Irán ha derribado 16 drones MQ-9 Reaper, la “estrella” gringa

 

RT

* Este costoso aparato, ampliamente utilizado en todas las campañas estadounidenses en Oriente Medio, resulta vulnerable frente a un Estado con un sistema de defensa aérea desarrollado.

El dron MQ-9 Reaper se ha convertido en una de las herramientas clave de Estados Unidos en los conflictos de Oriente Medio. Estos drones se utilizan activamente para atacar objetivos dentro de Irán; sin embargo, desde el inicio del conflicto actual, Washington ha perdido más de una decena de estas aeronaves.

Inicialmente, el dron demostró su eficacia en Irak y Afganistán, pero el enfrentamiento con adversarios que cuentan con un sistema moderno de defensa aérea puso de manifiesto sus puntos débiles. Además, su elevado precio hace que el uso masivo de estos drones diste mucho de estar siempre justificado.

¿Qué se sabe sobre el MQ-9 Reaper?

El primer vuelo del MQ-9 tuvo lugar en 2007, y su desarrollador fue la empresa General Atomics. La envergadura del dron alcanza los 20 metros, y su autonomía de vuelo es de hasta 27 horas. Es capaz de alcanzar velocidades de entre 322 y 370 kilómetros por hora y elevarse a una altura de hasta 15.000 metros.

Aunque el objetivo principal de la aeronave es el reconocimiento y la vigilancia gracias a sus radares y a su prolongado tiempo de permanencia en el aire, el dron también puede transportar hasta 1.700 kilogramos de armamento. Entre ellos se encuentran los misiles AGM-114 Hellfire, las bombas láser GBU-12 Paveway II y las de alta precisión GBU-38 JDAM. Fue precisamente el MQ-9 el que se utilizó en enero de 2020 para el asesinato del general iraní Qassem Soleimani en el aeropuerto de Bagdad.

Una inversión poco rentable

El costo de un MQ-9 varía según la configuración, pero puede alcanzar los 30 millones de dólares. Desde el inicio del conflicto en Irán, según CBS News, Estados Unidos ha perdido 16 de estos aparatos, lo que supone casi 500 millones de dólares.

La vulnerabilidad de los drones también se puso de manifiesto en Yemen, donde los hutíes derribaron unos seis MQ-9 utilizando misiles antiaéreos iraníes. En este contexto, el Pentágono está considerando la posibilidad de retirarlos gradualmente del servicio para reasignar los fondos a nuevos tipos de drones.

En primera línea de las vulnerabilidades

La guerra en Irán ha vuelto a poner de manifiesto los puntos débiles del MQ-9, que anteriormente se había utilizado en Irak, Siria, Yemen y Afganistán. Como señala Wall Street Journal, los drones son lentos, su vuelo hasta objetivos clave puede llevar horas, y la falta de tecnología ‘Stealth’ los hace visibles para el enemigo. Además, el campo de visión del aparato es limitado: proporciona una imagen detallada del objetivo, pero casi no ofrece información sobre las amenazas vecinas.

«Si pensamos en los combates de alto nivel, simplemente no podemos llevarlos al campo de batalla», declaró Will Roper en 2020, entonces alto mando de la Fuerza Aérea de EE.UU., cuando se propuso poner fin a la producción del MQ-9. «Son fáciles de derribar», concluyó.