América Latina: Nostalgia de derecha en un mundo nuevo

 

Stephen Sefton

El mundo mayoritario sigue desarrollando y consolidando un nuevo sistema de relaciones internacionales basado en el respeto y la igualdad entre las naciones y sus pueblos. Se está terminando la era del control incuestionable de la economía mundial por las élites gobernantes de los Estados Unidos y sus países aliados.

La razón de ser del desarrollo del grupo de países BRICS+ es precisamente la decisión del mundo mayoritario de satisfacer las aspiraciones y las necesidades de sus propios pueblos, lo que requiere liberarse de manera definitiva de la mano muerta de las élites imperialistas que estrangula las posibilidades de la democratización económica necesaria para lograr el desarrollo.

Por supuesto, quedan muchos desafíos a superar antes de alcanzar un nuevo equilibrio estable mundial. Pero los cambios en marcha a nivel internacional en términos del comercio, de la inversión y de las relaciones financieras ofrecen nuevas oportunidades y opciones a los países del mundo mayoritario.

Para aprovechar estas nuevas posibilidades, los países en diferentes regiones del mundo están construyendo diversos foros y espacios de cooperación y colaboración, entre los cuales el grupo BRICS+ es quizás el mejor conocido.

Un aspecto importante de estos cambios ha sido el rechazo de las políticas económicas neoliberales promovidas por Estados Unidos y las instituciones financieras bajo su control porque son incapaces de promover el desarrollo a que los pueblos del mundo mayoritario aspiran.

En América Latina y el Caribe, esta realidad enfrenta a las élites de la derecha regional con el dilema de la profunda contradicción entre el desarrollo socio-económico de sus países y su nostalgia para la seguridad del dominio político y económico facilitado por la dependencia neocolonial.

Este año las victorias electorales de la derecha en Argentina y Ecuador han hecho posible que próximamente se verá de una manera muy clara el impacto del funcionamiento de esta contradicción. También en Perú, donde el régimen usurpador ha negado programar elecciones para devolver el país a la constitucionalidad, sera posible ver el desarrollo del eventual desenlace de las mentiras y las falsas promesas de la derecha política en la región.

En Argentina y Ecuador, ambos Javier Milei y Daniel Noboa presentaron la banal oferta de un verdadero cambio en el escenario político, cuando ambos tenían el respaldo de gran parte de las élites de derecha en sus respectivos países. En esto, como en tantos otros aspectos, sus victorias electorales implican un retroceso a los períodos de mayor inestabilidad en la historia de sus países.

En el caso de Daniel Noboa se trata de un retorno al período de alta inestabilidad política del 1996 hasta 2006 en que Ecuador tenía siete presidentes en 10 años. En el caso de Javier Milei, él parece destinado a llevar Argentina de regreso al período de crisis económica de 1999 a 2002, en que Argentina tenía cinco presidentes en solo tres años.

De hecho, Daniel Noboa solo va a terminar el período electoral del ex presidente Guillermo Lasso, quien renunció antes de terminar su período, quedan solamente unos 15 meses. Durante la campaña electoral Daniel Noboa propuso medidas de corte centro-derecha, de mantener el papel del gobierno, pero hacerlo más eficiente, de combatir la corrupción, de mejorar la seguridad ciudadana y aumentar la inversión en infraestructura y educación.

Aparte de la grave crisis del dramático auge de violencia en Ecuador, otro desafío fundamental para Daniel Noboa será el problema estructural de la economía nacional señalado por un crecimiento de Producto Interno Bruto promedio de poco más de 2% durante la última década. Este bajo nivel de crecimiento económico combina con una crisis de la productividad laboral que ha tenido un promedio de desarrollo alrededor de menos 0.9% en el mismo período.

En el aspecto económico, la situación en el caso de Argentina es todavía más grave que la de Ecuador. Se trata de una disminución del Producto Interno Bruto durante la última década de un promedio de alrededor de menos 3% para el período. Y esto combina con una disminución de más de 1% de la productividad laboral en ese mismo período.

Por supuesto estas cifras surgen en parte por los efectos de las medidas aplicadas contra el Covid-19 y de las medidas coercitivas occidentales contra la Federación Rusia. Sin embargo, estos efectos imprevistos solo acentuaban tendencias ya existentes en ambos países, Ecuador y Argentina, resultado de las políticas de guerra de clase impuestas por las élites de estos países contra las mayorías de sus poblaciones.

Esto fue especialmente el caso en Argentina donde el gobierno de Mauricio Macri negoció de manera desleal un préstamo sin precedentes de parte del Fondo Monetario Internacional que violó sus propias normas al aprobar un crédito de más de US$40 mil millones.

Esa enorme cantidad de dinero se ocupaba para garantizar los pagos de la deuda pública de Argentina a sus acreedores nacionales e internacionales y dejar un legado envenenado al gobierno de Alberto Fernández de un nivel de endeudamiento prácticamente impagable.

Este deuda oprobiosa y onerosa combinado con los adversos efectos económicos derivados del Covid-19 y la agresión de los países la OTAN contra Rusia, creó el escenario para el falso oportunista Javier Milei de proyectarse como un salvador independiente cuando en verdad fue meramente una criatura mediática de las élites argentinas.

Milei es el representante idóneo de la racionalidad de la colaboración vendepatria al servicio del sistema neocolonial. Es un sirviente de la codicia apátrida, las creencias falsas egoístas, la defensa de las ganancias empresariales y la guerra de clase contra las mayorías, la marginación racista derivada de la supremacía blanca, el menosprecio a las mujeres campesinas y trabajadoras, el apoyo incondicional a la dominación de las élites occidentales y la colaboración regional con ellas.

