Cobertura de la BBC en Nicaragua

Julie Lamin, Londres*

Radio 4, de la BBC, tiene muchas cosas maravillosas, pero lamentablemente las noticias de los países latinoamericanos tienen la costumbre de ser condescendientes y erróneas. Su informe sobre Nicaragua publicado recientemente en un programa vespertino continuó esta tendencia.

Parecía injusto que, dado que Nicaragua estaba a punto de salvar las vidas de sus ciudadanos de las grandes inundaciones en la parte occidental del país, eligió ignorar la cooperación y la organización para minimizar la pérdida de vidas. En su lugar, se enfocó en los terroristas que se hacen pasar por presos políticos, quienes han causado grandes daños y sufrimiento a los nicaragüenses.

Cuando estalló la violencia en abril de 2018, muchas de las acciones fueron destructivas, con ataques incendiarios contra escuelas, centros de salud e iglesias. El tráfico se detuvo a través de los bloqueos de carreteras, mientras los matones promocionaban las armas que aterrorizaban a los ciudadanos comunes.

Esas mismas personas comunes se manifestaron en contra de los matones para que los camiones se movieran con suministros vitales de alimentos para la nación. Cada una de esas manifestaciones masivas contra sus secuestradores, mencionadas por Radio 4 en su informe, no son obligadas por el gobierno, sino expresiones sinceras de amor y paz para Nicaragua.

Si estas personas apoyan a Daniel Ortega es porque el 72% de los nicaragüenses votaron por él en las últimas elecciones. Bajo su gobierno, la pobreza se redujo a la mitad porque las pequeñas empresas y cooperativas prosperaron permitiendo a las personas más pobres tener ingresos para sacarlos de la pobreza extrema.

Como alguien que ha seguido eventos en Nicaragua desde 1979 y particularmente desde el verano de 2017, cuando pasé unas semanas allí como profesora, he visto una imagen muy diferente a la que presentó en su informe Radio 4.

Aunque su reportero dio a conocer el punto de vista de los acusados de terrorismo, no entrevistó a un solo familiar de las víctimas de sus atrocidades, la tortura y el asesinato de maestros y policías, personas que han dedicado sus vidas a ayudar a que Nicaragua sea mejor.

Hubo un punto en el que estuve de acuerdo con su reportero: hasta abril de 2018, Nicaragua era el país más pacífico de la región, y no era poca cosa si se tiene en cuenta el miedo que vive la gente al otro lado de la frontera, precisamente en Honduras.

Un último comentario. En ningún momento mencionó los miles de millones de dólares que Estados Unidos está gastando en su Fondo Nacional para la Democracia, una política deliberada para socavar la democracia de Nicaragua.

También es posible que el reportero desee investigar la coincidencia de que cualquier país latinoamericano que educa a su gente, mejora su calidad de vida a través del suministro de alimentos y el transporte, por no mencionar políticas de salud extensas y destacadas, es un país marcado por los EEUU y sus medios de comunicación pagados.

* Maestra.

¿Derechos Humanos para quién?

Ligia Arana García

Al leer la denuncia pública de la Universidad Centroamericana, no pude evitar rememorar mi angustiado mensaje enviado al Padre Idiáquez el 27 de mayo, en el cual externaba mis consideraciones sobre lo que acontecía en nuestro país (nunca atendido por su persona), y su diligente respuesta ante los arrestos de “graduados/as destacados y personas que han sido docentes de esta casa de estudios…”.

En el mensaje en cuestión, ponía al tanto al Padre sobre las amenazas sistemáticas, las intimidaciones-incluidas armas de fuego- sufridas por mi persona y mi familia de parte de terroristas a sueldo, quienes han causado tanto dolor y muerte en nuestro país.

La denuncia pública de la UCA enfatiza en la garantía de los derechos humanos de estas personas. Sin embargo, parece que existe un doble rasero para valorar quién merece que sus derechos humanos sean respetados. Yo trabajé en la UCA durante 27 años –con calidad, pasión y corazón, laborando 12 horas por muchos años-, reconocida por autoridades y estudiantado (tanto de pregrado como de posgrado) como académica de prestigio, ostentando diversos cargos de dirección, entre ellos, como Decana de la Facultad de Humanidades.

Nunca solicité ni realicé ningún esfuerzo para mis nombramientos, de ello es testigo el Padre Idiáquez, quien en su momento fungió como Vicerrector General y una de las personas que me pidió en diversas oportunidades que aceptara la Decanatura mencionada. A pesar de ello, nadie de la UCA se ha preocupado por mis derechos humanos. Es obvio que ser sandinista – siempre lo supieron, pues nunca lo oculté – me inhibe (en su lógica de realidades alternas) de ser considerada sujeta de derechos.

Las organizaciones de derechos humanos en Nicaragua – al igual que el Consejo Universitario de la UCA, la CIDH de la OEA y algunos representantes de Naciones Unidas – nunca han levantado su voz, mucho menos reconocen, las violaciones reiteradas de los derechos fundamentales de sandinistas que han sufrido crueles torturas, asesinatos, secuestros y un sinnúmero de atrocidades por parte de “protestantes pacíficos”, hoy juzgados por sus crímenes.

Quién defiende los derechos humanos de todo un pueblo que fue sometido a la inmovilidad, rehén de los tranques que ocasionaron destrucción, muerte y violaciones. Quién – de las organizaciones e instituciones mencionadas – recuerda – mucho menos menciona – que más de cien mil personas han sido despedidas (lanzadas a la ignominia junto a sus familias) durante los últimos meses por la “patriótica” empresa privada que ha sido autora de primera línea de la destrucción de nuestra economía.

Recuerden que la Universidad es “unidad en la diversidad”. Hay docentes, personal administrativo, miles de estudiantes sandinistas que no comparten la versión de la historia de los últimos meses en Nicaragua que ustedes pretenden construir y difundir como verdad consagrada. Las instituciones – sobre todo las educativas – tienen enormes retos y responsabilidades en la sociedad, en su progreso material y espiritual. Considero que desgraciadamente las autoridades de la UCA no han estado a la altura de las expectativas y se han dejado arrastrar por quienes planificaron y organizaron el fallido golpe de estado.

El pueblo es sabio y quienes fueron engañados inicialmente por las mentiras reiteradas difundidas por medios de comunicación al servicio de la traición, ya se han convencido de que sólo el Gobierno sandinista se ha preocupado por los más pobres de este país. Tienen la certeza de que lo que pretenden los golpistas es que se produzca una intervención yanqui para hacerse con el poder. El pueblo quiere trabajar en paz y lo ha demostrado fehacientemente.

