Anuncio de ataque ruso muy serio

 

Rafael Poch de Feliu, periodista catalán

* Los misiles y drones occidentales llevan años atacando territorio ruso guiados por la inteligencia militar de Estados Unidos, y en Moscú se ha llegado a la conclusión de que hay que escalar para ser tomado en serio.

Va a haber un ataque ruso a Kiev muy serio. Es cuestión de días. Esto no es un pronóstico, sino un anuncio. Un anuncio del Ministerio de Exteriores ruso. Fue formulado el lunes 25 de mayo y acompañado de una llamada telefónica del ministro Sergei Lavrov a su homólogo estadounidense, Marco Rubio. Nuestros medios no informan de esto adecuadamente, si es que lo hacen, y otros, como la BBC no se lo toman en serio (Russia ramps up threats against Ukraine. What does that say about the war?).

La nota del Ministerio de exteriores ruso dice así: “Las Fuerzas Armadas de Rusia van a asestar progresivamente golpes sistémicos contra instalaciones de la industria militar ucraniana en Kiev, incluso los lugares específicos de diseño, fabricación, programación y preparación para el uso de drones que el régimen de Kíev utiliza con la asistencia de profesionales de la OTAN, responsables por suministrar los componentes, entregar datos de información y establecer los blancos. Además, los golpes serán lanzados contra los centros de toma de decisiones y puestos de mando.

Debido a que las instalaciones arriba mencionadas se sitúan por toda Kiev, les advertimos a los ciudadanos extranjeros, incluso al personal de las misiones diplomáticas y representaciones de las organizaciones internacionales, que es necesario abandonar la ciudad lo antes posible, y a los residentes de la capital ucraniana los avisamos de que no se acerquen a las infraestructuras militares y administrativas del régimen de Zelenski”. (Declaración del MAE de Rusia en relación con ataques de unidades armadas del régimen kievita contra la población civil de Rusia – Ministerio de Asuntos Exteriores de la Federación de Rusia).

Un importante diplomático ruso explica que esta nota es consecuencia de una decisión concertada del conjunto de la dirección rusa y que, si no hay reacción, entiende que seguirán otros ataques en territorio de la UE.

El General Evgeni Buzhinsky, que hasta su retiro en 2009 fue uno de los principales negociadores militares rusos, opina que las tropas europeas destacadas en las repúblicas bálticas (inglesas, alemanas, etc.) son objetivo legítimo ruso. Sus bases no están junto a ciudades, así que podría ser una segunda advertencia sin apenas consecuencias para la población civil, dice.

El ministerio de defensa ruso ha publicado una lista de empresas europeas que fabrican los drones con los que Ucrania lleva meses atacando a Rusia. La lista identifica once instalaciones como «sucursales de empresas ucranianas en Europa», con sedes en ciudades como Londres, Múnich, Riga, Vilnius y Praga. Además, otras diez empresas con sede en Madrid, Venecia y Haifa son calificadas como empresas extranjeras que fabrican componentes para el ejército ucraniano. Moscú dice que la publicación tiene por objeto informar al público europeo sobre la ubicación de estas empresas «ucranianas» y «mixtas». (“Sleep Well”: Medvedev Issues Chilling Target List for European Defense Sites — UNITED24 Media).

Todo esto dibuja el guion de la escalada sobre la que venimos advirtiendo hace años y cuya principal responsabilidad e iniciativa es occidental. En su origen la temeridad de rodear militarmente con un bloque militar hostil a una superpotencia nuclear, temeridad que acabó degenerando en el loco objetivo de infligirle una “derrota estratégica”. El Presidente Biden dijo en marzo de 2022, un mes después de la desastrosa y provocada invasión rusa de Ucrania, que no suministraría tanques y aviones a ese país “porque eso sería la Tercera Guerra Mundial”. Seguramente pensaba en la que sería la reacción de su propio país colocado ante esa misma tesitura.

Hoy, los misiles y drones occidentales llevan años atacando territorio ruso guiados por la inteligencia militar de Estados Unidos y en Moscú se ha llegado a la conclusión de que hay que escalar para ser tomado en serio. (Este año la guerra podría extenderse en Europa – Rafael Poch de Feliu). Putin pierde puntos ante su población cansada de la guerra, pero en absoluto dispuesta a cualquier paz que se parezca a una humillante derrota. También hay descontento en medios de la elite dirigente rusa que considera que la actitud occidental es consecuencia de la flojera presidencial.

En Europa se continúa cerrando los ojos a la realidad. Los líderes de sus principales naciones, Alemania, Inglaterra y Francia, están muy desprestigiados. Una estoniana y un lituano dirigen la diplomacia y la defensa de la Unión bajo la batuta de una alemana incompetente. En Moscú se confía en que haya más sentido común en Washington, así como en el hecho de que el fracaso de la agresión de Trump contra Irán modere su respuesta en Ucrania. (La derrota de Trump en Irán – Rafael Poch de Feliu). Así que el anuncio ruso de un ataque sobre Kíev es el primer movimiento de una escalada con mucho terreno por delante por ambas partes.

Anatol Lieven, analista del Quincy Institute de Washington, institución empeñada en la misión imposible de civilizar la política exterior de Estados Unidos, interpretaba así lo que ocurrirá en los próximos días:

Rusia probablemente utilizará misiles balísticos hipersónicos «Oreshnik» para atacar el cuartel general subterráneo de Kiev, donde oficiales estadounidenses y europeos han estado ayudando a las fuerzas armadas ucranianas a lanzar ataques contra Rusia con misiles y drones, dice. “En las últimas semanas, estos han causado un mayor daño en el interior de la propia Rusia. Además, la semana pasada, un dron ucraniano atacó una universidad en el Donbás, ocupado por Rusia, y, según se informa, mató a 21 estudiantes. Rusia respondió con un ataque masivo contra Ucrania, incluyendo el uso de Oreshniks.

Hasta ahora, sin embargo, Moscú se ha abstenido de atacar los cuarteles generales ucranianos. Esto resulta algo notable, dado que las fuerzas armadas ucranianas han atacado repetidamente los cuarteles generales rusos.

El martes, el Estado Mayor ucraniano afirmó que había destruido un importante centro de mando y control ruso en Lugansk con misiles de crucero británicos Storm Shadow. El uso eficaz de estos misiles —que Ucrania lleva lanzando desde hace dos años— requiere datos de selección de objetivos estadounidenses”. (The US suggests it might dump talks as Russia escalates war | Responsible Statecraft).

Como ocurrió en febrero de 2022 con la invasión rusa, este ataque va a ser presentado como prueba de la “amenaza rusa” y de la maldad de Putin, sin entrar en el verdadero debate sobre una seguridad europea que primero se construyó sin Rusia y luego contra Rusia. La “amenaza rusa” es una profecía autocumplida, una creencia falsa en su origen que la OTAN ha creado y alimentado hasta realizarla.

La masiva producción de drones europeos contra Rusia invita a Moscú – que no ha usado ni de lejos todo su potencial militar para evitar confrontación con la OTAN- a dar una lección a Ucrania. En Europa cualquier intento de negociar diplomáticamente es visto como un peligro para la unidad y estabilidad de la UE. En ese clima, cualquier denuncia de la peligrosa senda tomada por los europeos es rechazada como “propaganda del Kremlin”.