EE.UU. busca una derrota “honorable” en guerra contra Irán

La suerte parece estar echada en la agresión contra Irán para el soberbio Donald Trump y su equipo de incapaces guerreristas. Ahora no sabe cómo salir sin que se le vea el rabo entre las piernas.

 

mpr21.info

* Si USA deja las cosas como están actualmente, significa que la situación en Oriente Medio y, muy especialmente, la supervivencia de Israel, queda en el aire. Pero si ahora los imperialistas no han logrado sus objetivos, en el futuro su situación será mucho peor.

El martes Trump declaró desde el despacho oval que Estados Unidos podría poner fin a sus operaciones militares en Irán, sin ningún tipo de negociaciones con Teherán, lo que sugiere una posible retirada en dos o tres semanas.

La apertura del Estrecho de Ormuz quedaría en manos de Irán, dejando a los países europeos la resolución definitiva del tráfico comercial.

Al ser preguntado sobre el impacto del aumento de los precios del combustible desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, Trump desestimó un acuerdo diplomático previo como condición para la retirada estadounidense. “Que haya un acuerdo o no, es irrelevante”, afirmó, añadiendo que las tropas estadounidenses abandonarían el país una vez que consideraran que Irán era incapaz de desarrollar armas nucleares.

La declaración es un cambio respecto a las posturas anteriores, que presentaban un acuerdo con Teherán como un paso necesario. Trump indicó que Irán estaba dispuesto a negociar, pero aclaró que esto no afectaría al calendario de la retirada estadounidense. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, por su parte, calificó los próximos días de “críticos”, sin descartar una invasión por tierra.

El mismo día, Trump suavizó sus declaraciones en una entrevista con la cadena CBS, indicando que aún no estaba “del todo preparado” para retirar al ejército estadounidense desplegado para mantener el paso por Ormuz, que Teherán ha cerrado.

La Casa Blanca confirmó que esta noche Trump se dirigirá al país a las 21:00 horas de Washington, para ofrecer una “actualización importante” sobre la guerra. El discurso se produce cuando el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos ha superado los cuatro dólares por galón por primera vez en más de tres años.

En el ámbito diplomático, Pakistán y China presentaron el martes una propuesta de paz de cinco puntos que exige un alto el fuego inmediato y la reapertura del Estrecho de Ormuz. En Islamabad afirman estar dispuestos a acoger conversaciones entre Estados Unidos e Irán en los próximos días.

Un desastre estratégico

Es un desastre estratégico. El modelo de proyección de fuerza ha fracasado. Estados Unidos tira la toalla porque el Pentágono se ha convencido de que es imposible que la guerra termine con una victoria de los agresores. Ni siquiera van a poder guardar las apariencias.

Obviamente, si la hipótesis anterior es válida, eso significa que la situación en Oriente Medio y, muy especialmente, la supervivencia de Israel, queda en el aire. Pero si ahora los imperialistas no han logrado sus objetivos, en el futuro su situación será mucho peor.

Estados Unidos no quiere asumir ningún tipo de compromiso y los países del Golfo deberán negociar con Irán el mantenimiento de las bases estadounidenses en la región, actualmente inutilizables.

La mayor parte de las tropas estadounidenses han huido fuera del Golfo, principalmente a Jordania y el Kurdistán iraquí. Las que aún permanecen en el Golfo se alojan mayoritariamente en hoteles e instalaciones privadas, mientras que solo una pequeña parte del personal esencial permanece en las bases.

Para Washington, la opción más sencilla sería redesplegarse y concentrarse en Jordania e Israel, dejando algunas pequeñas guarniciones en los países del Golfo, pero en instalaciones civiles.

El equilibrio de fuerzas se ha invertido por completo. La retirada de Estados Unidos de Oriente Medio deja al Estado sionista en las patas de los caballos. Pierde su mayor apoyo. El proyecto del Gran Israel que Netanyahu patrocina es inviable. El gobierno de Tel Aviv tendrá que asegurar la supervivencia del Estado en una situación muy desfavorable.

Por lo demás, el mundo queda en una crisis de mucho calado. Se mire por donde se mire, esta guerra es un punto de inflexión.