Defender los derechos humanos de los más pobres y vulnerables es responsabilidad de toda persona que se precie de ser cristiana. Yo asumo la propia con todas las consecuencias que de ella se deriven.

Sé que no podré volver a pisar la Universidad Centroamericana y también lo asumo. Pero ya me conocen, siempre dije lo que pensaba y no me arrepiento de ello. Sí quiero dejar claro que mi corazón no alberga resentimiento alguno contra nadie, pues trato de cumplir con las palabras de Jesús Sacramentado: “Perdonad y seréis perdonados”.

Costa Rica, nuestro peor vecino

Margarita Vijil Gurdián, del MRS, y su par político Carlos Alvarado, presidente de Costa Rica.

Desde hace varias décadas, Costa Rica se ha convertido para Nicaragua en uno de esos terribles vecinos que no se le desean ni al peor de los enemigos. Sus últimos gobiernos se han mantenido más pendientes de nuestro país que del suyo, y aprovechando la pasada crisis provocada por los golpistas, llegaron al colmo del injerencismo entrometiéndose en los asuntos pinoleros en los foros de la OEA y ONU.

Vale decir que meterse con Nicaragua, se ha convertido en un recurso manido de sucesivos gobiernos costarricenses, que han tratado de ocultar así sus problemas internos, desviando la atención de sus connacionales.

Una de las más injerencistas fue Laura Chinchilla, quien se vio envuelta en múltiples denuncias de grave corrupción, la más visible quizás, la inservible trocha que mandó construir paralela al río San Juan, con enorme saqueo a las arcas estatales por los chanchullos cometidos por ella y sus funcionarios.

Le siguió Guillermo Solís, un anodino profesor universitario que terminó su periodo con más pena que gloria, pero que también intentó ocultar sus fracasos metiéndose con Nicaragua.

El actual mandatario tico, Carlos Alvarado es, por méritos propios, el más insignificante de todos los políticos llegados al poder. Y tal vez por eso el más peligroso, ya que desea ser tomado en cuenta tras llegar al podio presidencial por el simple hecho de apoyar el matrimonio homosexual, lo que aunque parezca inaudito, se convirtió en el tema toral de la campaña presidencial pasada en la nación vecina.

Actualmente su gobierno se encuentra afectado por una grave crisis provocada por imposiciones fiscales. Su salida era de esperar: junto a su vicepresidenta y canciller, Epsy Campbell, se ha dedicado a echarle “leña al fuego” al conflicto nicaragüense, no solo denunciando presuntas violaciones a los derechos humanos, sino dándole refugio a una caterva de delincuentes que cometieron toda suerte de tropelías en los tranques.

El gobierno de Alvarado ha convertido a su país en base de operaciones de los terroristas políticos y criminales comunes que huyeron como ratas por diferentes vías en cuanto la Policía Nacional les derribó los tranques.

Actualmente, nuestra vecina del sur brinda cobijo a los asesinos que quitaron la vida a 199 personas, la mayoría sandinistas y miembros de la Policía Nacional. Ahí están los que cometieron la masacre en Morrito, los que quitaron la vida y quemaron a varios militantes y miembros de las fuerzas del orden, los que destruyeron e incendiaron Centros de Desarrollo Infantil, edificios públicos, buses y viviendas de simpatizantes del FSLN.

En Costa Rica se encuentran también los violadores, los culpables de horrorosas torturas, de vejaciones a indefensas personas, de robos, asaltos y otros delitos. Carlos Alvarado y Epsy Campbell los presentan ante el mundo como “víctimas inocentes” del gobierno del presidente Daniel Ortega, mientras a lo interno no hallan qué hacer con ellos.

El injerencismo ha provocado quejas a lo interno de Costa Rica, como las planteadas por el Partido Vanguardia Popular, que calificó de “inaceptable y absurda la intromisión del Presidente Alvarado y de la Ministra Campbell en asuntos que son de competencia exclusiva del Gobierno de Nicaragua”.

En un comunicado firmado por su dirigencia, Vanguardia Popular lamenta “profundamente que el Ministerio de Relaciones y el Presidente Alvarado se hayan convertido en voceros del monopolio mediático que sirve a los propósitos injerencistas del imperialismo, exacerbados ahora por su propia crisis económica, política y moral”.

Y eso que señalan los críticos de Alvarado es lo que se sabe desde el inicio: el gobierno de Alvarado es un títere de la política de Estados Unidos, cuyos cabecillas como Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen intentan derrocar al FSLN, pese a que obtuvo el poder por medio de los votos.

No se puede obviar que el actual gobierno tico, a través de su presidente, es un aliado natural del MRS y su dirigencia, que se mueven “como Pedro por su casa” en el territorio vecino del sur. Alvarado se ha tomado fotos con dirigentes del MRS como Ana Margarita Vijil Gurdián, quien lo admira por su posición ante el movimiento LGTB, del cual es parte.

Carlos Alvarado llegó al poder en Costa Rica por la defensa del matrimonio homosexual. No tiene más méritos.

Tras conocer el domingo pasado la detención de Vijil Gurdián como parte de un grupo que intentó marchar ignorando disposiciones policiales, Alvarado tuiteó: “Profundamente preocupantes las detenciones de esta mañana en Nicaragua. La represión que está sufriendo el pueblo nicaragüense debe acabar”. Pero no ha dicho ni media palabra sobre las víctimas mortales de los golpistas.

Y pese a que Alvarado ha reprimido duramente las protestas en su país, con muertos, heridos y encarcelados, mostró que tiene el cinismo a flor de piel al escribir: “llamado al cese inmediato de la represión y las detenciones arbitrarias”.

Es el gobierno de Carlos Alvarado el que más intromisión ha tenido en los asuntos internos de nuestro país y a la vez el que más ha descuidado su propio terruño. Vanguardia Popular se lo recuerda:

“Los tugurios crecen en todo el país, la economía campesina está casi destruida, el dolor humano cunde como una mala hierba, los monopolios agrícolas y comerciales han desgarrado brutalmente el tejido social. El entreguismo nos ha convertido en una semicolonia yanqui. Crece el lumpen y las mafias que han puesto bajo su servicio a algunos de los más pobres. Agreguemos que más de un millón de compatriotas están dedicados a actividades informales y que más de la mitad de los asalariados ganan menos del salario mínimo.

“En este mundo signado por la más brutal injusticia social, sufrimos un gobierno que cuando busca una solución camina a tuertas y mira solo hacia la derecha”.

Ese es el gobierno de Carlos Alvarado, el mismo que pretende darle lecciones morales a Nicaragua.

