Con Pekín no se juega

China solo empieza a entender cómo se llevan a cabo las guerras de información. Así, la deceleración de su economía sirvió como cebo para los medios occidentales.

El PIB de China creció tan solo un 6,2% en el segundo trimestre del 2019. Este crecimiento económico fue el más lento jamás registrado desde 1992. Además, disminuyó un 0,2% respecto al trimestre anterior, informó la cadena CNN, citando los datos publicados por el Gobierno chino.

A su vez, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró que su guerra arancelaria con China está funcionando y aseveró que sus medidas proteccionistas han conducido al éxodo de empresas del gigante asiático.

¿Una victoria pírrica?

Sin embargo, Washington tiene pocos motivos para celebrar nada, destaca el periodista ruso Dmitri Kósirev en su artículo para la versión rusa de Sputnik.

«La guerra comercial dura casi un año y medio y lo que ha podido conseguir Washington ha sido provocar una disminución del PIB en un 0,2%», ironiza el autor del artículo.

Kósirev considera que el equipo de Trump se equivoca a la hora de percibir la economía china como una mezcla de importaciones y exportaciones. Según el analista, la economía china ya puede «existir independientemente» y no vale la pena vincular «una irrisoria desaceleración» con «la victoria de fuerzas externas». El periodista considera que las fuerzas externas «son impotentes» en el caso de China. El informe publicado por la empresa McKinsey & Company confirma esta hipótesis suya, opina.

«A China ya no le hace falta nadie, mientras que todos la necesitan. El informe enumera y clasifica Estados que necesitan vender sus materias primas a China, mantienen vínculos con Pekín a través de una cadena de producción o son destinatarios de sus inversiones», resume brevemente el periodista la esencia común del documento.

¿Cuál es la realidad?

Los medios chinos destacan que, para entender lo que ocurre realmente en la economía de China hay que mirar a su progreso desde un punto de vista más amplio, que va más allá del crecimiento del PIB.

A pesar de los indicios de debilidad económica, las ventas al por menor aumentaron un 9,8% en junio del 2019 frente al volumen registrado en el mismo mes del 2018. El número de empleados en China supera al que EEUU y la UE tienen en conjunto. Como resultado, la clase media aumenta rápidamente, informa Global Times.

¡Adiós, big boss!

Para entender los logros conseguidos por China es necesario entender qué papel desempeñó el país asiático en el sistema económico del pasado, opina Kósirev.

«Había un grupo de países ricos y una pequeña periferia compuesta por excolonias. Parecía que el abismo entre estos dos grupos era enorme. Sin embargo, se produjo el milagro económico de Japón, que fue repetido por los llamados tigres asiáticos -Singapur, Taiwán, Corea del Sur y Malasia-. China eligió el mismo camino», recuerda.

Distintos economistas creían que la única receta para que el gigante asiático saliera airoso era trabajar para otros Estados. No importaba cuán grande fuera su población, territorio o recursos, lo importante era producir y vender mercancías de calidad necesaria para el big boss, su exdueño colonial o las grandes potencias mundiales. «Ahora resulta que esta situación era una etapa transitoria y temporal, del colonialismo a la normalidad», concluye.

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