De planes golpistas, bombas, “miguelitos” y efebos

Esposar a niños prepúberes extasió a algunos sacerdotes católicos esta Semana Santa. ¿Alguna parafilia puesta en escena?

NICALEAKS

“Miguelitos” azul y blanco en la entrada a Granada, bombas de contacto en frascos de Gerber en Masaya. Los golpistas, que volvieron a hundirse en la marcha planificada para el 17 de abril, buscan “moralizar” a sus derrotadas huestes impulsando algunos atentados.

La fracasada marcha era el banderillazo para iniciar un plan publicado por Nicaleaks el mismo 17 de abril, que buscaba dar continuidad al “golpe suave” a través de métodos violentos. Hasta el momento, lo único que les ha funcionado de dicho plan fue el “infiltrar” a miembros del MRS en las procesiones religiosas.

Aunque en honor a la verdad no hubo necesidad de infiltrar a nadie, ya que el plan fue acogido cálidamente por los curas golpistas, que hasta dieron a confeccionar uniformes parecidos a los de los reclusos como alegoría a sus presuntos “presos políticos”. Al final lo que provocaron fue que muchos feligreses decidieran no participar en las actividades religiosas.

En cuanto a los “miguelitos” azul y blanco en realidad debieron ser naranja, porque ese es el color de la bandera que utiliza el MRS, grupúsculo opositor vende patria que mandó a ponerlos el Jueves Santo en la entrada a Granada. Las bombas, mismas utilizadas durante el golpe de Estado fallido del año pasado, también les pertenecen.

El sujeto capturado con los frascos de Gerber con explosivos adentro, se “rajó” de entrada y provocó una redada de terroristas que aún no termina. Los de los “miguelitos” no han sido localizados, pero es asunto de tiempo, están en conexión con los otros delincuentes detenidos.

Los “miguelitos” son artilugios de cuatro puntas que cuando son lanzados al suelo, una de las puyas queda apuntando hacia arriba. En América Latina fueron utilizados en décadas pasadas como instrumento de lucha revolucionaria en contra de las dictaduras, a fin de obstaculizar el paso de vehículos militares.

¿Por qué “miguelito”? Se cree que en honor al líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez, de Chile, quien los utilizó profusamente en contra del gobierno derechista de Eduardo Frei Montalva a finales de los años 60 del siglo pasado.

En Nicaragua se emplearon con buen suceso en la lucha contra la dictadura somocista en los años 70, y luego los hicieron suyos estudiantes universitarios en algunas jornadas del 6%.

Son una poderosa herramienta para destrozar las llantas de automóviles de cualquier tipo, pero desgraciadamente la delincuencia común se percató de su eficacia y desde hace algún tiempo los usa en asaltos, robos y otros delitos.

Fue así que aparecieron en poder de los golpistas nicaragüenses, que desde el año pasado incorporaron los “miguelitos” del MIR a su arsenal, como arma en contra del gobierno revolucionario del presidente Daniel Ortega Saavedra.

¿Por qué los pusieron en la entrada a Granada? Pues porque es una ciudad turística muy visitada por turistas nicaragüenses y extranjeros, y la enorme afluencia de visitantes confirma lo que los golpistas niegan ciegamente: que el país está en calma, que nadie se siente perseguido y que estamos en camino de recuperar el terreno perdido en el sector económico.

No se descarta que intenten hacer lo mismo en otros sitios turísticos, por lo que hay que estar alerta en lo que resta de la Semana Santa.

Las bombas contenidas en vasitos de Gerber son aún más peligrosas que los “miguelitos”, debido a que son instrumentos de muerte dado que les agregan clavos y otros objetos metálicos que forman una metralla letal al darse la explosión.

En esta Semana Santa, la participación de sacerdotes intentando salvar el frustrado plan del MRS y la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), para reiniciar acciones sangrientas en contra del pueblo que solo pide vivir en paz, reconfirma que la Iglesia Católica sigue activa en la consecución del golpe de Estado en contra del gobierno sandinista.

Acciones tan repulsivas como esposar a niños vestidos con trajes de presidiarios, fueron impulsadas por los curas con el pretendido propósito de soliviantar los ánimos de un pueblo que aspiraba a convertir la pasión de Cristo en una jornada de amor a sus semejantes.

¿Será que los traicionó el subconsciente y pusieron en escena pública una de sus parafilias de cuando ejercen su posición de poder en su condición de pederastas? No se nos ocurre otra cosa, ya que algunos de los religiosos que guiaban a sus efebos “reclusos”, no podían ocultar su cara de gozo.

Nicaragua apuesta por un futuro mejor a un año del golpe fallido

Hace un año, Nicaragua se adentró en una de las etapas más oscuras de su historia, cuando la estabilidad ciudadana y el crecimiento económico fueron interrumpidos por un intento de golpe de estado disfrazado de protestas cívicas.

Tras 11 años de gobierno sandinista la nación centroamericana se convirtió en un referente de progreso y buena gestión para la región y el resto del continente, condición reconocida por organismos internacionales como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, y el Banco Centroamericano de Integración Económica, por solo mencionar algunos.

Sin embargo para algunos sectores las prioridades no respondían a un proyecto de país próspero sin exclusiones, sino más bien a las ambiciones individuales.

