano mayor de la familia Trump se convirtió en piloto y luchaba con su alcoholismo.

En el libro, Mary Trump escribe que su tío Donald observó las burlas de su abuelo hacia su padre, y aprendió a ridiculizar para convertirse en el hijo predilecto de Fred padre y unírsele en las burlas. Para referirse a la carrera de piloto de Fred Jr., Donald Trump le decía a su hermano: “Papá tiene razón: no eres nada más que un chofer de autobús glorificado”.

Para ser la hija de una de las familias más exitosas de Nueva York, Mary Trump tuvo una crianza turbulenta. Su padre se enfrentaba a su propio padre y a su hermano menor, escribe, y bebía y fumaba mucho. Vivían en un apartamento donde entraban las corrientes de aire en Highlander Hall, un edificio de Trump en Queens, y en un momento ella fue hospitalizada con neumonía.

Fred Jr. se hundió en una espiral descendente. Había intentado comprar una casa, pero no pudo obtener una hipoteca. “Nuestra familia estaba absolutamente atrapada en ese apartamento en ruinas del barrio Jamaica”, escribió. “A los 29 años, a mi padre se le estaban acabando las cosas que podía perder”.

En una ocasión, la pequeña Mary se despertó con la risa de su padre mientras apuntaba con un arma de fuego a la cara de su madre, quien gritaba, escribió en el libro. En 1970, su madre le dijo a su padre que se fuera, y él nunca volvería a vivir con ellos. Se divorciaron en 1971. En 1981, Fred Trump Jr. murió de un infarto a la edad de 42 años.

Sus hijos, quienes ya habían recibido 400.000 dólares por cabeza en el fideicomiso de su abuelo, heredaron un 20 por ciento de la participación que le habían otorgado a su padre en edificios de apartamentos de la familia Trump en Brooklyn y Queens, varios terrenos para rentar y otros negocios que producían ingresos.

Mucho tiempo después de la muerte de su padre, Mary Trump y su hermano siguieron asistiendo a eventos familiares, entre ellos una pelea de Mike Tyson en Atlantic City, Nueva Jersey, al lado de Donald Trump; la fiesta de cumpleaños de su abuelo en Peter Luger Steak House; la fiesta por los ocho años de Ivanka Trump; y a bodas, fiestas decembrinas y visitas a su abuela.

No obstante, permanecían en la periferia de la familia. A Fred Trump padre nunca le gustó Linda Trump, según testimonios realizados en una batalla por su testamento, y le preocupaba que el dinero que les pudiera dejar a sus nietos terminase en las manos de Linda.

“Le desagradaba enormemente su madre”, dijo Donald Trump sobre su padre en una declaración obtenida por el Times. “Sentía que la madre era la causa de los problemas de Fred”.

Fred Trump padre también despreciaba a Mary Trump y a su hermano debido a lo que él percibía como una mala ética de trabajo, fomentada al heredar el dinero de su padre, según el testimonio en la disputa del testamento de John Walter, primo de Donald Trump.

“Sabía lo que estaba haciendo Fred III”, declaró Walter. “Sabía lo que estaba haciendo Mary. Sabía lo que su padre había hecho antes que ellos. Fred Trump III, dijo Walter, no estaba “trabajando lo suficientemente duro”.

Aunque Walter dijo que Trump padre no esperaba que Mary Trump, como mujer, trabajase en la construcción, no creía que ninguno de los chicos estuviera desarrollando su potencial.

Una pelea por la herencia

En 1991, cuando Fred Trump padre modificó su testamento, le dejó 202.000 dólares a cada nieto, incluidos Mary Trump y Fred Trump III. La mayor parte de la fortuna Trump iba a pasar a sus cuatro hijos vivos. Sus otros nietos tuvieron que conformarse con heredar la porción de sus padres en un futuro. Sin embargo, Mary Trump y Fred Trump III —sin saberlo— fueron excluidos de un 20 por ciento del patrimonio de su abuelo que tal vez habrían recibido si su padre hubiese estado vivo.