Carta a los pseudoanálisis de lo ocurrido en Nicaragua

Esta carta, no sólo es en contestación a los pseudoanálisis aparecidos en diversos medios de comunicación en estos últimos meses, también es para contestar a las peroratas, amenazas y señalamientos que hemos recibido estos días aquellos/as compañeros/as que nos hemos posicionado a favor de defender la Revolución Popular Sandinista. Con sus errores y sus aciertos, con sus cagadas, como diría cualquier nica, y con sus diferencias.

Es común en algunas personas que se alinean con las posturas más reaccionarias, hablar de los años que vivieron en Nicaragua, de sus vivencias, de sus amistades. No sabemos si para darle mayor empaque a sus proclamas o para defenderse internamente con sus conciencias.

Algunos de nosotros también vivimos en Nicaragua largos años, duros, hermosos, y también tenemos muchas amistades y familiares.

La diferencia que siempre hemos encontrado entre estos cheles, es que transitábamos por Nicaraguas diferentes. La Managua donde estaba lo más cosmopolita, la de las fiestas, la de los encuentros de ¨intelectuales¨, la de los sueldazos de los ¨cooperantes¨ de las ONG, de las Toyotas HiLux, la que vivía bien ¨pijudo¨ mientras en el Norte estaba la guerra, la de verdad. Y en ese Norte vivíamos otros/as cheles, con los/as campesinos/as, con los Robur o IFAs acondicionados como medio de transporte, o con las Pikcup en las que viajábamos atrás como cualquier habitante de la zona porque nos sentíamos parte integrante de ese pueblo, comiendo polvo, calor, frío, o pijazos de agua descomunales.

Éramos felices así, y en Managua eran felices de otra forma. Formas de entender la Revolución, sin armaduras conceptuales ni teóricas de izquierda, la que nosotros vivimos era otra parte de la Revolución, la de los obreros y campesinos.

No vamos a negarles a estos autollamados teóricos de las izquierdas, ciertas de sus referencias históricas, o lo que es lo mismo, su visión histórica de ciertos sucesos en las últimas décadas en Nicaragua. Y no las vamos a repetir, porque nos convertiríamos en personajes tan pesados y cansinos como ellos, pues de tanto repetir cada vez que hablan de Nicaragua, con análisis más de cronista de barrio o de tertuliano, se pierden en la pataleta revisionista más que en verdaderos análisis teóricos o coyunturales. Simplemente es, su opinión.

Es cierto, muchos han podido ser los errores, más de los que nos hubiera gustado que sucedieran o de lo que realmente se ha realizado. Es cierto que ocurrieron muchos de los hechos relatados, pero a fuerza de ser sinceros, no se puede ser más sesgado y afirmar situaciones sin tener todos los datos.

Nosotros no los tenemos, ni creemos que los tengamos nunca, y podemos tener nuestra opinión, incluso cercana a la de ellos, pero nunca nos permitiremos la osadía de decir que sabemos todo lo que pasó, que las cosas se hicieron a conciencia, o que casi somos como un arma intelectual contrarrevolucionaria del Imperio, pero disfrazados de revolucionarios para favorecer no sabemos qué planes de confabulación casi mundial. Vamos, los que dividimos a las izquierdas. Eso suena más bien a majadería.

En esto último estaríamos pues metidos junto con Cuba, el FMLN, la Revolución Bolivariana de Venezuela, Correa, Evo, Lula, las guerrillas colombianas, etc. Vamos, los mismos que hace unos años acompañaban a Fidel y Raúl en La Habana cada 1 de Mayo. ¡Qué mal ojo tenía Fidel, qué engañado, rodeado de esa gente en la que también aparecía Daniel!

Y sí, es cierto, muchas de las situaciones que comentan que ocurrieron en Nicaragua, la cuestión es que puede ser que no ocurrieran tal como las cuentan medios de comunicación aliados al golpe o que le falten datos, o que se crean versiones de personas afines los golpistas. ¿De verdad se te creen a pies juntillas todo lo que cuentan? Permitirnos poner en duda, pues, esos “sesudos” análisis.

En algo si podríamos estar acordes con vos, en que un Estado, y más si se denomina Revolucionario, debe ser siempre laico, aconfesional. Y sí, tenemos una gran contradicción, o por decirlo de forma nica más coloquial, una profunda arrechura con ciertas derivas religiosas de gente del Frente, de cuestiones como el aborto, o de cómo se ha dirigido el partido en ciertos momentos. Pero eso también lo conoce la militancia del Frente Sandinista desde hace tiempo. Claro que hay gente en desacuerdo, claro que hay profundas contradicciones, seríamos unos/as ilusos/as si no lo asumiéramos. Claro que hay voces a lo interno que no están de acuerdo con todo lo que se hace. Y por supuesto es su deber corregirlas.

Pero, les preguntamos a los que apoyáis esta situación que está postrando a Nicaragua ante una posible nueva guerra fratricida, y van… ¿Es necesario apoyar un Golpe de estado disfrazado de rebelión universitaria o de descontento de un sector de la población? ¿De verdad todos los muertos los ha producido el Gobierno o grupos afines? ¿Acaso no hay decenas de torturados, secuestrados, asesinados entre las filas sandinistas o trabajadores de alcaldías sandinistas? ¿No fueron los tranques y sus precursores los que tuvieron desabastecida a la población y han logrado un encarecimiento de los precios que afecta a la capa más humilde de la población nicaragüense o es el Gobierno? ¿No es menos cierto que en los tranques y en esas acciones vandálicas, no sólo podría haber sectores del pueblo, sino que además se está pagando a gente de las pandillas, o de las maras centroamericanas para crear zozobra en un País que era uno de los más seguros de América Latina?

También es notorio, parcial, interesado, y malvado, no hablar de con quién está alineados los que abandonaron la Revolución y al FSLN. Cómo es posible que en sus análisis obvien, escondan y manipulen ciertas informaciones. Dígannos pues, ¿No es el COSEP y la derecha más reaccionaria la que apoyó, junto con la parte de la Iglesia más reaccionaria este intento de golpe de estado? ¿No son ciertos/as exsandinistas llenos de odio personal los/as que se está demostrando que están financiando y/o dirigiendo los secuestros, torturas, asesinatos selectivos de militantes sandinistas? Qué casualidad que a esos supuestos estudiantes autoelectos como representantes de no sabemos qué juventud nicaragüense, se les vea acompañados de los políticos norteamericanos más reaccionarios, anticastristas, antichavistas, pura contra pues. O que vayan a El Salvador a reunirse con la dirigencia de ARENA. Qué pronto se os olvida quién anda detrás de los asesinatos de Monseñor Romero, de Ellacuria, de los escuadrones de la muerte. ¿Esa es vuestra noción de izquierda? ¿Esto es lo que estáis defendiendo?