Al no poder imponerse en las urnas, según analistas, el método empleado aquel 18 de abril de 2018 fue el de la violencia, tratar de sumir al país en el caos, lograr el respaldo de parte de la comunidad internacional, y así obligar al presidente Daniel Ortega a renunciar al cargo y abandonar el país.

Durante tres meses, Nicaragua se vio inmersa en el horror financiado y dirigido- las pruebas así lo demuestran- por parte del gran capital nacional, algunas organizaciones no gubernamentales, el disidente Movimiento de Renovación Sandinista, y otros actores internos y externos, todo con el visto del alto clero católico.

El saldo de aquellas jornadas de tranques, violencia extrema y directa, aun lacera a las familias nicaragüenses y al país en general, que desde entonces trata de retomar el rumbo de progreso sostenido que transitó durante más de una década.

La nación centroamericana, según cifras oficiales, perdió a cerca de 200 de sus hijos, otros cientos sufrieron heridas de mayor o menor gravedad, y la infraestructura del país se vio afectada al extremo por la destrucción de la propiedad pública y privada.

En lo económico las pérdidas superaron los mil millones de dólares, unos 300 mil nicaragüenses perdieron sus empleos, y el crecimiento del país para el 2018, estimado en un 4,3 por ciento se contrajo a un 3,8 según datos del Banco Central de Nicaragua.

Los números dan fe del daño que la intentona golpista generó al país, incluso a las cuentas de varios de sus patrocinadores, que nunca pensaron la situación llegaría a tan descontrolados niveles de violencia y vandalismo.

Los mismos que apostaron por un cambio político mediante la violencia entablaron un diálogo con el gobierno del presidente Ortega para dar solución a una crisis que entonces dejaba atrás sus más difíciles momentos.

La diversidad de opiniones, intereses, tendencias políticas, y compromisos contraídos con terceros de la variopinta oposición hizo imposible que los encuentros resultaran en acuerdos positivos para el país.

Los nicaragüenses descubrieron que fueron víctimas de la manipulación y las mentiras, y que las mayorías humildes fueron las afectadas por la inestabilidad y el caos que no respondían a demandas políticas o a crisis económica alguna.

Lo peor de la tormenta pasó, opinan estudiosos, el país poco a poco retornó a la normalidad enfrascado en recuperar lo perdido, y el gobierno sandinista salió fortalecido de cara a la negociación que inició en marzo pasado.

La oposición intentó reagruparse tras el fracaso del golpe y apareció en el panorama político del país la Unidad Azul y Blanco, a la que están subordinadas más de 40 organizaciones contrarias al gobierno sandinista, incluida la Alianza Cívica, una de las partes en la Mesa de Negociaciones.

La variedad de posturas sobre cómo conducir las negociaciones resulta en diferencias evidentes que demuestran la falta de un enfoque consensuado para buscar soluciones a los problemas actuales de Nicaragua, de ahí que algunos desconozcan los acuerdos firmados hasta el momento.

Las principales demandas de la oposición han sido respaldadas por la delegación del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional que aceptó liberar a todos los llamados ‘presos políticos’ y el regreso de aquellos que abandonaron el país en el contexto del intento de golpe de estado de 2018.

También aceptaron la presencia de expertos del Comité Internacional de la Cruz Roja para supervisar el proceso de excarcelación y cotejar las listas de detenidos de las partes; la presencia de garantes internacionales, papel que asumen el nuncio apostólico, Waldemar Stanislaw Sommertag, y el representante de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos, Luis Ángel Rosadilla.

El GRUN y la Alianza Cívica firmaron el Acuerdo para Fortalecer los Derechos y Garantías Ciudadanas, aunque grupos de la oposición desconocen esos pactos, siguen violentando las leyes y disposiciones de las autoridades, todo con el apoyo de varios medios de comunicación.

Sin embargo Nicaragua vive hoy una nueva etapa, la recuperación paulatina del país es visible, y los avances de las negociaciones, con sus altas y bajas, son una muestra de compromiso con el futuro de un país que no quiere revivir los sucesos que comenzaron el 18 de abril del año pasado.

Fuente: Prensa Latina.

Policía refuta versiones malévolas sobre supuestos detenidos

La Policía Nacional de Nicaragua refutó el miércoles versiones periodísticas sobre supuestos incidentes y personas detenidas ”en el trascurso de una actividad no autorizada convocada por organismos sin personalidad legal”.

Ante versiones periodísticas inexactas y calumniosas, la Policía Nacional informa a nuestro pueblo y a la comunidad internacional, que el día de hoy no hubo ni incidentes ni detenidos, encabeza la nota de prensa antes de recordar las características de la manifestación, que tuvo una escasa convocatoria.

El cuerpo encargado del orden reiteró a los destinatarios del mensaje que ninguna persona resultó detenida o trasladada a unidades policiales.

Aclaró que solo 15 personas fueron notificadas y trasladadas inmediatamente a sus casas, donde fueron recibidas por los familiares.

Continuamos cumpliendo nuestra misión constitucional de garantizar la seguridad, el libre tránsito, la recreación y la vida de las familias nicaragüenses, concluyó el comunicado.

El martes la Policía Nacional (PN) denegó el permiso solicitado por los organizadores para movilizarse a lo largo de un tramo de aproximadamente un kilómetro a lo largo de la carretera de Masaya, enlace vial entre el norte y el sur de Managua.