“Es el equivalente a desheredarlos”, le dijo un asesor al patriarca de los Trump en un memorando antes de que se terminara de redactar el testamento. “Tal vez quiera aumentar la participación en su patrimonio para evitar sospechas de mala fe en el futuro”.

Después de que Fred Trump padre murió el 25 de junio de 1999, Mary Trump y Fred Trump III se enteraron de que los habían dejado fuera. Nueve meses más tarde, impugnaron esa decisión en un tribunal de Nueva York, donde arguyeron que su abuelo había sufrido de demencia y que sus hijos lo habían manipulado para influir en la manera en que estaba redactado el testamento.

Una semana después de que acudieron a los tribunales, una empresa familiar de Trump suspendió el seguro de salud para Mary Trump, su madre, hermano y la familia de su hermano, incluido el hijo de nueve meses de Fred III, William, quien había sufrido trastornos convulsivos y sería diagnosticado con parálisis cerebral. Donald Trump reconoció que la terminación del seguro estaba relacionada con la pelea por el testamento de su padre.

“Cuando [Fred III] nos demandó, dijimos: ‘¿Por qué deberíamos darle cobertura médica?’”, dijo a The Daily News en ese momento. Mary Trump declaró al periódico que al impugnar el testamento estaba luchando para que su padre fuera reconocido. “Existió, vivió, fue su hijo mayor. Y William es el nieto de mi padre”, dijo.

Los litigios por el testamento y el seguro de salud sirvieron para que los Trump se lanzaran insultos y surgieran reclamos que se divulgaron durante años.

En una declaración jurada en una demanda por el seguro de salud, Mary Trump dijo que en una reunión en el hotel Drake, su tío Robert intentó persuadir a ella y a su hermano para que aceptaran los términos del testamento, y mencionó cuánto se había gastado en la atención médica de William. Ellos interpretaron la declaración como una amenaza para rescindir el seguro si luchaban contra el testamento.

Robert Trump, en su propia declaración jurada, llamó a las enfermeras que atendían a William las 24 horas de “niñeras muy bien pagadas”.
Fred III dijo que estaba sorprendido de que su familia trivializara la atención médica de su hijo.

“Mis amorosos tías y tíos, en una expresión de su eterna preocupación por William, estaban más que dispuestos a poner en peligro su cuidado para castigarme a mí y a mi hermana”, dijo en su declaración jurada.

Esas tías y tíos no habían visitado a William en un hospital a poca distancia en taxi de sus apartamentos en Manhattan, aunque en un restaurante Donald Trump “gritó desde un extremo de su mesa que había oído que mi hijo estaba enfermo”, dijo más tarde Fred III.

‘Nietos ausentes’

La pelea por el testamento fue igual de amarga.

“Viven como reyes y reinas”, dijo Donald Trump para referirse a su sobrina y su sobrino en su declaración. “No son dos personas que vivan en la miseria”.

Maryanne Trump Barry testificó que no existía “ninguna relación” entre Mary y Fred III y su padre, y los llamó “nietos ausentes” aunque reconoció que habían ido a Navidades a casa de sus padres y a otros eventos familiares.

“A menudo venían y se iban muy temprano”, dijo. “Cada vez que venían, Freddy nunca llevaba corbata, lo que hacía que mi padre se volviera loco, y Mary vestía pantalones y un suéter holgado, que también lo volvía loco”.

Mary Trump, en respuesta, le dio a su abogado una larga lista de los eventos a los que habían asistido.

En su libro, Mary Trump acusa a Robert Trump de decirle a ella y a su hermano, durante la disputa por el testamento, que si no llegasen a un acuerdo la familia llevaría a la bancarrota a una de las compañías en las que habían heredado unas acciones y los cargaría a ambos con la cuenta.

Barry y Robert Trump no respondieron a las solicitudes de comentarios.