Es partidario comprometido del oportunismo financiero especulativo, de la desigualdad socioeconómica, de todo que fomenta la dependencia neocolonial, incluso la colaboración militar.

Milei logró camuflar este nefasto perfil con la hábil mentira de ser un político innovador e independiente a favor de la más amplia libertad posible. Su programa es el programa clásico del neoliberalismo, la privatización de toda empresa estatal, incluso los sistemas de educación y de salud, como parte de una drástica disminución de las instituciones del estado en la sociedad y la economía.

La única excepción sería las fuerzas de represión de la policía y el ejército que se requiere para suprimir la resistencia al descarado robo del patrimonio del pueblo. En política externa se puede esperar que Argentina bajo Milei se retira de la CELAC y de UNASUR para darle gusto a sus amos ideológicos en Estados Unidos. Milei habla de abolir el Banco Central nacional y de dolarizar la economía nacional, pero omite mencionar que así el país va a depender de la Reserva Federal, el Banco Central yanqui. La banalidad teórica de Milei no pudo ser más estúpida o falsa.

La destrucción de su economía y sociedad prometido por la visión de extrema derecha de Javier Milei podría ser principalmente una tragedia nacional para Argentina si no fuera por su posible membresía del grupo de países BRICS+. Aunque Milei prometió de manera vehemente en su campaña que Argentina no iba a unirse al BRICS+, es poco probable que la élite argentina y sus amos norteamericanos van a dejar pasar las oportunidades de ser miembro de este grupo.

Desde el punto de vista de la élite argentina, ser miembro del BRICS abre nuevas oportunidades para enriquecerse. Desde la perspectiva yanqui, Argentina en el grupo BRICS sirve de caballo de Troya para permitir a Estados Unidos interferir de manera eficaz en el desarrollo del mundo multicéntrico en desarrollo.

La odiosa falsedad de Javier Milei es evidente por la presencia en su equipo de gobierno de personas fanáticas fieles a la dictadura militar argentina como Victoria Villaruel, su Vice Presidenta, o de funcionarios represivos del gobierno de Mauricio Macri como Patricia Bullrich y de operadores políticos de confianza de Mauricio Macri como Santiago Caputo, entre muchas otras personas similares que aportaron al éxito de la campaña electoral de Milei.

La falsa promesa electoral principal de Milei fue que iba a estabilizar de manera rápida la alta inflación que destruye el valor de los ingresos de las familias argentinas. Poco después de ganar las elecciones, Milei confesó que podría costar hasta dos años de lograr ese objetivo. La sencilla verdad de Javier Milei es que es un timador de alto vuelo.

Es prácticamente inevitable que su gobierno va a hundir a Argentina en una desastrosa crisis social y económica, peor todavía que la aventura de extracción de la riqueza del patrimonio nacional llevado a cabo por Mauricio Macri y sus compinches.

En contraste a la catástrofe en ciernes que espera Argentina y en menor grado quizás a Ecuador, la racionalidad del mundo mayoritaria se caracteriza típicamente por una buena voluntad cooperativa, un fuerte enfoque en su propia realidad y en las necesidades reales de la persona humana de la población.

A nivel nacional se valora altamente los procesos inclusivos de emancipación y la creación de riqueza nacional a través de la inversión productiva y la democratización socioeconómica. En política exterior se promueve un compromiso con la multipolaridad, con el derecho internacional y la Paz, con la defensa de la integración regional de los pueblos y una férrea defensa de la independencia soberana.

Nuestra Nicaragua es el país que ha demostrado la incuestionable validez de esta visión del desarrollo nacional y regional. El gobierno del presidente Daniel Ortega y la Vice Presidenta Compañera Rosario Murillo ha priorizado todos los componentes sociales y económicas que promueven la productividad económica y el bienestar social.

El sistema público de salud de MINSA y del INSS garantiza la salud pública de la población. El sistema de educación y capacitación técnica coordinada entre el MINED, INATEC y el Consejo Nacional de Universidades aumenta la calidad educativa y técnica de la mano de obra nacional. Instituciones como MAG, INTA, IPSA, MEFCCA e INPESCA garantizan la constante mejora de las técnicas productivas y de la calidad de los productos de consumo nacional y de exportación.

Junto con MARENA e INAFOR todas las instituciones trabajan para buscar cómo asegurar la sostenibilidad ambiental de las actividades productivas. INTUR coordina estrechamente con las instituciones correspondientes y las alcaldías para promover las mejores prácticas en el sector del turismo.

También coordinan estrechamente con las alcaldías e INIFOM, el Instituto de Cultura y los programas del Teatro Nacional Rubén Darío y la Cinemateca Nacional, además del Instituto de Deporte. El Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Banco Central y las instituciones relacionadas garantizan las condiciones óptimas de macroeconomía.

El Ejército, la Policía Nacional y las otras instancias del Ministerio de Gobernación como los Bomberos Unificados y la Dirección de Migración y Extranjería aseguran la seguridad de la ciudadanía y de las y los productores. La Corte Suprema y la Procuraduría General de la República garantizan la estabilidad jurídica.

Así que Nicaragua provee todas las condiciones para el desarrollo de su capacidad productiva: una población con acceso gratis a la salud de calidad; una fuerza laboral de alto nivel educativo, la mejor infraestructura en Centroamérica y la constante inversión en mejoras tecnológicas.

Mientras en otros países de América Latina como Argentina, Ecuador y Perú sus sociedades y economías enfrentan retrocesos al caos, decepción y destrucción del neoliberalismo, Nicaragua avanza con pasos seguros hacia nuevas Victorias del Bien Común y un mejor futuro compartido de la humanidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *