La “quemada” con el hechizo sicario

Hay un dicho que reza “En la puerta del horno se quema el pan” y algo muy similar le ocurrió a la publicación Confidencial, que ya tenía preparada su batería en contra del Gobierno y la Policía Nacional, a quienes trató de vincular con el “pistolero” haciendo eco de sus “fuentes”, pero se llevó tremenda frustración al develarse la verdad.

 

Esta publicación ya tenía elaborada su cizaña contra del Gobierno a través de un titular que se leía: “Pistolero: de expandillero rehabilitado a miembro de la JS”, con el malintencionado fin de ligarlo al Gobierno y al FSLN, pero sus sórdidos planes se vinieron al suelo con la captura del sujeto por la Policía Nacional.

Una vez capturado, se conoció que el individuo se llama Samir Antonio Matamoros, de 27 años, un delincuente común que en su haber tiene un historial policial en el que se encuentran una serie de delitos tales como hurto, robo con violencia, lesiones, portación ilegal de armas, robo con intimidación y daños.

Puras vísceras

Esta nueva información le cayó como “balde de agua fría” a Confidencial, de tal forma que dejó a sus editores tan sacudidos que se olvidaron o no pudieron retirar el titular de internet. Cuando se pincha el visceral título, aparece otra información que nada tiene que ver con la falsedad que les fuera frustrada.

Esto no hace nada más que comprobar, otra vez, la irresponsabilidad y la ligereza con que la derecha en Nicaragua, en todas sus modalidades, ya sea como partidos políticos, “sociedad civil”, medios de comunicación o todos juntos, manipula y hace una lectura antojadiza de los hechos con el propósito, sin éxito, de deteriorar la imagen del Gobierno.

Lo cierto es que el “pistolero” se encuentra capturado, ya fue identificado y se descubrió que se trata de un delincuente común y no de un matón a sueldo o miembro de fuerzas especiales de la Policía Nacional, o militante de la Juventud Sandinista a como lo calificaron la derecha y sus medios de comunicación, quienes otra vez quedan al descubierto.    

Hubo además un grupo de jóvenes enviado a poner la denuncia sobre el “sicario” presuntamente enviado por el gobierno, que entabló denuncia en las ONG opositoras de derechos humanos. Así anda de despistada esta gente.

 

 

 

 

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