Según los registros judiciales, los Trump resolvieron sus disputas en abril de 2001. Como parte del acuerdo, Mary y Fred III recibieron un pago en efectivo no divulgado y accedieron a entregar la participación del 20 por ciento en activos de la familia que habían heredado de su padre, incluidos siete complejos de apartamentos, arrendamientos de terrenos y participaciones en un complejo de viviendas públicas y en la empresa que Robert Trump supuestamente amenazó con quebrar.

Después de que en 2018 el Times informó sobre las cuestionables valuaciones de los activos familiares en bienes raíces, Mary Trump concluyó que los habían engañado a ella y a su hermano en el acuerdo, como mencionó en las vísperas de la publicación de su libro.

Cuando la pelea en la corte por el testamento comenzaba a resolverse, Mary Trump intentó establecer su vida.

Después de obtener una maestría en inglés en la Universidad de Columbia, cambió de rumbo y en 2001 comenzó a tomar cursos de psicología en la Universidad de Adelphi, no lejos de su hogar. En 2003, obtuvo una maestría, y para el final de la década había terminado sus estudios de doctorado, para el cual escribió una disertación que examinaba las cualidades que hacían que las personas fueran vulnerables a ser acosadas por sus parejas.

Casi al mismo tiempo, empezó una relación romántica. Trump y su pareja criaron una hija antes de separarse, varios años después.

Cuando su tío Donald anunció que se iba a postular a la presidencia en junio de 2015, Mary Trump no lo tomó en serio pues supuso, según lo que escribió, que “simplemente quería publicidad gratis para su marca”. Durante la campaña, marcada por escándalos como la divulgación del audio de Access Hollywood, Mary Trump no alzó la voz, por temor a que no la escucharan y que sus opiniones no hicieran la diferencia, escribió en el libro.

Mary Trump mantuvo el contacto con su tía, Barry, a quien cita durante uno de sus almuerzos regulares de 2015 cuando habló sobre la campaña presidencial: “Es un payaso, eso nunca pasará”. Barry estaba particularmente perpleja sobre el apoyo de los cristianos evangélicos a su hermano, de acuerdo con el libro.

Sin embargo, la noche de las elecciones, Mary Trump fue a Twitter y escribió: “La peor noche de mi vida”. También escribió: “Deberíamos ser juzgados con dureza”, y agregó: “Me duele nuestro país”.

Mary Trump se ha distanciado de su hermano, con quien estuvo muy unida durante el conflicto familiar sucedido años atrás. Mientras Mary ha decidido alzar la voz en contra de la familia, él ha tomado un camino distinto, pues ha desarrollado una relación con su tío. En una declaración emitida por la familia Trump el mes pasado, Fred III se distanció del libro de su hermana y dijo que su acuerdo legal había sido generoso y que su hijo estaba en muy buena situación.

* Alan Feuer cubre los tribunales y la justicia penal para la sección Metro. Ha escrito sobre mafiosos, cárceles, mala conducta policial, condenas injustas, corrupción gubernamental y El Chapo, el líder encarcelado del Cártel de Sinaloa. Se unió al Times en 1999. @alanfeuer

* Michael Rothfeld es periodista de investigación en la sección Metro y coautor del libro The fixers. Formó parte de un equipo en The Wall Street Journal que ganó el Premio Pulitzer en 2019 para reportajes nacionales por una serie de historias sobre acuerdos de compra de silencio realizados en nombre de Donald Trump y una investigación federal del abogado personal del presidente. @mrothfeld

* Maggie Haberman es corresponsal de la Casa Blanca. Se unió al Times en 2015 como corresponsal de campaña y fue parte del equipo que ganó un Premio Pulitzer en 2018 por informar sobre los asesores del presidente Trump y sus conexiones con Rusia. @maggieNYT

Argentina seleccionada para probar vacuna de Pfizer contra coronavirus

* Sus impulsores han anunciado que la vacuna estará disponible el próximo mes de diciembre.