Hablan de excomandantes o intelectuales que están fuera del Frente. Es cierto, ¿pero éstos son más valiosos, o son más sinceros que los que se quedaron? ¿Es que la militancia del Frente es dunda y vive engañada? Por cierto, gracias a las proclamas llenas de odio de varios de ellos/as, fomentando el odio y la violencia casi enfermiza, logrando el asesinato selectivo de militantes sandinistas, han conseguido un efecto aglutinador que ha hecho volver con más ganas que nunca a militantes distanciados y adormecidos en la defensa del FSLN. Y ellos/as son los/as que decidirán cómo debe reorganizarse el Frente después de este acontecer histórico que está llevado a un derramamiento de sangre innecesario. Allá cada quien con sus responsabilidades, que las hay, y grandes, sobre la sangre y la destrucción de parte del país.

También se te olvida, o lo haces de soslayo, hablar de la implicación del imperialismo norteamericano. Y sí, tiene mucho que ver, como siempre en América Latina.

Por ello sólo os pido cordura, sensatez, valentía. Puede que una parte del pueblo de Nicaragua esté pidiendo cambios, también dentro de las filas del FSLN, pero lo que se está exigiendo es PAZ y DIALOGO. Y por ello os solicitamos, o nos sumamos a este carro o seremos cómplices de una situación en la que los bandos ya están claros.

Así pues, trabajemos por el Diálogo, por la Paz, porque Nicaragua está cansada de guerras, sobre todo si gente como nosotros/as, las vivimos y opinamos de lejos.

¡VIVA SANDINO!
¡VIVA LA REVOLUCIÓN POPULAR SANDINISTA!
• Jose Miguel Jiménez, Internacionalista. Euskal Herria.
• José M. Torres Pérez. Internacionalista. Madrid.
• Jaume Soler i Pastells. President SOARPAL. Catalunya.
• Azucena de la Fuente Yusta. Internacionalista. Estado español.
• Joakin Alfonso Marín. Internacionalista. Estado español.
• Pilar Navarro Rico, experta en cooperación al desarrollo, Madrid.

Protesta por manipulación de DDHH por parte de Amnistía Internacional

Ante la nueva campaña de mentiras que inició Amnistía Internacional desde Madrid contra el Gobierno de Nicaragua, queremos denunciar el papel de esa organización mediante este comunicado, al que acompañan más de 200 firmas:

Amnistía Internacional vuelve a degradar sus funciones emitiendo un informe contra el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional de la República de Nicaragua, con sesgados encuadres y bajo una intencionalidad política maliciosa. El lamentable comportamiento de esta organización, ha quedado demostrado a lo largo de su historia. Existe un inventario de dudosas actuaciones que ponen en entredicho su labor. Veamos:

– Su pésima actuación y encubrimiento en la guerra de la antigua Yugoslavia.

– Informes que equiparan la violencia del estado israelí con la legítima defensa que hace uso el pueblo palestino. En este caso, la gravedad del asunto llega hasta que, la misma Amnistía Internacional de Israel, ha servido como un frente de propaganda que manipula informes y de esta forma desagraviar los intereses de Israel.

– En la invasión a Kuwait, perpetrada por el imperialismo/colonialismo estadounidense, el entonces presidente George Bush se amparó en un informe de Amnistía Internacional en el que afirmaba que los soldados iraquíes habían sacado a los bebés de sus incubadoras. Luego vino una gigantesca empresa de relaciones públicas estadounidense a finiquitar su trabajo. Amnistía Internacional había labrado el camino.

– 2011: Amnistía Internacional de Francia jugó un papel decisivo en la difusión de la propaganda contra Libia antes del bombardeo de la OTAN.

– 2012: Amnistía Internacional colocó carteles publicitarios en los EE.UU. en los que alababa las acciones de la OTAN en Afganistán.

Con estos antecedentes funestos y muchos más que, por cuestión de espacio no se pueden comentar, esta organización queda absoluta y rotundamente desacreditada para emitir juicios sobre una realidad que no tiene idea y no le interesa conocer. Su interés y objetivo para lo que fue creada es: manipular, tergiversar, servir de allanadora de camino para la propaganda. Triste papel que el imperialismo/colonialismo, al finalizar lo que Eric Hobsbawm llamó corto, pero violento siglo XX, le ha otorgado a organizaciones como esta.

Para que los informes y actuaciones mencionadas emitidos por Amnistía Internacional, puedan adquirir ese encuadre maledicente e inclinado se vale de:

• Meras argucias y tretas que pretende enmascarar de metodología.
• Informantes unidimensionales (nada que ver con el informante etnográfico) que disfraza de fuentes.
• Manipulación in situ (más allá de la manida imaginación de C. Wright Mills) que disfraza de trabajo de campo.
• Selectividad y clasificación arbitraria que disfraza de análisis.

Hay más, pero a estas nos referiremos ahora que le toca el turno a Nicaragua. Para elaborar los informes sobre Nicaragua, Amnistía ha utilizado únicamente como fuente una ONG abiertamente opositora al gobierno mucho antes del fallido intento golpe de estado, perpetrado por medio de un formato de guerra híbrida. El financiamiento de esta ONG proviene exclusivamente de la cooperación del gobierno de los Estados Unidos. Y a pesar que el CENIDH hizo uso de fotografías de personas vivas que residen fuera de Nicaragua, Amnistía y otras organizaciones, no fueron capaces de cuestionar la veracidad y la instrumentalización de las víctimas.

Así también, en Nicaragua, sus informes, los ha alimentado de fake news tomadas de las redes sociales virtuales, de los medios opositores al gobierno y de lo que se denomina selectividad del informante, consiguiendo con esto catalogar, clasificar e inventariar cuantas “víctimas” requiere, tal como lo ha hecho en los casos mencionados al inicio de este escrito. Es decir, el informante, la fuente es unidimensional en el más estricto uso de esta palabra. Estos informantes han hecho de los acontecimientos en Nicaragua un auténtico monopolio de los Derechos Humanos y de lo que es peor, de la muerte de personas inocentes.

Ahora bien, esta organización ha entrado a otra fase con sus informes maliciosos en lo que corresponde a Nicaragua. Sin embargo, con lo señalado, su descalificación es total en lo que corresponde a pretender emitir otro informe, pero, su razón infamante, puesta al servicio de otros intereses no los detiene. En este sentido, Amnistía, dentro de su narrativa emite juicios de valor arbitrarios y habla de una supuesta degradación en materia de Derechos Humanos y pretende circunscribir esas afirmaciones retorciendo los hechos y las categorías. Por ello, sin pudor, sin empacho, transforma a un grupo de personajes adversos al gobierno y fuertemente vinculados con la derecha nicaragüense, ejecutores de la violencia extrema a la que sometieron al país: torturando, quemando a personas, a familias enteras, edificios públicos, masacrando policías, a trabajadores públicos y aterrorizando a pueblos enteros, en manifestantes pacíficos privados de libertad.

