Rusia, China y la India por la revancha

Vladimir Putin, de Rusia, Narendra Modi, de India y Xi Jinping de China. Tres gigantes de potencias emergentes que van por la revancha ante Estados Unidos y el Occidente en general.

 

Potencias como China, la India y Rusia buscan una nueva posición de fuerza en el orden mundial y un grupo de países en desarrollo del sur global reclama con vigor y unión nuevos acomodos. Se trata de un movimiento que adquiere velocidad e intensidad, de acuerdo con un artículo de opinión de Andrea Rizzi publicado en el diario español ‘El País’.

Rizzi, maestro en derecho y periodismo, considera que hay un común denominador en la voluntad de superar un pasado insatisfactorio, «a veces humillante», exigiendo cambios y compensaciones.

En sus palabras, China y la India tienen hoy más fuerza que nunca en los últimos siglos y en general los países no alineados pesan hoy más que hace medio siglo.

El autor del artículo señala que Rusia se recompuso a principios de este siglo, y desde 2007 empezó a señalar su descontento con el desarrollo de las relaciones internacionales y su voluntad de preservar su esfera de influencia.

En cuanto a la India, Rizzi destaca que crece en la escena global. «Es cortejada por Occidente como valioso aliado ante China, demuestra considerables capacidades tecnológicas con su programa espacial, cuenta con una demografía desbordante de jóvenes. Su Gobierno desarrolla una política de nacionalismo muy decidida a consolidar su lugar en el mundo, entre otras cosas, tratando de configurarse como portavoz del sur global».

Sobre China señala que es el «elemento central» de este movimiento de reequilibrio.

«El enorme crecimiento económico y tecnológico de las últimas décadas respalda una nueva posición de poder para Pekín en la escena mundial (…) China se proyecta en el tablero global con iniciativas económicas e infraestructurales, intenta tejer redes que compensen las alianzas formales de EEUU. Su reciente maniobra para ampliar el foro de los BRICS es un síntoma de la aceleración de los planes para forzar un cambio en los equilibrios del orden mundial», precisa Rizzi.

En opinión del autor, entre los países del sur es innegable que hay una creciente convergencia precisamente por la labor de países como la India o Brasil, que tratan de tejer un entramado.
Rizzi afirma que Occidente es el destinatario de ese deseo de cambio, de conseguir un nuevo espacio y protagonismo y también de revancha. «Muchas son las responsabilidades acumuladas a lo largo de una historia reciente de hegemonía. Sin ir más lejos, basta con pensar en la guerra de Irak que clava a varios países occidentales en el feo marco de los dobles raseros», señala.

Para Rizzi es evidente que muchos observan con irritación cómo los europeos claman porque todo el mundo considere como propia la cuestión del conflicto de Ucrania, cuando se desentendieron de muchos otros conflictos en el pasado.

«Occidente es quien más ha contaminado el mundo. Occidente no ha sido especialmente generoso en la ayuda sanitaria durante la pandemia (…) Yendo un poco más atrás, sigue reverberando el eco de las turbias maniobras de EEUU como en el golpe de Estado en Chile, cuyo aniversario se ha conmemorado recientemente. O de Europa, con su historia colonial y qué papel desempeña actualmente en lugares como el Sahel frente a Francia».

Rizzi concluye que «es preciso aceptar un sensible equilibrio en las instituciones internacionales, empezando por las económicas, asumir un papel correctivo sustancial en materia de cambio climático, aceptar con sinceridad procesos multilaterales y ejecutar políticas migratorias intachables desde el punto de vista del derecho internacional».

Fuente: Sputnik

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