La institución encargada del orden interno en el país más extenso de América Central señaló entonces que aunque la Constitución Política de Nicaragua ‘reconoce el derecho de concentración, manifestación y movilización pública’, la Ley 872 establece que la Policía Nacional es la instancia facultada para otorgar permisos y autorizaciones a fin de realizar eventos de este tipo.

Explicó también que la solicitud no cumplía con los requisitos establecidos por la legislación del país y las personas solicitantes del permiso eran partícipes de los intentos de movilizaciones anteriores que terminaron en la alteración del orden público y causaron heridas a varias personas.

La institución policial insistió en su compromiso con el cumplimiento del deber constitucional de garantizar la seguridad y tranquilidad ciudadana, así como establecer responsabilidades y cargos contra quienes pretendan alterar la paz y la convivencia.

En consecuencia, el miércoles desplegó un dispositivo que garantizó el orden en el área donde la oposición convocó a sus seguidores, cuyo número resultó bien exiguo a juzgar por las imágenes trasmitidas en vivo por una televisora que toma absoluto partido por la oposición.

Tan fue así que la trasmisión fue interrumpida para dar paso a la programación habitual de la planta mucho antes de cumplido el tiempo de anteriores ocasiones.

Con la frustrada marcha sus organizadores pretendían rememorar el primer aniversario (mañana) del inicio de lo que el gobierno considera un intento fallido de golpe de estado, hecho desencadenante de la actual crisis sociopolítica y las dificultades económicas que afronta Nicaragua.

Escasa convocatoria define actividad de golpistas

La escasa convocatoria definió la marcha convocada por la opositora Unidad Nacional Azul y Blanco en una de las principales vías de esta capital, pese a carecer de autorización de las autoridades para realizar tal manifestación.

El martes la Policía Nacional (PN) denegó el permiso solicitado por los organizadores para movilizarse a lo largo de un tramo de aproximadamente un kilómetro a lo largo de la carretera de Masaya, enlace vial entre el norte y el sur de Managua.

La institución encargada del orden interno en el país más extenso de América Central señaló que aunque la Constitución Política de Nicaragua ‘reconoce el derecho de concentración, manifestación y movilización pública’, la Ley 872 establece que la Policía Nacional es la instancia facultada para otorgar permisos y autorizaciones a fin de realizar eventos de este tipo.

Mediante una nota de prensa la PN explicó también que la solicitud no cumplía con los requisitos establecidos por la legislación del país y las personas solicitantes del permiso eran partícipes de los intentos de movilizaciones anteriores que terminaron en la alteración del orden público y causaron heridas a varias personas.

La institución policial reiteró su compromiso en el cumplimiento del deber constitucional de garantizar la seguridad y tranquilidad ciudadana, así como establecer responsabilidades y cargos contra quienes pretendan alterar la paz y la convivencia.

En consecuencia, este miércoles la Policía Nacional desplegó un dispositivo que garantizó el orden en el área donde la oposición convocó a sus seguidores, cuyo número resultó bien exiguo a juzgar por las imágenes trasmitidas en vivo por una televisora que toma absoluto partido por la oposición.

Tan fue así que la trasmisión fue interrumpida para dar paso a la programación habitual de la planta mucho antes de cumplido el tiempo de anteriores ocasiones.

Con la frustrada marcha sus organizadores pretendían rememorar el primer aniversario (mañana) del inicio de lo que el gobierno considera como un intento fallido de golpe de estado, hecho desencadenante de la actual crisis sociopolítica y las dificultades económicas que afronta Nicaragua.

Economía, una víctima del fallido golpe de Estado

La crisis sociopolítica que hoy cumple un año de iniciada en Nicaragua, tiene a la economía entre sus principales víctimas, aunque muchos enfoques traten de ocultar esa realidad.

Tras registrar un envidiable ritmo de desarrollo económico en la década previa a lo que el gobierno considera un intento fallido de golpe de estado, el Producto Interno Bruto (PIB) apuntó un 3.8 por ciento de decrecimiento en 2018.

La cifra contrasta de manera brutal con el promedio del 5.2 por ciento de crecimiento del PIB durante el período 2009-2017, con un pico del 6.2 puntos porcentuales en 2011, que convirtieron a la economía nica en una de las más pujantes de América Latina en esa etapa.

A principios de este mes el Banco Central de Nicaragua (BCN) estimó en un total de mil 453 millones de dólares las pérdidas sufridas por la economía nacional en 2018, debido a la crisis sociopolítica desatada hace justamente un año, con el pretexto de las reformas al sistema de Seguridad Social anunciada en esos días por el Gobierno.

Datos que cuantifican hasta el tercer trimestre del año anterior arrojaban la pérdida de algo más de 154 mil empleos por la propia causa.

De manera adicional los daños a la infraestructura superaron los 204 millones de dólares, precisó en su momento el presidente del BCN, Ovidio Reyes.

A principios de año el propio primer ejecutivo del ente emisor recordó que antes del estallido de la crisis Nicaragua contaba con una inversión extranjera directa del 12 por ciento y exportaciones por encima de los cinco mil millones dólares, incluidos bienes y zonas francas.

La industria turística iba camino de registrar los dos millones de visitantes en el año, una cifra extraordinaria para este país centroamericano, que finalmente quedó en apenas la cuarta parte de lo proyectado.