De igual forma vendrá con sus clichés de criminalización de manifestantes y opositores. Esta narrativa responde también, a querer justificar un relato que a todas luces genera dudas al preguntarnos ¿Cómo es posible que una institución policial como la nicaragüense reconocida por su labor comunitaria, su cercanía con la comunidad, ejemplar en el combate preventivo del crimen, de la noche a la mañana, un día haya decidido entregarse al irrespeto de los Derechos Humanos? Nicaragua, aún frente a los acontecimientos de los últimos meses, es el país con los índices de seguridad ciudadana más envidiables de la región, esto gracias a la cohesión social y por supuesto a la labor preventiva de la Policía Nicaragüense. Cualquier experto en seguridad ciudadana sabe que los logros de las políticas de seguridad en Nicaragua se deben al modelo del alto nivel de integración de la Policía con su comunidad.

Por ello, son patéticos y fuera de foco los señalamientos de esta organización con relación a la Policía de Nicaragua. Es ignominioso cuando se lee, en estos llamados informes, que se pretende poner a buen resguardo a personajes que, no tuvieron el más mínimo reparo en violar, asesinar, torturar en los llamados tranques de la muerte. No obstante, ahora que el cuerpo de seguridad de Nicaragua, con las leyes en la mano y las contundentes pruebas grabadas en teléfonos móviles por los mismos hechores, realiza su trabajo, Amnistía Internacional, de forma absurda e improcedente, tal como lo ha hecho a lo largo de su historia, demostrado aquí, pretende condenar el Derecho de hacer justicia con toda la legalidad que la constitución le confiere a la Policía Nacional de la República de Nicaragua. Este somero diagnóstico nos permite refrendar con autoridad que organizaciones como Amnistía Internacional no tienen credenciales metodológicas, ni éticas, aunque se le haya concedido el nobel de la paz. También se le concedió a gente como Elihu Root y Henry Kissinger. Estudiosos como Morris Berman demuestran contundentemente semejante desatino. Sugerimos, a Amnistía, que se realice un informe hacia adentro y quizá así podrá conseguir alguna credibilidad.

NICARAGUA QUIERE PAZ, NO INFORMES LLENOS DE MENTIRAS Y MANIPULACIONES

Por todo ello, los firmantes rechazamos, repudiamos y refutamos, con toda la razón que nos asiste, el funesto y sesgado informe sobre Nicaragua que Amnistía Internacional ha presentado en Madrid.

Entre los más de 200 firmantes se encuentran:
Comité Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista. Por unanimidad
Plataforma de Solidaridad con Nicaragua y el FSLN. Madrid. Por unanimidad
SANDINISTAK, Plataforma vasca de Solidaridad con el FSLN.Euskal Herria. Por unanimidad.
Comunidad “Arlen Siu” de Nicaragüenses en el País Vasco
Plataforma de Solidaridad con Nicaragua y el FSLN. Sevilla. Por unanimidad
Red de Solidaridad y Amistad con Nicaragua y el FSLN. Murcia. Por unanimidad
Red de Activistas Sandinistas de la Región de Murcia
Comité Internacionalista de Solidaridad con Nicaragua y el FSLN.Zaragoza. Por unanimidad
Brigada Rubén Darío. Catalunya. Por unanimidad
Plataforma de Sandinistas en España. Por unanimidad
UJCE-Murcia
Iniciativa Comunista
Atilio A. Boron, profesor de teoría política de la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de Avellaneda.
Ángeles Díez Rodríguez, Frente Antiimperialista Internacionalista
Claudia Salerno Caldera, Embajadora de la República Bolivariana de Venezuela ante el Reino de Bélgica y la Unión Europea
Javier Couso Permuy, eurodiputado de Izquierda Unida

Pompeo visita Panamá “para hablar” de Nicaragua y Venezuela

Mike Pompeo, secretario de Estado norteamericano.

El secretario estadounidense de Estado, Mike Pompeo, hará hoy una sorpresiva visita a Panamá para hablar sobre Venezuela y Nicaragua, según su vocera, aunque la Cancillería istmeña dijo que es para reafirmar los fuertes lazos bilaterales.

La comunicación oficial panameña, hecha posterior al anuncio de la representación de Estados Unidos en esta capital, señaló que ‘el espacio será propicio para reafirmar los fuertes lazos que unen a estas dos naciones, con una agenda amplia y robusta enfocada en seguridad, comercio, intercambio educativo y cultural, entre otros’.

La fuente confirmó la entrevista con el presidente del país, Juan Carlos Varela, y con la vicepresidenta y canciller, Isabel de Saint Malo, informada previamente por el Departamento de Estado, el cual dijo que discutirán sobre las prioridades regionales, “incluyendo la defensa de la democracia en Venezuela y Nicaragua”.

Según las estrictas reglas para la cobertura periodística, el diplomático mantendrá distancia con los periodistas, pues hasta el momento no está prevista ninguna declaración o pronunciamiento público y los medios solo presenciarán el recibimiento oficial en la entrada del Palacio Presidencial.

Pompeo llegará aquí luego que Washington en septiembre pasado llamó a consultas a su encargada de negocios en el Istmo, Roxanne Cabral, por la decisión de Panamá de romper relaciones con Taiwán y reconocer la existencia de una sola China, con cuyo gobierno estableció relaciones en junio de 2017.

La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, confirmó que el llamado de sus jefes de legaciones en Panamá, El Salvador y República Dominicana estaba “relacionada con decisiones recientes de ya no reconocer a Taiwán”, al tiempo que chantajeó al vincularlo con el apoyo de su país a “instituciones y economías fuertes, independientes y democráticas…”.

Por tanto, analistas locales aseguran que el tema estará dentro de las conversaciones privadas, e incluso algunos opinan que pudiera ser el centro del diálogo, tomando en cuenta que recientemente el propio vicepresidente estadounidense, Mike Pence, atacó verbalmente a la nación asiática en un discurso como parte de una escalada antichina.

Nauert informó ayer, también, que Pompeo llegará mañana a México, donde se reunirá con el presidente Enrique Peña Nieto; el secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, y el designado en ese cargo para el próximo gobierno, Marcelo Ebrard; no anunció encuentro alguno con el mandatario electo Andrés Manuel López Obrador.

