El Salvador puede sufrir el peor impacto económico de Centroamérica por la pandemia

El Salvador puede tener el peor impacto en su crecimiento económico de la región centroamericana debido a la pandemia, con una pérdida de al menos un 10 % del producto interno bruto (PIB), lo que hace que los pronósticos sean «muy poco halagüeños», dijo a Efe el economista Ricardo Castaneda.

De acuerdo con las diversas estimaciones de organismos internacionales, «ahora podemos asegurar que estamos frente a una de las peores crisis económica de El Salvador», agregó Castaneda, coordinador para El Salvador del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi).

Lo anterior se agudiza por la falta de acuerdos entre órganos del Estado, especialmente entre el Ejecutivo y el Legislativo, y por la falta de un plan integral para enfrentar la pandemia que combine lo sanitario y la economía.

EL PEOR DE CENTROAMERICA

El coordinador del Icefi está seguro que este país será el más golpeado de la región, incluso más que Nicaragua y Honduras, naciones cuyas economías también son débiles y enfrentan serios problemas políticos.

«Nuestras estimaciones es que El Salvador será el país de Centroamérica que más pérdida de crecimiento económico va a tener. Tendría una pérdida de crecimiento de un 10 % (del PIB), lo que hace que los pronósticos sean sea muy poco halagüeños», dijo el economista.

Para Castaneda, hasta el momento, «elegir sobre la economía o sobre la salud no ha tenido ningún resultado» y «lastimosamente, hasta hoy, el país no cuentan ni con un plan de Gobierno que permita dar las grandes directrices, ni con un plan anticrisis y por ello no se tiene claridad sobre cuáles son las medidas que se van a adoptar tanto en lo sanitario como en lo económico».

El economista apuntó que, según han ido pasando los días, los pronósticos son cada vez «poco alentadores» y lo que se observa es que en este país al intentar controlar la curva (de contagios), que no se ha podido hacer, se retrasa más la vuelta de las actividades económicas «lo que nos lleva a pensar que está situación sanitaria se extenderá en lo que resta de 2020» y, por lo tanto, la crisis económica «será más profunda».

Desde que estalló la pandemia en el país, a mediados de marzo, y hasta el domingo se registran 17.843 positivos de COVID-19, de los que 8.557 son casos activos, 477 personas han fallecido y 8.809 salvadoreños han sido dados de alta.

La cifra de contagios se elevó desde mediados de junio pasado, cuando marcaba menos de 150 casos diarios y desde el 22 de julio se comenzó a superar los 400 positivos por día.

LA DEUDA AUMENTA

La grave crisis económica también trae consigo el aumento de la pobreza y de las desigualdades sociales, lo que lleva al país a endeudarse para sobrellevar su situación.

De acuerdo con el economista del Icefi, El Salvador ya tiene niveles de deuda muy altos y, según las estimaciones publicadas recientemente por dicho organismo, El Salvador va a cerrar con una deuda del 92,1 % del PIB, lo que quiere decir que por cada 100 dólares que se produzcan 92,10 dólares ya se deberían.

«A esto se le sumaría el hecho de que El Salvador sería el país de la región centroamericana con el mayor nivel de déficit fiscal, la mayor caída en la recaudación de impuestos y a su vez el que tendría el mayor incremento del gasto público», señaló.

Y añadió que «esta tormenta perfecta lejos de irse pasando, se ha ido profundizando y la situación es realmente crítica, incluso más complicada que la de Nicaragua y Honduras».

LA VUELTA DE LAS ACTIVIDADES ECONOMICAS SE SIGUE RETRASANDO

La semana pasada, el Gobierno del presidente Nayib Bukele cambió, mediante un decreto Ejecutivo, las fechas de las fases de la reapertura de la economía, con lo que de volver a «la normalidad» en agosto pasó a octubre, lo que puede cambiar según la curva de contagios.

Esto, a criterio Castaneda, no es bueno para el país porque «en lugar de avanzar, retrocedemos o nos estancamos» y «lo que vemos es que las personas no se quedarán en sus casas, a estas alturas, porque hay necesidades».

El experto lamentó que en el plan gubernamental para la reapertura económica no se haya tomado en cuenta al sector informal, en el que se encuentra la mayoría de la actividad económica del país.

«Según lo que ha establecido el Ejecutivo, pareciera que todas las personas se encuentran en el sector formal, cuando en la realidad no es así, porque la mayor parte de la población está en el sector informal y por eso es fundamental el trabajo articulado de todos los sectores», subrayó.

Agregó «la gente le tiene miedo al coronavirus, pero le tiene más miedo a padecer de hambre».

¿QUE SE DEBE HACER?

El economista insiste en que en el país se debe impulsar un «combate frontal» contra la evasión, porque solo del Impuesto del Valor Agregado (IVA) se pierden alrededor de 500 millones de dólares al año, y se debe de diseñar una estratégica de política fiscal para «minimizar el impacto».

Además, consideró que el Presupuesto General de la Nación de 2021 debe estar enfocado en áreas que permitan recuperar la economía y se debe de evitar reforzar áreas que «no serán prioridad en ese momento porque aún en el 2021 la pandemia seguirá presente».

Agregó que, adicionalmente, el Icefi ha recomendado el establecimiento de un «impuesto extraordinario de solidaridad», porque el marco de la crisis «no todas las personas y todas las empresas están viviendo igual, hay personas y empresas que han aumentado sus ingresos».

 

 

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