El análisis de la pérdida económica sufrida por el país, sostienen expertos, no resiste comparación con los 60 millones dólares que le hubiera costado al sector privado nicaragüense la reforma al sistema de seguridad social, utilizada como pretexto para desatar una revuelta que analistas políticos consideran venía siendo planificada desde hace años.

En la propia oportunidad Reyes explicó que al iniciarse la crisis alertaron (desde el BCN) a la empresa privada sobre los grandes riesgos que implicaban para la economía y su dinámica al crecimiento los tranques (cierres de vías) que llegaron a paralizar el país.

Lamentablemente no fuimos escuchados y algunos desde el sector privado dijeron que la economía no importaba, y claro que importaba muchísimo, razonó.

En otros países una merma del 27 por ciento en los depósitos hubiera significado el descalabro económico, pero Nicaragua no se hundió, debido entre otras causas a que una década de progreso continuo había permitido acumular fuerzas, sobre todo por medio del ahorro, explicó el presidente del Banco Central.

Comparó la situación afrontada por este país con la de Argentina, donde un 15 por ciento de retiro de los depósitos provocó un colapso que condujo a la devaluación de la moneda.

Y eso a pesar de que el país austral recibió una inyección de 60 mil millones de dólares por parte de organismos financieros internacionales y Nicaragua cero, cotejó.

El lenguaje de las cifras con su proverbial precisión resalta que la economía fue una de las principales víctimas del intento planificado de derrocar un gobierno electo, mediante lo que el politólogo estadounidense Gene Sharp (1928-2018) calificara como un golpe blando.

EU insiste en medidas coercitivas contra Nicaragua

En coincidencia con las manifestaciones que iniciaron en abril del año pasado en Nicaragua, cuya finalidad es derrocar al presidente Daniel Ortega, EEUU pidió el adelanto de las elecciones.

El Gobierno de Estados Unidos (EE.UU.) continuó esta semana con las medidas coercitivas unilaterales que ha aplicado al Gobierno de Nicaragua desde hace casi un año, en consonancia con las manifestaciones que iniciaron en abril de 2018.

Este 18 de abril se cumple un año del inicio de manifestaciones que el Gobierno de Managua sostiene buscan desalojar del poder al presidente Daniel Ortega.

Estas movilizaciones han estado apuntaladas por decretos de la administración del mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, que han afectado al sistema financiero y a funcionarios nicaragüenses.

Desde el comienzo de las manifestaciones, el Gobierno de EEUU exigió el adelanto de las elecciones en el país centroamericano.

Sin embargo, el presidente nicaragüense Daniel Ortega le respondió a Trump que esa opción estaba descartada por las consecuencias negativas y de inestabilidad que generaría.

El Gobierno de Ortega ha impulsado en las últimas semanas una mesa de diálogo con la oposición, en la cual ha asumido el compromiso de encontrar, a través del diálogo, soluciones para llegar a la paz y a la reconciliación nacional.

Nicaragua proclama la paz

El Gobierno del Presidente Ortega reiteró el miércoles en un mensaje a la población, que “Nicaragua quiere y proclama Paz y Buena Voluntad”.

Sin embargo, también el miércoles, el asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, anunció nuevas medidas coercitivas contra Nicaragua, enfocadas ahora contra Laureano Ortega Murillo, hijo de Ortega y Murillo, así como medidas contra el Banco Corporativo (Bancorp) de Nicaragua.

La administración de Trump también dio a conocer sanciones contra Cuba y Venezuela, algo que el analista Roberto Quesada, en declaraciones a RT, consideró como un intento de Estados Unidos, dentro de su Doctrina Monroe, de someter a América Latina.

Este era el plan de la “Unidad Azul y Blanco” que fracasó hoy 17 de abril

Dándose ánimo entre ellos para apurar el trago amargo de una nueva derrota, los golpistas del MRS se quedaron esperando a las multitudes que según ellos los apoyan. Al fondo, algunas de sus camionetas de lujo.

Fracaso estrepitoso el de la autodenominada Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), este 17 de abril, al llegar solo la dirigencia a la rotonda Centroamérica, donde habían citado para las 2:00 p.m. Nicaleaks tuvo acceso al plan que prepararon con muchos días de antelación, en el que avizoraban multitudes que presionarían para la caída del presidente Daniel Ortega.

Pese a la prohibición expresa de marchar de la Policía Nacional, los de la UNAB decidieron violentar las leyes una vez más, creyendo que las imaginarias masas que los siguen se encargarían de crear las condiciones para continuar con el golpe de Estado.

Según los cabecillas del MRS, que fueron los principales organizadores de la frustrada “marcha”, en el actual “contexto la movilización cobra fuerza como estrategia y medio de presión ciudadana para la salida del régimen”. Es decir, no han abandonado la quimera de llegar al poder sin los votos del pueblo.

Utilizando alias raros, similares a los de delincuentes comunes, los del MRS agrupados en la UNAB se dividieron el trabajo que garantizaría la “colosal” marcha de este miércoles, entre cuyos objetivos estaba “fortalecer la organización, elevar el ánimo y la moral ciudadana, y seguridad en los cambios demandados”. Además, “conmemorar la insurrección cívica y pacífica de abril, recordando especialmente a los asesinados”.