Una vacuna contra el covid-19 desarrollada por los laboratorios Pfizer y BioNtech será probada en Argentina, en una ronda de ensayos clínicos que dará comienzo previsiblemente el próximo mes de agosto.

El equipo del laboratorio alemán BioNtech ha adelantado por su parte que la vacuna podría estar disponible a finales de este año, durante el mes de diciembre.

Un comunicado conjunto emitido entre las dos compañías ha confirmado que la próxima fase de ensayos clínicos tendrá lugar en Buenos Aires, bajo la coordinación del infectólogo argentino Fernando Pollack.

«La selección de un centro en Argentina para llevar adelante estos estudios estuvo basada en distintos factores, los cuales incluyen la experiencia científica y las capacidades operativas del equipo del investigador principal, la epidemiología de la enfermedad, así como la experiencia previa de Argentina en la realización de estudios clínicos», señalan Pfizer y BioNtech en su nota.

Bolivia en disputa

Alfredo Serrano Mancilla | CELAG

Estamos cada vez más cerca de las elecciones presidenciales en Bolivia. Una cita que se repite en menos de un año, en el que ha ocurrido absolutamente de todo: una nueva presidenta, sin votos, fruto de un golpe de Estado; gran convulsión política y social, Evo en el exilio, cambio del Órgano Electoral, muchas decisiones sustanciosas en materia económica e internacional, nuevas elecciones con muchas caras nuevas y, para colmo, una pandemia de grandes dimensiones.

Con tanta densidad de sucesos notables en tan corto periodo de tiempo, se torna realmente complicado caracterizar el actual escenario electoral. Casi ningún hecho ocurrido ha tenido aún el tiempo suficiente para dejar su propia huella. Se fueron solapando acontecimientos, unos tras otros, que hacen que estemos ante un momento altamente incierto, una suerte de tempo en disputa lleno de contradicciones, algunas creativas y otras destructivas, sin saber cuál será el sentido del reordenamiento político y electoral resultante de este magma boliviano.

La última encuesta de CELAG (2.000 casos, ámbito rural y urbana), sumada a otras cuatro realizadas en este último año, nos ayudan en parte a disponer de algunas pistas y hallazgos para descifrar el complejo puzzle político-electoral boliviano. He aquí algunos ejes claves:

1. La presidenta interina Áñez fue fagocitada por su propia gestión. Su imagen positiva se viene abajo (26,6%), al mismo tiempo que aumenta el descontento por la gestión de la economía (65%) y de la pandemia (60%). A eso hay que sumarle la sensación mayoritaria de que se trata de un Gobierno corrupto. Todo indica que Áñez ya fue, y la gran duda es si continuará hasta el final o se bajará antes. Esto dependerá de cómo quiera y pueda negociar, y con quién.
2. La población boliviana se empobrece sin que nadie lo impida. En muy poco tiempo, ha habido un reenclasamiento económico negativo. El 38% ha dejado de percibir la totalidad de los ingresos y el 52% una parte de los mismos. Existe una mayoría (64%) que considera que las ayudas económicas del actual Gobierno fueron insuficientes.
3. A pesar de tanto vaivén, perdura una matriz de sentidos comunes progresistas. El 70% está en contra de las privatizaciones de servicios básicos y sectores estratégicos; se valora el rol del Estado en la economía (74%); se desea ampliar el sistema público único de salud (90%); gran mayoría a favor de suspender pago de deuda y renegociar (62%), e incluso dejar de pagar y exigir condonación (21%); y máximo respaldo a un impuesto que afecte a los súper ricos (64%).
4. Ni el golpe de Estado, ni la represión ni la persecución judicial y mediática logran hacer desaparecer la principal fuerza política del país. A día de hoy, el candidato del MAS, Luis Arce, goza de un 41,9% de intención de voto proyectado (sobre válidos). Su principal adversario, Carlos Mesa, queda lejos, a 26,8%.
5. El voto útil será nuevamente el gran actor en la próxima cita electoral. ¿Hacia qué dirección se decantará? ¿A qué candidato irá a parar este “voto en contra de”? Todo depende del eje plebiscitario que se imponga en este tramo final de campaña. Ciertamente, con números en la mano, Arce necesita mucho menos para ganar en primera vuelta de lo que precisa Mesa para forzar una segunda. Arce todavía podría llegar a convencer a un sector que no tiene valoración definida sobre él, y también podría atraer a los votantes del candidato Chi Hyun Chung, por su proximidad en cuanto a algunas ideas y propuestas. Tiene a su favor el voto útil para que no impere un modelo económico empobrecedor. En el otro lado estará Mesa, que procurará llamar al voto útil para que no gane el MAS. En la elección de octubre del año pasado le funcionó para crecer, pero no tanto como para forzar una segunda vuelta. Se quedó a 10,3 puntos de diferencia. Ahora puede repetirse una situación parecida, con la particularidad que existe Camacho, el candidato cruceño de ultraderecha, que podría granjear parte del voto en fuga de Áñez y que, además, es mucho más beligerante contra toda propuesta que venga del occidente del país, aunque venga de Mesa.