Las preguntas sin respuesta de Cuba a los EEUU

Ibis Frade Brito | Prensa Latina

En todo el mundo crecen los cuestionamientos y críticas contra Estados Unidos, un país que mientras se declara defensor de los derechos humanos, alienta políticas para encarcelar a menores de edad o segregar a los inmigrantes.

Pero Washington parece mostrar más interés en señalar a otros, que en arreglar sus propios asuntos, y la víspera, organizó un evento en la sala del Consejo Económico y Social de Naciones Unidas (Ecosoc) para lanzar una campaña contra Cuba.

Si bien no le permitieron realizar una intervención y silenciaron su micrófono, la representante permanente de Cuba ante la ONU, Anayansi Rodríguez, alzó su voz para cuestionar la legitimidad del evento, ‘que jamás debió permitirse en los predios de la ONU pues su objetivo es atacar a un Estado miembro’.

Por ello, dijo a viva voz en la sala del Ecosoc, es lamentable que la secretaría de Naciones Unidas permita que se le haga partícipe de un ejercicio políticamente motivado contra uno de los países integrantes de la organización multilateral. El hecho de que su sede principal se encuentre en Nueva York, no significa que Estados Unidos puede adueñarse de la ONU para agredir a otros Estados, igualmente soberanos, recalcó la diplomática cubana.

Tienen mucho que resolver en su propio territorio en materia de derechos humanos y deberían concentrarse en eso, en lugar de fabricar eventos como este, subrayó la embajadora.

A pesar de la oposición de los organizadores del evento, miembros del cuerpo diplomático de Cuba y otros países latinoamericanos como Bolivia y Nicaragua, insistieron en participar para denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas por Estados Unidos.

¿Qué ofreció Estados Unidos a cambio para poder realizar un evento como este, que viola las normas de la organización multilateral?, cuestionó la delegación cubana que se negó a salir de la sala.

Teniendo en cuenta que Estados Unidos está tan preocupado por los derechos humanos en Cuba ¿cuándo van a desmantelar el bloqueo económico, comercial y financiero contra nuestro país?, un mecanismo que constituye una violación flagrante a los derechos humanos, apuntó la representante permanente alterna de la isla ante la ONU, Ana Silvia Rodríguez.

Si tan comprometido está Washington con la causa de los derechos humanos, ¿por qué no ha permitido una investigación internacional sobre las torturas y atrocidades cometidas por sus fuerzas en la Basa Naval de Guantánamo?, añadió.

¿Por qué no hacen un evento como este para explicarle a la comunidad internacional cómo se protegieron los derechos humanos de las personas detenidas en Abu Grahib y en la Base Naval de Guántanamo?, espetó.

También el embajador cubano Humberto Rivera lanzó preguntas a los organizadores del evento que quedaron sin respuestas.

¿Cómo pretende Estados Unidos solucionar la existencia de perfiles raciales en las instituciones encargadas del cumplimiento de la ley? ¿Por qué mueren más negros que blancos a manos de la policía? ¿Por qué mueren más presos negros que blancos?, fueron algunas de las interrogantes.

El diplomático cubano cuestionó por qué Estados Unidos no diseñó la campaña “Jailed for what” (Cárcel por qué) para defender los derechos de los niños migrantes encarcelados al llegar al supuesto país de la libertad: ¿por qué están esos niños en prisión?, dijo.

Inicialmente, la representación norteamericana proyectó que unas 200 personas asistirían al Ecosoc para el lanzamiento de la campaña anticubana “Jailed for what”, sobre la supuesta existencia de presos políticos en Cuba.

Pero apenas una veintena respondió a esta convocatoria y eran más las personas que entraron a la sala para oponerse al empleo de Naciones Unidas con tales fines.

Algunos de los panelistas, a la luz de la mayoría de las legislaciones del mundo, calificarían como agentes extranjeros o mercenarios y esto deshonra a la ONU, protestaban desde sus asientos quienes permanecieron en el salón a pesar de los requerimientos de que salieran.

Las delegaciones de Bolivia y Nicaragua se sumaron para expresar su apoyo a Cuba y denunciar que el evento carece de legitimidad y jamás debió permitirse en Naciones Unidas.

Los Derechos Humanos en la visión de los vencedores

Santiago Molina*

Las ONG, llamadas a resguardar el respeto de los Derechos Humanos en Nicaragua, representaron un lastimoso papel al ser guardianas de los derechos de la oposición golpista y de los intereses del imperio.

Hay fotos de algunos miembros de estas ONG en franca camaradería con cubanos-americanos del más grueso pelaje ultraderechista. Otra persona -miembro también de estas organizaciones donde la politiquería importa más que el sustrato humano- fue premiada por su trayectoria anti-sandinista en un salón de la embajada americana.

Antes de la asonada del 18 de abril, ya actuaban como verdaderos frentes de ataque contra la institucionalidad del gobierno sandinista: abogados del Mal, defendían a cualquier delincuente con tal de socavar la estabilidad del gobierno legítimo.

En este sentido, se convirtieron en dispositivos, no para proteger al ser humano por el cual fueron creadas en su origen, sino que develaron su verdadero rostro de ser fichas estratégicas de un tablero global, que desde oscuros arcanos les aseguran en dólares su existencia.

Tal fenómeno injerencista no ha escapado al análisis del filósofo italiano Giorgio Agamben, quien señala: “Democracia y derechos humanos son usados según los intereses en juego de corporaciones supranacionales con ilimitado poder y libertad, que actúan arbitrariamente en contra de Estados nacionales”.

La lista abultada de muertos (según ellas sumaron, ¡alrededor de unos cuatrocientos muertos!), refleja que su labor burocrática se reduce a manipular cifras a su antojo y no a la búsqueda de una verdad que identificara el contexto real en que pereciera cada víctima.

Bajo la mirada complaciente de estas ONG se violaron los derechos más fundamentales, pues los sandinistas no tuvieron el mismo tratamiento que los llamados miembros de la “oposición pacífica”: la tortura, el secuestro y hasta la muerte en la hoguera formaron parte de una aniquilación programada.

En las redes sociales se convocaba al crimen, el verso de Rimbaud se digitalizó: “he aquí la hora de los Asesinos”. Los sandinistas sufrieron durante tres meses su reducción biológica al ser expuestos a la violencia radical. Michel Foucault denomina este uso excesivo del poder como Biopolítica, que en breves líneas puede resumirse: “un poder generalizado sobre la vida, que significa tener un poder generalizado sobre la muerte”.

En la barbarie de los tranques, la vida fue pisoteada y desacralizada sin conciencia alguna, en ellos se hizo clara la experiencia del “mal absoluto”, y las ONG, que dicen representar la dignidad humana, confabuladas ideológicamente con las fuerzas de extrema derecha, fueron cómplices de tantos y tantos sufrimientos.