Es fácil constatar que el pueblo de Nicaragua está más moralizado que nunca desde la caída de los tranques en 2018, y en cuanto a recordar “especialmente a los asesinados”, está bien que los golpistas pierdan el sueño y tengan pesadillas acordándose de sus víctimas inocentes, particularmente de la familia del barrio Carlos Marx que quemaron viva, entre ellos dos niños.

El plan de la UNAB confirma algo que la población ha venido denunciando en estos días de meditación, que es infiltrarse en las procesiones y otras actividades de la iglesia católica. Uno de los puntos exhorta a sus inexistentes bases a “fortalecer la presencia ciudadana en las actividades religiosas de semana santa con el espíritu patriótico y de recogimiento, con respeto y evitando su partidización”.

Los ejes políticos a desarrollar durante la marcha eran: “libertades, justicia y democracia”, por supuesto, a como los del MRS, empresarios golpistas, algunos obispos y el gobierno gringo ven estos conceptos, o sea, alejados completamente de los derechos de las mayorías.

Ni siquiera les ayudó la petición al COSEP para que diera la tarde libre a aquéllos que estuvieran trabajando.

Este es el documento que el MRS y la UNAB hicieron circular entre sus líderes y promotores, y que por supuesto fracasó debido al rechazo del pueblo a la violencia que esta gente ejerce en cada una de sus marchas, donde buscan víctimas mortales a fin de convencer a la ultraderecha norteamericana para que invada y ensangriente a Nicaragua:

El duro pavimento fue el único que acogió a los fracasados golpistas. Entre ellos sobresale el aspirante presidencial, Juan Sebastián Chamorro.

Acuerdos de Reunión CP- CCO-Facilitadores/as de comisiones-9 de abril 2019

Acción estratégica: Marcha 17 de abril, 2pm.

1. En este contexto la movilización cobra fuerza como estrategia y medio de presión ciudadana para la salida del régimen.
2. Objetivo:
a. fortalecer la organización, elevar el ánimo y la moral ciudadana, y seguridad en los cambios demandados.
b. Conmemorar la insurrección cívica y pacífica de abril, recordando especialmente a los asesinados.
c. Fortalecer la presencia ciudadana en las actividades religiosas de semana santa con el espíritu patriótico y de recogimiento, con respeto y evitando su partidización.
3. Los ejes políticos son: libertades, justicia y democracia.
4. Para enfrentar la represión convocamos bajo el principio de “Responsabilidad colectiva en la seguridad” y bajo el lema: “El Pueblo cuida al Pueblo”
5. La convocatoria a la marcha la hará el CP acompañado de las víctimas, estudiantes, expresos y otros sectores que así lo deseen (AMA, CPLPP, movimiento campesino), invitados por el CP. Conferencia de Prensa- Fecha: viernes 12 de abril a las 11am (pendiente lugar).
6. La membresía de las comisiones acompaña la CdP.
7. La marcha será presidida por el CP, las víctimas, Facilitadores/as de comisiones.
8. Se convocará y animará la participación de todas las organizaciones miembros de la Asamblea de la Unidad.
9. Se convocará a acciones simultáneas a los territorios y diáspora
10. Considerar paro Cívico de consumo luego de marcha en caso de represión.
11. La carta a la PN se entregará viernes 12- 8am, previa recolección de firmas el miércoles 10.
12. Solicitar al MpN ser garante.
13. Notificar a los medios acerca de la conferencia de prensa, el jueves/Responsable Oly
14. Enviar carta al COSEP solicitando provean permiso a trabajadores/as en caso de que estén laborando.
15. La Comisión de movilización planeara la Ruta y medidas de seguridad, plan de medios y convocatoria a la Conferencia de prensa. E indicará que ayuda necesita de otras comisiones y CP.

Otras acciones:
Sábado 13- Huella azul y blanco.
Campana de expectativa sobre la fecha del 17-miércoles y jueves.
Campana de autocuido y seguridad: “El pueblo cuida al pueblo”.
Llamado sutil a recordar a los caídos y a pedir por la paz de a quienes participen de las fiestas religiosas en semana santa sin ser específicos y sin politizar las fiestas.

Los facilitadores/as convocarán a sus comisiones para transmitir estos acuerdos de forma oral, y organizar su participación en la marcha.

A la calle-

GUANUCA
MARCHA
MIÉRCOLES 17 DE ABRIL
NUESTRA ORGANIZACIÓN

Seguridad

1. Grupo de Monitoreo permanente de tramos, movimientos policiales o de paramilitares.
@Guanuca

2. Monitoreo de redes.
@Sudoku1
@Pizotesolo

3. Grupo de evacuación.
DAYSI TAMARA DAVILA

Marcha

1. Grupo de sonido
@vandalica1
Xochilt

2. Emergencias de salud y ambulancias
@SuyenB
@vandalica1

Derechos humanos

Tamara
@grillo31
@LaMarQuin

1. Grupo de registro de eventos de violaciones de derechos humanos, incluyendo la construcción de listado de secuestrados, heridos, golpeados, etc.