Queda poco tiempo de campaña electoral. Sin embargo, dado el ritmo de los sucesos en Bolivia, podemos afirmar que aún resta mucho. Todo está por verse. Lo claro es que la economía, en el sentido más cotidiano del término, será central. Y también es seguro que aquellos que fueron -por activa o por pasiva- responsables del golpe de Estado, no habrán remado tanto para dejar que vuelva a ganar el MAS tan fácilmente. Ojalá las elecciones sean limpias y sin proscripciones de ningún tipo. Veremos.

Encuesta CELAG julio 2020

El Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG) presenta su quinto estudio cuantitativo de opinión sobre la situación social y política de Bolivia, basado en 2.000 entrevistas telefónicas realidas mediante el sistema CATI a nivel nacional.

El estudio, realizado desde el Área de Opinión Pública de CELAG y coordinado por Gisela Brito, tiene como objetivo indagar opiniones sobre la actual coyuntura nacional a dos meses de las elecciones presidenciales. El trabajo de campo se llevó a cabo entre los días 13 de junio y 3 de julio de 2020, en los nueve departamentos del país y con representación de áreas rurales y urbanas en la misma proporción que en la población total. El margen de error máximo es +/-2,19%, con un intervalo de confianza del 95%.

El informe de la encuesta se presenta en tres bloques temáticos: (i) Situación nacional; (ii) Mapeo político e ideológico de la ciudadanía boliviana y; (iii) Elecciones.

A continuación se destacan los principales hallazgos del estudio:

• 9 de cada 10 bolivianos ha visto afectados sus ingresos por la actual crisis económica: 52,1% redujo “en parte” sus ingresos y 38,2% ha dejado de percibir “todos” sus ingresos por la crisis.
• La gestión de gobierno de Jeanine Áñez registra una evaluación mayoritariamente negativa entre los bolivianos y bolivianas. En relación a la gestión de la crisis sanitaria generada por la pandemia, 59,8% de los bolivianos tienen una opinión negativa, y en relación a la gestión económica la desaprobación crece al 65,2%.
• Luis Arce encabeza las preferencias de la ciudadanía de cara a la próxima cita electoral con un 41,9% de intención de voto, seguido de Carlos Mesa 26,8% y en tercer lugar se ubica la actual presidenta Áñez con 13,3% de apoyo.
• Existe una gran preocupación por el área económica: 63,9% considera que las medidas del gobierno de apoyo a las pequeñas empresas y comerciantes (bonos sociales) son insuficientes, y sólo el 26,3% las considera adecuadas. 45,5% de la ciudadanía identifica la situación económica como el principal problema actual del país (Economía 32,5% y Pobreza 13%).
• 64,1% de los bolivianos apoya el impuesto a las grandes fortunas.