Las llamadas organizaciones de los Derechos Humanos en Nicaragua (no dejo de pensar en la fotito con la cubana-americana Ileana Ros-Lehtinen, sonriente con los “collabos” nicaragüenses, escribo “collabos” siguiendo el sentido que los franceses daban a todos aquellos que colaboraban con una potencia extranjera durante la Segunda Guerra Mundial), no han podido ocultar sus preferencias políticas, por lo tanto, han evadido la responsabilidad de tomar en serio el dolor de las familias nicaragüenses.

Walter Benjamin, filósofo, escribe en su Tesis sobre el concepto de Historia, que existen dos visiones de la realidad: la de los vencedores y la de los vencidos. La primera, es la que asumen las ONG de los Derechos Humanos en Nicaragua, pues al no conceder justicia a las víctimas del golpe fallido, suspenden sus derechos: los 23 policías asesinados han sido tratados como vidas que no merecen ser tomadas en cuenta. En la visión de los vencedores el estado de injusticia es la regla permanente.

El hoy canonizado Monseñor Oscar Arnulfo Romero fue víctima de esta visión de los vencedores. Benjamin llama a destruir este continuum injusto que las clases dominantes desean perpetuar.

La solución es romper la regla haciendo justicia a las víctimas castigando a los culpables, para que el dispositivo de la biopolítica deje de funcionar. Por qué ahora las ONG de DDHH defienden a los verdugos del pueblo llamándolos “prisioneros políticos”. Una poetisa hasta escribió poemas a las “prisioneras”, qué manera de malgastar tiempo y tinta con tal de inflar con versitos el ego que ya no da para más.

En síntesis, la desigualdad en la visión de los vencedores ha sido demasiado evidente, no es lo mismo ser un sandinista que ser un miembro de lo que ellos llaman “sociedad civil”.

Bismarck Martínez siendo torturado.

Nunca se han referido al secuestro de Bismarck de Jesús Martínez Sánchez, pero sí los verdugos pueden ahora ser considerados “héroes políticos”. Son incapaces de resolver la problemática que dio existencia a los derechos humanos, en lugar de proteger al otro de cualquier violencia que lo deshumanice, irresponsablemente han inclinado la balanza hacia políticas identitarias peligrosas.

La Historia guarda de ellas amargos recuerdos: genocidios que han dejado hondas heridas a la Humanidad. Políticas identitarias que defienden a los denominados “medios de expresión independientes”, pero callaron en cuanto al incendio de la Nueva Radio Ya.

Medios que han sido, y lo siguen siendo, detonantes de violencia. Su discurso cotidiano es dirigido a negar el progreso en avanzada del país antes del 18 de abril: niegan programas de desarrollo que el gobierno sandinista ha cumplido como el revisionismo histórico niega las cámaras de gas.

Sobre la negación obsesiva de lo real, se diría que estos medios -por todos los simulacros que han consumado- aún permanecen inmersos en el “estado postorgiástico” donde el poder mortífero de los mensajes falsos, asesina el verdadero sentido de las libertades. La “humanidad” es producir igualdad, es la única digna del hombre, es la única que crea verdaderos derechos humanos y entonces diremos que los derechos humanos son una especie de derecho infinito.

El derecho infinito del trabajador común, el derecho infinito del excluido de la sociedad, el derecho infinito de aquel que está siempre al margen, el derecho de aquel al que se le dice que toda igualdad es imposible. Ahí está la verdadera fuente de los derechos humanos, que son finalmente los derechos infinitos de los desheredados, para quienes debemos, tantas veces como podamos, producir la mayor cantidad de igualdad posible.

*El 19 Digital.

Diplomacia de guerra: pretextos y mentiras

La agenda latinoamericana de la administración de Donald Trump se parece cada vez más a lo que su gabinete de guerra y asesores fascistoides siempre han sabido hacer: fabricar pretextos, mentir y manipular, en franca coherencia con las amenazas del nuevo jefe del Consejo de Seguridad Nacional, John Bolton, de que el 2018 le deparaba mayor prominencia a la región dentro de las prioridades bélicas de su mandatario.

El presidente Trump amenaza con invadir a Venezuela; desata bloqueos, guerra económica y sanciones casi semanales contra Caracas; es el principal promotor del genocidio por hambre, y luego culpa al socialismo de empobrecer a la rica nación sudamericana; a sus vasallos y aliados ordena echar más leña al fuego y procurar la condena internacional con otro invento de su fábrica de mentiras en el Consejo de Seguridad Nacional.

Como si no fuera suficiente, incita a los militares de la nación sudamericana a protagonizar un golpe de Estado; luego se burla de ellos por su actuación durante un intento de magnicidio contra el mandatario venezolano, con empleo de drones, intentona que, aunque se plantea que se organizó en la vecina y necesitada de paz Colombia, a quienes más les interesa están en Estados Unidos.

Las ofensas, amenazas y los epítetos irrespetuosos contra Venezuela, Cuba y Nicaragua se repiten una y otra vez entre el ultrarreaccionario vicepresidente Michael Pence; el prepotente secretario de Estado Mike Pompeo, o los congresistas anticubanos y antilatinoamericanos Marco Rubio, Ileana Ros o Bob Menéndez. La chusma y la mafia se afilan los dientes con odio en vísperas de las matanzas que traman.

El director general para Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, alertó a principios de esta semana que en los últimos meses el Gobierno de Estados Unidos ha escalado la retórica hostil contra Cuba. «Acude a reiterados pronunciamientos de altos funcionarios destinados a fabricar pretextos para conducir a un clima de mayor tensión bilatera. Fabrican acusaciones infundadas contra Cuba con los llamados incidentes de salud, emitiendo imputaciones difamatorias sobre la seguridad de sus diplomáticos en Cuba».

La fracasada campaña contra la Isla en el área de los derechos humanos –cansona, desprestigiada y mil veces derrotada– se incorpora al arsenal de los inventos. Nada de diálogos y mucho menos respeto. Oídos sordos en cuanto a la disposición de la Isla a hablar entre iguales. Con guiones de guerra fría y guiños hacia los mafiosos de Miami, la directiva Trump hacia Cuba acude a acusaciones fraudulentas, campañas difamatorias y provocaciones en la ONU, como también acaba de denunciar la representante permanente cubana ante la organización, la Embajadora Anayansi Rodríguez Camejo.