Coordinación con chat Anuncios 2018

Comunicación

1. Mecanismos de comunicación generales

Zello, Sun Tzu
Grupo Monitoreo Telegram

2. Mecanismos de comunicación con líderes de la Unidad y la AC para gestiones y denuncias.
@SuyenB

3. Mecanismo de comunicación de emergencia con el Nuncio y el enviado de la OEA.
@SuyenB

En abril de 2018 fracasó la venganza somocista

NICALEAKS

Si el pueblo de Nicaragua fuera antisandinista como pregonan el MRS, sus aliados locales y sus padrinos norteamericanos, en este abril los golpistas estarían celebrando un año del asesinato del presidente Daniel Ortega, de su familia y el de decenas de miles de militantes y simpatizantes del partido FSLN.

Tuvieron al país paralizado con sus tranques, mientras, amparados en el acuartelamiento de la Policía Nacional, mataban, torturaban, violaban, vejaban y robaban a la población inocente que, perpleja y atemorizada por la pesadilla que le tocaba vivir, tenía que pasar por necesidad por los espacios sitiados.

Obispos, curas, cabecillas golpistas y periodistas de medios de comunicación derechistas, eran los únicos exonerados del peaje obligatorio, dizque “para financiar la libertad de Nicaragua”, y que en realidad sirvió como “bono” para complementar el pago diario de los delincuentes reclutados para dirigir los tranques de la muerte.

Uno de los hechos más deleznables que cometieron los golpistas, fue el asesinato de una familia entera en el barrio Carlos Marx, incluidos dos niños.

Los cabecillas del MRS, conocedores del valor simbólico y a la vez real del poblado de Monimbó en la lucha en contra del somocismo durante la insurrección popular de 1979, las echaron todas en ese lugar a fin de reclutar jóvenes.

Una calle del barrio indígena de Monimbó erizada de barricadas.

Monimbó fue cercado por barricadas por sus cuatro costados y casi calle por calle en el interior. Buscaban forzar la resistencia indígena de hace 40 años, loada por un cantor otrora sandinista y que devino en traidor, no al son de los atabales guerrilleros, sino de los dólares contantes y sonantes que le ofrecieron desde la Embajada norteamericana.

Gran desengaño golpista. La población los ignoró y los presuntos “libertadores” huyeron en desbandada en cuanto la policía, apoyada por moradores sandinistas del histórico barrio indígena, los conminó a abandonar el lugar tras un corto cruce de disparos.

Igual o peor que en Monimbó le fue al MRS y a sus compinches en otros pueblos y ciudades que creyeron “liberados” debido al acuartelamiento policial. En cuanto la denominada “caravana de la paz” llegó, los delincuentes y sus jefes militares y políticos se hicieron humo con todo y sus armas de guerra.

Desgraciadamente mucho del mal que habían planificado ya estaba hecho. Y ahí es que jugó su principal papel la Conferencia Episcopal, que de ser “testigo y mediadora”, pasó a ser cómplice y victimaria al solicitar el retiro de las autoridades del orden público de las calles como gesto de buena voluntad del gobierno.

¿Quién desconfiaba de la mayoría de obispos antes del intento de golpe? Casi nadie, y esa credibilidad que tenían hizo que el presidente Daniel Ortega les concediera la petición, que no era más que una trampa para apoderarse del país y ensangrentarlo desde una posición de fuerza.

El pueblo finalmente los venció y ahora tratan desesperadamente de seguir aferrados a la teta imperialista. ¿Qué es lo que piensan conmemorar? Las derrotas no se celebran, a no ser que vean como un gran logro los más de 200 asesinatos y el daño inconmensurable ocasionado a la economía de Nicaragua. ¿Les parece meritorio el espeluznante asesinato de la familia del barrio Carlos Marx?

Los sucesos de abril de 2018, que se extendieron por casi tres meses, son un recordatorio de que los enemigos de los pueblos no se rinden fácilmente. Fue mucho lo que perdió el somocismo en nuestro país, ministros, generalotes, altos funcionarios y buena parte de la burguesía que lo apoyaba tuvieron que migrar hacia Estados Unidos. Y en la huida precipitada no pudieron llevar mucho de lo que habían atesorado en décadas de latrocinio.

Muchos retornaron a Nicaragua en la década de los 90 con ánimo de venganza, lo que no lograron concretar debido a que el sandinismo se mantuvo cohesionado en torno a Daniel Ortega, el único que recogió los pedazos del sueño revolucionario tras la derrota electoral de 1990, y siguió adelante.

Hoy vemos que muchos de los que se alzaron en abril de 2018 en contra del gobierno del FSLN, son descendientes de aquéllos somocistas y burgueses obligados a escapar de la furia del pueblo. Esa es una de las causas del ensañamiento en contra de los jóvenes miembros de la Policía Nacional, a quienes ven como la reencarnación de los combatientes que derrocaron a su privilegiada e infame parentela.

El año pasado observamos a hijos, nietos, sobrinos y demás de exguardias y exfuncionarios somocistas ya fallecidos, que en su momento se unieron a la lucha revolucionaria en 1979 a fin de salvar a sus parientes de un posible ajusticiamiento popular, que aprovecharon las violentas acciones de abril de 2018 para “voltearse” y retornar a la posición política de la que supuestamente habían renegado.

Hace un año fuimos testigos del somocismo redivivo clamando desquite

La expresidenta del MRS, Ana Margarita Vijil y dueños de ONG de derechos humanos, pidiendo a Ileana Ros-Lehtinen sanciones para Nicaragua.

contra quienes lo desplazaron del poder. El “mérito” de resucitar al monstruo que yacía en estado de letargo fue de los cabecillas del MRS, convertidos ellos mismos en lo que habían jurado combatir.