EEUU: Racismo y brutalidad policial un problema serio

Juventud Rebelde

Nueve de cada diez estadounidenses creen que el racismo y la violencia policial son problemas en el país, según ha encontrado una encuesta de Guardian/Opinium Research, una señal de que la opinión pública se está alejando de las opiniones presentadas por Donald Trump.

El presidente estadounidense ha sido criticado por avivar implacablemente el miedo blanco y las quejas en las últimas semanas, poniéndolo en desacuerdo con las protestas contra el racismo de Black Lives Matter que se han extendido por la nación tras el asesinato de George Floyd en Minneapolis en mayo.

Pero la encuesta Opinium para The Guardian, realizada a 2,000 adultos estadounidenses entre el 19 y el 24 de junio, sugiere que Trump está fuera de sincronía con el estado de ánimo en todo el espectro político del país.

Alrededor del 91 por ciento de los estadounidenses están de acuerdo en que el racismo es un problema en los Estados Unidos y el 72 por ciento considera que es grave. Del mismo modo, el 89 por ciento piensa que la violencia policial es un problema y el 65 por ciento lo considera grave.

Esta opinión también afecta a todos los grupos de edad. Aunque los estadounidenses más jóvenes son previsiblemente más propensos a ver el racismo como un problema grave (cuatro de cada cinco (80 por ciento), la opinión es compartida por casi siete de cada 10 (68 por ciento) de 35 a 54 años de edad y aún más (69 por ciento) y los mayores de 55 años, un grupo demográfico a menudo asociado con la base de Trump, comentó el diario británico.

El presidente ha respondido a las manifestaciones con animosidad. El mes pasado, las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para romper una protesta pacífica en Lafayette Square, a las afueras de la Casa Blanca, para que Trump pudiera organizar una operación fotográfica fuera de una iglesia histórica.

Ha defendido la «ley y orden» y estatuas históricas que, dicen los críticos, es un legado de dominación blanca, al tiempo que el mandatario ataca ferozmente a «la izquierda radical, los marxistas, los anarquistas, los agitadores, los saqueadores».

La investigación de Opinium encontró que más estadounidenses desaprueban que aprueban la respuesta de Trump a las protestas (47 por ciento versus 31). Entre los demócratas registrados (75 por ciento contra 12 por ciento) pero también de los independientes registrados (55 versus 27). Siete en 10 (70 por ciento) de los que votaron por Trump en 2016 respaldan sus acciones, mientras que el 14 por ciento desaprueba.

Casi cinco veces más estadounidenses publicaron en las redes sociales para apoyar a Black Lives Matter que los que contactaron a sus representantes gubernamentales pidiendo un cambio: 14 por ciento frente a tres por ciento.

Las protestas de Black Lives Matter alcanzaron su punto máximo el 6 de junio con medio millón de personas protestando en casi 550 lugares en todo Estados Unidos, informó el New York Times esta semana, y pudiera ser el mayor movimiento en la historia de Estados Unidos.

Según The Guardian, esas protestas han provocado cambios en todas partes, desde salas de juntas corporativas hasta en la música country, marcas de alimentos que cambiaron su nombre y equipos deportivos.

Alrededor de 60 estatuas confederadas han sido retiradas o están a punto de serlo, mientras que Mississippi votó para quitar el emblema confederado de su bandera estatal. Ha habido mucho debate sobre si esto será un momento o un movimiento con un impacto más duradero que las protestas de eventos pasados.

La encuesta Opinium ofrece una instantánea. La demografía de los niños de 18 a 34 años es más optimista de que Black Lives Matter conducirá a un cambio real: el 56 por ciento cree que lo hará, frente al 44 por ciento de la población general.

La encuesta que se llevó a cabo en línea reveló que entre los que dicen estar registrados para votar y seguros de hacerlo en las elecciones de noviembre, el ex vicepresidente Joe Biden lidera a Trump con un 52 por ciento y un 40 por ciento, respectivamente, una ventaja de dos dígitos reflejada en varias otras encuestas nacionales.