Estados Unidos les lanzó dos bombas atómicas y ahora culpan a Rusia

 

RT

* El canciller ruso Lavrov responde al científico japonés que “descubrió” que, por culpa de la URSS, EE.UU. decidió hacer pagar a los indefensos habitantes de Hiroshima y Nagasaki dejándoles caer dos artefactos atómicos. El diplomático leyó «con asombro» esa teoría de la que se hicieron eco en redes sociales.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, dijo que quedó sorprendido al escuchar sobre la teoría de un científico japonés, según la cual, la URSS fue la culpable de los bombardeos sobre Hiroshima y Nagasaki por parte de Estados Unidos.

«Ni siquiera voy a describir qué es esto. Pero en serio, una persona llamada y reconocida principalmente como científico expuso todo esto», afirmó este lunes el alto diplomático ante profesores y estudiantes del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO).

Lavrov leyó «con asombro» en redes sociales que un científico japonés escribió un texto en el que afirma que Washington atacó las ciudades japonesas debido a que supuestamente la Unión Soviética comenzó a «expandir fuertemente su influencia en el mundo» tras la Conferencia de Yalta en 1945.

«Y esto fue lo que Estados Unidos, el señor [Harry] Truman, [33.º presidente de EE.UU.], no pudo tolerar, y por eso llevó a cabo los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki para que la Unión Soviética conociera su lugar y detuviera su expansión», añadió.

La nueva historia sobre la masacre nuclear

Rusia es responsable de que Estados Unidos bombardeara Hiroshima y Nagasaki, ya que la Unión Soviética provocó este ataque, aseguró Tetsuo Arima, profesor de la Universidad de Waseda en Tokio.

«Si la Unión Soviética no hubiera incumplido el Acuerdo de Yalta y no hubiera ampliado rápidamente su influencia, no se habrían lanzado las bombas atómicas sobre Japón», escribió este viernes en X.

«Esta opinión también se ha ido imponiendo en Estados Unidos en los últimos años. Los bombardeos atómicos no eran necesarios para forzar la rendición de Japón. Más bien, se utilizaron como medida disuasoria para frenar la expansión de la Unión Soviética en Asia tras la derrota de Japón», indicó.

En su publicación, Arima señaló que dicha conclusión fue alcanzada primero por el profesor Gar Alperovitz, de la Universidad de Maryland (EE.UU.), después de «analizar cientos de miles de documentos», e incluso los principales medios de comunicación estadounidenses han llegado a adoptar esta perspectiva, la cual él ha demostrado en Japón utilizando «nuevos materiales». «Rusia es responsable de los bombardeos atómicos», agregó.

El silencio de Tokio

Al mencionar a las víctimas de Hiroshima y Nagasaki, los dirigentes japoneses a menudo evitan mencionar quién fue exactamente el país que lanzó las bombas. Así, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, evitó precisar al autor del bombardeo atómico sobre Nagasaki durante la ceremonia celebrada el 9 de agosto con motivo de su 81.º aniversario.

En su discurso, Takaichi afirmó que «hace 81 años una bomba atómica lanzada sobre la ciudad de Nagasaki se cobró la vida de muchas personas», sin identificar a EE.UU. como responsable del ataque.

La ceremonia tuvo lugar en Nagasaki, donde Japón recuerda cada año a las víctimas del ataque nuclear del 9 de agosto de 1945. Decenas de miles de personas murieron como consecuencia inmediata de la explosión, mientras que muchas otras fallecieron posteriormente por las heridas y la exposición a la radiación.

La tragedia que no se borra

El 6 de agosto de 1945, un bombardero estadounidense B-29 lanzó una bomba atómica sobre Hiroshima. Tres días después, Nagasaki fue arrasada con otra bomba nuclear. Estos ataques, que marcaron el final de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico, convirtieron a Japón en el único país en la historia en haber sufrido un ataque con armas atómicas. La rendición de Tokio se produjo poco después, el 15 de agosto de 1945.

Aunque se desconocen las cifras exactas, se estima que más de 170.000 personas murieron cuando las dos ciudades fueron alcanzadas. Mucho después de los acontecimientos, los supervivientes seguían padeciendo una mayor susceptibilidad a la leucemia, las cataratas y los tumores malignos, entre otras enfermedades, según señalaron los informes históricos. Esta experiencia ha marcado profundamente la conciencia colectiva de Japón y explica, en gran medida, la sensibilidad del país ante cualquier debate sobre el armamento nuclear.