Hace un año, el pueblo volvió a demostrar que sigue rechazando todo lo que simbolice a la dinastía sangrienta, aunque se nos presente ahora con ropaje naranja, sotanas negras, usurpando la música que lo destronó y siempre de la mano de los perros de la guerra del imperio.

No hay que bajar la guardia nunca. En Europa e incluso en Estados Unidos, el nazismo de Hitler que muchos creyeron enterrado hace más de 70 años ha vuelto a resurgir con mucha fuerza, llegando a ocupar posiciones cimeras en gobiernos actuales. El mal también se recicla. Esa debe ser una de las principales lecciones de los sucesos de abril de 2018 en Nicaragua.

OIM recibe propuesta de Nicaragua para que retornen nacionales

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), anunció que recibió y estudiará la propuesta del gobierno de Nicaragua para el retorno voluntario de los nacionales que salieron del país a raíz de los sucesos de abril de 2018.

La OIM recibió una solicitud formal del gobierno de la nación centroamericana en la que pide apoyo para el Programa de Retorno Voluntario Asistido de los Nicaragüenses en el Exterior, petición que el organismo aceptó analizar y estudiar una vez conozca los detalles.

El Ejecutivo anunció la iniciativa este lunes, la cual especifica que no ampara a aquellos con causas judiciales abiertas, acusaciones formales de las autoridades competentes y con nexos probados con el intento de golpe de Estado de abril de 2018.

Tampoco se beneficiarán del programa autores y/o acusados de delitos comunes que estén prófugos de la justicia, sin importar la fecha de los hechos.

En un comunicado, la Oficina Regional de la OIM, con sede en Costa Rica, explica que la institución ‘espera poder cooperar con el retorno voluntario digno y seguro de los migrantes nicaragüenses en el marco de una trabajo concertado con todos los sectores de la sociedad de Nicaragua’.

El organismo aclara en el texto que los programas de retorno voluntario que apoyan se basan en la decisión libre de los migrantes y se gestiona en apego a ‘los principios de respeto a los derechos humanos, dignidad, seguridad, y confidencialidad de los datos personales’.

La propuesta de Programa enviada a la OIM es resultado de una gestión unilateral del gobierno de la nación centroamericana, que lo presentó a la opositora Alianza Cívica en el marco de la Mesa de Negociaciones y no fue aprobado de consenso como establece ese mecanismo de diálogo.

Estructurada en tres puntos, la iniciativa establece como primer paso la promoción del retorno voluntario asistido y sostenible, informando a los ciudadanos que retornen de las condiciones para su regreso.

Estipula además las garantías y facilidades para el retorno voluntario asistido, digno y humano de conformidad con el respeto de los derechos humanos.

Por último, acuerda garantizar el respeto del principio de no devolución y medidas de seguridad interna, todo en respeto de los Derechos Humanos según lo establecido en la Constitución de Nicaragua.

Para que el acuerdo se cumpla según el programa, autoridades pertinentes garantizarán la asistencia durante los trámites de documentación, migración y aduanas al llegar a los puestos fronterizos terrestres, marítimos o aéreos.

También recibirán y tratarán a quienes retornen al país en condiciones de dignidad y seguridad física y jurídica a su llegada, explicó el gobierno.

Policía Nacional niega permiso a grupos que quieren conmemorar fallido golpe de Estado

Por otro lado, la Policía Nacional anunció que no autoriza la movilización pública solicitada por sectores de la oposición para el 17 de abril teniendo en cuenta los resultados negativos de intentos anteriores.

Según la resolución 03-2019 firmada por el jefe de la Dirección de Seguridad Pública, comisionado general Olivio Hernández, la institución desestimó la solicitud de acuerdo a lo estipulado en las leyes y funciones de los uniformados.

La Constitución de Nicaragua “reconoce el derecho de concentración, manifestación y movilización pública”, pero la Ley 872 establece que la Policía Nacional es la instancia facultada para otorgar permisos y autorizaciones para efectuar eventos de este tipo.

El documento explica además que la solicitud no cumple con los requisitos establecidos por la legislación del país y que las personas que la entregaron son partícipes de los intentos de movilizaciones anteriores que terminaron en la alteración del orden público y resultaron heridas varias personas.

La Policía Nacional reiteró su compromiso en el cumplimiento del deber constitucional de garantizar la seguridad y tranquilidad ciudadana, así como establecer responsabilidades y cargos contra quienes pretendan alterar la paz y la convivencia.

Las solicitudes de marchas anteriores también fueron prohibidas por la Policía, sin embargo, los grupos opositores hicieron caso omiso de la disposición, desafiando abiertamente a las autoridades del país y desconociendo la gestión conciliadora de la Mesa de Negociación por el Entendimiento y la Paz en Nicaragua.

Las protestas, según sus protagonistas, tienen como fin exigir al Estado “la liberación de los presos políticos y la restauración de derechos constitucionales”, demandas a las que el gobierno sandinista dio respuesta de acuerdo con la opositora Alianza Cívica, su contraparte en la mesa.

