EL PAPA FRANCISCO PIDIO PERDON NUEVAMENTE

El pontífice se disculpó en nombre de la Iglesia sin dar precisiones, hecho que dio pie a las más rebuscadas interpretaciones en la prensa italiana e internacional. Pudo referirse a una carta de cardenales disidentes y/o a un caso de sacerdotes homosexuales.

 

Al hablar ayer ante la audiencia general de los miércoles en el Vaticano, el papa Francisco pidió perdón a los fieles por los hechos sucedidos recientemente en Roma y en el Vaticano, hechos que no nominó específicamente dando pie así a las más rebuscadas interpretaciones en la prensa italiana e internacional. Ni siquiera el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi, quiso entrar en detalles. Hablando con los periodistas luego de la audiencia, no quiso dar particulares, argumentando que si el Papa no había querido darlos, él tampoco podía hacerlo. “Cuando esta mañana el Papa ha pedido disculpas a los fieles presentes por los escándalos que en estos días han ocurrido en Roma y en el Vaticano, no se refería a cuestiones políticas o, específicamente, a los temas ligados al alcalde de Roma Ignazio Marino que acaba de renunciar. Sino más bien a cuestiones que han sido publicadas por la prensa y se refieren a hombres de la Iglesia”, dijo. “Si el Papa usa una formula de carácter general quiere decir que ésa es su intención. No es mi tarea el hacerla más restringida o amplia de lo que él quiso decir. En consecuencia, no tengo nada que precisar”, subrayó Lombardi.

“Yo quisiera, antes de empezar la catequesis y en nombre de la Iglesia, pedirles perdón por los escándalos que en estos últimos tiempos han sucedido en Roma y en el Vaticano. Les pido perdón”, dijo el papa al comenzar la audiencia. Y agrego: “Es inevitable que haya escándalos. Pero ¡ay del hombre que causa los escándalos!”. Francisco luego se detuvo en un escándalo que calificó como “insoportable”, el de los niños violados, abandonados, no amados, dado que la audiencia de hoy estaba dedicada a los niños.

A decir verdad son varios los escándalos que han surgido en los últimos meses en el Vaticano y por los cuales el Papa debe estar preocupado. El más reciente fue una carta dirigida al pontífice firmada supuestamente por numerosos cardenales y difundida por el periodista Sandro Magister, un vaticanista de larga data pero muy muy crítico del papa argentino. En la carta, los trece cardenales le dicen a Francisco que la nueva metodología que guía al sínodo de obispos sobre la familia que comenzó a principios de octubre, “parece asegurar una excesiva influencia sobre las deliberaciones del sínodo y sobre el documento final”. También le dicen que tratándose de un sínodo sobre la familia, que pretende reforzar la dignidad de la familia y del matrimonio, no puede estar dominado por el problema de la comunión a los divorciados que se han casado de nuevo civilmente. De este último tema se viene hablando con insistencia desde hace meses porque, de aprobarse la comunión para los divorciados, significaría una verdadera revolución dentro de la Iglesia. Otros puntos que la prensa ha mencionado como temas del sínodo, el matrimonio gay y el aborto, no están mencionados en la carta. Magister dio la lista completa con nombres, apellidos y cargos de los trece cardenales que habían firmado la carta. Pero resultó que dos días después, cuatro de los cardenales supuestamente firmantes, negaron haberlo hecho, como anunció oficialmente el portavoz Lombardi.

La carta, y el malestar por ella causado, es una muestra de todas maneras de las divergencias existentes dentro de la Iglesia sobre los temas que este sínodo discutirá pero no sólo sobre eso. De hecho la prensa italiana ha especulado enormemente sobre esas diferencias. El diario La Repubblica de Roma, por ejemplo, habla de al menos tres grupos opositores dentro del Vaticano, uno de “rigoristas” es decir poco amantes del cambio, entre ellos tres cardenales que son prefectos de distintas congregaciones ( virtuales ministerios) del Vaticano, otro de “progresistas” entre los que hay varios arzobispos europeos y el tercero de “ultra fieles a Francisco” donde se incluyen el secretario de estado vaticano (número dos de la Santa Sede) Pietro Parolin, la máxima autoridad de los Jesuitas y algún arzobispo latinoamericano.

Pero al hablar de Roma, supone la prensa, el papa puede haberse referido también a recientes historias de homosexualidad de sacerdotes y a los conflictos por ellas provocadas en una iglesia romana, sede de la curia general de los Carmelitas Descalzos. Pero también podría haber aludido a los dos prelados polacos, uno que era teólogo y trabajaba en la Congregación para la Doctrina de la Fe –ex Santo Oficio, ex Santa Inquisición– Krysztof Olaf Charamsa. Fue obligado a renunciar luego de que declaró públicamente que era gay y que presentó a su novio de Barcelona, donde ahora se fue a vivir. Charamsa hizo su confesión poco antes de que comenzara el sínodo y provocó mucho fastidio dentro y fuera del ambiente sinodal. El otro polaco, Jozef Wesolowski, fue acusado de repetidos abusos sexuales de menores cuando fue nuncio, es decir embajador de la Santa Sede en República Dominicana. Iba a ser juzgado en el Vaticano en julio pero murió en una celda vaticana poco antes de que empezara el juicio.

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