La diplomática denunció la creciente politización en el tratamiento del tema de los derechos humanos, en particular contra países del Sur, en franca violación de los principios de objetividad, no selectividad e imparcialidad, que Naciones Unidas desea imprimirle al análisis del concepto. Expuso como el más reciente ejemplo la provocación organizada contra Cuba por el Gobierno de Estados Unidos en la sala del Ecosoc, uno de los órganos principales de la ONU.

Argumentó que dicha intención, usando el nombre y los predios de las Naciones Unidas para atacar a uno de sus Estados Miembros, es una clara violación de los propósitos y principios de la Carta y el Derecho Internacional, y de las normas de esta Organización para la celebración de sus reuniones.

El evento contra Cuba, el cual forma parte de una campaña difamatoria contra la Isla, constituye además un nuevo ultraje a la soberanía del pueblo cubano y un irrespeto a su libre determinación, que merece el más enérgico rechazo y condena. Enfatizó la diplomática cubana que el Gobierno de Estados Unidos carece de toda autoridad moral para juzgar a Cuba, cuando su actual administración impulsa una agenda de ideas supremacistas, racistas y xenófobas.

Después de arremeter en los más duros términos contra la ONU, de abandonar acuerdos y convenios imprescindibles para la paz mundial, la protección del medio ambiente y el desprecio por el Consejo de Derechos Humanos, Trump y su gabinete se han propuesto profanar el espíritu de la Carta de la ONU y convertir sus escenarios de diálogo y búsqueda de consensos en virtuales terrenos de operaciones agresivas y amenazas.

La reciente visita de Trump a la ONU despertó temores hasta en sus propios asesores, su discurso fue grosero y prepotente, no solo contra Latinoamérica, sino con todo el mundo, pero una señal de la antidiplomacia más aberrante, la protagonizó su exembajadora ante la organización Nikki Haley.
A la belicosa embajadora ante la ONU no le bastaron las ofensas de su presidente, y se fue a la calle, megáfono en mano, a gritar: «Vamos a seguir hasta que Maduro se haya ido».

¿Con qué moral puede hablar de derechos humanos Estados Unidos, cuando en pleno siglo XXI enjaula niños inmigrantes que siguen detenidos y separados de sus padres, que son perseguidos, expulsados y despreciados? Washington no puede ocultar que más de 2 500 familias habían sido separadas por la fuerza entre el otoño del 2017 y fines de junio del presente año.

Fuente: Granma.

La utilización de los DDHH como arma

 

Alfredo de Zayas*

* “…la experiencia demuestra que nombrar y avergonzar no alivia el sufrimiento de las víctimas y solo satisface los objetivos estratégicos de ciertos gobiernos, organizaciones no gubernamentales y una creciente industria de derechos humanos que instrumentaliza los derechos humanos con el fin de desestabilizar a otros y con la suficiente frecuencia para facilitar el “cambio de régimen”, no obstante el principio del derecho internacional consuetudinario de no intervención en los asuntos internos de los Estados soberanos”.

El arsenal de derechos humanos armados también incluye guerras no convencionales, como las guerras económicas y los regímenes de sanciones, aparentemente justificadas por las presuntas violaciones de los derechos humanos del Estado objetivo.

La utilización de los derechos humanos como un arma ha transformado el derecho individual y colectivo a la asistencia, la protección, el respeto y la solidaridad, basados en nuestra dignidad e igualdad humanas comunes, en un arsenal hostil a los competidores y adversarios políticos. En la reserva de derechos humanos como arma, la técnica de “nombrar y avergonzar” se ha convertido en una especie de ubicuo Kalashnikov.

Sin embargo, la experiencia demuestra que nombrar y avergonzar no alivia el sufrimiento de las víctimas y solo satisface los objetivos estratégicos de ciertos gobiernos, organizaciones no gubernamentales y una creciente industria de derechos humanos que instrumentaliza los derechos humanos con el fin de desestabilizar a otros y con la suficiente frecuencia para facilitar el “cambio de régimen”, no obstante el principio del derecho internacional consuetudinario de no intervención en los asuntos internos de los Estados soberanos.

Esta estrategia se basa en la falsa premisa de que el “nombrador” de alguna manera posee autoridad moral y que el “nombrado” reconocerá esta superioridad moral y actuará en consecuencia. Teóricamente, esto podría funcionar si el “nombrador” practicara “nombrar y avergonzar” de una manera no selectiva y se abstuviera de estándares dobles obvios.

Por desgracia, la técnica con frecuencia es contraproducente, porque el “nombrador” tiene sus propios esqueletos en el armario. Este ejemplo clásico de deshonestidad intelectual generalmente refuerza la resistencia de los “nombrados”, quienes estarán incluso menos dispuestos a tomar medidas para corregir sus presuntas violaciones.

O, lo que se puede suponer, el “nombrador” en realidad quiere que el “nombrado” refuerce la resistencia y se niegue a hacer concesiones, para que el “nombrado” pueda ser denunciado aún más fuerte. Esto encaja en el concepto de los derechos humanos como una herramienta de política exterior, que no pretende mejorar la vida de las personas sino facilitar los objetivos geoeconómicos.

Otra técnica de la guerra de normas es lo que se denomina “lawfare”, mediante el cual la “ley” se usa para subvertir el imperio de la ley, y el derecho penal internacional se instrumentaliza para demonizar a ciertos líderes y no a otros.

El arsenal de derechos humanos armados también incluye guerras no convencionales, como las guerras económicas y los regímenes de sanciones, aparentemente justificadas por las presuntas violaciones de los derechos humanos del Estado objetivo.

El resultado es que, lejos de ayudar a las víctimas, se toma como rehenes a poblaciones enteras, víctimas no solo de violaciones por parte de sus propios gobiernos, sino también de “castigos colectivos” por parte de los Estados que sancionan. Esto puede conllevar crímenes de lesa humanidad, cuando como consecuencia se afecta la seguridad alimentaria, los medicamentos y el equipo médico se vuelven escasos o están disponibles solo a precios exorbitantes. Demostrable, las sanciones económicas matan.

Bajo ciertas condiciones, “nombrar y avergonzar” implica nuevas violaciones de los derechos humanos y el imperio de la ley, en contra de Arts. 6, 14, 17, 19 y 26 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y podría alcanzar el umbral de lo que se denomina “discurso de odio” (Art. 20).

Conclusión: Sembrar honestidad y amistad es la mejor forma de cosechar cooperación y progreso en términos de derechos humanos. Lo que más se necesita hoy en día es una diplomacia madura, negociaciones orientadas a resultados, una cultura de diálogo y mediación, en lugar de esta cultura petulante de grandeza, intransigencia y más sagrado de lo que aparenta que no ayuda a nadie.

* Alfred0 de Zayas es un experto independiente de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos.

Fuente: TeleSur