Entre los resultados de las negociaciones figura la liberación de todos los detenidos en relación con el intento de golpe de Estado de abril de 2018, en un plazo de 90 días a partir del 20 de marzo, día en que se hizo público el acuerdo. Hasta el momento han sido excarceladas más de 800 personas, las más recientes ayer 17 de abril, que se benefician del régimen de convivencia familiar.

Imperio y Nicaragua

Jorge Capelán

Hace un año los golpistas decían que el único sentido de sentarse en torno a una mesa era definir cuándo y cómo el Gobierno sandinista, y en especial el comandante Daniel Ortega y la compañera Rosario Murillo, abordarían un avión con rumbo al exilio.

Hoy la mayoría de ellos están sentados, en un avanzado proceso, negociando con ese mismo Gobierno y con ese mismo Estado cuya legitimidad negaron y que quisieron destruir por las armas.

No están negociando la salida del Gobierno sino la liberación de sus presos, el retorno de sus exiliados y, a futuro, su participación en un proceso de elecciones según lo establecido en la Constitución de la República, ni antes ni después del 2021.

Poco a poco se van dispersando las nubes de humo y polvo levantadas por la retórica golpista del odio, que sembraron en ciertos sectores del pueblo de Nicaragua y en amplios sectores de la opinión pública mundial, la noción de que lo que estaba teniendo lugar entre abril y julio de 2018 era una verdadera insurrección popular contra un Gobierno espurio.

A pesar de casi 253 muertos, 2,018 heridos, y de haber sufrido una caída del PIB interanual del orden del 3.8% con la pérdida de unos 130 mil puestos de trabajo y el cierre de uno de cada cuatro negocios, la imagen que emerge tras el fracaso del “golpe suave” no es una de ruinas, sino la de un amplísimo consenso social en torno a la idea de que lo importante es sacar adelante el país, salir de la pobreza y buscar formas de convivencia social en la práctica, en la vida cotidiana.

Hace un año los obispos mediaron, pero muchos de ellos estaban jugando un papel dirigente entre las fuerzas que por las armas querían destruir las instituciones. Nunca actuaron como mediador sino como juez y parte.

Hoy en día esos prelados han desaparecido de la escena. El principal de ellos, el obispo de Managua, Silvio Báez, está siendo trasladado a Roma por el propio sumo pontífice y el que efectivamente está jugando un papel de mediador es el embajador del papa Francisco en el país, el nuncio Waldemar Sommertag.

Poco a poco, primero dentro y luego fuera de Nicaragua, el principio de la realidad se está haciendo valer por encima del principio del placer golpista que exigía a toda costa derrocar al sandinismo y destruir el país por medio de la guerra civil.

Dentro de Nicaragua, sin embargo, el principio que se está imponiendo desde hace meses, más allá de la dialéctica de los otros del odio y la guerra, es el del amor.

EU elabora soluciones militares para contener apoyo de Rusia, China y Cuba a Venezuela

El Pentágono está desarrollando soluciones militares para contener la ‘influencia’ de Rusia, China y Cuba sobre el Gobierno del presidente venezolano, Nicolás Maduro, informó el canal estadounidense CNN con referencia a una fuente en el Departamento de Defensa de EEUU, familiarizada con la situación.

Según el medio, las opciones de disuasión podrían incluir maniobras navales de EEUU en la región y una mayor interacción militar con los países vecinos. La idea es obstaculizar el acceso de Rusia, China y Cuba a la región.

De acuerdo con la fuente de CNN, las actividades preliminares las lleva a cabo el Estado Mayor Conjunto del Pentágono, responsable de planear las futuras operaciones militares, y el Comando Sur de Estados Unidos, que supervisa cualquier injerencia militar de las tropas estadounidenses en el hemisferio sur.

El experto en Latinoamérica Mijaíl Beliat, profesor de la Universidad Estatal de Humanidades de Rusia, comentó en declaraciones a Sputnik que se trata de una “situación similar a la de la Crisis de los Misiles en Cuba, cuando, como resultado de un enfrentamiento directo, todo el mundo estuvo al borde de una guerra mundial”.

“Me parece que actualmente las autoridades estadounidenses están llevándolo todo a una situación similar. Desgraciadamente, creo que la situación se está desarrollando en esta dirección. La contención militar es una herramienta que está más allá de la diplomacia y el derecho internacional”.

Según el analista, “la contención, por lo visto, consiste en hacer que Rusia abandone la cooperación militar con Venezuela, que tiene carácter más bien económico que político, porque se trata de unos suministros de armas sobre una base exclusivamente comercial”.

“Es una práctica muy común en todo el mundo, pero preocupa mucho a EEUU porque, sin duda, refuerza el Ejército venezolano, uno de pocos pilares que mantiene en el poder a Nicolás Maduro”, concluyó Mijaíl Beliat.

El 13 de abril, el secretario de Estado de EEUU, Mike Pompeo, acusó a Rusia de injerencia en los asuntos internos de Venezuela y llamó a Maduro “antiguo líder” del país.

La Cancillería rusa tachó las acusaciones de Pompeo de “inadmisibles” y su comportamiento de “poco diplomático”.

Varios altos cargos de EEUU, incluido el presidente, Donald Trump, afirmaron previamente que “todas las opciones están sobre la mesa” para poner fin al Gobierno de Maduro, es decir, que no descartan una intervención militar.