DEA: 50 años de fechorías

 

Robert Galbán | Venezuela News

Por primera vez desde su creación, la Administración de Control de Drogas (DEA) fue evaluada por su desempeño en más de 100 países. Un informe, publicado el 24 de marzo, muestra muy superficialmente, el estado metastásico en qué se encuentra ese organismo, a causa de la corrupción y la complicidad con el narco.

La evaluación de las operaciones de la DEA, descubre irregularidades en el desempeño de sus agentes y detalla casos de soborno, extorsión, robo y filtración de información; develando sus vínculos con el crimen organizado. El documento cuenta incidentes relacionados con operaciones de la DEA en México, Honduras, Colombia y Haití, y la vincula con distintas formas de corrupción señalando, incluso, casos de muerte de civiles.

Hay acusaciones brutales sobre falta de acompañamiento a informantes, ya que los deja completamente descobijados una vez que les sirven; los informantes son asesinados y pueden ser desaparecidos, pero nunca da cuenta de ello.

Cada año, la DEA lava decenas de millones de dólares en representación de los cárteles de las drogas, a través de empresas fantasmas. La agencia ha justificado tales operaciones señalando investigaciones internacionales. Así, la inspección que acaba de divulgarse pasó por alto las prácticas de intercambio de información con personas de rango inferior, la extorsión y el fraude electrónico.

“El documento de la DEA no aborda temas de corrupción ni las graves violaciones a los derechos humanos”, en su accionar global. Al contrario, la DEA está dispuesta a encubrir las operaciones de esos agentes, como lo ha hecho desde hace 50 años.

En el informe sobre el desempeño global de la DEA, publicado el 24 de marzo, de este año; se menciona que –en 2018–, tras declararse culpable; el agente Iván Reyes Arzate, aseguró que no era el único involucrado en esta red de corrupción de la DEA. Reyes Arzate, confesó haber colaborado con el Cártel de Sinaloa, haber lavado dinero para los cárteles colombianos y haber sustraído millones de dólares provenientes de incautaciones y de extorsión a los informantes.

Otro caso que resalta la investigación es el de Juan Pablo Mosquera; agente de la DEA, acusado de pasar información clave a reconocidos narcotraficantes y de vender evidencia e información clasificada, usada en prácticas de extorsión a personas clave como empresarios o líderes políticos.

Además, se supo que estás prácticas funcionan para regular el mercado de las drogas, al neutralizar a actores incómodos a los intereses de los distintos carteles y empresarios que no colaboren en el lavado de dinero. Se menciona también que, en enero de 2021, fue removido Nick Palmeri, director de la DEA en México, por estar involucrado en el pago de un soborno de 70 mil dólares a otros dos agentes de la DEA, a cambio de información confidencial.

Además, se dice que, en diciembre de 2022, José Irizarry se autonombró como el agente “más corrupto” de la DEA; tras confesar haber realizado viajes financiados por el narco y contribuir al tráfico de drogas y al lavado de dinero. Según Irizarry, docenas de otros agentes federales, fiscales, informantes y en algunos casos, los mismos contrabandistas de los cárteles, estaban completamente Involucrados en su grupo estructura el “Team America”.

Irizarry dijo que no caería solo: acusó a colegas de la DEA y de otras agencias, de unírsele para apropiarse de millones de dólares de operaciones encubiertas para el lavado de dinero del narcotráfico. El agente ha acusado a colegas de llenar sus bolsillos falsificando informes para luego extorsionar a sus víctimas. Siendo esa la manera de justificar su permanencia en la nómina de la DEA.

También hizo notar que la presión sobre los agentes para que capturen objetivos de alto valor puede estar incentivando las malas conducta, lo que es lo mismo que decir que la DEA ha estado propiciando la creación de falsos positivos entre sus agentes. El pasado 8 de noviembre, en un juzgado de Manhattan, John Costanzo Jr. Y Manny Recio, fueron encontrados culpables por filtración de datos, soborno y fraude electrónico. Ambos, agentes de la DEA.

Recio solicitó, en varias ocasiones a Constanzo, que revisara una base de datos Confidencial de la DEA y así, obtener información sobre las investigaciones que pudieran interesar a abogados corruptos, que compran esa información de inmediato si se trata de clientes adinerados.

John Costanzo Jr. Y Manny Recio creaban información falsa para extorsionar y luego negociar un acuerdo de cooperación con el gobierno. Con ese modus operandi, lograron atrapar a decenas de víctimas; una de ellas fue el diplomático venezolano Alex Saab. En su paso por la DEA, Constanzo y Recio estuvieron involucrados en el montaje de un falso expediente contra Saab, acusando irregularidades en sus empresas, para mantenerlo extorsionado.

Son esas las prácticas que el informe del 24 de marzo, trata como si la corrupción, la extorsión y la violación de los DDHH, fuesen solo acciones individuales, o casos aislados y no como lo que en realidad son: dispositivos esénciales para el funcionamiento estructural de la DEA.

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